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Cómo neutralizar las malas influencias - casos prácticos

¡Buenos días!!

Por error hemos publicido mal el texto de previo estudio de esta semana.
Ayer en CEADS, hemos estudiado 3 casos sobre el tema de la última clase del 14 de octubre, por lo que el temario publicado sobre la Comunicabilidad de los Espíritus será desarrollada en la próxima clase del ESDE, prevista para el día 11 de noviembre.

Los monitores nos han presentado 3 casos que ejemplifican la influencia de los espíritus en nuestros pensamientos y acciones diarias.

Antes de entrar en los casos, es valido remarcar que todos somos espíritus, por lo tanto, todos, encarnados y desencarnados, influenciamos los pensamientos y acciones en la sociedad. Es verdad, que los espíritus desencarnados pueden tener más facilidad en influenciarnos pues no estamos tan atentos como estamos con los espíritus encarnados, aunque la regla puede no valer tanto. Veamos los casos y las conclusiones de los grupos del estudio de ayer:


Caso 1

Cuando volví a encontrarme con mi amigo Custodio Saguarema en la Vida Espiritual, después de la efusión afectiva de compañeros separados desde mucho tiempo atrás, la charla se orientó naturalmente hacia comentarios relativos a la nueva situación. Sabía que Custodio pertenecía a una familia espírita y seguramente, en esa condición, habría sacado el máximo de ventajas de la existencia que acababa de abandonar. Pensando en eso aventuré una pregunta, en la expectativa de saberlo con excelente bagaje para ingresar en habitaciones superiores. Sin embargo, Saquarema sonrió vagamente y me informó con la aguda autocrítica que le conocía en el mundo de los encarnados: 
-Bien, mi querido, no aprecias lo que es una obsesión enmascarada, sin ninguna señal exterior. 

La tierra me mandó de vuelta para acá según el viejo principio de «ganó pero no se lo lleva». Acumulé mucha consideración y mucho dinero; sin embargo, retorné mucho más pobre que cuando partí rumbo a la reencarnación... Como percibía que yo no estaba dispuesto a interrumpirlo, continúo:
-No ignoras que renací en un hogar espírita, pero como le sucede a la mayoría de los que reencarnan, llevaba conmigo, ligados a mi clima psíquico, a algunos socios de vicios y extravagancias del pasado, quienes al no tener el vehículo de carne, se valían de mí para vincularse a las sensaciones del plano terrestre, como si yo fuera una vaca en condiciones de cooperar en la alimentación y conducción de una pequeña familia... 

Debes crear que, por mi parte, había retomado el arado de la vida física, llevando un excelente programa de trabajo que, de haber sido atendido me aseguraría un valioso avance en dirección a las vanguardias de la luz. No obstante, mis parásitos espirituales, astutos e inteligentes, actuaban disimuladamente sin que ni en lo más mínimo presintiera su influencia... Y, ¿sabes cómo lo hacían? -¿... ? - Por medio de simples reflexiones íntimas – prosiguió Saquarema desilusionado.— Tan pronto salí de la adolescencia, con una buena dosis de razonamientos lógicos en la cabeza, los instructores amigos me exhortaban, por boca de mis padres, a cultivar el reino del espíritu, refiriéndose al estudio, a la abnegación, al perfeccionamiento, pero, dentro de mí las voces de mis compañeros surgían de mi mente como cursos de agua que fluyen de una vertiente, facilitándome la falsa idea de que hablaba conmigo mismo: «¿Cosas del alma, Custodio? Nade de eso. 

Este momento es para que vivas la juventud, la alegría, el sol... Deja la filosofía para después...». Transcurrido algún tiempo me gradué como Bachiller. Las advertencias provenientes del hogar se hicieron sentir con más intensidad, convocándome al deber; sin embargo, mis seguidores, hasta entonces invisibles para mí, replicaban también con una burla que los demás no oían: «¿Ahora? No es el momento oportuno. ¿De qué manera vas a armonizar la carrera que acabas de empezar con asuntos de religión? ¡Custodio, Custodio!... Respeta la opinión de la mayoría, ¡no te hagas el loco!...». Me casé y poco después llamamientos a la espiritualización recrudecieron a mí alrededor. Mis hábiles explotadores, sin embargo, comentaron con vivacidad:» ¡No cedas, Custodio! ¿Y las responsabilidades de familia? Es preciso trabajar, ganar dinero, obtener una posición, cuidar de la mujer y los hijos...». 



La muerte me quitó a mis padres y yo, abogado y dedicado a las finanzas, ya en la madurez oía todavía a los Buenos Espíritus, por intermedio de compañeros aplicados, que me exigían dedicarme a la elevación moral poniendo en ejecución los compromisos asumidos; no obstante, dentro de mi casa interior se acrecentaban los argumentos de mis obsesores inflexibles: «Custodio, tienes muchas ocupaciones... ¿Cómo vas a dedicar menos tiempo a los negocios? ¿Y la vida social? Piensa en la vida social.. No estás preparado para la siembre de la fe.» Enseguida, amigo mío, llegaron la vejez y la enfermedad, esas dos enfermeras del alma que vivían dándose la mano en la Tierra. 

Empecé a sufrir y a desengañarme. Algunos escasos amigos que me visitaban en mi ancianidad, me trasmitían las postreras invitaciones de la Espiritualidad Mayor, insistían conmigo, esperando que me consagrara a los sagrados asuntos del alma; sin embargo, desde entonces, los gritos de mis antiguos parásitos fueron más intensos, más irónicos, me inspiraban sarcasmo como si fuera yo mismo el que me ridiculizaba: ¡¿Tú, viejo Custodio?! ¿Qué vas a hacer con el Espiritismo? Es demasiado tarde... Profesión de fe, mensajes del otro mundo... ¿Qué se dirá de ti, mi viejo? Tus mejores amigos hablarán de locura, de senilidad... No tengas dudas... Tus propios hijos te privarán de derechos, como si fueras un enfermo mental, inepto para administrar ningún interés económico... Ya se te pasó el tiempo para eso...» Saquarema me dirigió una significativa mirada y concluyó: 
-Mis perseguidores no maltrataron mi cuerpo ni me turbaron la mente. Alimentaron tan sólo mi comodidad y con eso me impidieron todo avance renovador. Vuelvo de la Tierra, querido, imitando al labrador endeudado que regresa, con las manos vacías, de un campo fértil donde podría haber acumulado inimaginables tesoros... Sé que tú todavía escribes para los hombres, nuestros hermanos. 

Cuéntales mi pobre experiencia; cuando estés junto a ellos refiérete a la obsesión pacífica, peligrosa, enmascarada... ¡Diles algo acerca del valor del tiempo, de la grandeza potencial de cada momento, dentro de la peregrinación humana! 

Abracé a Saquarema que quedaba con la esperanza puesta en nuevas oportunidades, prometiendo atender su solicitud. Y aquí transcribo su enseñanza personal, que podrá servir a muchos, a pesar de que tengo la certeza de que si ahora yo estuviera reencarnado en la Tierra y recibiera de alguien semejante lección, tal ves estuviera muy poco dispuesto a aprovecharla. 

Comentarios del Caso 1
Existe una sentido de pertenencia que, muchas veces, nos "fuerza" a ajustar quienes somos para ser acepto por la sociedad, principalmente en la juventud. Hay mucha presión de la sociedad para que "seas" lo que les parece cierto, anulando cualquier tipo de pensamiento fuera de lo dicho "normal".
En la mayoría de las veces no somos capaces de percibir esa presión, y si añadimos alguna prueba espiritual, como el ejemplo de Custodio, puede ser muy difícil imponer ante la vida lo que realmente queremos hacer. Concluimos que nunca es tarde para empezar nuestra auto-reforma, conocerse a si mismo, cambiar (aunque no es fácil) pero feliz será de aquel que lo logra empezar.


Caso 2

Marques, el ex-presidente del centro espírita hablaba a su compañero: 
-Tendremos asamblea general pasado mañana y estoy recopilando los documentos. Veremos quién puede más. Desmoralizaré a los holgazanes. 
Y Osorio, el amigo fiel, alegaba: -Tenga más calma. Ud. Fue presidente durante muchos años. Siempre respetado. Siempre querido. Recordemos nuestras reuniones. Nuestro amigo Dias da Cruz, al que Ud. conoció tan de cerca cuando todavía estaba en este mundo, prometió ayudarlo hasta el final... 
-Sé que estoy protegido – decía Marques, mesándose nerviosamente la barba blanca – pero voy a poner las cosas en platos limpios. La dirección fue tomada por asalto. Son muchos los que quieren hacer de esta casa un plato sucio. -Marques, la ironía es un veneno. -Tengo fotocopias, fotografía, informaciones y muchos papeles importantes para mostrar el pasado de esos oportunistas. 
Todo el material será exhibido en la asamblea. Algunos de esos compañeros descarriados pueden merecer la cárcel. -¡Medite, Marques, medite! – pedía Osorio- Lo que pasó, pasó... Agitar el fondo de un pozo es hacer lodo. Ore. Pida el amparo de lo Alto. 
Y, por invitación del amigo, los dos se pusieron a orar, rogando protección espiritual Luego regresaron a la casa de Marques, donde Osorio vería la forma de restar valor a las pruebas. Al buscar el libelo, el dueño de casa oyó de la asistenta, que había ingresado el día anterior, la extraña explicación: -Señor Marques, todos los papeles que Ud. Dejó desparramados sobre las sillas, con fotografía y diarios viejos, se los entregué al basurero cuando pasó por aquí el camión. -¡Dios mío! – gritó el anciano, cruzando las manos sobre su cabeza, ante Osorio que sonreía - ¡era el trabajo de ocho meses! Y la joven replicó ingenuamente, sin saber que estaba dando la definición moral: -¡Pero era mucha suciedad!...

Comentarios del caso 2
Los buenos espíritus influyen en la mayoría de las circunstancias a fin de cambiarlas para el bien. Ni siempre estamos atentos a esos cambios sutiles en el rumbo de los acontecimientos, pero cuando estamos en la senda del bien, aunque aún no seamos buenos, la Espiritualidad amiga nos ampara con algunos "cambios" de la realidad, a fin de evitar venganzas y buscar soluciones al conflicto.
Puede que nos parezca de la "ayuda" de la espiritualidad haya auxiliado a los que serian atacados por Marques pero él ha sido el verdadero auxiliado.



Caso 3

La charla se centraba en el estudio de las tentaciones y Jesús contó, sonriente: 
-Un valeroso servidor del Padre trabajaba con desenvoltura en una populosa ciudad de pecadores, con tan grande devoción a la fe y a la caridad que los Espíritus del Mal perdieron la paciencia al contemplar tanta abnegación y desinterés. 
Después de haberle armado las más peligrosas celadas, sin ningún resultado, enviaron un delegado ante el Genio de las Tinieblas, a fin de escuchar su opinión al respecto. 
Uno de ellos, de conciencia endurecida, recibió el encargo y partió. El Gran Adversario escuchó el caso atentamente y solicitó al Diablo Menor que manifestase sus sugerencias. 
El subordinado habló con énfasis: 
-¿No podríamos despojarlo de todos sus bienes? 
-Esto no- dijo el perverso orientador-; para un siervo de ese temple, la pérdida de los recursos materiales es una liberación.
De tal manera encontraría mil medios diferentes para aumentar sus tributos a la humanidad. -Entonces, castigaremos a su familia, dispersándola y forzando a sus hijos a llenarlo de oprobio e ingratitud...- aventuró el pequeño perturbador, reticente. 
El perseguidor mayor, mientras tanto, soltó una fuerte carcajada y objetó: -¿No ves que de ese modo se integraría fácilmente con la familia total que es la multitud? El embajador, contrariado, acentuó: -Tal vez será conveniente que flagelemos su cuerpo; lo acribillaremos con heridas y tormentos. 
-Nada de esto- agregó el genio satánico-, él encontraría medios para poner más fervor en su confianza y aprovecharía la ocasión para provocar la renovación íntima de mucha gente, mediante el ejercicio de la paciencia y la serenidad frente al dolor. 
-¡Instigaremos la calumnia, la sospecha y el odio gratuito en contra de él! – clamó el emisario. 
-¿Para qué? – replicó el Espíritu de las sombras.- Se transformaría en un mártir, redentor de muchos. Se valdrá de cualquier persecución para enaltecerse mejor ante el Cielo. Exasperado, entonces, el demonio menor adujo: 
-¿Qué dices?- refutó la inteligencia perversa- la muerte le parecería la más dulce bendición, porque habrá de conducirlo a las glorias del Paraíso. Y la ver que el aprendiz, vencido, se quedaba humildemente callado, el Adversario Mayor hizo un expresivo movimiento con los ojos y aconsejó, locuaz: 
-No seas necio. Regresa y di a ese hombre que es un cero en la Creación, que no pasa de un miserable gusano ignorado... 



Oblígalo a conocer su propia pequeñez, para que jamás se engrandezca y verás... El enviado regresó satisfecho y puso en práctica el método aconsejado.
Rodeó al valiente servidor con pensamientos de desvalorización, acerca de su pretendida insignificancia y le disparó preguntas mentales como las siguientes: 
«¿Cómo te atreves a admitir algún valor en tus obras, si no sirven para nada? ¿No te sientes un simple juguete de las pasiones inferiores de la carne? ¡No te avergüenza la animalidad que traes en tu ser! ¿Qué puede un grano de arena perdido en el desierto? ¿No te das cuenta de que tu posición es como la de un anónimo fragmento de todo?» 
El valiente colaborador interrumpió las actividades que le correspondían y luego de escuchar demoradamente las peligrosas insinuaciones, olvidó que el olivo frondoso comienza en el brote frágil y se recostó, desalentado, en el lecho del desánimo y la humillación, para despertar recién en el momento en que la muerte descubría ante él panorama de la vida infinita. Jesús se quedó en silencio, contemplando la noche calma... Simón Pedro pronunció una sentida oración y los apóstoles, en compañía de los demás, se despidieron, esa vez meditabundos y asustados.

Comentarios del caso 3
Jesús nos ha enseñado que no existe mejor camino hacía la felicidad que el desapego de los vicios, la atención a las acciones y la oración meditativa de consuelo y fortaleza.
Aunque creamos que los pensamientos solamente son poderosos si son llevados a la acción, desconoce totalmente la verdadera esencia de su acción, fuerza creadora y material que viaja por el Universo, influenciando a todos y al todo.
Los espíritus ignorantes del bien están muy atentos a nuestros defectos y se aprovechan de ellos para manipular, sea por venganza o aburrimiento, nuestras acciones diarias. Si conocemos donde nos aprieta el zapato, sabremos con humildad que allí es donde hay que llevar nuestra vigilancia y trazar planos de mejoría para nuestra existencia.


¡Os deseamos una feliz semana!


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