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Resurrección y reencarnación

¡Buenas tardes!

Ayer hemos estudiado el Capítulo IV - Nadie puede ver el reino de Dios sino aquel que renaciere de nuevo, Resurrección y reencarnación, de El Evangelio según el Espiritismo.

Os dejamos el texto, las preguntas y respuestas que los monitores han preparado para seguir estudiando.

Un saludo fraternal.



Capítulo IV - Nadie puede ver el reino de Dios sino aquel que renaciere de nuevo
Resurrección y reencarnación


10. “Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los Cielos se toma por la violencia, y los violentos lo arrebatan. Porque, hasta Juan, todos los profetas, lo mismo que la Ley, profetizaron. Si queréis comprender lo que os digo, él mismo es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos para oír, que oiga.” (San Mateo, 11:12 a 15.)
11. Si bien el principio de la reencarnación expresado en San Juan podría, en rigor, ser interpretado en un sentido puramente místico, no sucede lo mismo con este pasaje de San Mateo, en el que no hay posibilidad de equivocarse: ÉL MISMO ES ELÍAS, EL QUE IBA A VENIR. Aquí no hay figura ni alegoría: es una afirmación positiva. “Desde el tiempo de Juan el Bautista hasta el presente, el reino de los Cielos se toma por la violencia.” ¿Qué significan esas palabras, puesto que Juan el Bautista vivía aún en ese momento? Jesús las explica al decir: “Si queréis comprender lo que os digo, él mismo es Elías, el que iba a venir”. Ahora bien, dado que Juan no era otro más que Elías, Jesús hacía alusión a la época en que Juan vivía con el nombre de Elías. “Hasta el presente el reino de los Cielos se toma por la violencia” es otra alusión a la violencia de la ley mosaica, que ordenaba el exterminio de los infieles para ganar la Tierra Prometida, el Paraíso de los hebreos; mientras que, según la nueva ley, el Cielo se gana mediante la caridad y la dulzura. Después añade: El que tenga oídos para oír, que oiga. Esas palabras, que Jesús repite con tanta frecuencia, expresan claramente que no todos se hallaban en condiciones de comprender ciertas verdades.

1 Si cuando Jesús hablaba, Juan Bautista aún vivía, ¿cómo interpretar la frase: “desde el tiempo de Juan Bautista hasta el presente?”

Siendo Juan el propio Elías reencarnado, Jesús alude a la época en que Juan Bautista era Elías, dejando claro que ambos son el mismo espíritu en dos reencarnaciones distintas.

2 ¿A qué violencia se refiere Jesús, en este pasaje?

A la violencia de la ley mosaica que, considerando el Reino de Dios como un espacio físico reservado exclusivamente a los hebreos – la Tierra Prometida, ordenaba el exterminio de los demás pueblos, pues, siendo infieles, no podrían entrar en el paraíso que les pertenecía.

3 ¿Qué nuevo entendimiento nos trae Jesús con respecto al reino de los cielos?

Él nos enseña que este Reino no es propiedad de un único pueblo y sí la herencia de todos cuantos amen a Dios y al prójimo; él establece una nueva ley, según la cual se obtiene el cielo por la caridad y humildad, no por la violencia.

4 ¿Cuál es el sentido de la expresión: “Oiga aquél que tenga oídos para oír?”

Jesús reconoce que no todos los que le oían hablar de Juan Bautista y Elías como siendo la misma persona, podrían entenderlo, ya que su nivel de progreso espiritual no les permitía aún comprender ciertas verdades.

12. Aquellos de vuestro pueblo a quienes hicieron morir, vivirán de nuevo. Los que eran muertos en medio de mí, resucitarán. Despertad de vuestro sueño y cantad alabanzas a Dios, vosotros que habitáis en el polvo. Porque el rocío que cae sobre vosotros es un rocío de luz, y porque arrasaréis la Tierra y el reino de los gigantes. (Isaías, 26:19.)
13. Este pasaje de Isaías también es muy explícito: Aquellos de vuestro pueblo a quienes hicieron morir, vivirán de nuevo. Si el profeta hubiese pretendido hablar de la vida espiritual, si hubiese querido decir que aquellos que habían sido ejecutados no estaban muertos en Espíritu, habría dicho: aún viven, y no: vivirán de nuevo. En el sentido espiritual, esas palabras serían absurdas, puesto que implicarían una interrupción en la vida del alma. En el sentido de regeneración moral, serían la negación de las penas eternas, puesto que establecen, en principio, que todos los que están muertos revivirán. 


5 ¿De qué modo sugiere el profeta Isaías, en este texto, el principio de la reencarnación?

Al decir: “Aquellos de vuestro pueblo a quien la muerte fue dada vivirán de nuevo”. Con esta frase explícita, el profeta aparta la hipótesis de que estaría hablando sólo en el sentido espiritual, pues si así fuese hubiese dicho “aún viven” y no “vivirán de nuevo”.


14. “Pero cuando el hombre ha muerto una vez, cuando su cuerpo, separado de su espíritu, es consumido, ¿en qué se convierte?” - “Si el hombre ha muerto una vez, ¿podría revivir de nuevo? En esta guerra en que me encuentro todos los días de mi vida, espero que llegue mi cambio.” (Job, 14:10 y 14. Traducción de Le Maistre de Sacy.)
“Cuando el hombre muere, pierde toda su fuerza, expira. Después, ¿dónde está él? - Si el hombre muere, ¿revivirá? ¿Esperaré todos los días de mi combate, hasta que me llegue algún cambio?” (Ibíd. Traducción protestante de Ostervald.)

15. El principio de la pluralidad de existencias se encuentra claramente expresado en esas tres versiones. No se puede suponer que Job pretendía aludir a la regeneración por medio del agua del bautismo, que por cierto no conocía. “Si el hombre ha muerto una vez, ¿podría revivir de nuevo?” La idea de morir una vez y de revivir, implica la de morir y revivir muchas veces. La versión de la Iglesia griega es aún más explícita, si es eso posible: “Al concluir los días de mi existencia terrenal, esperaré, porque volveré de nuevo aquí”, es decir, volveré a la existencia terrenal. Está tan claro como si alguien dijera: “Salgo de mi casa, pero a ella regresaré”. “En esta guerra en que me encuentro todos los días de mi vida, espero que llegue mi cambio.” Job pretende, evidentemente, referirse a la lucha que sostenía contra las miserias de la vida. Espera su cambio, es decir, se resigna. En la versión griega, esperaré parece aplicarse más bien a una nueva existencia: “Cuando mi existencia terrenal haya concluido, esperaré, porque volveré de nuevo aquí”. Job parece colocarse, después de la muerte, en el intervalo que separa una existencia de otra, y dice que allí aguardará el momento de volver.

6 ¿Cuál es el sentido de estas tres versiones del libro de Job?

Ellas aluden de forma inequívoca a la reencarnación del espíritu, refiriéndose tanto al término de la vida material, con el despojamiento del cuerpo, como a la condición de espera en que permanece el espíritu, mientras aguarda otra oportunidad de volver a la vida con nuevo cuerpo.


7 Con base a la lección de hoy, ¿podemos concluir que la reencarnación es un principio reciente defendido por el Espiritismo?

No. Este principio está presente en la cultura de pueblos antiguos y en libros sagrados del Antiguo Testamento; fue enseñado hace casi dos mil años por Jesús. El Espiritismo sólo profundiza su entendimiento y lo torna accesible a muchos.


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