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Convidar a los pobres y estropeados: ¿qué lógica es esta?

Hola familia de mi alma,

Esta semana no habrá post de domingo. “Nooooooooooo…”, ya, ya, sé que todos estáis enganchadísmos ;) pero este sábado la hermana menor no irá al centro. A cambio os dejo el texto de estudio de la clase del evangelio según el espiritismo. Nuestro querido Denis se estrena como monitor del evangelio. Le enviamos mucho cariño y energía positiva, seguro que será una tarde para alimentar el espíritu.

¡Cariños, cariños de la hermana menor!

Convidar a los pobres y estropeados

7. Y decía también al que le había convidado: Cuando das una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos: no sea que te vuelvan ellos a convidar y te lo paguen. - Mas cuando haces convite, llama a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. - Y serás bienaventurado, porque no tienen con que corresponderte: mas se te galardonará en la resurrección de los justos. Cuando uno de los que comían a la mesa oyó esto, dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de Dios! (San Lucas, cap. XIX, v. de 12 a 15).

8. "Cuando deis un festín, dijo Jesús, no convidéis a vuestros amigos, sino a los pobres y estropeados". Estas palabras absurdas si se toman literalmente, son sublimes, si se busca en ellas la idea. Jesús no pudo haber querido decir, que en lugar de los amigos era menester reunir a la mesa los pobres de la calle; su lenguaje era casi siempre figurado, y a hombres incapaces de comprender los delicados matices del pensamiento, les eran necesarias imágenes fuertes que produjesen el efecto de los colores muy vivos. El fondo de su pensamiento se revela en estas palabras: "Y serás bienaventurado, porque no tienen con que corresponderte"; es decir, que no debe hacerse el bien para que se devuelva, sino por el sólo placer de hacerlo. Para poner una comparación más comprensible, dijo: Convidad a vuestros festines a los pobres, porque sabéis que aquellos con nada podrán pagároslo; y por "festines" es menester entender, no la comida propia mente dicha, sino la participación en la abundancia de que gozáis.


Sin embargo, estas palabras pueden también tener su aplicación en un sentido más literal. ¿Cuántas gentes hay que sólo convidan a su mesa a los que pueden, como ellos dicen, hacerles honor, o que pueden convidarles a su vez? Otros, por el contrario, encuentran satisfacción en recibir a aquellos parientes o amigos que son menos felices, ¿pues quién es el que no los tiene entre los suyos? Algunas veces es prestarles un graúde servicio sin demostrarlo. Aquellos, sin ir a reclutar a los ciegos ni a los estropeados, practican la máxima de Jesús, si lo hacen por benevolencia, sin ostentación, y si saben disimular la buena obra con una sincera cordialidad.

KARDEC, Allan. El Evangelio según el Espiritismo. Trad. Guillón Ribeiro. 89. ed. Río de Janeiro: FEB, 1984. Cap. XIII, Ítems 7 y 8

Comentarios

  1. Queridos hermanos
    Vengo aquí dar la hora buena a nuestro querido Denis por su estreno como monitor.
    Hemos hablado, discutido, hemos contestado las preguntas y hemos salido de ahí con el tema en la punta de la lengua.
    Hemos aprendido que la caridad empieza dentro de nosotros mismos, que debemos ser humildes, prestar la atención a nuestros hermanos y estamos dispuestos a llevar esto a todo el mundo.
    Que debemos practicar la caridad sin esperar nada a cambio, que debemos hacer con las personas que no puedan devolvernos el favor, con los menos favorecidos.
    Existen muchas formas de caridad, escuchar, ser paciente, amoroso...
    Que podamos a cada día ser un poquito mejor, siguiendo los caminos de nuestro hermano Jesús.
    Doy las gracias por haber estado ahí con tanta gente del bien.
    Con cariño Kèdima

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