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¡Todos somos uno!

Hola familia,

ayer fue una reunión muy especial. Una vez más celebramos el Día Internacional de los Sobrevientes del Suicidio con mucho amor, respeto y solidaridad. El acto es el último de una largo programa planificado por un equipo de voluntarios que trabaja todo el año en CEADS.



Contamos ayer con dos mini-charlas. La primera, de nuestro
compañero Andrea Firense. Nuestro científico nos brindó una reflexión toda corazón. Nos habló de que en los diferentes planos de la vida, sólo hay más vida. La muerte es un fenómeno biológico. Perdemos el cuerpo físico con la muerte, pero, como espíritus inmortales que somos, todos estamos destinados a la perfección. Esto incluye, obviamente, a las personas que marcharon por la puerta falsa del suicidio. Los familiares y amigos que se quedan a este lado de la vida y deben aprender a vivir trás sus pérdida pueden confiar en que sus seres amados están vivos. Sabemos que la persona que decide interrumpir su existencia física puede sentirse decepcionada o perdida trás darse cuenta de que la muerte sólo destruye a su cuerpo físico. Por esto, especialmente en estos casos, es necesario enviarles mucho sentimientos de amor, aceptación, perdón y esperanza. Debemos confiar en la espiritualidad amiga, que no deja a nadie abandonado. Todos estamos interconectados.

Conexión fue la palabra de orden del día de ayer. Justo después de Andrea, tuvimos la oportunidad de escuchar a Clara Rubio, presidenta de la Associació Catalana per la Prevenció del Suicidi. El enfoque de la asociación no es espiritual, pero, como CEADS, persiguen evitar los suicidios. Por primera vez, somos capaces de trabajar juntos y conectar esfuerzos para luchar por la vida. Clara se presentó como una sobreviviente y explicó cómo, al tener que afrontar la muerte de su madre por suicidio, se dio cuenta de la gran soledad e incomprensión que las personas afectadas por esta problemática viven. Nos habló de los sentimientos tan encontrados que uno experimenta cuando un amigo o familiar intenta o logra suicidarse: rabia, resentimiento, culpa… Hay que ayudar a las personas que conviven con aquellos que tienen el deseo de interrumpir sus existencias físicas; hay que ayudar a los que piensan en el suicidio a aferrarse a la vida; hay que apoyar a los que pierden sus seres amados por el suicidio; hay que enseñar a la sociedad a tratar este tema de forma respetuosa y empática. La labor, como todos podemos comprobar, es inmensa. Y la verdad es que el suicidio es una realidad más cotidiana de lo que nos imaginamos o estamos dispuestos a confesar: simplemente con sacar el tema de forma lúcida y respetuosa, nos damos cuenta de que los sobrevientes conviven con nosotros. Son amigos, compañeros de trabajo, conocidos… Personas que viven su duelo lejos de los ojos críticos, muchos intentando esconder su dolor. Por esta razón el trabajo de asociaciones como la Associació Catalana per la Prevenció del Suicidi y la Associació Després del Suïcidi es tan importante. En CEADS, consideramos que mientras haya una única persona afectada por esta problemática, todos estaremos afectados. ¡Todos somos sobrevivientes mientras una única persona marche por la puerta falsa del suicidio!

Con este sentimiento de interconexión y solidaridad, pasamos a la segunda etapa del acto. Nos dispusimos a tejer un tapiz que tenemos la intención de regalar a la Associació Després del Sïcidi. El regalo es un símbolo: tejemos y entretejemos nuestras existencias. Todos somos parte de la gran alfombra creada por la Inteligencia Cósmica Universal. Entretejidos nos sentimos, nos solidarizamos, nos reconocemos… Entretejidos nos encontramos en los diferentes planos de la vida, en las diferentes asociaciones que luchan para que se pueda frenar el suicidio y para que las familias afectadas puedan transmutar el dolor en amor y seguir viviendo, pese a la marcha tan abrupta de sus seres amados. ¡Esperemos que nuestro tapiz, lleno de mensajes de esperanza y apoyo, les guste.


Terminamos el acto escuchando una canción. Nos convoca a todos a vivir, a ser felices, a vencernos a nosotros mismos. Con mucha energía, deseamos que así sea. ¡Que así sea!



Cariños de la hermana menor

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