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¡Me pido encarnar!

¡Buenos días!

Ayer hemos seguido el estudio sobre la unión del alma al cuerpo y el objetivo de la reencarnación.

Hicimos un breve resumen sobre este momento tan especial, cuando el espíritu empieza su ruta para volver a reencarnar en un nuevo cuerpo material. Esa unión empieza mucho antes de la concepción, puede durar años de ambientación del espíritu en la familia que vivirá su nueva experiencia, en líneas generales, casi siempre reencarnamos entre seres que ya tenemos algún vinculo emocional, sea de amor o de rescate. Pero eso son líneas muy generales. Sabemos que cada ser posee su propia historia, sus experiencias, que por ley de afinidad le llevaran a vivir una serie de nuevas experiencias para que pueda inevitablemente llegar a la perfección.

Los que han adquirido alguna consciencia de sus experiencias, presentes de sus actos, posiblemente podrán participar de la planificación de su nueva existencia en la carne, ya los "dormidos", que aún no han podido comprender la responsabilidad de su propia vida, tendrán ayuda de los Tutores Espirituales, que planificarán las mejores experiencias para que este espíritu pueda seguir su rumbo evolutivo.



En el momento de la concepción, el espíritu empieza una jornada de acoplamiento fluidico- energético a la madre, donde su periespíritu será reducido, para que célula a célula se molde al nuevo cuerpo físico que se formará en la gestación, según las características genéticas de la mama y del papa, sirviendo de sus genes para recoger la nueva existencia.

Durante la gestación existe la posibilidad que el espíritu puede ser consciente de su estado, viviendo la experiencia de la reencarnación, pudiendo ser libre en sus momentos de emancipación del alma, pero de eso dependerá su grado de evolución y consciencia de la vida espiritual, del porque de la vuelta a la carne y su actitud en todo el proceso de la pluralidad de vidas.

Comentamos que la Espiritualidad responsable por las tareas de reencarnación no pierden ninguna oportunidad de auxiliar a los espíritus en la vuelta de la materia, herramienta inevitable para nuestro progreso. Todas las formas de concepción, sea naturales o artificiales, pueden generar un acoplamiento de un espíritu pues la carne solamente es un vehículo, un medio que tenemos de volver a la materia. Vale recordar que ni siempre la concepción física de un ovulo y de un espermatozoide existirá un espíritu vinculado, principalmente en las primeras semanas de gestación.



En ese proceso de miniaturización, el espíritu, poco a poco, perderá la memoria consciente de su última existencia o de otras existencias, pero todo se quedará archivado en su cuerpo mental, en el inconsciente, pudiendo ser útil si fuera necesario en la existencia actual. El olvido del pasado es una de las mayores bendiciones de la ley de progreso y reencarnación, pues nos da oportunidades de aprender a amar a los enemigos, reconciliarnos con nuestros errores y volver al camino de la perfección.

Recordar el pasado casi siempre no nos será útil, salvo excepciones que deben ser estudiados con mucho respeto y por profesionales rigurosos, para que su utilidad siga siendo la evolución del ser. Caso contrario, por pura curiosidad, podría causar problemas psico-emocionales al espíritu encarnado, retrasando su vida espiritual, perdiendo una gran oportunidad de la existencia.

Los recuerdos del pasado vendrán a manifestarse como tendencias instintivas, simpatías inexplicables, ideas innatas, antipatías, etc. Conocer los hechos exactos no es el objetivo de nuestra reforma intima pero si el análisis de esas tendencias y la búsqueda de soluciones.

¡Por lo que pido encarnar! Cuantas veces sea necesario, luchando para mantenerme en este lindo y maravilloso planeta, donde sigo aprendiendo a amar, entre personas que amo y que aprenderé a amar inevitablemente.

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