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Libre albedrío, fatalidad y responsabilidad

El pasado sábado en CEADS, Alfredo y Patricia, nos brindarán con una clase llena de mucha luz sobre el libre albedrío, fatalidad y responsabilidad.

Para empezar nos entregaran algunas preguntas de libro tercero, capítulo X de El Libro de los Espíritus, para la lectura en grupo:


Libre albedrío
843. ¿Tiene el hombre el libre albedrío de sus actos?
- Puesto que posee libertad de pensar, dispone asimismo de la libertad de actuar. A no ser por el libre arbitrio, el hombre sería una máquina.
844. Desde su nacimiento ¿goza de libre arbitrio el hombre?
- Goza de la libertad de obrar tan pronto como tiene la voluntad de hacer. En los primeros períodos de la vida su libertad es casi nula. Se desarrolla más tarde, y cambia de objeto, junto con las facultades. Puesto que el niño tiene pensamientos acordes con las necesidades propias de su edad, aplica su libre albedrío a las cosas de que necesita.
845. Las predisposiciones instintivas que el hombre trae al nacer ¿no son un obstáculo para el ejercicio del libre albedrío?
- Esas predisposiciones instintivas son las del Espíritu antes de su encarnación. Según sea él más o menos evolucionado, pueden inducirlo a cometer actos reprensibles, y en esto será secundado por los Espíritus que simpatizan con tales predisposiciones; pero no hay fuerza que sea irresistible cuando se tiene voluntad de resistir. Recordad que querer es poder.
846. El organismo ¿no influye sobre los actos de la vida? Y si posee una influencia ¿se ejerce ésta a expensas del libre arbitrio?
- Ciertamente que el Espíritu es influido por la materia. Ésta puede obstarlo en sus manifestaciones. He aquí por qué, en aquellos mundos donde los cuerpos son menos materiales que en la Tierra, las facultades se desarrollan con mayor libertad: pero el instrumento no da la facultad. Por lo demás, aquí hay que distinguir las facultades morales de las del intelecto. Si un hombre tiene instintos criminales, con seguridad que es su propio Espíritu el que los posee y el que se los da, pero no sus órganos. Aquel que aniquile su pensamiento, ocupándose sólo de la materia, llega a ser semejante a un animal, y peor todavía, porque no piensa ya en precaverse contra el mal, y en esto precisamente falla, puesto que obra así por su voluntad. (Ver párrafos 367 y siguientes: “Influencia del organismo”).
847. La alteración de las facultades ¿quita al hombre su libre arbitrio?
- Aquel cuya inteligencia se halle perturbada por cualquier causa deja de ser dueño de su pensamiento y, desde entonces, no para el Espíritu que, en una existencia anterior, puede que haya sido vano y orgulloso y haber hecho un uso inadecuado de sus facultades. Podrá reencarnar en el cuerpo de un idiota, así como el déspota en el de un esclavo y el mal rico en el de un mendigo. Pero el Espíritu sufre con ese constreñimiento, del que tiene perfecta conciencia. Allí es donde se ejerce la acción de la materia.
848. La alteración de las facultades mentales por causa de la embriaguez ¿excusa los actos censurables que el hombre en tal estado cometa?
- No, por cuanto el ebrio se ha privado voluntariamente de su razón a fin de satisfacer brutales pasiones. En vez de una falta, está cometiendo dos.
849. ¿Cuál es, en el hombre en estado salvaje, la facultad dominante: el instinto o el libre albedrío?
- El instinto, lo que no le impide que obre con entera libertad en cuanto a ciertas cosas. Pero, igual que el niño, aplica esa libertad a sus necesidades, y ella se va desarrollando con la inteligencia. Por tanto tú, que eres más esclarecido que un salvaje, eres también más responsable que él por lo que haces.
850. La posición social ¿no es en ocasiones una valla para la entera libertad de acción?
- A no dudarlo, la sociedad humana tiene sus exigencias. Pero Dios es justo. Toma en cuenta todo, mas os deja la responsabilidad de los pocos esfuerzos que realizáis para superar obstáculos.


A continuación nos dividimos en dos grupos para facilitar la discusión y respuesta a la preguntas que nos plantearan los monitores. Yo intentaré responderlas de la manera más fidedigna posible.

Definir libre albedrío y fatalidad
El libre albedrío es la capacidad que tenemos de elegir nuestras actitudes según nuestra voluntad. Ya la fatalidad es un suceso adverso, posiblemente vinculado a errores del pasado realizados en vidas anteriores. También puede ser consecuencia de una mala decisión del libre albedrío.

El libre albedrío, facultad concedida por Dios al hombre, ¿puede sufrir alteraciones?. En otras palabras, el libre albedrío, es decir, la capacidad de decidir, de elegir ¿puede aumentar, disminuir o es estacionaria?
Pues sí que puede sufrir alteraciones. Se miramos del punto de vista de la pluralidad de vidas sucesivas dependerá del grado de evolución del Espíritu. Mirando el punto de vista de la vida actual dependerá de la fase de desarrollo como la edad o según el desarrollo mental o físico pues limitará algunas decisiones que posiblemente podrían ser tomadas pero que el Espíritu se ve limitado. Puede disminuir por motivo de una prueba o expiación, puede ser estacionaria cuando no se sabe o se educa para su desarrollo y aumentada posiblemente con su evolución moral a lo largo de sus experiencias y sucesivas reencarnaciones.

¿Cuál es la relación que existe entre libre albedrío y responsabilidad?
La responsabilidad depende principalmente del nivel de conciencia y de la intención en hacer cierta acción. Jonathan nos brindo con una explicación sobre ser responsable y sentirse responsable. Uno es responsable y recibirá su punición, el otro es la conciencia que uno tiene respecto al mal que hizo.
Partiendo que la verdadera responsabilidad es la del que se siente responsable y busca mejorarse, su libre albedrío se desarrollará más al positivo mientras que el que simplemente es punido seguirá tomando "malas" decisiones. Existe una relación relativa y directa del libre albedrío y responsabilidad pues uno es la causa y el otro la consecuencia. 

Pueden ser alterados los rumbos de nuestras existencias, aliviando o agravando nuestros dolores? Justifique la respuesta.
Sí. Cuando tomamos buenas decisiones según las Leyes Universales de Dios podemos alterar nuestro futuro y borrar los errores del pasado. Las actitudes y la resignación delante las pruebas nos hacen más fuertes y de lo contrario nos puede derrumbar y agravar más nuestro estado mental y nuestra evolución. ¡¡Usar el libre albedrío para el bien con el bien nos llevará más cerca del Creador y, consecuentemente, cerca de la felicidad!!

Con mucho amor,

Andrea Campos

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