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La cura está dentro de nosotros mismos

Buenas tardes!

En la clase de ayer del ESDE estuvimos estudiando el proceso de magnetización del agua y la eficácia de la oración en nuestro dia a dia.


Agua magnetizada

Sobre el agua magnetizado podemos destacar:

  • Su constitución simple hace que sea facilmente moldeable
  • Nuestra voluntad puede aportar caracteristicas buenas o malas a la moleculas de agua
  • El agua modificado por buenos pensamientos llevará buenas energías para el cuerpo físico

Algunos experimentos sobre el agua magnetizada de manera científica se han detectado: 

  • La disminución de procesos oxidativos celulares, 
  • Incremento de la producción de linfocitos (células de defensa)
  • Se ha observado una mayor movilidad de los iones de sodio y potasio, mejorando el proceso de la osmosis celular (efecto rejuvenecedor de las células)
  • La imantación inducida también produce la captación y expulsión del calcio en exceso de nuestras células.


Samuel Hahnemann, químico y médico, llamado de Padre de la Homeopatía, que es la práctica médica de curar lo semejante con lo semejante, utilizando la “fuerza vital” mental y orgánica. Considera que la raíz del mal es espiritual (energético) en vez de físico, y que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser si no se tratan a tiempo síntomas mentales, conductuales y por último físicos.

Y el Dr. Emoto con el estudio sobre los cristales congelados de agua, que bajo a influencias positivas o negativas, tienen diferentes aspectos más o menos bellos.


La oración

Otra herramienta de gran ayuda en los procesos curativos es la oración. Pero no es la oración mecánica y hecha sin atención, es corta, conectada a la creación, con amor y que se siente desde el alma.

Es vibración, energía, poder. La criatura que ora, activa sus propias fuerzas y realiza trabajos de intraducible significación

Hay innumerables estudios sobre el poder de las palabras en forma de plegaria, uno de ellos, es el del cardiólogo Randolph Byrd, del Hospital General de San Francisco.
Este estudio se realizó con casi 400 pacientes con problemas cardiológicos,  siendo que la mitad recibieran oraciones de otras personas, sin que los pacientes lo supieran.
Los pacientes para los que se hicieron las plegarias redujeran cinco veces la necesidad de antibióticos, desarrollaran tres veces menos edemas pulmonares y ninguno necesito de respiración asistida.

Podemos percibir que hablando o pensando conscientemente para los demás podemos ayudar aunque no sean totalmente consientes de la ayuda.
Otro experimento llevado a cabo por la facultad de Medicina de Harvard comprobó un aumento significativo de la inmunoglobulina-A (defensa inicial contra virus o bacterias) en un grupo de sujetos que se concentraran en las personas amadas o en los momentos en que se habían sentido queridos. Aquí ya percibimos la eficacia de las palabras unidas al sentimiento de amor.



Shane de Sharp, psicólogo y sociólogo de la Universidad de Illinois, estudia a fondo las relaciones e influencias emocionales de la práctica de la oración. En uno de sus estudios  concluye que las interacciones con Dios mediante la oración proporcionan a los individuos: Desahogo de la ira, Aumento de la autoestima, Reinterpretación de las situaciones de dolor tornándolas menos amenazantes y Disminución  de estímulos negativos emocionales.

Para Kevin Daum, director y coaching en marketing, la oración ayuda a organizar pensamientos y sentimientos.  Aquellos que lo hacen todos los días encuentran el valor de la limpieza de su mente y de su alma, para que puedan hacer frente a la gente de una manera fuerte, calmado y centrado .
Para Kevin, la oración diaria da oportunidades para centrarse en lo que es realmente importante. Nos conecta con las buenas energías y mejorar la convivencia. Pero hay que reconocer que el universo no es Santa Claus. Hay que pedir lo que es digno y merecedor. Hay que agradecer por lo que tenemos, ser humilde, esperanzado y estar abierto a aceptar lo que el Universo te conteste.


Concluímos que la cura para todas las enfermedades del cuerpo y del alma está en el poder del pensamiento positivo y las acciones para hacer cada día algo mejor.


Para finalizar os dejamos un video sobre las cinco formas de orar.


¡Muy buena semana a todos!

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