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La vida en el plano espiritual - Serie Ciclo de la vida



LA VIDA EN EL PLANO ESPIRITUAL
Cuarto texto de la serie Ciclo de la Vida 
(M. Pagnotta)


Este es el cuarto y último texto que habla sobre el ciclo de la vida, que hemos tratado a lo largo de las últimas ediciones. En la 20ª edición hablamos del nacimiento y en la 21ª de la vida material. La desencarnación (la muerte) fue objeto de estudio en la edición anterior, la 22ª. Ahora nos toca hablar de la vida en el plano espiritual.

En la Doctrina Espírita, a los espíritus desencarnados los llamamos espíritus errantes. Errantes en el sentido en que todavía se están desarrollando moral e intelectualmente, que no están parados sino en movimiento evolutivo. Estos espíritus que todavía no han alcanzado la perfección, volverán a reencarnar y en el mundo espiritual pasarán por las diferentes esferas espirituales de la Tierra. Por tanto nosotros también seremos espíritus errantes al desencarnar.

Muy bien pero ¿qué son estas esferas espirituales? Son las regiones donde habitan los espíritus.

Intentaremos detallarlo un poco más. El mundo espiritual también está constituido por materia, pero de una materia mucho más sutil comparada con la que estamos habituados los seres encarnados, mientras que para los espíritus es materia tangible, palpable. Las regiones más cercanas a la corteza terrestre tienen características ambientales bastante similares a las que encontramos como encarnados en el plano material. Se sienten los efectos de la ley de gravedad, de la variación del día y la noche, de calor y frío… Sin embargo, a la medida que nos alejamos de la corteza y nos dirigimos a planos superiores, estas influencias típicas de la materia pesada se perciben cada vez menos. Para entenderlo mejor, se las suele clasificar de la siguiente manera:

Foto: fotograma de la película Astral City (Nuestro Hogar)
Regiones de las tinieblas: esta región está descrita en el libro Evolución en dos Mundos de Chico Xavier, de la siguiente manera. “Transitando por esas regiones en tareas de auxilio, el Espíritu André Luiz nos relata sus impresiones sobre esos parajes espirituales: en otras circunstancias y en otro momento no hubiera podido dominar el temor que me infundía el paisaje oscuro y misterioso que se abría ante nosotros. Extraños sonidos vagaban en el espacio. Se oía perfectamente gritos de seres salvajes y en medio de ellos, dolorosos gemidos humanos emitidos, tal vez, a inmensa distancia...”. En estas regiones, que suelen estar bajo o en la superficie del globo, viven espíritus que pasan por un sufrimiento moral indescriptible, como consecuencia de sus actos en el pasado. Por ejemplo podríamos estar hablando de suicidas y asesinos.

El Umbral: empieza en la corteza terrestre. En el mismo libro, André Luiz nos explica que “El Umbral es una región de profundo interés para quien se encuentre en la Tierra. Allí se concentra todo lo que no tiene una finalidad para la vida superior. [...] Hay legiones compactas de almas indecisas e ignorantes que no son lo suficientemente perversas como para ser enviadas a colonias de reparación más dolorosa, ni lo bastante nobles como para que se las conduzca a planos elevados”.


Foto: fotograma de la película Astral City (Nuestro Hogar)
Esferas espirituales de transición

están situadas por encima del umbral y bajo las regiones superiores. Como ejemplo se puede citar la colonia espiritual Nuestro Hogar. En ella aún existe cierto grado de sufrimiento, pero sus habitantes, de evolución media, ya están más esclarecidos. Ese grado de perfeccionamiento espiritual favorece a la naturaleza que se caracteriza por manifestar bellezas y armonías que no existen en los planos inferiores.



Esferas espirituales superiores: solamente los espíritus desapegados de la materia y de sentimientos elevados consiguen llegar a estas zonas del plano espiritual. Experimentan una felicidad de acuerdo con su grado de purificación. Así nos lo explica André Luiz, en el libro Obreros de la Vida Eterna, también de Chico Xavier. “n. ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽o con su grado de elevacie sentimientos inferiores consiguen llegar a estas zonas del plano espiritual. Experimentan uAsí viviókjLas esferas superiores, a semejanza de las inferiores, presentan diferentes niveles de elevación espiritual. […] Están situadas [...] en las regiones más elevadas de la región espiritual de la Tierra. El habitante de esas esferas vive [...] por encima de nuestras nociones de forma, en tales condiciones, que su comprensión es inalcanzable a nuestro actual concepto de vida. Perdió ya todo contacto directo con la corteza terrestre y sólo podría hacerse sentir en ella a través de emisarios y misioneros de gran poder”.

Foto: Marcelo Nogare

Pues bien, los espíritus al desencarnar llegan a una región que se corresponde con el mismo nivel de elevación moral que el suyo. Pero es importante hacer hincapié en que nunca están desamparados, sobre todo quienes están sufriendo en las tinieblas o en el umbral. La espiritualidad superior siempre está allí, disponible para ayudar. Depende solamente de uno mismo saber pedir y saber recibir esta ayuda. Existen verdaderos hospitales hacia donde son encaminados los espíritus sufrientes según los actos realizados, donde se recuperan y se preparan para continuar con la vida, ya sea durante un tiempo más en el plano espiritual o bien de vuelta a la corteza terrestre en una nueva reencarnación.

Los seres que ya han sido rescatados de las tinieblas o del umbral o los seres que ya habitan normalmente las zonas de transición no están quietos. Existe una infinidad de oportunidades de estudio y trabajo, siempre con el fin de desarrollarse. Recomendamos encarecidamente la lectura del libro Nuestro Hogar de Chico Xavier, que nos cuenta la historia de André Luiz quien, al desencarnar, sufrió en las zonas del umbral hasta que fue rescatado y llevado a un hospital en la colonia del mismo nombre que el libro. Una vez sanado allí, empezó a estudiar para comprender lo que le estaba pasando y luego ponerse a trabajar, en el mismo hospital en que fue socorrido. Este es el primer libro de la serie La Vida en el Mundo Espiritual y nos trae muchísimas informaciones detalladas de cómo es la vida en algunas regiones espirituales.

Como siempre acabamos llegando a la importancia y necesidad de la evolución moral. Si conseguimos pasar exitosamente por la vida material, o sea, viviendo inspirados por las enseñanzas morales de Jesús, seguramente seremos amparados y guiados a zonas más tranquilas, donde nos recuperaremos de la vida terrenal, estudiaremos y trabajaremos, hasta la nueva oportunidad de reencarnación que con toda seguridad surgirá.

El tiempo que se vive en la erraticidad, o sea, el tiempo entre una reencarnación y otra puede variar infinitamente, tal como varían infinitamente las particularidades, historias y necesidades de cada ser. Pueden ser apenas algunas horas, días, años, décadas, siglos…

Tenemos que estar seguros que todo, absolutamente todo lo que nos ocurre, es bajo las leyes divinas perfectas y justas y que siempre estamos amparados, siempre hay seres que nos quieren y que se dedican a protegernos y a guiarnos en nuestra evolución. Nuestra vida definitiva es la vida en el plano espiritual. Las vidas en la materia son pasajeras y nos sirven para que crezcamos como seres inmortales. Que sepamos aprovecharlas de la mejor manera posible para conseguir llegar de una manera más directa a la felicidad a la que estamos predestinados.

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