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Las tres revelaciones - Jesús

Las 3 revelaciones - Jesús
(Janaina Minelli)

Si alguna vez paramos a reflexionar sobre Jesús, no podemos más que sentirnos invadidos por sentimientos de admiración y profundo respeto. La personalidad multifacética del Maestro es como un foco de luz que atrae hacia sí todo el que está perdido en la noche de la duda y del miedo.

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Para el que, cegado por el orgullo, se niega a mirar hacia su luz, el poder irresistible de Jesús no deja de imponer una fuerte atracción. Jesús fue firme cuando expulsó los mercaderes del templo; manso enseñando con el ejemplo a dar la otra mejilla; justo cuando desafió al que no tuviera pecado que tirara la primera piedra; sagaz, orientando a dar a Cesar lo que le correspondía y a Dios lo que era de Dios; provocativo, comiendo con cobradores de impuestos y anunciando su victoria sobre la muerte física en primer lugar a una mujer; líder, convirtiendo a pescadores humildes en mensajeros de la palabra de Dios; educador, sintetizando en parábolas atemporales mensajes espirituales de enorme elevación; dulce cuando pidió que dejasen que se le acercasen los niños y niñas; humano cuando lloró por Lázaro; divino cuando perdonó a sus verdugos en la cruz. ¿Quién sería capaz de resistir al poder de este Espíritu?

Nos dice el Evangelio según el Espiritismo que el papel de Jesús no ha sido simplemente el de un legislador moralista: Su autoridad provenía de la naturaleza excepcional de su Espíritu y de su misión divina.

Mientras encarnado, Jesús Combatió de continuo el abuso de las prácticas exteriores y las falsas interpretaciones, y les imprimió la reforma más radical que era posible al reducirlas a estos preceptos: Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, añadiendo, esta es toda la ley y los profetas. El Maestro no desea que nos perdamos en complicados laberintos teológicos acerca de Dios o de la naturaleza del espíritu. 

TODO SE SOSTIENE EN EL AMOR 

Su mensaje es sencillo, su encarnación fue corta: el amor es la respuesta a todas nuestras preguntas. Si en algún momento dudamos de algo, rechazamos un punto de vista, no comprendemos un comportamiento, cuestionamos la justicia de un suceso Sea la que sea la pregunta que nos planteemos, Jesús nos devuelve al amor. Toda la ciencia, toda la psicología, toda la creación es y se sostiene en el amor. Cuando nos falta ciencia y no comprendemos algo, cuando nos falta presencia para enfrentarnos a una situación con más serenidad, es que todavía no hemos aprendido a amar como el Maestro nos ama y desea que seamos capaces de hacer.



Debemos ser conscientes de que toda incomprensión proviene del incipiente desarrollo de nuestras facultades morales e intelectuales. Los espíritus nos lo explican de esta manera: Jesús no lo dijo todo, y acerca de muchos puntos se limitó a poner el germen de verdades que Él mismo declara no podían ser aún comprendidas. () Para aprehender el sentido oculto de ciertas expresiones de Jesús era preciso que nuevas ideas y conocimientos también nuevos acudiesen a proporcionar la clave de aquellas, y tales ideas no podían llegar antes que el Espíritu humano hubiese alcanzado cierto grado de madurez.


En la síntesis realizada por el Maestro, que resume en el amor toda la ley y todos los profetas, nos perdemos, en nuestra ignorancia, los detalles de la obra divina. A medida que el hombre desarrolla facultades morales e intelectuales, podrá penetrar en el conocimiento de las cosas. Mientras nos preparamos para esto, sin embargo, ocupémonos de aprender a amar y ser amados como nos enseña Jesús.

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