Ir al contenido principal

Cualidades de los fluidos

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos al Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita. El tema de la clase fue “Cualidades de los fluidos”. Se notaba que nuestro monitor Andrea disfrutaba de ayudarnos a conocer el asunto. De hecho lo confesó, es su favorito. Yutta y los demás no lo encontramos nada sencillo, pero todos reconocemos que es extremadamente interesante. Esta pareja de monitores se complementa a perfección.

Para introducir el tema debemos comprender algo dos cosas: 
  • En primer lugar, en el universo existen dos cosas: espíritu y materia. No nos referimos a energía y materia, puesto que éstos son en el fondo lo mismo. La energía es un estado más sutil de la materia; la materia es un estado más denso de la energía. Así, volvemos a repetir para que quede claro: en el universo hay dos cosas: espíritu y materia. Los espíritus somos nosotros, los seres infinitos, criaturas del creador, que es eterno. Evolucionamos de la ignorancia hacia la perfección, desarrollando todas las capacidades que en potencia tenemos desde el momento de nuestra creación. La materia es todo lo demás y ocupa todo el espacio.
  • En segundo lugar, nos explican los espíritus que la materia primitiva, antes de que sufra cualquier naturaleza de alteración, es el fluido cósmico universal. De forma poética lo podríamos llamar el aliento de Dios o el pensamiento de Dios. Cuando es modificado, el fluido cósmico se transforma en los diferentes estados y tipos de materia conocidos y por conocer por los seres humanos. Ahora comprendamos que el vacío absoluto no existe. Estamos todos sumergidos el el fluido cósmico universal, que ocupa todo el espacio infinito.


Con estas informaciones ya podemos comprender la clase de ayer, que nos sitúa como co-creadores del universo. Cuando pensamos, emanamos ondas mentales. Éstas actúan sobre el ambiente alrededor nuestro, transformándolo según la naturaleza e intensidad de nuestros pensamientos. Lo mismo sucede con los desencarnados, que pueden rodear a los encarnados con la calidad de los fluidos que sus pensamientos producen. 
“La acción de los espíritus sobre los fluidos espirituales produce consecuencias de importancia directa y capital en los encarnados. Siendo que esos fluidos son el vehículo del pensamiento y que éste puede modificar sus propiedades, es evidente que deben encontrarse impregnados de las cualidades buenas o malas de los pensamientos que los ponen en vibración, modificados por la pureza o impureza de los sentimientos. Los malos pensamientos corrompen a los fluidos espirituales, como los miasmas deletéreos corrompen el aire. 

Los fluidos que rodean o proyectan los malos espíritus son viciados, mientras que aquellos que irradian los buenos espíritus son tan puros como corresponde al grado de perfección moral que ellos posean. Sería imposible enumerar o clasificar a los buenos o a los malos fluidos o especificar sus cualidades respectivas, visto que su diversidad es tan grande como son variados los pensamientos. Los fluidos poseen las cualidades que adquieren en el medio en que se elaboran. Según las circunstancias esas cualidades son temporarias o permanentes."
En definitiva, hay que buscar la elevación de principios, pensamientos y actitudes para producir fluidos de naturaleza superior alrededor nuestro, de nuestro ambiente familiar y profesional. Los buenos pensamientos no solo sanean nuestro hogar, si no que los transforman en puertos de luz donde ancoran todo tipo de colaboradores del bien, dedicados al socorro y esclarecimiento de los hombres.


La semana que viene Andrea Firense nos brindará con una conferencia en la que profundizará en todos estos temas. ¡Qué bella doctrina nos invita al análisis de temas tan profundos, a la vez que nos invita a la renovación moral¡

Hagamos caso a la orientación del espíritu de Verdad, que nos dice, “amos e intruíos”. sea nuestra Doctrina un sendero de luz para que podamos crear ambientes más llenos de amor y fraternidad en todas partes por donde pasemos.


Cariños de la hermana menor

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern