sábado, 23 de marzo de 2019

Visión Espírita - año 10 - nº 39



¡Extra, extra!
Ya es primavera, ya tenemos la nueva edición de VE.
¡10 años!

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Entrevista a Dra. Marlene Nobre (in memorium)




Entrevista de Janet Duncan a la Dra. Marlene Nobre para el "Jornal Psychic World"

Traducción libre: Gilda López






¿Qué viene primero; el médico o el espírita?

Ante todo soy espírita después soy médica. Mi visión del mundo, del universo, del ser humano, incluyéndome yo, está impregnada de mi convicción espírita. Por eso es muy normal que en primer lugar ponga mi condición espírita y en segundo lugar el de médica


Dra. Marlene, quisiera expresarme en términos bien claros. Usted ya era espírita y después se hizo médica?

Sí. Yo nací en una familia espírita y después, dentro de mis convicciones, me doctoré en medicina.


¿Usted ve el Espiritismo como un todo dentro de la profesión médica?

El espiritismo ofrece una nueva constelación de concepciones, valores y prácticas que da a los médicos una visión particular del ser humano y del universo. La base de la medicina espírita se puede resumir de la siguiente forma: La inmortalidad del alma y la acción prioritaria de ésta sobre el cuerpo físico; la existencia de los cuerpos sutiles a través de los cuales ella expresa el poder co-creador de la mente con la producción de los pensamientos; la acción de la mente no es local y la comunicación del espíritu se da por medios extra-sensoriales.

Tiene, también, como principio la reencarnación que es una ley natural biológica que posibilita el desarrollo espiritual. La ley de acción y reacción, por lo tanto, debe ser respetada por todo ser humano; es importante su entendimiento para así poder comprender mejor los problemas de salud, porque las acciones de vidas pasadas pueden explicar muchas dolencias del presente. Nosotros también vemos el cuerpo como un filtro purificador que nos permite la evolución.

En fin, el espiritismo nos da una visión integral del ser. Éste no es sólo un cuerpo físico, sino que, principalmente, es un alma o espíritu.


Como médica, ¿usted está convencida de que todos los desequilibrios y desórdenes vienen del mundo espiritual, por parte de los espíritus?

Nosotros tenemos como definición que la salud es la perfecta armonía del alma. Ahora bien, el alma necesita pasar por varias existencias para purificarse o evolucionar. Mientras no tengamos aún un desarrollo espiritual suficiente, seremos personas enfermas, con problemas, y tendremos que resolver esas cuestiones espirituales desde nuestro interior. Sin duda estoy de acuerdo con la orientación de los espíritus cuando nos dicen que la mayor parte de las enfermedades están ligadas a asuntos del alma o del espíritu. Cualquier acción negativa que tengamos, ésta nos produce trastornos en nuestros cuerpos sutiles y, como consecuencia, en nuestro cuerpo físico.


Dra. Marlene, me gustaría hacerle una pregunta crucial. De acuerdo con lo que, comúnmente, es llamada esquizofrenia. Hoy cuando alguien oye voces. Dice que es del mundo espiritual. Las personas son diagnosticadas como esquizofrénicas e inmediatamente medicadas con fuertes sedantes y, frecuentemente internadas en hospitales psiquiátricos. Ellas son dictaminadas como mentalmente inestables. Una definición que es habitualmente irreversible y, según como, para el resto de sus vidas. De hecho, a menudo, no es verdad que reciban tratamiento para personas con mediumnidad, porque éstas son tratadas como esquizofrénicas con tratamientos de larga duración. Con medicamentos que a ellas les pueden perjudicar mucho. Yo creo que eso es intolerable. ¿Qué opinión tiene usted sobre eso?

Bien. Lo que ocurre, infelizmente, es que en la práctica el médico, realmente, no comprende muy bien.  Y, ¿por qué ocurre? Porque la Organización Mundial de la Salud afirma que la salud es el estado completo del bienestar integral del ser humano: biológico, social, ecológico y espiritual. Por lo tanto la OMS define la salud como el equilibrio entre los fenómenos orgánicos, psíquicos, sociales y espirituales. Sin embargo, los médicos no consideran estos fenómenos.  Solamente tienen en cuenta la parte orgánica o biológica.

Podemos preguntar en cualquier pais qué es lo que enseñan en las Universidades de Medicina y constataremos que a los médicos, no se les previenen sobre los problemas psicológicos y espirituales de los pacientes. Ellos únicamente se limitan a las reacciones orgánicas, como si el ser humano fuese reducido tan solo al cuerpo físico.

Aunque el Código Internacional de Dolencias (CID) que es conocido en todo el mundo; en su número 10, pregunta F44.3. Contempla la existencia de los estados de trance, haciendo la distinción entre los que suceden por incorporación o actuación de los espíritus, y los que son patológicos provocados por dolencias. La mayoría de los médicos no tienen esto en consideración. En el Tratado de Psiquiatría de Kaplan y Sadock, uno de los más consultados por los psiquiatras, en el capítulo dedicado al estudio de las personalidades, hace la distinción entre las personas que reciben la influencia de los espíritus y de las que están enfermas.

La psiquiatría ya hace, por lo tanto, distinción entre estado de trance normal y el de los psicóticos o enfermos. Esto, por lo tanto, sería muy preciso debatirlo con los colegas, principalmente, con aquellos que no consideran la posibilidad de la comunicación de los espíritus con los encarnados. Y, ¿Por qué? Porque esto ya se contempla en los propios sumarios de medicina respecto a la posibilidad de la comunicación de los espíritus. Otro aspecto, también, es la obra de Carl Gustav Jung, que estudió el caso de una médium que recibía a espíritus por incorporación en las sesiones espíritas. De este modo, constatamos que ya existe una apertura para el estudio de los Espíritus dentro del currículo de la Psicología y de la propia Medicina. Lo que ocurre es que la preparación de los médicos, todavía es extremadamente reduccionista y, con esa estrecha visión, ellos sólo consideran los fenómenos orgánicos.

En cuanto a los ejemplos referidos por usted, en esta entrevista, nosotros nos sentimos constreñidos o tristes con la conducta de los colegas que, habitualmente, etiquetan a las personas que dicen oír voces, como psicóticas y las tratan con fuertes medicamentos para el resto de sus vidas. Esa situación nos entristece porque existe un porcentaje de personas que son consideradas psicóticas porque oyen espíritus y en realidad son médium.
Creemos que, en Historia de la Molestia Actual del paciente, deberían constar también, además de los síntomas orgánicos, los psicológicos y espirituales, a fin de que pudiésemos hacer la distinción. Evitándose así, que los médiums sean tachados de psicóticos para el resto de sus vidas. Muchos de ellos podrían encontrar un camino más fácil para su curación a partir del momento que es diagnosticado un caso de obsesión o comunicación espiritual. Creo que hasta que no tengamos una medicina que tenga en consideración el ser integral (espíritu/cuerpo) no tendremos la posibilidad de apertura para distinguir cuándo es uno u otro caso.


Como espírita, ¿cómo podríamos construir  una relación, mejor y más fuerte, con las profesiones médicas en general, si podemos combinar nuestros esfuerzos y ayudar en casos como los anteriormente mencionados?

Creo que los espíritas, tanto médicos como médiums debemos continuar con nuestro humilde, pequeño y sincero trabajo, procurando atender a aquellos que nos solicitan. Pienso que a medida que el entendimiento de la mediumnidad y la obsesión sea considerado por algunos sectores de la Medicina y la Psicología; nosotros podríamos dar una mayor ayuda a los pacientes. No obstante, es importante, por el momento, continuar haciendo nuestro trabajo gratuitamente con la intención de ayudar a aquellos que nos buscan, aunque sean en pequeño número.


¿Cuál es su consejo para todas aquellas personas que comienzan a oír voces?

Es difícil aconsejar cuando estás en otro país donde no conoces muy bien el procedimiento, tanto del lado médico como el espiritual. Pero hay que ir poco a poco ofreciendo material de estudio y libros para que se informe a la población también, acerca de la obsesión, de la posibilidad de oír espíritus y de tratarse de un fenómeno habitual, de un fenómeno intrascendente o de un fenómeno común en muchas criaturas humanas. Entonces, a medida que la divulgación se vaya haciendo a través de esos libros, de conferencias, de cursos etc. Tendremos más oportunidades de información.

Desde la familia o de alguien que sepa que tenga la capacidad mediúmnica; podremos, también, crear dispositivos para informar a la población dónde encontrar ayuda respecto a eso. Entendemos que no es nada fácil, porque en un país como ese que respetamos tanto, de tantas tradiciones, de tanto progreso, sabemos que el espiritismo no tiene una gran introducción, pero sí que existe, por parte de algunos médicos y psicólogos, un conocimiento de lo que es la mediumnidad; especialmente en el caso de la obsesión. Tal vez, entonces, sería interesante que hubiese un intercambio de impresiones y de ideas entre, movimiento espírita o aquello que se hace dentro del espiritismo y los profesionales que ya aceptan ese tipo de comunicación y, hacer que aquellos que están necesitados, puedan utilizar esos valores y terapias que están disponibles en beneficio de la población.


Según su experiencia. Qué importancia se le da a la oración en el proceso de curación para ambos: ¿por parte del paciente y por parte del médico?

Bien, en una consulta que nosotros hicimos en National of Health de USA, que es el máximo órgano de la salud de aquel país. Verificamos en mayo de 2002 la existencia, aproximadamente, de 24.000 trabajos científicos publicados en revistas de prestigio como: The Lancet, JAMA, British Medical Journal y otras, demostrando el valor de la oración. Vemos, por lo tanto, que la oración dejó de ser sólo del dominio de las religiones. 

El Dr. Harold Koenig, de la Universidad de Duke, en los Estados Unidos, autor de varios trabajos científicos y de libros; entre los cuales “Religion and Health” (Religiao e Saude), nos habla del valor de la Espiritualidad en la salud humana, inclusive en la eficacia de la oración. Confirma, por ejemplo, que pacientes que estaban bajo cuidados intensivos, en la Unidad de Terapia Intensiva, que recibían oraciones hechas por un grupo, mejoraron más rápidamente que otros que no tuvieron esa ayuda y, pudieron salir más rápidamente del hospital. Eso viene a reforzar nuestras tareas en las Casas Espíritas, porque la oración es muy importante en nuestra vida, no sólo cuando estamos enfermos, sino como medio de ligarnos con la Divinidad, con el Ser Supremo. La oración es una necesidad diaria del ser humano.

Aceptación gradual de las ideas espiritistas


Por Álvaro Vélez Pareja

Los principios y enseñanzas que los espíritus superiores nos han presentado en forma estructurada y sistematizada como Doctrina Espírita tienen su prehistoria, hacen parte del acervo filosófico y cultural de la humanidad y han venido desarrollándose a través de los tiempos hasta nuestros días. 

Las nociones de Dios, Espíritu, vida futura, mediumnidad, causa y efecto, el bien y el mal, mundos habitados, evolución y ley de amor han estado presentes, en mayor o menor grado, en muchas de las civilizaciones de la antigüedad, en algunas en forma mítica, alegórica, velada, e imprecisa y en otras de manera  aproximada o bastante explícita.

Así mismo no se puede desconocer que ciertas civilizaciones y culturas se caracterizaron por una negación total a tales ideas, presentando, en cambio, otras creencias extrañas u opuestas, enmarcadas en sus respectivas ideologías, unas de corte materialista y otras espiritualistas. Casi siempre las nociones espirituales y morales de la antigüedad estuvieron enmarcadas dentro de sus respectivas religiones, sufriendo en mayor o menor grado las deformaciones culturales de todo tipo, muchas veces obedeciendo a intereses particulares o sectarios que las afectaron notablemente, perdiéndose a menudo la esencia y el beneficio que tales ideas pudiesen traer a los pueblos de entonces.

Con el desarrollo del pensamiento, de la ciencia, de la tecnología y de la industria, el ser humano fue encontrando caminos y horizontes, antes desconocidos, que gradualmente fueron posibilitando un abordaje nuevo de las ideas trascendentales antes mencionadas, liberándolas del dogma y de las ideologías, asumiéndolas racionalmente y muchas veces desde el método científico, especialmente desde el siglo XIX hasta nuestros días.

En este proceso gradual de aceptación de las nociones y realidades espirituales del ser humano es conveniente destacar los aportes que desde el siglo XX se vienen dando a partir de la cultura y el arte en sus diversas expresiones, especialmente en la literatura y el cine. Hemos visto como en las ultimas décadas de nuestra historia reciente han ido surgiendo investigadores, pensadores, novelistas, escritores de ciencia ficción, productores de cine y libretistas diversos que han contribuido, en una u otra forma, a que la humanidad se haya ido familiarizando, casi imperceptiblemente, con ideas como la vida después de la muerte, la comunicabilidad de los espíritus, la pluralidad de mundos y dimensiones, las civilizaciones y visitas de extraterrestres, la pluralidad de existencias, el poder del pensamiento y de las energías, la interacción mente-cuerpo, las facultades extrasensoriales y otras tantas que hoy encontramos como enseñanzas racionales, amplias y profundas en la Doctrina Espírita.

Aún hay mucho camino por recorrer y muchos obstáculos que vencer en cuanto a una aceptación más amplia de las ideas espiritualistas en general y de las nociones espíritas en particular; talvez en muchos casos no sean aceptadas propiamente como Doctrina Espírita; lo importante para la humanidad será la aceptación de las realidades trascendentes y los beneficios morales y espirituales que de ello se derivan. Hay que reconocer que detrás de todos esos procesos culturales de difusión antes mencionados se encuentra la acción silenciosa e inteligente del mundo espiritual superior que, mediante la inspiración y la reencarnación de valerosos pioneros, ha venido promoviendo la aceptación gradual de las realidades trascendentales del ser humano. 



¿Hay espíritus?


Por David Santamaría

Así tituló Allan Kardec el primer capítulo de la primera parte de El Libro de los Médiums. Este título nos servirá de punto de partida (y de conclusión) para esta digresión filosófica en torno a una cuestión de tanto interés como son las investigaciones científicas con embriones congelados. Tema que enfocamos, evidentísimamente, con grandes cuidados y limitaciones (filosóficas y sin duda científicas).

El principal punto de preocupación, desde la órbita espiritista, sería precisamente el de responder categóricamente a esa pregunta inicial: ¿Hay Espíritus – puede haber espíritus – ligados a esos embriones congelados? Si la respuesta fuese afirmativa, las connotaciones morales a la hora de su utilización por parte de la Ciencia serían evidentes.

Ciertamente se han vertido algunas opiniones que presentan vínculos preocupantes. Se han visto planteamientos alejados del pensamiento de Kardec[1], para defender la posición favorable a esa investigación haciendo hincapié en la no presencia de espíritus en esos embriones congelados. Somos plenamente del parecer de que, probablemente[2], en ningún caso habría espíritus prisioneros de esos embriones. Sin embargo, no compartimos algunos de los argumentos que se esgrimen para apoyar esa probable realidad de la no presencia de almas en esas células: dicen algunos que el lazo real entre periespíritu y cuerpo se da, no en el momento de la fecundación, sino en el momento del alumbramiento. O sea, no habría una ligazón directa entre Espíritu y cuerpo, sino que lo que habría es una unión del Espíritu reencarnante con la mente de la madre. Por ello, en ningún caso podría darse la presencia de un Espíritu en las células embrionarias.

Pensamos que se trata de opiniones extrañas en un contexto espiritista kardecista. Y pensamos, también, que apoyándonos en dos autores de tanto peso como Allan Kardec y Gabriel Delanne, podemos encuadrar correctamente el problema y llegar a planteamientos más sencillos.

No es únicamente en El Libro de  los Espíritus[3] que Allan Kardec defiende que la unión espíritu- cuerpo (a través del periespíritu) se  inicia  en  el momento  de  la  fecundación del óvulo femenino. Insiste[4] nuevamente Kardec en este tema en el capítulo III de ¿Qué es el Espiritismo? (“El hombre durante la vida terrestre”, ítem 116):

“¿Cómo y en qué momento se opera la unión del alma con el cuerpo?

“Desde la concepción el Espíritu, aunque errante, se halla ligado por un lazo fluídico al cuerpo al que debe unirse. Este  vínculo  se  estrecha  cada  vez más a medida que el cuerpo se va desarrollando. A partir de ese instante el Espíritu es presa de una turbación que sin cesar aumenta. Cuando el  nacimiento está cerca su turbación es completa, el Espíritu pierde la conciencia de sí y sólo gradualmente irá recobrando sus ideas[5], desde el momento en que el niño comienza a respirar. Sólo entonces es completa y definitiva[6] la unión.”

Además, si la unión Espíritu (periespíritu) - cuerpo no se diera hasta el momento del nacimiento, nos preguntaríamos cuál sería el papel del periespíritu durante el proceso de desarrollo fetal. Para Gabriel Delanne el periespíritu constituye la “idea directriz” sobre la cual se estructura el cuerpo físico. Así, en La Evolución Anímica (Cap. 1º), en el apartado “¿Por qué se muere?” podemos leer:

“La fuerza vital no puede por sí sola explicar la forma, que es la característica de todos los individuos vivos, ni puede tampoco hacer comprender la jerarquía sistematizada de todos los órganos ni su sinergia para el esfuerzo común, puesto que a la vez son autónomos y solidarios; para esto es de absoluta necesidad que intervenga el periespíritu, es decir, un órgano que posea las leyes organogénicas que mantiene la fijeza del organismo en medio de las incesantes mutaciones de las moléculas materiales.” (Todos los resaltados provienen del original).

“Mediante las experiencias espiritistas hemos podido comprobar que los espíritus tienen la forma humana, y que esta forma no es meramente aparente, sino que el periespíritu es todo un organismo[7] fluidico sobre el cual se modela la materia que se organiza para confeccionar el cuerpo físico.” (Cap. 1º, apartado “Utilidad fisiológica del periespíritu”).

La célula primitiva es absolutamente la misma en todos los vertebrados; nada en ella indica que dará nacimiento a tal individuo mejor que a tal otro, puesto que su composición es idéntica para todos. Es preciso, pues, admitir la intervención de un nuevo factor que determine en qué condiciones ha de ser construido el edificio vital, y este factor no puede ser otro que el periespíritu, que es quien contiene en sí el propósito determinado, la ley todopoderosa que servirá de regla inflexible al nuevo organismo y le señalará, según el grado de su evolución, el lugar que debe ocupar en la escala de las formas. Esta acción directriz tiene lugar en el embrión.

“(…) La idea directriz la hallamos tangiblemente realizada en la envoltura fluídica del alma; ella es quien incorpora la materia, la que vela por la sustitución de las partes usadas y destruidas, la que preside a las funciones generales y la que mantiene el orden y la armonía en medio de este torrente de materia que sin cesar se renueva.” (Cap. 1º, apartado “La idea directriz”).

Así, pues, el concurso del periespíritu es imprescindible para el correcto desarrollo fetal. El periespíritu es el archivo biológico de las experiencias orgánicas milenarias del ser humano. El periespíritu es la idea directriz que comanda el desarrollo del cuerpo desde el primer instante. Si no hubiera unión del espíritu con su cuerpo desde el momento mismo de la concepción, ¿cómo podría el  periespíritu  ejercer  esa  función  de  idea  directriz?  Se podría argumentar que la mente materna podría suplir, inconscientemente, esa función; o sea, que la mente o el periespíritu materno ejercerían de idea directriz. Si eso fuera así, esa nueva forma humana seguramente tendría siempre un notable parecido con la forma materna; sin embargo, sabemos que ello no ocurre así en muchísimos casos.

Pensamos que no es necesario aceptar esas ideas extrañas para justificar que los embriones congelados no poseerían un alma ligada a ellos.

Estamos convencidos de que, muy probablemente, no hay ningún espíritu “atado” a esos óvulos fecundados, aunque ciertamente el andamiaje genético ya existente en los mismos, será determinante a la hora de asignarlo a tal o a cual espíritu para su encarnación en ese cuerpo (en el caso de que durante la posible implantación uterina, ésta tenga éxito).

Sin  embargo, no nos atreveríamos a negar de forma rotunda la posibilidad de que, por necesidades imperiosas provenientes del pasado, algún espíritu no pueda ser forzado a permanecer vinculado a alguno de esos embriones, con la consecuente angustia de su ignorancia acerca de la resolución de su situación.

A pesar de lo afirmado en el párrafo anterior, no creo que ello debiera ser un obstáculo para la utilización de cualquier embrión congelado desechado, aunque en alguno existiera la posibilidad de la presencia de un espíritu. Seguramente que para ese hipotético acompañante de alguno de esos embriones congelados la utilización -nunca con desarrollo fetal- de esa célula, que acabará comportando la destrucción de la misma, resultaría ser una liberación para esa alma.

Por lo tanto a la pregunta de si hay, o puede haber, espíritus ligados a esos embriones, responderíamos que probablemente no; pero, que si los hubiere -y debido a las especiales connotaciones causales que seguramente acompañarían a esos espíritus- ello no sería óbice para su utilización experimental.





[1] Lo que por sí mismo no implicaría nada, ya que se puede disentir de alguna opinión de Kardec -siempre con argumentos racionales encima de la mesa- sin que ello implique un desacuerdo con los planteamientos generales del Fundador del Espiritismo.
[2] Como ya ampliamos más adelante, nunca podremos ser absolutamente taxativos en este tema.
[3] “El Libro de los Espíritus”, ítems 344 y 345
[4] Esa misma insistencia demuestra que se trata de un tema perfectamente meditado por Kardec, y no de una opinión poco trabajada.
[5] Ideas que, como mucho en el común de los espíritus encarnados, se traduce en tendencias, reminiscencias, algunas ideas innatas; pero, casi nunca en percepciones nítidas procedentes del pasado.
[6] Veamos también en “El Libro de los Espíritus”, ítem 353 (el resaltado es nuestro): “Dado que la unión del Espíritu al cuerpo sólo se lleva a cabo en forma completa y definitiva después del nacimiento, ¿se puede considerar que el feto tiene un alma?
“El Espíritu que debe animarlo existe, en cierto modo, fuera de él. Por consiguiente, para hablar con propiedad, el feto no tiene un alma, puesto que la encarnación está sólo en vías de operarse. No obstante, se encuentra ligado a la que habrá de tener.”
 A pesar de esta exposición pensamos que esa unión, aunque no esté completamente plasmada, sí que constituye un lazo real, único y totalmente vinculante. Por lo tanto, podemos afirmar que el alma sí que está ya ligada a su cuerpo en ese estado fetal.
[7] Somos más bien reacios a aceptar esta noción de “organismo” referida al periespíritu. No parece necesario que el periespírtu deba poseer las características de un organismo, sino que, más bien, podemos suponer que esa envoltura del alma integre una especie de software en el cual estaría siempre a punto la última versión de las conquistas orgánicas del individuo humano. Así, pues, esa envoltura no tendría ni corazón, ni cerebro, ni riñones, y menos aún corriente sanguínea, como hemos oído afirmar en alguna ocasión…; la información de esas y de todas las estructuras orgánicas estaría almacenada (de forma conveniente, aunque no sepamos explicitarla) hasta que sea necesario su concurso en la siguiente encarnación del Espíritu y, también, en el mantenimiento celular y orgánico en la presente encarnación.

El dormir y los sueños


Por Flávia Roggerio


Muchas veces nos preguntamos respecto a los sueños. 

Algunos los tenemos muy presentes al despertarnos y otros no nos acordamos de nada. También hay muchas personas les ocurre de tener sueños con algún ente querido que ya no esta o con alguien que no ve hace mucho. Sueños que parecen muy reales. En este artículo comentamos el tema de los sueños desde la visión espirita y quizás podamos arrojar un poco de luz a las corrientes dudas sobre este asunto.

Durante el sueño el alma no descansa como el cuerpo, el Espíritu nunca está inactivo. Cuando dormimos, los lazos que le unen al cuerpo se aflojan y no necesitando la materia, recorre el espíritu el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.

En la pregunta 402 del Libro de los Espíritus, del descodificador del espiritismo, Allan Kardec: ¿Cómo podemos juzgar de la libertad del Espíritu mientras dormimos?

«Por medio de los sueños. Bien puedes creer que cuando reposa el cuerpo, el Espíritu posee más facultades que en estado de vela. Tiene el recuerdo del  pasado y a veces previsión del porvenir. Adquiere mayor poder y puede ponerse en comunicación con los otros Espíritus, ya en este mundo, ya en otros. Tú dices con frecuencia: He tenido un sueño estrambótico, horrible; pero inverosímil. Te equivocas, pues a menudo es recuerdo de lugares y cosas que has visto o presentimiento de los que verás en otra existencia o en otra época. Entorpecido el cuerpo, el Espíritu procura romper sus cadenas, inquiriendo el pasado o el porvenir. ¡Pobres hombres, cuan poco conocéis hasta los más vulgares fenómenos de la vida!. Creéis ser muy sabios y las cosas más insignificantes os ponen en aprieto! A esta pregunta que os dirigen los niños: ¿Qué son los sueños? Os quedáis mudos. «Por medio del sueño, los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Por esto, los superiores consienten sin mucha repugnancia en encarnarse entre nosotros».

El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo. Cuando uno duerme se encuentra por un momento en el mismo estado que fijamente se halla después de la muerte. Esto debe enseñaros una vez más a no temer a la muerte, puesto que, según las palabras del santo, morís todos los días. «Los sueños son producto de la emancipación del alma, que se hace más independiente por la suspensión de la vida activa y de relación. De aquí una especie de clarividencia indefinida que se extiende a los más lejanos lugares y a veces hasta a otros mundos. De aquí también el recuerdo que trae a la memoria los sucesos realizados en la existencia presente o en las anteriores. La rareza de las imágenes de lo que ocurre o ha ocurrido en mundos desconocidos, entremezcladas con las cosas del mundo actual, forman esos conjuntos extraños y confusos que parece que no tienen sentido ni vínculo. 

El sueño es el recuerdo de lo que ha visto vuestro Espíritu mientras dormías; pero observad que no siempre soñáis. ¿Qué quiere decir esto? Que no recordáis siempre lo que habéis visto. No está vuestra alma en todo su desarrollo y a menudo el sueño no es más que el recuerdo de la turbación que el Espíritu experimenta a su partida o a su regreso, sumado a lo que hicisteis o que os preocupa cuando despierto. Procuráis distinguir bien estas dos especies de sueños en aquellos que recordáis, pues sin ello caeríais en contradicciones y errores que serían funestos a vuestra fe.

El sueño es la puerta que Dios les ha abierto a los Espíritus encarnados para con sus amigos del cielo; es el recreo después del trabajo, mientras esperan la liberación final, que los restituirá al medio que les es propio»


Visitas Espirituales

Allan Kardec indagó a los Espíritus sobre las visitas espirituales durante el sueño. Pregunto: Cuando vemos en sueños a personas que viven aún, a quienes conocemos perfectamente, realizando actos en que ni siquiera piensan, ¿no es efecto de pura imaginación?

«En que ni siquiera piensan, ¿qué sabes tú? Su Espíritu puede muy bien venir a visitar el tuyo, como el tuyo puede ir a visitar el suyo y no siempre sabes lo que piensa. Además, no es raro atribuir, de acuerdo con lo que desees, a las personas que conoces lo que se dio o se está dando en otras existencias».

Y siguió indagando: Dos personas que se conocen ¿pueden visitarse mientras duermen?
«Sí y muchos otros que no creen conocerse se reúnen y se hablan. Sin sospecharlo, tú puedes tener amigos en otros países. El hecho de visitar, durante el sueño, a personas que pueden sernos útiles, amigos, parientes y conocidos es tan frecuente, que casi todas las noches lo verificáis». Los Espíritus pueden reunirse, visitar a personas, pero aunque tengan esta voluntad estando despiertos, no es una razón para que así suceda. 

«Los sueños no son verdaderos en el sentido que entienden los que dicen la buenaventura; porque es absurdo creer que soñar tal cosa anuncia tal otra. Pero son verdaderos en el sentido de que presentan imágenes reales al Espíritu, pero que con frecuencia no tienen relación con lo que ocurre en la vida corporal. A menudo, son un recuerdo, pueden ser también un presentimiento del porvenir, si Dios lo permite, o la visión de lo que ocurre en aquel momento en otro lugar al que se transporta el alma».

Con base en estas explicaciones de los Espíritus, podríamos concluir que, esta sensación de euforia y felicidad que sentimos, cuando nos despertamos de un sueño con un familiar lejano, podría perfectamente ser el reencuentro de dos almas que se tienen afecto. Podría ser la unión de dos espíritus afines que se encuentran para charlar, arreglar desafectos, concretar una reconciliación….los sueños pueden ser oportunidades de aprendizaje en otros mundos y de preparación para nuevas experiencias. 

Os invitamos a observar estas sensaciones después del despertar. 

Reflexionar sobre ellas.

¡Felices sueños!   

domingo, 17 de marzo de 2019

¡Somos todos CEADS!

¡Somos todos CEADS!



El 30 de marzo de 2019, a las 17 horas, celebramos nuestra
¡Asamblea Ordinaria Anual!

Este día no hay clase. Nos reunimos para presentar cuentas y todo lo que hemos realizado en CEADS. 

Es una buena oportunidad para conocer como funcionamos. Para la familia CEADS este es un  día muy especial. 

CEADS es una organización sin ánimo de lucro que se mantiene a través del compromiso económico de sus socios, además de las donaciones espontaneas y de algunos proyectos que organizamos de recaudación dineraria.

¡Te esperamos con ilusión!

Junta directiva



Ser socio

¿Crees que lo que hacemos en CEADS es algo importante?

¿Te sientes comprometido con nuestro centro y nuestras actividades?

¿Desearías ser un miembro más activo de esta familia?

Si la respuesta a estas preguntas es sí, este es el momento de plantearte hacerte socio de CEADS.

Si lo deseas, puedes hablar con Janaina o Alfredo.





viernes, 8 de marzo de 2019

¡Nos vamos de convivencia!

¡Nos vamos de convivencia!


¿Te apuntes a pasar todo un final de semana en la naturaleza entre amigos?

Ya estamos organizando el programa de actividades y las reservas ya están en marcha.





Fechas: Del 17 de mayo, a las 19h al 19 de mayo de 2019, a las 19h


Lugar: Can Julià - BV-2293, 1, 08635 Sant Esteve Sesrovires, Barcelona


Precio: 144,99 euros por persona (adultos y niños)
El precio corresponde a alojamiento en habitaciones de 3 o 4 personas, incluyendo desayuno, comida, cena. 

Cada persona deberá llevar su toalla de baño o abonar 2 euros/toalla.
Comida ovo lacto vegetariana.

Inscripciones y Forma de pago: La inscripción y reserva de la asistencia se hará efectivo a través del pago integro a Alfredo Tabueña o Andrea Campos.


Más información: presencialmente, por email o por teléfono 665 31 26 87