Ir al contenido principal

Por los frutos se conoce el árbol

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos al Estudio Sistematizado del Evangelio según el Espiritismo. El tema tratado fue “Por los frutos se conoce el árbol”. En clima se fraternidad y sencillez, tuvimos la oportunidad una vez más de profundizar en las enseñanzas Críticas a la luz del espiritismo.

Almendro
Empezamos debatiendo cuál sería el entendimiento moral que nos revela la expresión: por sus frutos se conoce el árbol.  El árbol simboliza a todos nosotros; los frutos son nuestros actos, nuestras obras. Así, la cualidad de nuestra acción revela el grado de nuestro adelantamiento moral, caracterizando a los cristianos que somos. Podemos decir muchas cosas, utilizar palabras bonitas que conmueven a los demás, pero sin actos de sincera humildad, las palabras quedan huevas, vacías de sentido.

Se reconocen los verdaderos cristianos por sus actos. No son las bellas palabras ni las
promesas ostensivas las que caracterizan a las personas de bien, pero sí, sus obras a favor
del bien común, sustentadas por valores exclusivamente morales.

Ciruelo
Pero, ¿es la palabra es un atributo importante en el ser humano?
Evidentemente que sí. El lenguaje verbal nos define como seres humanos, nos diferencia de otros seres que todavía no tienen sistemas de comunicación y registro tan complejos como el nuestro. Es importante no perder de vista, sin embargo, que la palabra retrata nuestro corazón. Una palabra puede generar un acto de fraternidad, cuando es empleada para el bien, envolviendo una conversación sana y edificante. Pero, también puede, cuando es mal empleada, conducir a la destrucción.
“La boca habla de lo que está lleno el corazón”.
Los espíritus nos enseñan cómo debemos proceder para identificar a los verdaderos cristianos.  Nos dicen que los podemos reconocer examinando sus obras (sus frutos). Si poseen, en el más alto grado, las virtudes cristianas y eternas: la caridad, el amor, la indulgencia, la bondad que concilia corazones y si, en apoyo a las palabras, presentan actos.

Los evangelistas nos hablan de la advertencia de Jesús sobre falsos profetas:
“Se levantarán muchos falsos profetas que seducirán a muchas personas… Pero, aquél que persevere hasta el fin se salvará.”
¿Quién serían estos falsos profetas? Son así caracterizados los hombres que, poseyendo ciertos conocimientos, abusan de ese saber, en provecho de sus ambiciones, de sus intereses y de su ansiedad de dominación, aprovechándose de la buena fe de ciertas personas que creen que ellos son misioneros divinos.

Manzano
Para defendernos de los falsos profetas debemos estar atentos y actuar con sentido común. Jesús nos invita a ser críticos y analizar las situaciones y las personas, así como las doctrinas, por nosotros mismos. Vemos ahí el germen de la fe razonada a la que nos invita el espiritismo. A los falsos profesas los podemos identificar a través de sus actos y sus palabras, teniendo siempre, por cierto, que el verdadero profeta se caracteriza por sus valores exclusivamente morales. Es más, el verdadero profeta no se reconoce a sí mismo. En otras palabras, no se auto-proclama profeta de forma orgullosa, si no que, con gestos de humildad, da ejemplos irrefutables de elevación moral.

Melocotoneros
Sean las enseñanzas de los espíritus luz proyectada sobre todos nosotros, invitando a la fe razonada y al trabajo en el bien. Seamos buenos árboles para que los frutos sean dignos del Maestro que nos confía la urgente tarea de reerguimiento de nuestra propia conciencia ante la inmortalidad.


Cariños de la hermana menor 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern