domingo, 6 de octubre de 2019

Visión Espírita | Año 10 | nº 41





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Espiritualidad y la tercera edad

Por Fernando Lora Gómez

“Envejecer es como escalar una gran montaña: por un momento perdemos el aliento, pero el panorama que podemos disfrutar es grandioso, la perspectiva más amplia, más tranquila”. Ingrid Bergman (1915-1982).

El envejecimiento, es un término general que, según el contexto en que aparezca, puede referirse a un fenómeno fisiológico, de comportamiento, social o cronológico. Los jóvenes e incluso los ancianos tienden a pensar que la vejez está relacionada con la tristeza y la decadencia, pero en la realidad no sucede así.

El envejecimiento constituye una característica fácilmente identificable en un grupo humano. En cierto sentido refleja su grado de desarrollo social. Por consiguiente, su estudio será una herramienta que puede aportar interesantes y valiosos resultados para mejorar el trabajo y brindar un mejor apoyo a los ancianos.

En el proceso de envejecimiento sano y constructivo, la espiritualidad personal, sus valores y sus consecuencias en el diario vivir aporta invaluables factores positivos a las personas que las testimonian íntimamente. Sin embargo, en el campo científico se hace matización de estos conceptos.

La religión y la espiritualidad son conceptos similares, pero no idénticos.

La religión suele considerarse un término más institucionalizado, estructurado y que abarca actividades más tradicionales, rituales y prácticas. La espiritualidad se refiere a lo intangible y lo inmaterial y, en consecuencia, puede considerarse un término más general, no asociado con un grupo o una organización en particular. Puede relacionarse con los sentimientos, las creencias, las experiencias y las conductas asociadas con el espíritu o la búsqueda de lo sagrado.

La religión tradicional implica presencia y responsabilidad, mientras que la espiritualidad tiene menos requisitos. Las personas pueden rechazar la religión tradicional, pero considerarse espirituales. En los Estados Unidos, > 90% de los adultos mayores se considera a sí mismo religioso o espiritual y entre el 6 y el 10% son ateos y no buscan un significado a través de la religión o una vida espiritual.

El psicólogo Peter Ubel, ha llevado a cabo diversos estudios sobre este tema, descubriendo que la gente es a menudo sorprendentemente feliz, incluso en condiciones muy desfavorables, lo que sugiere una adaptabilidad a los problemas médicos o de otra índole.

La gente suele creer que la felicidad depende de nuestras circunstancias, y que, si algo bueno ocurre, eso la garantizará a largo plazo, mientras que, si sucede algo malo, la felicidad terminará. Sin embargo, la felicidad sucede gracias a nuestros recursos emocionales subyacentes, que suelen aumentar según vamos cumpliendo años. Con la edad, aprendemos a manejarnos mejor con las idas y venidas de la vida, por lo que, en la vejez, somos capaces de sentirnos más felices a pesar de que, objetivamente, hayamos entrado en la decadencia física.

Según declaraciones del profesor Ubel en el comunicado de la Universidad de Michigan, el secreto para que seamos más felices en la vejez es muy sencillo: los tropiezos en la vida nos hacen más sabios, lo que provoca generalmente una mejoría en nuestras emociones. El proceso de envejecer no es necesariamente un apacible retiro de la vida a disfrutar de los logros alcanzados en espera de una pacífica muerte, ni tampoco una lucha por mantenerse vigente en un mundo de jóvenes. Pero puede serlo.

El envejecimiento no está preestablecido. Es una etapa y proceso de desarrollo más en la vida. Y a pesar de los hitos normativos más o menos comunes, como la jubilación, la llegada de nietos, o bisnietos, cierta disminución de las redes sociales, la muerte de amigos o de la pareja, etc., hay tantas formas de envejecer como estilos de vida.

Como en cualquier otra etapa del desarrollo, en la vejez hay alegrías y penas, conflictos y soluciones, conquistas y derrotas. Hasta ahora los psicólogos hemos entrado mayormente en el terreno de los conflictos, las penas y las derrotas, buscando naturalmente aliviar el sufrimiento. Pero la psicología positiva está haciendo un llamado a considerar también los aspectos positivos, sanadores y enriquecedores, junto con, no en lugar de, los aspectos más negativos. En este ánimo de equilibrar la mirada, es que se ha querido abordar el tema de la espiritualidad y del envejecimiento en este trabajo. Considerando que la espiritualidad es una dimensión humana como cualquier otra, necesaria de considerar si es que está presente en la vida de la persona que demanda ayuda, y que el envejecimiento es una parte de la vida que vale la pena vivir bien. Muchas características se han encontrados asociadas a envejecer bien, óptimo y con gracia. Gratitud, perdón y alegría. Cuidar a otros, integridad, esperanza en la vida, disfrutar de la vida, sentido del humor, tolerancia, cuidarse, aceptar las propias limitaciones, contacto e intimidad (Vaillant, 2002). Las mismas características ayudarían a vivir bien casi cualquier etapa de la vida. Pero no necesariamente pueden desarrollarse en cualquier otra etapa de la vida. La madurez que permite el paso del tiempo aun cuando no las desarrolla por sí sola, sí contribuye o permite hacerlo.

Los hallazgos acerca de los beneficios de la espiritualidad en la tercera edad son contradictorios. Vaillant (2002) encuentra que en la vejez ni se produce un aumento de la espiritualidad, ni es favorecida la forma de envejecer con la espiritualidad. Para este autor, son las relaciones interpersonales, los vínculos, informales, familiares y sociales, los que favorecen un envejecimiento exitoso. Sin embargo, otros autores han encontrado beneficios de la espiritualidad en la salud, alivio del estrés de la hospitalización, salud mental, bienestar, enfrentamiento a la muerte, etc.

Un autor en particular desarrolla una teoría (Tornstam, 2003; 2005) que considera una forma distinta de envejecer y que no había sido considerada. En esta teoría, de la gerotrascendencia, un aspecto central del envejecimiento es la espiritualidad, pues encuentra en los adultos mayores una nueva comprensión acerca de cuestiones existenciales fundamentales; un sentimiento de comunión cósmica con el espíritu del universo, una redefinición del tiempo, del espacio, de la vida y la muerte, y una redefinición de sí mismo y su relación con otros.

La búsqueda de las respuestas esenciales de la vida: ¿por qué vivimos?, ¿por qué sufrimos?, ¿qué significa la muerte?, etc. Y la vivencia personal de la unión con lo Divino y con el entorno, el prójimo, propician una serenidad y resiliencia ante los desafíos de la vida que dan fortaleza y propósito a la existencia, al sufrimiento y a la muerte.
Esto propicia una serie de beneficios invaluables para un envejecimiento exitoso.


Beneficio 

La religión se correlaciona con una mejoría de la salud física y mental y las personas religiosas pueden proponer que la intervención de Dios facilita estos beneficios. Sin embargo, los especialistas no pudieron determinar si la participación en una religión contribuye a la salud o si las personas atraídas a los grupos religiosos son más saludables tanto en términos psicológicos como físicos. Si es que puede considerarse que la religión resulta útil, aún no pudo definirse la causa de estos beneficios (pueden ser las creencias religiosas propiamente dichas u otros factores). Se propusieron varios de estos factores (p. ej., beneficios psicológicos, estimulación a realizar prácticas saludables, apoyo social). Sin embargo, otras revisiones recientes sugieren que muchas enfermedades físicas o mentales pueden mejorar con la ayuda de la religiosidad / espiritualidad a través del afrontamiento, un mejor manejo del dolor, mejores resultados quirúrgicos, prevención de la depresión y un menor riesgo de abuso de sustancias o suicidio.


Beneficios psicológicos 

La religión puede proporcionar los siguientes beneficios psicológicos:

- Una actitud positiva y esperanzada hacia la vida y la enfermedad, asociada con resultados más favorables y tasas de mortalidad más bajas

- Sentido de significado y de propósito en la vida, que afecta las conductas relacionadas con la salud y las relaciones sociales y familiares

- Mayor capacidad para adaptarse a las enfermedades y las discapacidades


Muchos ancianos informan que la religión es el factor más importante a la hora de aceptar los problemas físicos y las tensiones de la vida (p. ej., la disminución de los recursos financieros, la pérdida de un esposo o una pareja). En un estudio, > 90% de los pacientes mayores depositó su confianza en la religión, al menos en forma moderada, para aceptar problemas de salud y circunstancias sociales complejas. Por ejemplo, una actitud positiva y esperanzada hacia el futuro ayuda a las personas con problemas físicos a permanecer motivados respecto de su recuperación.

Las personas que emplean mecanismos de adaptación religiosos tienen menos probabilidades de experimentar depresión y ansiedad en comparación con los que no lo hacen; esta asociación inversa es más intensa en personas con discapacidades físicas graves. Incluso la percepción de la discapacidad parece alterarse en función del grado de religiosidad. Entre las mujeres ancianas con fractura de cadera, las más religiosas tuvieron una menor tasa de depresión y pudieron caminar mejor al salir del hospital en comparación con mujeres menos religiosas. Las personas religiosas también tienden a recuperarse de la depresión con mayor rapidez.


Prácticas que promueven la salud 

En los ancianos, el compromiso activo con una comunidad religiosa se correlaciona con un mantenimiento más óptimo del funcionamiento físico y la salud, por muchos factores que les vinculan con la comunidad y sobre todo con la vivencia intima de que no vivimos solos y al caso, estamos interligados con una fuerza espiritual mayor y transcendente.


Beneficios sociales

Las creencias y las prácticas religiosas a menudo fomentan la creación de redes comunitarias y de apoyo social. El mayor contacto social en este grupo etario aumenta la probabilidad de detectar las enfermedades en forma temprana y de que estos individuos cumplan los tratamientos, dado que los miembros de la comunidad interactúan con ellos y les preguntan acerca de su salud y el cuidado médico. Las personas ancianas que forman parte de este tipo de redes comunitarias tienen menos probabilidades de descuidarse a sí mismos.


Cuidadores 

La fe religiosa también beneficia a los cuidadores. En un estudio que evaluó a cuidadores de pacientes con enfermedad de Alzheimer o cáncer terminal, los que tenían creencias religiosas personales fuertes y numerosos contactos sociales pudieron soportar mejor las tensiones de la tarea durante un período de 2 años.


Efectos nocivos 

La religión no siempre es beneficiosa para los ancianos. La devoción religiosa puede provocar la culpa excesiva, la inflexibilidad y la ansiedad. Los pacientes con trastornos obsesivo-compulsivos o bipolares, esquizofrenia o psicosis pueden experimentar preocupaciones o ilusiones relacionadas con la religión.

Algunos grupos religiosos desalientan el cuidado de la salud física y mental, como terapias que pueden salvar la vida de los pacientes (transfusiones de sangre, tratamiento de infecciones potencialmente letales, insulinoterapia) y pueden sustituirlas por rituales religiosos (p. ej., orar, entonar cánticos, prender velas). Algunos grupos religiosos más rígidos pueden aislar y alejar a las personas de edad avanzada de miembros de la familia no participantes y de la comunidad social más amplia.


Papel del profesional sanitario 

Conocer las creencias y prácticas religiosas de los pacientes ancianos puede ayudar a los profesionales sanitarios, porque estas creencias pueden afectar la salud mental y física del paciente.

La indagación acerca de estos aspectos religiosos durante una consulta médica resulta apropiado en ciertas circunstancias, como:

- Cuando los pacientes están muy enfermos, en situaciones de tensión significativa o cercanas a la muerte, y piden o sugieren hablar con un profesional acerca de estos aspectos religiosos.

- Cuando un paciente le dice a un médico que es religioso y que la religión lo ayuda a aceptar la enfermedad.

- Cuando las necesidades religiosas son evidentes y pueden afectar la salud del paciente o las conductas relacionadas con ella.

Los ancianos suelen tener necesidades espirituales específicas que pueden superponerse con sus necesidades psicológicas, pero no son necesariamente las mismas. La evaluación de las necesidades espirituales del paciente puede ayudar a movilizar los recursos necesarios (p. ej., asesoramiento espiritual o grupos de apoyo, participación en actividades religiosas, contactos sociales de miembros de una comunidad religiosa).


Antecedentes espirituales 

La indagación acerca de los antecedentes espirituales le hace saber al paciente mayor que el profesional sanitario está dispuesto a hablar sobre esos temas. Los profesionales pueden preguntarles a los pacientes si sus creencias espirituales constituyen una parte importante de sus vidas, la influencia de estas creencias sobre su cuidado personal, si forman parte de una comunidad religiosa o espiritual y cómo le gustaría al paciente que el profesional de la salud maneje sus necesidades espirituales.


Derivación a la institución religiosa 

Muchos miembros de una institución religiosa proporcionan asesoramiento a personas ancianas en sus hogares o en el hospital, a menudo sin cargo. Numerosos pacientes ancianos prefieren este tipo de asesoramiento al de un profesional de la salud mental, porque alcanzan mayor satisfacción con los resultados y porque creen que este tipo de asesoramiento no se asocia con el estigma que circunda a la atención mental. Sin embargo, muchos miembros de instituciones religiosas de la comunidad no están preparados para el asesoramiento relacionado con la salud mental y pueden no advertir cuando un paciente mayor necesita ayuda profesional. En cambio, los miembros de una comunidad religiosa que ayudan a pacientes hospitalizados tienen un amplio entrenamiento en las necesidades mentales, sociales y espirituales de los ancianos. En consecuencia, la inclusión de estos religiosos que trabajan en los hospitales en el equipo de salud puede ser beneficiosa. Estos pueden acortar la brecha entre la atención hospitalaria y la comunitaria a través de la comunicación con el personal religioso que trabaja en la comunidad. Por ejemplo, cuando un paciente deja el hospital, el religioso encargado de él en el hospital puede llamar al personal religioso de la comunidad a la que concurre el paciente, de manera que los equipos de sostén de la comunidad religiosa del paciente puedan movilizarse para colaborar durante la convalecencia (p. ej., ayuda en el mantenimiento del hogar, las comidas o el transporte, visita al paciente o al cuidador).


Un cambio de perspectiva 

El incremento de la población de la tercera edad presupone un incremento del grado de dependencia y cuidado de muchas personas, con un impacto social y económico significativo. La contribución de la psicología positiva ha sido significativa en el abordaje del envejecimiento, y en especial el Dr. Lars Tornstam, sociólogo sueco, ha abierto un nuevo campo de observación del fenómeno desde otra perspectiva y ha acuñado el término gerotrascendencia, al que describe como "un cambio desde una visión materialista y racional del mundo a una más cósmica y trascendente, normalmente acompañada de un aumento de la satisfacción con la vida."

Desde el punto de vista de la gerotrascendencia, superar estos inconvenientes está en manos de cada uno de nosotros: si seguimos esforzándonos en comprender y vivir intensamente el mundo que habitamos, contaremos con una fuerza interior para coexistir más y mejor, sin convertirnos en carga para nadie. Al mantenernos física, social, emocional e intelectualmente activos, no dejaremos espacio para la autocompasión, la decadencia y la senectud prematura.

Es imperativo superar las perspectivas clásicas que pretenden asociar el envejecimiento solamente con limitaciones y enfermedades, tanto físicas como mentales; disminución de la capacidad para socializar e interactuar; desprendimiento patológico de cosas y personas; discontinuidad en nuestros estilos de vida; confinación en un miserable y sombrío rincón de la sociedad. Debemos interiorizar que, al final del día, los principios de alto desempeño, productividad, efectividad e independencia del individuo prevalecen, pero en una forma diferente.


Sabiduría del adulto mayor con envejecimiento positivo

El proceso y consideraciones para convertirnos en personas gerotrascendentes incluyen emular las actitudes y conductas de aquellos que han encontrado el significado y la sabiduría del adulto mayor: evadir la vida solitaria, pero ser muy selectivos en cuanto a nuestras relaciones sociales; fortalecer nuestros sentimientos, interés y curiosidad respecto a generaciones anteriores; minimizar las interacciones sociales innecesarias o superficiales; cuidar nuestro cuerpo y apariencia sin obsesionarnos al respecto; disminuir nuestra inclinación por lo material, dándonos tiempo para meditar; procurarnos espacio personal y permitirnos momentos de soledad positiva; darnos permiso para redefinir el tiempo, el espacio, la vida y la muerte.

Para Lars Tornstam, comprender los principios y alcance de la gerotrascendencia es como recurrir a un nuevo par de lentes que nos permite ver el mundo de manera diferente, así como ayudar a edificarlo aún más atractivo de cómo lo encontramos. Si esto significa vivir más y mejor. ¿Vale la pena el cambio?

Concluimos que existe evidencia suficiente de que las personas mayores con creencias religiosas que desarrollan la espiritualidad al máximo tienen una mejor calidad de vida, desde el punto de vista físico, mental y social, y que el médico debe usar estas herramientas para evaluar a estos pacientes.

Sin embargo, es importante percatarnos que la espiritualidad, la actitud y los cambios en la forma de encarar la vida son estrictamente personales e intransferibles, es una conquista espiritual de cada uno, el papel que quienes acompañan el proceso: hijos, familiares, amigos, médicos, enfermeras, cuidadoras, trabajadores sociales, etc. es estimularlos a seguir hacia delante y que vale la pena vivir y aprender de las limitaciones y enfermedades que nos toquen, que a través de esta óptica redefinir y valorar nuestras vidas, y “el panorama que podemos disfrutar es grandioso, la perspectiva más amplia, más tranquila” Ingrid Bergman.

Como nuestro punto de vista es espiritualista, creemos valido añadir aquí estas reflexiones en la siguiente oración:

Señor, enséñame a envejecer como cristiano. 
Convénceme de que no son injustos conmigo; 
Los que me quitan responsabilidades; Los que no piden mi opinión; 
Los que llaman a otro que ocupe mi puesto. 

Quítame el orgullo de mi experiencia pasada 
Y el sentimiento de que soy indispensable. 
Pero ayúdame, Señor, para que siga siendo útil a los demás, 
Contribuyendo con mi alegría al entusiasmo 
De los que ahora tienen responsabilidades. 
Y que acepte mí salida de los campos de actividad, 
como acepto con sencilla naturalidad la puesta del Sol. 

Finalmente te doy gracias, pues en esta hora tranquila 
caigo en la cuenta de lo mucho que me has amado. 
Concédeme que mire con gratitud 
Hacia el destino feliz que me tienes preparado, 
¡Señor, ayúdame a envejecer así! 

José Laguna Menor.


Bibliografía

- Espiritualidad en la Tercera Edad, Cecilia San Martin Peterson, Universidad de la Frontera, Temuco, Chile.
- Saude da Alma, # 4, Pesquisa en salud y espiritualidad, Giancarlo Luchetti, página 52.
- Religión y Espiritualidad en los ancianos, Daniel Kaplan, PhD, LICSW; Bárbara Beskman, DSW, PhD.
- La tercera edad, “Vereda familiar” de Raúl Texeira.

El Espiritismo como filosofía intelectiva y vivencial

Por Alvaro Vélez Pareja

Usualmente expresamos que el Espiritismo es una doctrina de tres aspectos: científico, filosófico y moral; podríamos definir, en términos generales, en qué consiste su aspecto científico y moral, pero a veces encontramos cierta dificultad en expresar y explicar qué sería la filosofía espírita, cuál sería su definición, su objeto y sus elementos fundamentales. 

Sin adentrarnos en mayores complicaciones filosóficas, podemos decir que la filosofía espírita nos habla, con relativo alcance, de los porqués de todo cuanto somos y nos rodea, aproximándonos desde la perspectiva espiritual a los grandes temas y problemas de la filosofía universal, a saber: Dios, el hombre, el alma, el universo, la vida y la muerte, el bien y el mal, la conducta humana y otros semejantes, tratando de responder al tradicional “de dónde venimos, porqué estamos aquí y hacia dónde vamos”. A lo largo de la historia centenares de autores, sistemas y escuelas desfilaron en el escenario del mundo intentando dar respuesta a todos esos interrogantes, creyendo cada uno tener la razón y la última palabra, llegando incluso a enfrentamientos, ejecuciones y guerras debido al fanatismo y la intolerancia de las partes. Así mismo muchas fueron las definiciones diferentes y hasta divergentes sobre lo que es la filosofía en sí, según los criterios de cada uno, intentando en algunas ocasiones llegar a un mínimo consenso. 

Con la publicación de El Libro de los Espíritus el 18 de abril de 1857 por Allan Kardec, así como los demás libros de la Codificación, empezó a delinearse y configurarse para el mundo la Filosofía Espírita que vendría a explicar, desde una perspectiva espiritualista nueva, objetiva y racional, los grandes temas de la filosofía universal, con una propuesta diferente, novedosa, revolucionaria y desprovista de las complejidades lingüísticas, academicistas y epistemológicas acostumbradas en la filosofía tradicional, intentando explicar, desde un horizonte inmortalista y trascendental qué somos, de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacia dónde vamos. De esta manera, la filosofía espírita presenta al mundo una propuesta explicativa, esclarecedora, orientadora y consoladora, especialmente sobre Dios, el alma o espíritu, el universo, la vida y la muerte, la vida futura, la evolución, la ley de causa y efecto, la reencarnación, la moral, el bien y el mal, el tiempo, la historia, la sociedad, la felicidad y muchos otros. 

Desafortunadamente los prejuicios científicos, filosóficos, religiosos y sociales, especialmente frente al fenómeno mediúmnico, en buena medida han dado al traste con la propuesta espírita, asumiendo posturas de desprecio, ignorancia, descrédito, ridiculización y ataques frontales, queriendo reducir la Doctrina Espírita, por desconocimiento o por interés, a una “prohibida y peligrosa” evocación de “muertos” y “manifestaciones fantasmales”, muy lejos de la realidad, desconociendo la importancia y trascendencia de la nueva propuesta científica, filosófica, social y moral que presentaba el Espiritismo en aquellos tiempos, así como en la actualidad. 

Debemos reconocer que el mundo de hoy sigue viendo con recelo al Espiritismo, ya sea por desconocimiento o por intereses creados, mas para nosotros la Filosofía Espírita revelada desde la dimensión espiritual por espíritus superiores y sistematizada por el insigne pedagogo francés Hipólito León Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec, es todo un conjunto racional y armónico de enseñanzas fundamentales, como filosofía de vida que inspira, ilumina y orienta nuestro quehacer y nuestro rumbo hacia mejores estados de conciencia, de ubicación y de realización en el sentido personal, familiar y social, comprometiéndonos a trabajar por un mundo mejor. 

Muchas doctrinas y sistemas filosóficos del pasado se dirigieron a satisfacer el intelecto; otras, de corte moralista se encaminaron a normativizar desde afuera la conducta; no faltaron los sistemas pesimistas y nihilistas que solo conducían a la angustia existencial, dejando un vacío en el alma o no resolviendo los grandes problemas humanos. Quienes conocemos la Doctrina Espírita y procuramos seguir sus lineamientos como filosofía intelectiva y vivencial encontramos que nunca antes otra filosofía nos esclareció tanto ni colmó nuestras expectativas personales y sociales como hoy lo hace el Espiritismo bien comprendido, sentido y aplicado.

Criminales arrepentidos

Por Silver Chiquero


Verger (asesino del arzobispo de París). 

El 3 de enero de 1857, monseñor Sibour, al salir de la iglesia, fue herido mortalmente por un joven sacerdote llamado Verger. El culpable fue condenado a muerte y ejecutado el 30 de ese mismo mes de enero. Hasta el último momento no demostró ningún pesar, arrepentimiento, ni sensibilidad. 

Evocado el mismo día de su ejecución, dijo: “Sigo aprisionado por mi cuerpo. Tengo miedo…, no estoy muerto… Hice mal en matar, pero fui empujado por mi carácter, que no podía sufrir humillaciones. Tendría demasiado miedo si le viera, temería que hiciese lo mismo conmigo. ¿Acaso son ustedes siempre señores de sus emociones? … No sé dónde estoy… me siento trastornado… intranquilo… alucinado… Esperen! Tengo miedo… no me atrevo a rezar”. El grupo mediúmnico reza unido al espíritu de Verger, quien reconoce que la misericordia de Dios es grande, que la misericordia de Dios es infinita y que siempre lo ha creído. “Me parece oír una voz que se parece a la suya y que me dice: “No te deseo ningún mal…” ¡Pero es un efecto de mi imaginación! Estoy loco. Lo digo porque veo mi propio cuerpo en un lado y la cabeza en otro… Sin embargo me parece que vivo, creo estar en el espacio, entre la Tierra y lo que se llama cielo… Siento aún la fría cuchilla cayendo sobre mi cuello… Pero es el miedo que tengo de morir… Me parece que veo cierto número de espíritus alrededor mío… Me miran compasivamente…, me hablan…, pero no les comprendo”. “Sólo temo al que ha sido herido por mí. Estoy en la vaguedad… Me parece estar soñando…” 

Evocado tres días después: “Sé que no soy de este mundo. Me apena lo que he hecho. Hay una serie de existencias que nos brindan los conocimientos útiles para lograr nuestra perfección. Siento el remordimiento por lo que hecho y por ello sufro. Soy castigado porque reconozco mi falta. Ahora sé que no debemos acortar los días de vida de nuestros hermanos. Me dejé dominar por el orgullo y los celos. Debemos hacer siempre esfuerzos para dominar las malas pasiones. Siento miedo… como una especie de vergüenza por ser asesino”. ¿Deseas reencarnar en la Tierra? “Sí, lo pido, pues deseo verme constantemente expuesto a que me maten y sentir temor por ello”. 

Bien, hablamos de un caso de muerte violenta, con separación brusca del alma, que deja aturdido y confundido, sin saberse si vivo o muerto. La visión del asesinado es proporcionalmente permitida o evitada en función de la necesidad de excitar el remordimiento, llegando a extremos de sentirse incesantemente perseguidos por la visión de sus víctimas. Se agrava si ni siquiera en el momento de su muerte, se siente arrepentido. 

¿Representa todo ello la condenación eterna? ¡No! Porque el arrepentimiento se acepta en cualquier momento. En el caso de Verger, apenas haber dejado la Tierra, el arrepentimiento penetró en su alma, repudió su pasado y pidió sinceramente a Dios el poder repararlo. El arrepentimiento puede llegar según el grado de exceso de sufrimiento, o sino de manera más sutil, puede llegar según el grado de reproche de la conciencia. El momento en que llega el arrepentimiento sincero es directamente proporcional a la prolongación de la pena, por tanto, cuanto más temprano nos arrepintamos de nuestras faltas menos deberemos prolongar las penas con que resarcir a nuestras víctimas. Como sabemos la conciencia siempre opera, aunque depende de nosotros mismos prestar atención y obedecerla para avanzar en nuestro perfeccionamiento espiritual. 

Por otro lado, el grado del progreso moral conquistado frente a situaciones comprometidas, pivota sobre la rapidez en el cambio a sentimientos mejores, como el que no necesita más que una circunstancia favorable para manifestarse. Quien persiste en el mal durante mayor o menor tiempo es un espíritu más atrasado; donde predomina el instinto material que ahoga el bien, lo que provocará afrontar muchas más pruebas para corregirnos.

Mundos habitados

Por Flávia Roggerio


¡El universo es inmenso! El planeta Tierra es solo una canica en comparación con todo lo que hay a su alrededor. Jesús dijo: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas»; la casa del Padre es el Universo, las diferentes moradas son los mundos que giran en el espacio infinito y ofrecen, a los Espíritus que encarnan en ellos, moradas de acuerdo con su adelantamiento. Tal como explicamos en el artículo anterior, donde comentamos las leyes morales. En función de esto, la conformación física de cada mundo es diferente y, consecuentemente, la de sus habitantes. Cada mundo ofrece a sus residentes condiciones adecuadas y propias para la vida planetaria. Las necesidades vitales de un planeta podrán no ser las mismas y hasta pueden ser opuestas, que las de otro. De la enseñanza proporcionada por los Espíritus, resulta que son muy diferentes las condiciones de los mundos, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos los hay inferiores a la Tierra, física y moralmente; otros, de la misma categoría que el nuestro y otros que son relativamente superiores en todos los aspectos.

«En los mundos en que es menos material la existencia, las necesidades son menos groseras y los sufrimientos físicos son más leves. Los hombres no sienten las malas pasiones como, en los mundos inferiores, que siembran la enemistad entre ellos». (76)

«En la casa de mi padre hay muchas moradas, si así no fuera ya os lo hubiera dicho, pues me voy a prepararos el lugar. Volveré y os llevaré conmigo, a fin de que donde yo estuviere, también estéis vosotros ahí» (Juan, cap. 14, v.1 al 3) (77). Jesús con este pasaje estaba enseñando el principio de la pluralidad de los mundos habitados, de una manera clara, para no dejar dudas.

Evidentemente, no podemos hacer una separación absoluta de las categorías de los mundos habitados, pero Allan Kardec, el codificador de la doctrina Espírita, en sus estudios junto a los Espíritus, nos ofrece una clasificación que nos permite una vista general sobre el tema:

Mundos Primitivos
Destinados a las primeras encarnaciones del alma humana. La vida es toda material, se limita a la lucha por la subsistencia, el sentido moral es casi nulo y por eso mismo las pasiones reinan soberanamente.

Mundos de Expiación y Pruebas
Predomina el mal sobre el bien. Se rescatan deudas contraídas con las Leyes Divinas y pasan por pruebas y expiaciones destinadas al perfeccionamiento moral.

Mundos de Regeneración.
Son moralmente más avanzados. El hombre allí aún está sujeto a las pruebas, pero ya no tienen las punzantes amarguras de la expiación.

Mundos Dichosos
El bien prevalece y supera al mal; domina el bien y la justicia. Los pueblos son fraternos unos con los otros.

Mundos Celestes o Divinos
Son Espíritus puros. Exclusivamente reina el bien. La felicidad es completa, debido a que todos han alcanzado la cima de la sabiduría y la bondad.

Pues, en base a estas explicaciones, seguramente nos estaremos preguntando: ¿en qué punto está la Tierra?

El planeta Tierra, pertenece a la categoría de expiación y pruebas, porque en ella predomina el mal sobre el bien. Aquí el hombre lleva una vida de vicisitudes. Por ser todavía imperfecto, hay para sus habitantes más momentos de desdicha que de alegría. No obstante, la Tierra pasará a ser un mundo de regeneración, donde los Espíritus se dedicarán al bien. La época actual es de transición, el rumbo de nuestro planeta es ascender a niveles más altos, hasta alcanzar la perfección a la que todos estamos predestinados. El cambio ya está ocurriendo, pero de manera gradual.

Un ejemplo de cómo evolucionan los elementos del Universo, es “Capela”, una estrella de color oro, la más brillante de la constelación de Cochero o Auriga que está a 42 años luz de la Tierra. La literatura espírita («A Camino de la Luz», libro del Espíritu Emmanuel, psicografiado por Chico Xavier) describe en síntesis la historia de la humanidad, su trayectoria evolutiva, las grandes civilizaciones del pasado y narra cómo miles de años atrás. El planeta recibió la encarnación de diversos seres del cosmos, destacando los Espíritus exiliados de Capela, quienes propiciaron el progreso terrestre.


Los Mundos Transitorios

Los mundos transitorios, también mencionados en la obra de Allan Kardec, sirven como estaciones o lugares de reposo donde viven los Espíritus errantes. Son como campamentos para descansar de una prolongada erraticidad* (estado de los Espíritus no encarnados, durante los intervalos de sus diversas existencias corporales). Son posiciones intermedias entre los mundos; graduadas según la naturaleza de los Espíritus que pueden ir a ellos, los cuales gozan de mayor o menor bienestar. Son mundos de naturaleza temporal. El planeta Tierra ha pertenecido a esta clase durante su formación.

¿Los mundos transitorios están por su naturaleza especial perpetuamente consagrados a los Espíritus errantes? «No; su posición es temporal únicamente». a) - ¿Están habitados al mismo tiempo por seres corporales? «No; pues su superficie es estéril. Los que los habitan no sienten necesidades».

La reflexión sobre este texto es necesaria. Tendríamos un Dios muy pequeño si poblara solamente la Tierra; teniendo todo un Universo para enviar a sus hijos necesitados de aprendizaje y evolución.

*Nota.: La erraticidad no es un signo absoluto de inferioridad para los Espíritus. Hay Espíritus errantes de todas clases y categorías, menos del primer orden o Espíritus puros, que no teniendo ya que reencarnar, no pueden considerarse como errantes. Los Espíritus errantes son felices o desgraciados, según el grado de su depuración. Es en este estado cuando el Espíritu, despojado del velo material del cuerpo, reconoce sus existencias anteriores y las faltas que le alejan de la perfección y del bien infinito. Entonces es también cuando elige nuevas pruebas, al objeto de adelantar más rápidamente.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

¡Hasta pronto, Isabel!

Querida familia CEADS, 

hoy hemos recibido la noticia de que nuestra amada Isabel Tendero, presidenta de honor y fundadora de nuestro centro, ha emprendido el camino de vuelta a la patria espiritual. Desde este lado de la vida nos quedamos enternecidos por su recuerdo, confiados en que se le lleva en brazos muy amorosos a ambientes de paz y belleza. Viaja, Isabel, peregrina en el fluido cósmico universal, a través del tiempo y del espacio hacia la mejor versión de sí misma. Nos deja un encargo, la luminosa misión de buscar, cada uno de nosotros, la mejor versión de uno mismo. Los años marcaron su cuerpo y también prepararon su alma para la vida después de la vida. ¡Gracias, amiga! El amor que nos une no permite separación real, pese a que tu, de momento, ya has acabado en este plano. Todos te deseamos un suave despertar al lado de seres amados a los que abrazarás conmovida y feliz.

¡Hasta pronto, Isabel!


jueves, 27 de junio de 2019

Visión Espírita | Año 10 | nº 40




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¡Feliz Verano con ocio del bien!



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Las personas con un sentido de unidad experimentan una mayor satisfacción con la vida

Laura Marie Edinger-Schons
Traducción libre de Silver Chiquero


Las personas que creen en la unidad (la idea de que todo en el mundo está conectado y es interdependiente) parecen tener una mayor satisfacción con la vida que las que no, independientemente de si pertenecen a una religión o no, según la investigación publicada por la Asociación Americana de Psicología.

"El sentimiento de estar en armonía con un principio divino, la vida, el mundo, otras personas o incluso actividades, se ha discutido en varias tradiciones religiosas, pero también en una amplia variedad de investigaciones científicas de diferentes disciplinas", dijo Laura Marie Edinger-Schons, Doctora de la Universidad de Mannheim y autora del estudio. "Los resultados de dicho estudio revelan un efecto positivo significativo de las creencias de unidad en la satisfacción con la vida, incluso controlando las creencias religiosas".

Edinger-Schons realizó dos encuestas que comprendieron a casi 75.000 personas en Alemania. En la primera encuesta, se pidió a más de 7.000 participantes, reclutados como parte de un proyecto de cooperación entre la Universidad y una compañía, que respondieran a una serie de encuestas diseñadas para medir su creencia sobre la unidad (por ejemplo: "Creo que todo en el mundo se basa en un principio común" o "Todo en el mundo es interdependiente e influenciado por los demás"). También se les pidió que respondieran a los elementos que miden otros conceptos asociados con la unidad, como la conexión social, la conexión con la naturaleza y la empatía, así como la satisfacción con la vida.

Edinger-Schons encontró una correlación significativa entre las puntuaciones en su escala de unidad y los conceptos asociados con la unidad, lo que sugirió que era una medida válida del concepto. Más importante, también encontró que las personas con puntuaciones de unidad más altos reportaron una satisfacción con la vida significativamente mayor.

Para determinar si las puntuaciones de la unidad eran variables en el tiempo o una construcción más fija, se envió la misma encuesta al mismo grupo de personas seis semanas después. Aunque respondieron poco más de 3.000 de ellos, Edinger-Schons todavía encontró que las creencias de unidad no habían cambiado significativamente y, por tanto, podrían mantenerse estables en el tiempo.

"Obviamente, las creencias de unidad son más que un sentimiento o estado de ánimo específico de la situación", dijo. "Parecen representar una actitud general hacia la vida".

Una vez más, también encontró una correlación significativa entre las creencias de unidad y la satisfacción con la vida. Si bien, estar satisfecho con la vida en general debería ser gratificante en sí mismo, las investigaciones sugieren que las personas con mayor satisfacción en la vida experimentan algunos beneficios adicionales, como un mayor rendimiento académico en personas más jóvenes y una mejor salud en la vejez, según Edinger-Schons.
En una segunda encuesta que incluyó a más de 67.000 personas, Edinger-Schons se fijó en, si las creencias de unidad podrían explicar la satisfacción de la vida de las personas, por encima del efecto de la religión. Se ha investigado mucho sobre la asociación entre la religión y la satisfacción con la vida, pero se preguntó si no podría haber algo más en juego. Específicamente, su hipótesis era que las creencias de unidad podrían explicar la satisfacción de las personas con la vida incluso mejor que la religión.

"Reconocí que, en varios textos filosóficos y religiosos, una idea central es la idea de la unidad", dijo Edinger-Schons. "En mi tiempo libre, disfruto del surf, la capoeira, la meditación y el yoga, y se dice que todo esto conduce a experiencias que pueden describirse como estar en contacto con la vida o la naturaleza o simplemente experimentar un estado de flujo a través de estar inmerso en la actividad. Me preguntaba si la creencia más grande en la unidad es algo independiente de las creencias religiosas y cómo afecta la satisfacción con la vida".

Los participantes provenían de una variedad de orígenes religiosos, incluidas las denominaciones protestantes, el catolicismo, el judaísmo, el islam, el hinduismo y el budismo. Más de una cuarta parte de los que identificaron sus creencias dijeron que eran ateos.

Si bien las puntuaciones de unidad variaron según la religión (los musulmanes tenían la puntuación media más alta, mientras que los ateos tenían la puntuación más baja), eran predictores mucho mejores de la satisfacción con la vida que las creencias religiosas.

"No me sorprendió que los ateos tuvieran los niveles más bajos de creencias de unidad en la muestra, pero lo que me sorprendió fue que las creencias de unidad eran en realidad muy diferentes en varias afiliaciones religiosas, con los musulmanes en los niveles más altos", dijo. "Además, cuando se tomaron en cuenta las creencias de unidad, muchos de los efectos positivos de la afiliación religiosa en la satisfacción con la vida, desaparecieron".

“Hoy en día, muchas personas practican yoga, meditación, deportes de acción y otras actividades que tienen como objetivo alcanzar un estado de unidad o flujo. El fortalecimiento de la creencia más general en la unidad de todo, tiene el potencial de mejorar la vida de las personas e incluso podría ser más efectivo que las creencias y prácticas religiosas tradicionales para mejorar la satisfacción con la vida”, dijo Edinger-Schons.
Como todos los participantes eran de Alemania, señaló que no está claro si este efecto se traduciría en residentes de otros países y sugirió que se necesitaría más investigación.

Bibliografia
Laura Marie Edinger-Schons. Oneness beliefs and their effect on life satisfactionPsychology of Religion and Spirituality, 2019; DOI: 10.1037/rel0000259


Consideraciones espíritas sobre el libre albedrío

Por Miguel Vera Gallego



La mayor parte de las cuestiones acerca de la libertad humana fueron debatidas y dilucidadas por San Agustín a partir de la distinción del libre albedrío como posibilidad de elección y como libertad propiamente dicha (libertas).

Los cristianos vieron que el libre albedrío podía usarse bien o podía usarse mal. A pesar del racionalismo e intelectualismo de casi todos los filósofos antiguos en cuestiones éticas, la posibilidad de usar bien o mal el libre albedrío había sido puesta de manifiesto en varias ocasiones (Aristóteles en Ética a Nicómaco, y por Ovidio en los famosos versos en los que proclama que aprueba el bien, pero sigue el mal).  Sin embargo, no había sido subrayada con el radicalismo de San Pablo cuando indica que “No el bien que quiero, sino el mal que no quiero hago” (Romanos 7:15).

Como quiera que sea, durante el siglo XIX abundaron los debates en torno a la noción de libertad y especialmente en torno a si el hombre es, o puede ser libre, tanto respecto a los fenómenos de la Naturaleza como en la sociedad. Sería simplificar la cuestión decir que hubo dos grandes grupos de doctrinas: unas que negaban la posibilidad de la libertad, y otras que la afirmaban (materialistas versus espiritualistas), puesto que hubo muchas y diversas posiciones intermedias entre el determinismo completo y el completo “libertarianismo”, así como entre muchos modos y grados de entender la libertad.

Para la doctrina espírita, el libre albedrío está necesariamente relacionado a la cuestión de la evolución y de la responsabilidad individual. Así lo encontramos en El libro de los espíritus cuando los Instructores superiores manifiestan que “El desarrollo del libre albedrío acompaña al de la inteligencia y aumenta la responsabilidad de los actos”. No obstante, para que las acciones humanas sean consideradas buenas, no basta el desarrollo de la inteligencia sino que es necesario que a ésta le acompañe el desarrollo moral.

Vislumbramos que el objetivo del individuo (y sabemos que de los pueblos) es el progreso completo, que llega de manera gradual. La inteligencia puede utilizarse para hacer el mal mientras no se haya desarrollado en el ser el sentido moral. La moral y la inteligencia –nos indican los Espíritus superiores- son dos fuerzas que sólo a la larga se equilibran.

Si consideramos los conceptos de libertad como ética y libertad como moral, la vida en sociedad impone limitaciones al amplio ejercicio del libre albedrío. La primera se dice respecto a la autonomía de actuar en función de lo que se quiere y de lo que el otro espera que se haga. La segunda indica actuar en el bien, que puede ser expresado con la conocida regla de oro anunciada por el Cristo: “Todo cuanto queráis que os hagan los hombres hacédselo vosotros también a ellos; porque esta es la ley y los profetas” (Mateo 7:12).

La vida en sociedad es, pues, una conquista evolutiva empero la mayoría de las relaciones personales que llevan a una vivencia armónica se fundamentan en principios universales especificados por la ética y la moral. En síntesis podemos afirmar que la ética es la parte de la Filosofía que estudia los principios, motiva, disciplina y orienta el comportamiento. La ética trata, por lo tanto, de la conducta en general (de la vida en sociedad), así como específica (el código de ética médica, por ejemplo).

En cambio, la palabra moral hace referencia a las buenas costumbres, principios o bases del conocimiento a partir de los cuales se establecen los códigos de conducta ética en la familia, en sociedad y en el trabajo. En verdad, ambos términos están intrínsecamente correlacionados, toda vez que no se puede suponer una conducta ética sin una base moral que la sustente y le de validez. En este sentido, Agustín de Hipona (354-430) definía el libre albedrío como la facultad de la razón y de la voluntad por la cual es elegido el bien, mediante el auxilio de la gracia, o el mal, por ausencia de ésta.

En sentido genérico podemos afirmar que hay libertad individual cuando la persona piensa y actúa por sí misma, esto es, por decisión propia. No obstante, cuando se consideran los valores éticos y morales, percibimos que el hombre tiene una libertad relativa, puesto que el límite de la manifestación de la voluntad individual termina cuando comienza la libertad del otro.

Vislumbramos que la libertad en sentido filosófico presenta dos conceptualizaciones: a) ausencia de sumisión y dependencia; b) autonomía y espontaneidad en la manifestación de la voluntad o de los deseos humanos.

En el binomio libertad-voluntad se observa que querer ser libre es una fuerza que impulsa a la obtención de la libertad, tornando al individuo independiente. Sin embargo, si ese binomio no fuera bien aprehendido pueden surgir conflictos en las relaciones que pueden llevar tanto a procesos patológicos como de naturaleza criminal.

La mayoría de filósofos admiten que ningún hombre posee una libertad ilimitada, total. Aristóteles afirmaba que tanto la virtud como el vicio dependen de la voluntad del individuo. Tomás de Aquino, filósofo católico, capitulaba que el libre albedrío es la causa que determina la acción del individuo. Porque el ser humano actúa según el juicio, esa fuerza cognitiva por la que puede elegir entre opciones opuestas.

Para Rene Descartes, el filósofo espadachín, la persona actúa con más libertad cuando comprende las alternativas que implican una elección. Al analizar racionalmente las posibilidades de una toma de decisión, el individuo tiene más probabilidad de realizar una elección acertada. De esta forma, la persona que no trata de obtener la información necesaria para ilustrarse, presentan mayores dificultades a la hora de realizar algo o para identificar las propias alternativas ofrecidas por la existencia. El filósofo francés consideraba que el ser humano debe intentar siempre dominarse a sí mismo, deseando sólo aquello que se puede hacer. Aunque las pasiones puedan ser buenas en sí mismas, cabe a la razón saber cómo utilizarlas a fin de poder dominarlas, ya que la fuerza de las pasiones consiste en engañar al alma con razones inadecuadas. Con lo cual, para Descartes el intelecto tiene prioridad sobre las pasiones, en tanto que un mayor conocimiento de ellas es condición necesaria para poder controlarlas.

Para el filósofo alemán Immanuel Kant ser libre es ser autónomo, esto es, darse a sí mismo normas de conducta moral que deben ser perseguidas racionalmente. En su obra principal, la Critica de la razón pura, el filósofo prusiano piensa que la conciencia de libertad se desarrolla por el conocimiento racional y por la intuición, aunque el primero se sobrepone al segundo. En otras palabras, la persona puede, perfectamente, hacer uso de su libre albedrío sin intervención de ninguna otra cosa, aunque lo hará con seguridad si tuviera conocimiento y conciencia de los límites de su libertad.

Las nociones de voluntad y pasión alcanzan una significación considerable en la doctrina espírita. Emmanuel nos aclara con relación al concepto de voluntad que es la administradora de la mente y nos dirá igualmente que sólo ella es lo suficientemente fuerte como para sustentar la armonía del espíritu (Pensamiento y vida, Cap. 2).

En la pregunta 907 de El libro de los espíritus encontramos que la pasión en sí misma no es un sentimiento malo: “La pasión está en el exceso unido a la voluntad, pues su principio ha sido otorgado al hombre para el bien […]. Lo que causa el mal es el abuso que se hace de ellas”.

Vemos, pues, que las pasiones son como un caballo que es útil cuando se le domina; y peligroso cuando el que domina es él. “Son palancas que multiplican las fuerzas del hombre y lo ayudan a cumplir con los designios de la Providencia […]. El principio de las pasiones no es, pues, un mal, ya que descansa en una de las condiciones providenciales de nuestra existencia” (El libro de los espíritus, Pregunta 908).

Como corolario consideramos la apreciación que nos brinda León Denis sobre la libertad. El admirable filósofo espírita nos dice que “La libertad es la condición necesaria del alma humana sin la cual ésta no podría construir su destino” (El problema del ser y del destino, Tercera parte, Cap. 22).

Por consiguiente, libertad y responsabilidad son correlativas en el ser y aumentan con su elevación; es la responsabilidad del hombre la que forma su dignidad y moralidad. Sin ella no sería más que un autómata, un juguete de las fuerzas ambientales: la noción de moralidad es inseparable de la de libertad.

El libre albedrío es, pues, la expansión de la personalidad y de la conciencia. Para que seamos libres es necesario quererlo y hacer esfuerzos para venir a serlo, liberándonos, así, de la esclavitud de la ignorancia y de las pasiones más bajas; substituyendo el imperio de los instintos y de las sensaciones por el dominio de la razón, rumbo a la intuición.

Los sanos no tienen necesidad de médico

Por Janaina de Oliveira



El Evangelio de San Mateo (cap. IX, v. 10, 11 y 12) recoge un momento de la vida de Jesús en que éste se disponía a comer en compañía de publicanos y pecadores, siendo criticado por los fariseos. Como gran conocedor del alma humana, el Maestro responde a las críticas con una máxima que sigue resonando en nuestros oídos a través de los siglos: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos.


Imaginemos a este corazón puro sentado lado a lado con los hombres y mujeres considerados de la peor clase por su pobreza, enfermedad o profesión. Algunos estarían sucios, casi todos con vestimentas humildes, aquí y allí los signos de la enfermedad física que les caracterizaría, los modales a la mesa probablemente no serían los más sofisticados. Seguramente estarían felices por compartir la mesa con Jesús, aunque ninguno comprendiera en su justa medida la elevación del espíritu que tenían ahí a su lado. Con estas personas se  dispuso Jesús a comer, a compartir el pan. ¿Estuve yo sentada en esta mesa al lado de Jesús, ignorante de su misión, comiendo festivamente en compañía del guía y modelo de la humanidad? ¿Estuviste , amigo lector, amiga lectora?

Es curioso pensar que Jesús nos podría haber propuesto un ayuno especial para la purificación del cuerpo, pero lo que queda recogido en los evangelios es la disposición del Cristo en compartir con la humanidad el alimento. Este alimento es a la vez material y espiritual. La humanidad entera se ve representada en estos publicanos y pecadores. Jesús conoce la miseria del alma humana y por esto viene a traer su mensaje de amor y esperanza, pan de la vida para los corazones hambrientos que deambulan por las sendas del dolor. Todos necesitamos a este médico.

En El Evangelio según el Espiritismo Kardec comenta la aplicación que la escena puede tener para el Espiritismo. Algunas personas pueden pensar que hay médiums que no se merecen la facultad mediúmnica y que ésta debería recaer solamente sobre los buenos y justos. Esto, sin embargo, significa ignorar la función misma de la mediumnidad en un planeta de pruebas y expiaciones. La mayor parte de los médiums encuentran en la mediumnidad una puerta de rescate de débitos pasados a través de los muchos inconvenientes que ésta les produce y de la oportunidad de trabajo renovador en el bien que representa. Es como si el Maestro invitara a los médiums a un gran banquete. Él se acerca a los que se equivocaron mucho en el pasado y sufren las consecuencias de sus actos en el presente. ¿Qué médium podrá eludir la necesidad de desarrollar su facultad ancorada en la Buena Nueva? Todos necesitamos al médico de almas.

El banquete del amor y la esperanza está servido. Los invitados somos todos, todos los que hemos de renovar actitudes, rescatar deudas pasadas, dar pasos firmes en la dirección de la renovación de las actitudes íntimas. Jesús se sienta a la mesa con nosotros, comprendiendo nuestras necesidades materiales y espirituales. Depende de cada uno de nosotros aceptar esta invitación para compartir el pan con el Maestro y los hermanos de humanidad.

Leyes Divina o Naturales

Por Flavia Roggerio



La Ley Divina o ley natural, es la ley de Dios; es la única verdadera para la dicha del hombre. Le indica lo que debe o no hacer y él es infeliz cuando de ella se aparta. La ley natural es eterna e inmutable como el mismo Dios. Todos pueden conocerla; pero no todos la comprenden. Los que mejor la comprenden son los hombres de bien y los que quieren buscarla. Todos, no obstante, la conocerán un día, porque es preciso que se realice el progreso.

629. ¿Qué definición puede darse de la moral? «Moral es la regla para proceder bien, es decir, la distinción entre el bien y el mal. Está fundada en la observación de la ley de Dios. El hombre procede bien cuando todo lo hace con la mira y para bien de todos; porque entonces cumple la ley de Dios». 630. ¿Cómo puede distinguirse el bien del mal? «El bien es todo lo que está conforme con la ley de Dios y el mal todo lo que de ella se separa. Así, pues, hacer el bien es conformarse con la ley de Dios, hacer el mal es infringirla».

«Entre las leyes divinas, las unas reglamentan el movimiento y las relaciones de la materia bruta, tales son las leyes físicas, cuyo estudio es del dominio de la Ciencia. Las otras conciernen especialmente al hombre en sí mismo y en sus relaciones con Dios y sus semejantes. Comprenden así las reglas de la vida, del cuerpo y del alma. Estas son las leyes morales». (64)

625. ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre para que le sirviese de guía y modelo? «Jesús». 647. ¿Toda la ley de Dios está contenida en la máxima del amor al prójimo enseñada por Jesús? «Ciertamente que esta máxima contiene todos los deberes de los hombres entre sí; pero es preciso enseñarles su aplicación, de otro modo descuidarían, como hoy lo hacen. Además, la ley natural comprende todas las circunstancias de la vida y esta máxima no es más que una parte. Son necesarias al hombre reglas precisas, pues los preceptos generales y muy vagos dejan demasiadas puertas abiertas a la interpretación».


Las Leyes Morales


Ley de adoración

649. ¿En qué consiste la adoración? «En la elevación del pensamiento a Dios. Por medio de la adoración se aproxima el alma a Él». La adoración se origina de un sentimiento innato como el de la existencia de Dios. La conciencia de su propia debilidad induce al hombre a inclinarse ante aquél que puede protegerle. La adoración verdadera es la del corazón. En todas tus acciones, recuerda que el Señor siempre te está observando. 660. ¿La oración hace mejor al hombre? «Sí; porque el que ora con fervor y confianza es más fuerte contra las tentaciones del mal y Dios le envía buenos Espíritus para que le asistan. La oración es un auxilio que nunca se niega, cuando es pedido con sinceridad». 662.¿Puede orarse con provecho por otro? «El Espíritu del que ora obra en virtud de la voluntad de hacer el bien. Por medio de la oración, atrae a los Espíritus buenos que se asocian al bien que quiere hacer». 663. Las oraciones que hacemos por nosotros mismos, ¿pueden cambiar la naturaleza de nuestras pruebas y desviar su curso? «Vuestras pruebas están en manos de Dios y las hay que deben ser soportadas hasta lo último; pero Dios entonces toma siempre en cuenta la resignación. La oración atrae a los Espíritus buenos que nos dan fuerzas para soportarlas con valor y, haciendo que nos parezcan menos duras. Lo hemos dicho, nunca es inútil la oración cuando se hace el bien; porque da fuerzas, lo cual es de por sí un gran resultado».


Ley de trabajo

674. ¿La necesidad del trabajo es una ley de la naturaleza? «El trabajo es una ley natural y por eso es una necesidad. La civilización obliga al hombre a mayor trabajo, porque aumenta sus necesidades y sus goces». Todo trabaja en la naturaleza, así como los hombres, los animales trabajan limitados a su conservación. La naturaleza del trabajo es relativa a la de las necesidades. Cuanto menos material son éstas, menos lo es también aquél. No creas que el hombre permanezca inactivo e inútil, pues la ociosidad sería un suplicio en vez de ser un beneficio. 683. ¿Cuál es el límite del trabajo? «El límite de las fuerzas. Por lo demás, Dios deja al hombre en libertad».


Ley de reproducción

686. ¿La reproducción de los seres vivos es una ley natural? «Es evidente, pues sin la reproducción perecería el mundo corporal». 687. Si la población sigue siempre la progresión creciente que se observa, ¿llegará el día en que sea exuberante en la Tierra? «No; Dios  siempre lo provee y mantiene el equilibrio. Nada hace inútil y el hombre que sólo ve un retazo del cuadro de la naturaleza, no puede apreciar la armonía del conjunto». 695. El matrimonio, es decir, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural? «Es un progreso en la marcha de la Humanidad». 696. ¿Qué efecto produciría en la sociedad humana la abolición del matrimonio? «El regreso a la vida de los animales».
«El estado de la naturaleza es el de la unión libre y fortuita de los sexos. El matrimonio es uno de los primeros actos de progreso en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraternal y se halla en todos los pueblos, aunque en diversas condiciones». (67)


Ley de conservación

702. ¿El instinto de conservación es una ley natural? «Sin duda. Ha sido dado a todos los seres vivientes, cualquiera que sea su grado de inteligencia; en los unos es puramente maquinal y en los otros racional». 703. ¿Con qué objeto ha dado Dios a todos los seres vivientes el instinto de conservación? «Porque todos deben concurrir a las miras de la Providencia. Por esto Dios les ha dado la necesidad de vivir. Además, la vida es necesaria al perfeccionamiento de los seres, que lo sienten instintivamente sin darse cuenta de ello». 710. En los mundos donde está más depurada la organización, ¿tienen necesidad de alimentación los seres vivientes? «Sí, pero su alimentación está en relación con su naturaleza. Estos alimentos no serían bastante sustanciosos para vuestros estómagos groseros, lo mismo que ellos no podrían digerir los vuestros». 711. ¿Tienen derecho todos los hombres a usar de los bienes de la Tierra? «Este derecho es consecuencia de la necesidad de vivir. Dios no puede haber impuesto un deber sin haber dado los medios de cumplirlo».


Ley de destrucción

728. ¿La destrucción es una ley natural? «Es preciso que todo sea destruido para que renazca y sea regenerado. Porque lo que vosotros llamáis destrucción no es más que una transformación, cuyo objeto es la renovación y mejoramiento de los seres vivientes». 731. ¿Por qué junto a los medios de conservación, la naturaleza ha colocado al mismo tiempo los agentes destructores? «Junto al mal, el remedio. Ya lo hemos dicho, para mantener el equilibrio y para que sirva de contrapeso». 742. ¿Qué causa arrastra al hombre a la guerra? «Predominio de la naturaleza animal sobre la espiritual y satisfacción de las pasiones. En estado de barbarie, los pueblos no conocen otro derecho que el del más fuerte. De aquí que la guerra sea su estado normal». 743. ¿Desaparecerá algún día la guerra de la Tierra? «Sí, cuando los hombres comprendan la justicia y practiquen la ley de Dios; entonces serán hermanos todos los pueblos». 744. ¿Cuál ha sido el objeto de la Providencia, haciendo necesaria la guerra? «La libertad y el progreso». - a) Si la guerra ha de producir el efecto de llegar a la libertad, ¿a qué se debe que tenga con frecuencia por fin y resultado la dominación? «Dominación momentánea para cansar a los pueblos, a fin de hacerles progresar más rápido». 760. ¿La pena de muerte desaparecerá algún día de la legislación humana? «La pena de muerte desaparecerá incontestablemente. Y su supresión marcará un progreso en la Humanidad. Cuando los hombres estén más ilustrados, la pena de muerte será completamente abolida de la Tierra. Los hombres no tendrán necesidad de ser juzgados por los hombres. Hablo de un tiempo que aún está bastante alejado de vosotros».


Ley de sociedad

766. ¿La vida social es natural? «Indudablemente. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad. No le ha dado inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias a la vida de relación». 770. ¿Qué hemos de pensar de los hombres que viven en reclusión absoluta, para huir del contacto pernicioso del mundo? «Doble egoísmo». La mejor expiación consiste en hacer más bien que el mal que se ha hecho. Evitando un mal, cae en otro, pues olvida la ley de amor y caridad. «Ningún hombre tiene facultades completas. Por medio de la unión social se completan los unos a los otros para asegurarse el bienestar y progresar. De aquí que, necesitándose unos a otros, han sido hechos para vivir en sociedad y no aislados» (68).


Ley de progreso

776. ¿Son la misma cosa el estado natural y la ley natural? «No; el estado natural es el estado primitivo. La civilización es incompatible con el estado natural, al paso que la ley natural contribuye al progreso de la Humanidad». 780. b) - ¿A qué se debe que los pueblos más ilustrados sean a menudo los más pervertidos? «El progreso completo es el objeto; pero los pueblos, como los individuos no llegan a él más que paso a paso. Mientras no esté desarrollado en ellos el sentido moral, hasta pueden servirse de su inteligencia para hacer el mal. La moral y la inteligencia son dos fuerzas que sólo a la larga se equilibran». «La elevación en este mundo y la autoridad sobre sus semejantes, son pruebas tan peligrosas y grandes como la desgracia; porque mientras más rico y poderoso es un hombre, más obligaciones tiene que cumplir y mayores son los medios de hacer el bien y el mal». (71) «Por el pensamiento disfruta el hombre de libertad sin límites, puesto que no reconoce trabas. Puede contener su vuelo, pero no aniquilarlo». (72) «La humanidad progresa por medio de los individuos que se mejoran poco a poco y se ilustran. Cuando estos últimos son mayores en número, se hacen superiores y arrastran detrás de sí, a los otros. De tiempo en tiempo, surgen entre ellos, hombres de genio que dan el impulso y luego vienen otros revestidos de autoridad, instrumentos de Dios, que en algunos años la hacen progresar en muchos siglos». (74)


Ley de igualdad

803 ¿Todos los hombres son iguales ante Dios? «Sí; todos tienden a un mismo fin y Dios ha hecho sus leyes para todos. Vosotros decís con frecuencia: El sol sale para todos, y decís una verdad más grande y general de lo que creéis». 804. ¿Por qué no ha dado Dios a todos los hombres las mismas aptitudes? «Dios ha creado iguales a todos los Espíritus; pero cada uno de ellos ha vivido más o menos tiempo, y por consiguiente ha adquirido más o menos aptitudes. La diferencia proviene de su grado de experiencia y de su voluntad que es el libre albedrío». «El primero entre todos los derechos naturales del hombre es el derecho a la vida y por esto nadie tiene derecho a atentar contra la vida de su semejante, ni hacer nada que pueda comprometer su existencia corporal». (73)


Ley de libertad

825. ¿Hay posiciones en el mundo en que el hombre pueda vanagloriarse de gozar de libertad absoluta? «No; porque todos, tanto los grandes como los pequeños, os necesitáis unos a otros». 843. ¿Tiene el hombre libre albedrío de sus actos? «Puesto que tiene libertad de pensar, tiene la de obrar. Sin libre albedrío sería una máquina». 851. ¿Existe fatalidad en los acontecimientos de la vida? «La fatalidad existe sólo en virtud de la elección que ha hecho el Espíritu, antes de encarnarse, de sufrir tal o cual prueba».


Ley de justicia, amor y caridad

873. ¿El sentimiento de justicia es natural, o resultado de ideas adquiridas? «De tal modo es natural, que os subleváis a la idea de una injusticia. El progreso moral desarrolla sin duda ese sentimiento, pero no lo produce. Dios lo ha puesto en el corazón del hombre y he aquí por qué encontráis a menudo en hombres sencillos y primitivos nociones más exactas de la justicia que en los que saben mucho». 874. ¿Si la justicia es una ley natural, a qué se debe que los hombres la entiendan de tan diferente manera y que encuentre uno justo lo que al otro parece injusto? «Es porque a ese sentimiento se mezclan a menudo pasiones que lo alteran, como la mayor parte de los otros sentimientos naturales y hacen que se vean las cosas desde un punto de vista falso». 886. ¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad tal como la entendía Jesús? «Benevolencia para con todos; indulgencia con las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas».  «La caridad, según Jesús, no está reducida a la limosna, sino que comprende todas las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, ya sean nuestros inferiores, iguales o superiores. Nos ordena la indulgencia; porque de ella necesitamos nosotros y nos prohíbe humillar al desgraciado, muy al contrario de lo que acostumbramos hacer». (75)

Los Espíritus lo han dicho siempre: «La forma no es nada; el pensamiento lo es todo. Rogad cada uno según vuestras convicciones y del modo que más os conmueva, pues un buen pensamiento vale más que numerosas palabras; si en ellas ninguna parte toma el corazón». (65) Todas estas orientaciones nos fueron reveladas por los espíritus en el “Libro de los Espíritus”, obra del escritor y pedagogo Allan Kardec, considerado el sistematizador de la Doctrina Espírita.

«Los espíritus anuncian que los tiempos designados por la providencia para una manifestación universal han llegado ya, y que siendo ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión es la de instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era a la regeneración de la humanidad. Este libro es la recopilación de su enseñanza»..
Allan Kardec

«El Espiritismo llegará a ser una creencia común y señalará una nueva era en la historia de la humanidad; porque está en la Naturaleza y porque ha llegado el tiempo en que debe ingresar en los conocimientos humanos. Habrán de sostenerse, empero, grandes luchas más contra el interés que contra la convicción; porque es preciso convencerse de que hay gente interesada en combatirlo, las unas por amor propio y las otras por causas completamente materiales. Pero hallándose cada día más aislados los contradictores, se verán obligados a pensar como todo el mundo, bajo pena de ponerse en ridículo». (66) «Siendo el progreso una condición de la naturaleza humana, no es posible a nadie oponerse a él. Es una «fuerza viva» cuya acción puede ser retardada, pero no anulada, por las malas leyes humanas». (69) «El Espiritismo ayudará al progreso, destruyendo al materialismo, que es una de las plagas de la sociedad; hará ver a los hombres donde están sus verdaderos intereses. No estando la vida futura velada por la duda, el hombre comprenderá mejor que puede asegurarlo por medio del presente. Destruyendo los prejuicios de secta, de castas y de colores, enseñará a los hombres la gran solidaridad que ha de unirlos como hermanos». (70)

Os invitamos al raciocinio natural de las ideas contenidas en este artículo. Os invitamos a razonar sobre estas palabras en lo más íntimo, donde seguramente encontrareis la lógica de la vida misma.