Ir al contenido principal

Hacia Dios, por el amor y la ciencia



Hola familia,
En la clase de ayer nuestros monitores Rafa y Marcello condujeron una tarde de armonía y crecimiento en CEADS. Leímos el texto sobre la ley divina o natural y pasamos a un rico intercambio de impresiones.

En primer lugar estaría bien reconsiderar el sentido de la palabra ‘ley’. Muchas veces, cuando pensamos en esta palabra sólo recordamos su sentido jurídico, las leyes que los hombres hemos elaborado para facilitar la convivencia social. La ley divina, sin embargo, tiene otra acepción, porque no es la expresión de lo que debe ser, sino de lo que es, independientemente de la voluntad humana. La ley divina o natura es la expresión misma del funcionamiento del universo: nos guste o no nos guste, lo entendamos o no lo entendamos, lo creamos o no, la inteligencia cósmica universal expresa en la ley natural una serie de principios físicos y morales que rigen la existencia de toda la creación. Dichas leyes son perfectas e inmutables, como perfecta e inmutable es la fuente cósmica de donde proceden.


 Las leyes humanas reflejan el nivel de desarrollo moral en el que nos encontramos. A medida que progresemos, más cerca estarán nuestras leyes de la ley moral divina. La religión, entendida en su sentido espiritual y no institucional, tiene la función de guiar la humanidad en este camino. La ciencia, a su vez, explora las leyes físicas, también manifestación de la ley divina. La separación entre la esfera espiritual y la intelectual del hombre es un reflejo de la adolescencia humana. El hombre cree saber mucho y con esto piensa que ya no necesita explicar la vida a la luz de un orden divino. Esta actitud de orgullo e ignorancia está ausente en la mente que encuentra en cada pequeño hallazgo científico, un nuevo e inexplorado universo de posibilidades por explorar. Científicos como Pasteur e Einstein sintetizaron esta actitud de reverencia ante la inmensidad cósmica de la siguiente forma:   

Louis Pasteur:"Un poco de ciencia te aleja de Dios, pero mucha ciencia te devuelve a Él."
 Albert Einstein: "El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir."

En las palabras de nuestra querida Amalia, encontramos la expresión de la reconciliación entre el progreso moral e intelectual:

Amalia Domingo Soler: “hacia Dios, por el amor y la ciencia.”

La ciencia goza actualmente de gran prestigio en nuestra sociedad y la gente cree en las leyes que la ciencia describe y en los hallazgos científicos. Pero hay que entender que no siempre ha estado así. Mucho camino hemos tenido que recoger para que los dogmas que entorpecen nuestra comprensión de la ley natural no condenaran a misioneros como Galileo a la hoguera de la ignorancia. Si logramos seguir ampliando nuestro entendimiento de la expresión de la inteligencia cósmica universal a través de sus leyes morales y físicas, la ciencia no será dogmática y se abrirá paulatinamente a la comprensión holística de la creación y del ser humano.

Hemos contado siempre con la ayuda de la espiritualidad superior, que desde la noche de los tiempos se esfuerza por iluminar el camino para nuestras conciencias. El caminar es trabajo de cada uno, por esto Jesús dijo “Conoceréis la verdad y ella os libertará”. No dijo ‘os enseñaré la verdad’, no dijo ‘os salvaré’… Dijo “Conoceréis”. Esforcémonos por comprender las leyes morales y físicas, para que la verdad pueda libertanos de la ignorancia que todavía encadena nuestras conciencias.

Cariños de la hermana menor

Comentarios

  1. Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡¡

    Jana, la frase que dijiste ayer y que ahora repites en tu comentario de que "Un poco de ciencia nos aleja de Dios, pero que mucha ciencia nos acerca a Él" me ha encantado y la encuentro realmente acertada.

    Yo no tengo la más mínima duda de que en el conocimiento de todas la leyes físicas, podemos encontrar la esencia de todo el amor de Dios.

    Alfredito

    ResponderEliminar
  2. Para mi, la naturaleza es la manifestación que evidencia la existencia de Dios. Lo que es evidente no necesita comprobación, mucho menos fe.Las leyes humanas y jurídicas son creaciones humanas, las primeras son explicativas, las segundas son imputativas. Dios se manifiesta en la naturaleza a travrés de encadenamientos perfectos de hechos qu e el hombre al explicarlos los convierte en las llamadas leyes naturales.

    ResponderEliminar
  3. Si Alfredito, esta frase es muy cierta. Cuando la escuché, se me quedó grabada.

    Memo, si por "convierte" quieres decir "describe", estoy de acuerdo al 100%. Si no es así, muy cerquita de esto =) A mí siempre me da un poco de reparo hablar de Dios. Esto que no entiendo, que no conozco, que no sé... Me quedo tan pequeñita... Por esto cultivo una relación de amistad con Jesús. Está más cerca, conoció la carne. Con Él, aun que soy ligeramente consciente de lo lejos que estoy de desatarle las sandalias... pues con Jesús me entiendo mejor. Dios es demasiado todo para mi pequeñez.

    ResponderEliminar
  4. Wow! en serio que Dios manifiesta energía poderosamente en las palabras. Me encanta que siento el amor por saber el propósito divino de encontrarse con el creador de la luz que destella en cada cosa que ha creado y ustedes describen con sus palabras. Excelente sabiduría, si queremos rescatar de la oscuridad a la gente, no hay nada mas fuerte que el amor y la inteligencia de Dios. Bendiciones

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern