Ir al contenido principal

¿ya te has hecho la maleta?

Hola familia,

ayer en CEADS hablamos de consuelos y esperanzas, de la vida futura y de cómo todo lo que no suceda en el futuro guarda relación con las decisiones que estamos haciendo a cada momento.

Os pongo a continuación algunas ideas llave de la clase:
  • ¿De dónde surge en el hombre el sentimiento instintivo de la vida futura? Antes (…) de encarnar, el Espíritu conocía todas esas cosas y el alma conserva un vago recuerdo de lo que sabe y de lo que vio en estado espiritual. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 959.
  • Las penas y gozos futuros no (…) pueden ser materiales. Lo dice el buen sentido, porque el alma no es materia. Esas penas y esos gozos nada tienen de carnal; sin embargo, son mil veces más intensos que los que experimentáis en la Tierra, porque, cuando se libera, el Espíritu es más impresionable. La materia ya no insensibiliza sus sensaciones. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 965.
  • Los sufrimientos de los Espíritus inferiores son (…) tan variados como las causas que los determinaron y proporcionados a su grado de inferioridad, así como los gozos lo están con el grado de superioridad. A esos sufrimientos se los puede resumir así: envidiar lo que les falta para ser felices y no obtenerlo; ver la felicidad y no poder alcanzarla; pesar, celos, cólera, desesperación, motivados por aquello que les impide ser dichosos; remordimientos, ansiedad moral indefinible. Desean todos los goces y no los pueden satisfacer: eso es lo que los tortura. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 970.
  • Los gozos de los cuales disfrutan los buenos Espíritus después de la sepultura, proceden del hecho de (…) conocer todas las cosas. En no sentir odio, ni celos, ni envidia, ni ambición, ni ninguna de las pasiones que ocasionan la desdicha de los hombres. El amor que los une es fuente de suprema felicidad. No sienten las necesidades, ni los sufrimientos, ni las angustias de la vida material. Son dichosos por el bien que realizan.
  • La felicidad de los Espíritus es proporcional al grado de elevación de cada uno. Es verdad que solamente los Espíritus puros gozan de la felicidad suprema, pero no todos los otros son desdichados. (…). Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 967.
  • La idea que Dios nos da de su justicia y de su bondad mediante la sabiduría de sus leyes, no nos permite creer como verdadero que el justo y el malo estén en una misma categoría ante sus ojos, ni dudar de que recibirán un día, unos, la recompensa, y los otros, el castigo por el bien o el mal que hayan hecho. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 962.

Para terminar, os cuento una metáfora que usan los espíritus, que comentamos como realmente acertada. Nos preguntan, ¿acaso un viajero que pasará mucho tiempo en el extranjero no se prepara adecuadamente para su viaje? Pues debemos pensar que estamos en este mundo de forma transitoria. Nos estamos preparando para emprender un  viaje de vuelta a casa, el plano espiritual. ¿Qué estamos poniendo en nuestras maletas? La personas sensatas, cuando viajan a un país frío, se ponen abrigos en su maleta; si viajan a la playa, se ponen ropa de verano. ¿Qué vamos a necesitar en el plano espiritual? ¿Qué debemos poner en nuestra maleta para “el gran viaje”? El amor que seamos capaces de esparcir es lo único que realmente nos será útil al otro lado de la vida. Si nos dedicamos a la sensualidad, si vivimos una vida materialista, si nos olvidamos de los valores espirituales… es como si estuviéramos viajando a Noruega en pleno invierno llevando únicamente la ropa de verano… Y lo peor es que no nos podremos quejar ante nadie ¡Acaso no hemos hecho la maleta nosotros mismos?


Pues cada sentimiento, palabra, gesto y pensamiento es algo que “metemos en la maleta”. meditemos sobre cómo la estamos preparando, para disfrutar de paz y armonía al otro lado de la vida.


Cariños de la hermana menor 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern