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LA PUERTA FALSA DEL SUICIDIO


LA PUERTA FALSA DEL SUICIDIO
ALFREDO TABUEÑA
PRESIDENTE DEL CENTRE ESPÍRITA AMALIA DOMINGO SOLER

Vivimos en una sociedad tremendamente materialista, en la que el ser humano ha alcanzado un notable conocimiento de todo cuanto le rodea en el ámbito científico y tecnológico, del micro y del macrocosmos conservándose, sin embargo, muy ignorante en lo relacionado a su mundo interior, es decir, a su naturaleza y origen espiritual y, especialmente, a todo lo que se deriva de ello.

En consecuencia, para aquél que vive inmerso en los conceptos materialistas, en los que se cree que todo empieza y acaba en la materia, que todo se inicia en la cuna y finaliza en la tumba, puede ser muy normal e, incluso, coherente con sus propias ideas que, ante infortunios, desgracias o contrariedades o, simplemente, como una respuesta al hastío o decepciones de la vida, cansado ya de sufrir y de vivir, buscar en el suicidio un remedio a esa situación, convencido o esperanzado de que con ello se pone el punto final a la existencia, cerrando la última página del libro de su vida. Sin embargo… ¡supremo engaño!. ¡Porque la muerte no existe!. Porque esa supuesta última página se da la vuelta y, en lapágina siguiente, el suicida se ha de enfrentar con la realidad más cierta del más allá de la sepultura: ¡la inmortalidad del alma, la sobrevivencia del Espíritu a la materia!, padeciendo, irremediablemente, las consecuencias de tan desgraciada como inútil agresión contra sí mismo.

Porque en esa realidad, en lugar de hallar el reposo,  la nada o el olvido que tanto anhelaba, el suicida se dará cuenta de que el intento de aniquilarse ha sido en vano y de que en su mente le continúan atormentando los mismos problemas que le llevaron a tomar su infeliz decisión y sus amarguras, lejos de extinguirse, se recrudecen y se vuelven más íntimas y profundas, encontrándose con  el desengaño, el sufrimiento y el remordimiento en sus niveles más extremos.

En el estudio del suicidio hay un hecho muy evidente que ha de conducirnos a reflexiones muy profundas: la  constatación de que la verdadera causa de la inmensa mayoría de suicidios no se encuentra en los acontecimientos terribles, en las circunstancias límites y en los dramas que rodean al individuo y que pueden conducirlo a acariciar la idea de traspasar la puerta falsa del suicidio, sino que lo que final y fatalmente inclinará la balanza hacia la vida o hacia la muerte radica en la forma en cómo el ser humano reacciona delante de esos sucesos y en cómo afronta esas situaciones adversas por las que atraviesa.

Con toda seguridad, si la persona hallara otro medio de solucionar sus problemas o, lo que puede ser más importante e interesante aún, otra manera de enfrentarlos, abandonaría inmediatamente la idea del suicidio pero, lamentablemente, no encontrando otra alternativa y, ya sea de una manera premeditada o bien como consecuencia de un momento de máxima presión, pasa a saborear la idea de la muerte como único remedio para su situación.

El Espiritismo, una doctrina eminentemente educadora y esclarecedora, nos proporciona de un modo claro, sencillo y racional, el conocimiento sobre la naturaleza, el origen y el destino espiritual del ser humano y todo lo que se deriva de esa grandiosa realidad, derrumbando el muro que se levantaba entrelos llamados  vivos y los llamados muertos, ofreciendo unos valores y una comprensión espiritual de la vida y de la muerte que sin duda ayudan a construir unas bases sólidas para enfrentar con paciencia y con serenidad los contratiempos y reveses que la existencia nos presenta.

Por eso, la Doctrina Espírita ejerce un trabajo socorrista de emergencia para la prevención del suicidio, ayudando a quien pide ayuda, ilusionando a los desilusionados y ofreciendo esperanza a los desesperados y,  sin violentar y respetando las creencias ajenas, compartir sus conocimientos e informaciones con todos aquellos que quieran conocerla, animándonos  para que resistamos todos los males que se nos pongan por delante, para que soportemos desilusiones, deshonra, amarguras, enfermedades y desgracias bajo cualquier aspecto, porque todo eso, nos advierte, será siempre preferible a las consecuencias que nos esperan si caemos en el gran espejismo y el gran error de cruzar la puerta falsa del suicidio.


¡Es del todo imprescindible, por tanto, conocer  nuestro origen espiritual, nuestra condición de seres inmortales, la esencia divina que todos llevamos en nuestro interior y reflexionar sobre todo lo que se desprende de ese conocimiento y de esa extraordinaria realidad!. Y, entonces, la visión materialista de la vida se transformará radicalmente, pues comprobada la transitoriedad y el vacío de los conceptos terrenales, éstos serán sustituidos por aquellos otros donde la búsqueda del ser humano ya no será algo exterior, sino algo interior, forjado en la certeza que resulta del encuentro, de un modo maravilloso e inequívoco, con la inmortalidad del alma.

CEADS realiza hoy a las 20:00 un evento en celebración del 
Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
La entrada es libre y gratuita. 

Comentarios

  1. Gracias Alfredito, por aportar sensatez, luz y alegría a nuestro centro, a nuestros corazones y a este mundo, tantas veces despistado de su objetivo mayor: aprender a amar y progresar siempre.

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  2. Gracias...Ceads por la oportunidad de servir...

    ResponderEliminar
  3. Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡

    Gracias, entre otros compañeros, a vosotras dos, Jana y Dea, por "pegarme empujoncitos" cuando me quedo estancado y como sin fuerzas y ánimos para el trabajo.

    Alfredito

    ResponderEliminar

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