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Uranografía general - II

CAPÍTULO VI - URANOGRAFÍA GENERAL (PARTE 2 DE 3)
(Rafael Navarrete)


La creación primera

Siendo Dios eterno por su naturaleza, creó eternamente, tanto los seres como el cosmos. No hay un límite en el tiempo para la Creación, solo existe la eternidad, porque no hay como imaginar un Dios inactivo y estéril.
En su origen, el mundo no fue creado en la plenitud de su vida, así como todo lo demás el Universo nació niño sometido a las mismas leyes que formaron nuestro planetas y toda la infinitud de soles, planetas y galaxias que existen a cantidades innumerables.

La creación universal

La materia cósmica primitiva encerraba elementos materiales, fluídicos y vitales de todos los sistemas que desarrollan la inteligencia del Creador, esa sustancia es el origen donde radican todas las fuerzas universales. Ese fluido penetra los cuerpos como un inmenso océano y en él reside el principio vital que da origen a los seres y perpetúa la vida en cada planeta de acuerdo a su necesidad. Un principio que contiene, en estado latente, las fuentes de vida, y según las condiciones necesarias y de acuerdo a las leyes universales que están sometidas, se manifiesta la vida en el momento óptimo de la voluntad del Creador.

Los soles y planetas

Foto: NASA
En un punto del Universo, la materia cósmica se condensa formando una inmensa nebulosa, y ésta, regida por las leyes universales que rigen la materia (gravedad, electricidad, magnetismo...), en especial por la fuerza molecular de atracción, reviste la figura de una esfera. El movimiento circular ocasionado por la gravitación y las fuerzas centrífugas y centrípetas  forman una masa condensada y también crea en ella un anillo ecuatorial. En ese anillo, tal como en la masa primera, la materia se condensa formando una nueva masa, que será un planeta girando alrededor de un sol (la masa primera que generó ese hipotético planeta).
Así es como se forma un planeta que gira alrededor de un sol, y así se formaron todos los astros incluyendo al nuestro planeta. Los planetas se formaron, entonces, con masas de materia condensada y no solidificada, separadas de la masa central por la acción de la fuerza centrífuga y tomando, en virtud de las leyes del movimiento, la forma esferoidal, uno de esos planetas fue la Tierra.

Los satélites

Antes que las masas planetarias hubiesen alcanzado el grado de enfriamiento necesario para llevar a cabo la solidificación de su corteza, masa o masas más pequeñas se separaron de la masa original y adquirieron un movimiento circular alrededor de ella. Así fue como la Tierra dio nacimiento a la Luna, cuya masa de menor volumen se enfrió mas rápidamente. El número y estado de los satélites varía según las condiciones especiales de los planetas que los crearon.

Los cometas

Son astros errantes que atraviesan los límites del sistema solar y se dirigen a lejanas regiones siderales. Utilizan la gravitación de nuestros soles y astros para impulsar su camino interestelar, pero esa fuerza de gravitación a veces puede ser el fin del cometa, si se aproxima demasiado a algún sol. Contienen elementos diferentes a los elementos primitivos que son de origen de nuestro sistema solar, y también se llevan elementos de nuestro sistema allá donde vayan.

La Vía Láctea

Gracias a las investigaciones de los observadores de los cielos, se llegó a conocer su naturaleza, y allí donde nuestra mirada ve apenas una débil claridad, se descubrieron una infinidad de soles más luminosos que el nuestro. "La Vía Láctea es, en efecto, una campiña sembrada con flores solares o planetarias que brillan en la vastedad. Nuestro Sol, y todos los cuerpos que lo acompañan, forma parte de esos mundos refulgentes que componen la Vía Láctea."

Las estrellas fijas

Las estrellas son otros soles de nuestra galaxia, soles que son solidarios entre sí, compartiendo sus múltiples influencias, actuando los unos sobre los otros, así como los sistemas planetarios que cada sol, por su vez, actúa en los planetas que los rodean. A pesar del numero prodigioso de estrellas y sistemas solares y pese a las distancias que separan unas y a otros, todos pertenecen a la misma nebulosa estelar.

Los desiertos del espacio

Más allá de las vastas soledades, hay mundos que resplandecen su magnificencia, al igual que en las regiones accesibles a las investigaciones humanas. Donde parece que hay un gran vacío y ligeras nubes de polvo blanco, son, en realidad, nuevos mundos, con condiciones diferentes al nuestro mundo, inherente a cada planeta, así como los humanos somos inherentes al planeta Tierra.

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