Ir al contenido principal

El sufrimiento: resistencia al bien

¡Hola familia!

Ayer en CEADS nos dedicamos al Estudio Sistematizado del Evangelio. El tema tratado fue “Hay muchas moradas en la casa de mi Padre”, con especial atención al destino de la tierra y las causas de las miserias humanas. Comprender el papel del dolor en nuestras vidas es esencial para aprender bien la lección, superarla sin resbalar en el sufrimiento innecesario y evolucionar como seres que progresamos hacia la perfección. El evangelio es un derrotero seguro para todo ello. Los espíritus que participaron en la codificación de la Doctrina Espírita lo comentan, llenando de consuelo y esperanza a cintos corazones se acechan con humildad a sus enseñanzas:
6. Nos maravillamos de encontrar en la tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases, y de esto sacamos en consecuencia que la especie humana es una triste cosa. Este juicio proviene del punto de vista limitado en que nos colocamos y que da una falsa idea del conjunto. Es menester considerar que en la tierra no se ve toda la humanidad, sino una pequeña fracción de ella. En efecto, la especie humana comprende todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del universo; así, pues, ¿ qué es la población de la tierra con respecto a la población total de estos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un grande imperio. La situación material y moral de la humanidad terrestre nada tiene de extraordinario si nos hacemos cargo del destino de la tierra y de la naturaleza de los que la habitan.

En la clase de ayer, reflexionamos juntos sobre algunas cuestiones:

1 ¿Por qué son marcantes, aún, las miserias humanas?

Es que nosotros no aprendimos aún que somos todos hermanos por la Ley de nuestro Padre, tan suavemente expresada en el Evangelio; es que aún existe en nosotros mucho egoísmo, orgullo y desamor. La situación material y moral de la humanidad terrestre es debida a la destinación de la Tierra y la naturaleza de aquellos que la habitan.

2 ¿Nos habrá creado Dios sólo para el sufrimiento?

No. El sufrimiento es temporal y ocurre por nuestra resistencia en la práctica del bien, para
satisfacer el orgullo y el egoísmo que existe en cada uno de nosotros. La Tierra es uno de los planetas más atrasados, donde habitan espíritus adversos a la Ley de Dios; de ahí, su panorama de sufrimiento.

3 ¿Cuál es la finalidad de estar en la Tierra?

Siendo la Tierra una escuela de fraternidad, nos encontramos en ella para aprender a amar
al prójimo y, a través del amor, corregir nuestras imperfecciones morales. La Tierra nos fue destina, por Dios, para redimirnos y poder avanzar en el progreso espiritual. Fue el mismo Maestro quién nos dijo, “Hay muchas moradas en la casa de mi Padre”. En el Evangelio según el Espiritismo encontramos importantes reflexiones sobre el papel de la Tierra entre los demás mundos habitados en el cosmos. 
7. Nos formaríamos una idea muy falsa de los habitantes de una gran ciudad si los juzgásemos por la población de los barrios más ínfimos y sórdidos. En un hospital, sólo se ven enfermos y lisiados; en un presidio sólo se ven todos los vicios, todas las torpezas reunidas; en las comarcas insalubles la mayor parte de los habitantes están pálidos, enfermizos y achacosos. Pues bien, figurémonos que la tierra es un arrabal, una penitenciaría, un país malsano, porque es a la vez todo esto, y se comprenderá por qué las aflicciones sobrepujan a los goces; por qué no se llevan al hospital a los que tienen buena salud, ni a las casas de corrección a aquellos que no han hecho daño; pues ni los hospitales ni las casas de corrección son lugares de delicias. Pues así como en una ciudad, toda su población no está en los hospitales o en las cárceles, tampoco toda la humanidad está en la tierra; de la misma manera que uno sale de un hospital cuando está curado y de la cárcel cuando ha sufrido su condena, el hombre deja la tierra por mundos más felices, cuando está curado de sus dolencias morales.
4 ¿Qué debemos hacer para apresurar la cura de nuestras enfermedades morales?

Combatir nuestros defectos, incentivando las virtudes y buscando nuestra reforma íntima a la Luz del Evangelio del Señor. El dolor es la condición de la alegría y el precio de la virtud y, la virtud es el bien más precioso que hay en el Universo.

5 ¿Estamos destinados a reencarnar indefinidamente en la Tierra?

No. Del mismo modo que del hospital salen los que ya están curados, y de la prisión los que cumplieron su pena, el hombre deja la Tierra cuando está curado de sus enfermedades
morales. Nuestro mundo no es el único habitado. Existen otros más felices, compatibles con los niveles de progreso alcanzado por los espíritus.

6 ¿La felicidad existe? ¿Cómo conquistarla?

Sí. La felicidad nos es asegurada por la Ley de Dios y debemos conquistarla paso a paso,
trabajando por vencer nuestras propias imperfecciones. El Evangelio del Señor es el guía
más seguro en esa caminata. Todos podemos tener fe en un futuro mejor, pero alcanzará la felicidad, más deprisa y con menor sufrimiento, aquél que se esfuerza para dominar sus malas tendencias.

Acabamos la clase viendo un impactante vídeo que literalmente… lo pone todo en perspectiva. ¿Cómo negar la pluralidad de los mundos habitados y creese el único lugar donde existe vida después de ver un vídeo como este?


Todo esto sucedía ayer en CEADS. Hoy, sin embargo, nos volvimos a encontrar, citados por nuestros amigo Blas para la tradicional calçotada. La familia CEADS compareció y disfrutamos de un agradable día en el campo, en buena compañía, en inmejorable clima de fraternidad. ¡Gracias Blas y teresa, por reunirnos y unirnos!




Cariños


Equipo de Divulgación CEADS

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern