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Nuestro mundo, el planeta Tierra



Hola familia,

Ayer, como cada sábado, nos reunimos una vez más para estudiar la Doctrina Espírita. Empezamos la clase haciendo un poco de revisión de del tema que estudiamos desde hace tres semanas: los diferentes mundos y moradas espirituales. Esta introducción permitió sacar algunas dudas y conversar sobre interesantes aspectos del tema de estudio:


1.    Tomando el punto de vista de los encarnados en la Tierra, podemos decir que los mundos son estructuras físicamente más densas, como planetas u otros astros, destinados a las encarnaciones de los seres. Las moradas espirituales son estructuras (tales como las ciudades o puestos de socorro) o zonas (como las regiones umbralinas o abismales) de menor densidad material, destinadas a las estancias de los espíritus entre las encarnaciones. Es importante remarcar, sin embargo, que en los mundos no existen únicamente espíritus encarnados: en el planeta Tierra,  los encarnados convivimos cotidianamente con desencarnados. Además, los encarnados también pueden visitar moradas espirituales en desdoblamiento, durante el sueño o a través de la mediumnidad.
2.    Nos dicen los espíritus que nuestra verdadera patria, o sea, nuestro lugar de origen, es la patria espiritual. El estado, por así decir, natural, del espíritu, por tanto, sería el de desencarnado. ¿Por qué entonces conocemos contadas moradas espirituales? Sólo tenemos información sobre un puñado de moradas espirituales y, respecto a los mundos, principalmente sobre la Tierra. Lo que podemos concluir de esto es que, en el actual nivel intelectual y moral de la humanidad en general, y del movimiento espírita en particular, esta es la información que podemos utilizar con provecho para nuestra propia evolución. A medida que evolucionemos, sabremos más, pero el conocimiento de la Verdad es una conquista que requiere esfuerzo, disciplina y constancia en los propósitos del bien y de la paz.
3. Todas estas realidades, los diferentes mundos y moradas, corresponden a diferentes frecuencias vibratorias. Son de hecho realidades energéticas de diferentes niveles de sutiliza que pueden perfectamente interpenetrarse.
4.  Así como los espíritus, los mundos evolucionan. Su frecuencia vibratoria se puede ver ve progresivamente alterada. Este fenómeno está sucediendo con la Tierra. Ésta, que en las fases iniciales de elaboración era un planeta primitivo, actualmente vive una transición de planeta de pruebas y expiaciones a un planeta de regeneración. Es un hecho comprobado científicamente que la frecuencia vibratoria de la Tierra se eleva y, aun que no nos demos cuenta de ello a diario, experimentamos sus consecuencias. Una de ellas, de relevancia trascendente, es que, al elevarse el nivel vibratorio del planeta, sucede una especie de selección natural de los espíritus que pueden encarnar en la Tierra. Sabemos que a la elevación espiritual está en proporción directa con la frecuencia vibratoria del cuerpo espiritual. Espíritus que no tengan el nivel vibratorio necesario para encarnar en nuestro planeta, serán atraídos a mundos menos evolucionados para seguir su trayectoria evolutiva. Estos espíritus conservan su patrimonio intelectual y moral, pero deben encarnar en mundos cuyo nivel vibratorio se les afinice.

Después de esta rica discusión, empezamos la lectura del texto de la tarde, en el que profundizamos en las informaciones que tenemos sobre la Tierra, nuestro mundo, caracterizado por ser un planeta de pruebas y expiaciones. Los aspectos más destacables de esta parte del estudio son:


  • La diferencia entre pruebas y expiaciones. Las expiaciones están relacionadas con el mal uso del libre albedrío en el pasado. La infracción de la ley de amor resulta en situaciones que, por la ley de causa y efecto, conducen el ser al reencuentro con la cosecha de sus propias obras. Mientras la expiación está en relación directa con “faltas” cometidas en el pasado, las pruebas son oportunidades de demostrar el nivel de consolidación de valores morales en el espíritu, experimentando su capacidad de resignación, disciplina, fe, mansedumbre, etc. Una prueba, así como en la educación formal, no ocurre sin que el espíritu se haya preparado para vivirla. Las pruebas, por tanto, no están directamente relacionadas con faltas cometidas en el pasado, sino a la preparación para experiencias futuras. 
  • Los tipos de espíritus que encarnan actualmente en la Tierra. Pese a que sea un planeta de pruebas y expiaciones, la Tierra no es hogar únicamente de espíritus en expiación. Podríamos hablar de 3 tipos de espíritus que encarnan en nuestro planeta: aquellos que han evolucionado juntamente con la Tierra; aquellos que son originarios de otros mundos (entre los cuales hay los que proceden de mundos más evolucionados y vienen a expiar sus deudas y los que proceden de mundos inferiores, que ascienden a la Tierra por merecimiento), y por último los que ya no volverán a encarnar en la Tierra, puesto que al no acompañar el progreso moral del planeta, serán atraídos a mundos más acordes a su nivel vibratorio. 
  • Etiquetas como “salvajes”, “civilizados” o “primitivos” son formas de simplificar la realidad características de nuestro pobre nivel evolutivo. El progreso de los seres en evolución no es comparable y lo único que nos diferencia como criaturas de Dios es nuestra capacidad de respetar el derecho de los demás, y de uno mismo, a la vida y a la felicidad. Contempladas desde la inmortalidad del espíritu, estas etiquetas pierden el sentido, puesto que todos somos tenemos una esencia divina y estamos destinados a la perfección.

De nada nos vale saber todo esto si no transformamos nuestra actitud ante la vida y los compañeros de jornada evolutiva. Pidamos a nuestro amado Maestro que en cada situación que esta semana os ofrezca de rescatar deudas pasadas o probar nuestra fidelidad a la ley de amor, podamos responder con fe, paciencia, resignación, humildad y esperanza.

Cariños de la hermana menor  

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