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Libro: Guía práctica del espiritista

Libro: Guía Práctica del Espiritista
(Andrea Campos)

Esta edición de VE dejaremos de lado la serie "Dialogando con Chico" para publicar el resumen de la "Guía Práctica del Espiritista".

También conocido como “El Tesoro de los Espíritas” por la edición que llegó a Brasil el siglo pasado, este libro de Miguel Vives i Vives es una guía práctica y de advertencia a los espiritistas que quieren llevar en serio la doctrina, que quieren vivirla con amor y alma.
Me sorprendió muchísimo al leer el amor a Dios y al Evangelio de Jesús en las líneas escritas por su pluma, tan diferente de lo que es el Espiritismo en la actualidad española. Hoy es una doctrina demasiada racional, dependiente de la aceptación científica y de mucho intelectualismo para su entendimiento. Es como si todavía viviéramos en la edad de las Luces de Kardec. Podemos entender que esos 150 años fueran frenados por varios motivos político-históricos que hizo que las personas se distanciaran de Dios y de su espiritualidad. Pero es momento de cambio y, sutilmente, notamos una aproximación a esta esencia.

Y de allí el libro de Miguel nos llega al corazón. Es práctico pero duro para muchos, es directo y sincero, es amor y compasión, es sabiduría y conocimiento, es moral y científico.
Nos deja claro algunos puntos importantes para que seamos verdaderos discípulos de Jesús,  verdaderos cristianos-espiritistas. 

Ante Dios debemos se verdaderamente agradecidos y enamorados por su amor infinito para que pueda recibir todas las buenas influencias para el transcurso de su vida, sea aquí o en otro punto del Cosmos. 

Que hay que educarse y orar de manera edificante, como ejemplos de amor al prójimo, así mismo y al Padre Creador. No temer este amor, no avergonzarse de sí mismo ni de su Padre, para que reciba nuevamente la protección y soporte las luchas necesarias para su evolución.

Debemos conocer las leyes divinas y ser conocedores de las máximas de Jesús, dando consuelo a donde vaya, siendo resignado y lleno de paciencia.

Ante sus compañeros espiritistas y en el trabajo espírita saber que nunca alcanzará la infalibilidad, pues podrá equivocarse, de allí ser prudente, sensato y poseer la facultad de exponer sus opiniones de manera respetuosa. La atención especial a los espiritistas que dirigen y asisten las actividades y proyectos de los centros espíritas porque hay que vigilar y conducir a los que tienen menos alcance o comprensión.

El espiritista ante la humanidad es la sal del mundo, es en lo que debe ser diferente. En palabras de Miguel: “(…) debemos tener muy presente aquellas palabras de un gran espíritu: prudencia en el pensar, prudencia en el hablar, prudencia en el obrar, porque si olvidamos las reglas que el Espiritismo nos prescribe y que algunas de ellas están anotadas en los artículos anteriores, podemos caer en el ridículo.” Resumiendo, debemos obrar antes de hablar, debemos ser prudentes para que las personas escuchen con respeto las palabras del Consolador cuando sea el momento oportuno.

La conducta en familia es un modelo bello de virtudes, de ejemplo y convicción, de tolerancia y sacrificio. Sabemos que los lazos de familia son los más difíciles de sobrellevar puesto que toda consecuencia tiene una causa anterior, y es nuestra oportunidad de recompensa.

Para llevar a cabo todas las acciones anteriores debemos ser muy indulgentes y severos con nosotros mismos, sin justificar las conductas equivocadas. Hay que ser sincero y no basta no hacer el mal, es necesario haber mucho bien. Ser espírita de cuna o a lo largo de la vida no es una coincidencia, es una tarea que nos hemos comprometido antes de volver a la vida en la carne. Todos los días debe hacer un examen exhaustivo de sus acciones diarias para saber si ha faltado, sea por el pensamiento, palabra, acción u obra.


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