Ir al contenido principal

Lo estudiado, lo aprendido y lo realizado

Hola familia,


Ayer nos dedicamos, como cada primer sábado de mes, al Estudio Sistematizado del Evangelio  Nuestra monitora Andrea empezó la clase recordándonos qué habíamos estudiado en las clases anteriores del evangelio. Vale la pena recordar...

Descárgalo
Hacer el bien sin ostentación

Hacer el bien es un deber de todos nosotros. Por tanto, no hay razón para buscar aplausos para nuestros actos. El verdadero bien actúa en silencio, con la aprobación agradecida del beneficiado, el agrado de Dios y la satisfacción interior de quien lo practica. (ver post)

Los infortunios ocultos

La verdadera caridad va en busca del infortunio para aminorarlo, y lo hace con respeto y en silencio. (ver post)

El óbolo de la viuda

Todos somos llamados y siempre disponemos de medios para servir a nuestro prójimo. El mérito de nuestra ayuda, entre tanto, no tiene ninguna relación con su valor material, sino con la generosidad y el desprendimiento que acompañan el gesto. (ver post)

Convidar a los pobres y estropeados, dar sin esperar retribución

El convite a la participación en los bienes de que disfrutamos debe ser inspirado en la más pura fraternidad. Si fuera motivado por los deseos de retribución es mero comercio y demostración de orgullo y vanidad. (ver post)

En la clase de ayer, nos propuso algunas preguntas. Nos dedicamos a reflexionar sobre ellas tras la lectura del texto. La conclusión de la clase podría ser esta:

La caridad material y la caridad moral

El precepto de Jesús, amaos unos a los otros, se manifiesta en la práctica de la caridad material y moral, siendo que esta última tiene mayor valor, porque exige de quien la practica un verdadero sentimiento de fraternidad, espíritu de renuncia y tolerancia.

Andrea nos preparó la clase con mucho cariño. Con tanto, tanto cariño que quiso que nos lleváramos un recuerdo del estudio de ayer. Nos regaló a cada uno que estábamos en la reunión los puntos de libro que podéis ver en la imágen. ¿La imagináis pintando cada punto de libro a mano? ¿Entendéis cuánto amor hay en la preparación de una clase como la de ayer? Y, sin embargo, este no es más que un detalle más entre todas las cosas que entre encarnados y desencarandos tenemos que movilizar para que cada sábado las humildes paredes de nuestro local se conviertan en un Centro Espírita... Meditemos en ello mientras nos esforzamos por transformar lo estudiado en aprendido, y lo aprendido en realizado.

Entre todo lo que se dijo ayer, algo que me marcó y que igual puede ser útil a más gente fue la sugerencia de una compañera sobre cómo hacer nuestras oraciones. La aportación venía a raíz de que los espíritus nos dijeran que, pese a que muchas personas digan que no disponen de nada suyo y por esto no pueden hacer la caridad, con ver el sufrimiento de una persona y levar el pensamiento a Dios pidiendo por ella, ya estaría realizando la caridad moral. Así, nos aclaran los espíritus, orar por alguien es una forma de caridad asequible a todas las personas. Pues nuestra compañera nos explicó algo que ella ha comprendido últimamente, después de emocionarse profundamente con el dolor de otra persona. Cuando comprendió como sufría, pidió a Dios por ella… pero al hacerlo, ´recordó a todas las personas que sufrían de aquel mismo dolor, y pensó en todo el sufrimiento que aquella situación provocaba en todo el mundo… y a partir de esto momento, dejó de orar sólo por aquella persona, sino que cada vez que pensaba en ella, pedía a Dios por todas las personas que se enfrentan a esta misma prueba. El aprendizaje de la compañera es de belleza y profundidad… incluso cuando oramos por nosotros mismos podemos hacer lo mismo: ¿cuántos no se estarán enfrentando a la misma dificultad que nosotros? ¿Cuántos no lo estarán haciendo incluso sin el recurso de la fe, ni tampoco las aclaraciones que los espiritistas encontramos en la doctrina? Pues en lugar de pedir por uno mismo, nos enseña esta compañera, podemos pedir a Dios por todos los que se enfrentan a este mismo dolor. Es más, no deja de ser un consolador verse acompañado de todos estos hermanos de caminada… Sí, comprender que sufrimos no porque somos el peor de los seres, no por capricho de Dios, sino porque el dolor tiene una función educadora en la vida de todos los seres humanos y que ninguno está sólo en su dolor es algo que algunos creemos que nos da fuerzas para seguir adelante con esperanza. Con esta nueva forma de elevar el pensamiento a Dios también aprendemos a amar sin apego, si oramos por un ser querido, o a ser menos egoístas, si pedimos por nosotros mismos.

Familia, el próximo post os contaré algo que llevamos meses… si no años buscando… Nos hace mucha ilusión y la noticia que se merece una entrada toda suya en el blog.

Os deso, ya lo sabéis, mucha luz en vuestra caminada y una semana de paz y armonía.

Cariños de la hermana menor

Comentarios

  1. Jana...hacer la clase del evangelio es siempre muy emocionante...mientras pintaba los puntos de librossentia como el amor de Jesus y de los buenos espìritus invadia mi casa en cada trazo... es nuestro obligación amar y sobrellevar a todos los seres de este planeta... solamemte así seremos felizes. Gracias a la familia Ceads por la oportunidad de servir y a todos los compañeros que acuden cada dia de actidad para aprender y ensinar. ;-)

    ResponderEliminar
  2. Déia, muy buena la clase, hecha con mucho cariño y amor.
    Que sigas así :)
    Gracias por la atención,que tiene con todos...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern