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Libro: Acción y Reacción

"Dialogando con Chico": Acción y Reacción
(Regina Costa)



ACCIÓN Y… ¡REACCIÓN!

Dando seguimiento al estudio de las publicaciones psicografiadas por Francisco Cándido Xavier (Chico Xavier), en esta ocasión vamos a comentar sobre el libro Acción y Reacción, obra mediúmnica dictada por el espíritu André Luiz.

Habiéndose dedicado por más de tres años a trabajar en la colonia espiritual Mansión de Paz estudiando la ley de Causa y Efecto, el espíritu André Luiz ayudado por el instructor Druso, administrador de aquella casa, y por su asistente Silas, transmite allí importantes enseñanzas, que son relatadas en los diferentes capítulos del libro.

André Luiz nos relata las relaciones existentes entre la esfera de los Espíritus encarnados y los círculos purgatoriales, donde se encuentran compañeros que ya han abandonado la carne y que, por los desvaríos de su propia conducta carnal, han creado su infierno exterior; infierno este que no es más que el reflejo de nosotros mismos cuando, por falta de disciplina moral, practicamos acciones erróneas y deprimentes que nos obligan a revivir temporalmente los resultados de las mismas visando nuestro aprendizaje.

Así como la oscuridad es el molde que imprime brillo a la luz, el infierno, como región de sufrimiento y de desarmonía, es perfectamente posible; estos lugares infernales surgen, perduran y desaparecen, con la aprobación del Señor, que acepta semejantes creaciones en las almas humanas, como el padre que soporta las heridas que adquieren sus hijos, y que se vale de ellas para ayudarlos a valorizar la salud.

El infierno, de ese modo, puede ser entendido como un vasto campo de desequilibrio establecido por la maldad calculada, nacida de la ceguera voluntaria y de la perversidad. Todas las almas investidas del conocimiento de la verdad y de la justicia, y por eso mismo responsables en la construcción del bien, que incurren en ese o en aquel delito desatendiendo el noble deber que el mundo les fija, después de la muerte del cuerpo permanecen por estos sitios por días, meses o años, reconsiderando sus actuaciones antes de la reencarnación que deben lograr para obtener su propio reajuste lo más pronto posible.

La Tierra, para el astrónomo, es un planeta que gravita en torno del Sol; para el sociólogo, un amplio espacio donde conviven distintas razas; pero, para nosotros espíritus, es una valiosa arena de servicio espiritual. Por este motivo, es imprescindible sustentar la luz del amor y del conocimiento en el seno de las tinieblas, tal como es necesario mantener el remedio en el foco de la enfermedad.

André Luiz nos hace comprender que el Espiritismo revela una concepción de justicia más amplia que la justicia terrenal.

Los esclarecimientos que nos transmite cada página del libro constituyen importante llamada de atención para todos los que, conscientes de su misión en la tierra, buscan en cada minuto de sus vidas rectificar su conducta y mejorar para así evitarse sufrimientos ya en el más allá. ”Nadie se eleva a pleno Cielo, sin el pleno reajuste en la Tierra.”


Una vez más, Chico Xavier nos proporciona una obra mediúmnica de gran valía, totalmente recomendable para todos nosotros, espíritus encarnados. ¡Buena lectura!


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