Ir al contenido principal

La evolución de l pe nsamiento religioso

La creencia en varios dioses fue el sistema religioso inicial porque la (...) concepción de un Dios único no podía existir en el hombre sino como resultado del desarrollo de sus ideas. Incapaz, debido a su ignorancia, de concebir un ser inmaterial, sin forma determinada que obrara sobre la materia, el hombre le otorgó los atributos de la naturaleza corporal, es decir, una forma y una apariencia, y, desde ese momento, todo aquello que le parecía que sobrepasaba los límites de la inteligencia común, era para él una divinidad. Todo lo que no comprendía debía ser obra de una potencia sobrenatural. De ahí a creer en la existencia de tantos poderes distintos como efectos observara, no había más que un paso. Pero, en todos los tiempos hubo hombres instruidos que comprendieron que era imposible que existieran esos múltiples poderes que gobernaban el mundo sin una dirección superior, y, en consecuencia, se elevaron a la concepción de un Dios único. De esa forma, (...) al llamar dios a todo aquello que era sobrehumano para ellos, los hombres consideraron dioses a los Espíritus. Por eso es que, cuando un hombre se distinguía de los demás por sus acciones, por su genio o por un poder oculto que las masas no podían comprender, lo consideraban un dios, y cuando moría, le rendían culto.

Antiguamente, la palabra dios tenía una significación muy amplia. No se refería como ahora a una personificación del Señor de la Naturaleza; era una denominación genérica que se le daba a todo ser que excediera las condiciones comunes de la Humanidad. Ahora bien, como las manifestaciones espíritas habían revelado la existencia de seres incorpóreos que obraban como un poder de la Naturaleza, se les dio el nombre de dioses, como actualmente les damos el nombre de Espíritus. Pura cuestión de palabras, con la única diferencia de que, en la ignorancia en que se encontraban esos hombres, mantenida intencionalmente por los que tenían intereses en ello, le erigían templos y altares muy lucrativos a esos dioses, mientras que hoy los consideramos simples criaturas como nosotros, más o menos perfectas y sin sus envolturas
terrestres.

Así, la (...) ignorancia del principio de que las cualidades de Dios son infinitas fue lo que generó el politeísmo, culto adoptado por todos los pueblos primitivos que otorgaban el atributo de divinidad a todo poder que les parecía superior a los poderes inherentes a la Humanidad. Más tarde, la razón los llevó a reunir esas diversas potencias en una sola. Después, a medida que los hombres fueron comprendiendo la esencia de los atributos divinos, retiraron de los símbolos que habían creado la creencia que implicaba la negación de esos atributos.

Tradiciones religiosas del politeísmo

En todas las épocas de la humanidad Dios no dejó de enviar al Planeta Espíritus misioneros con la responsabilidad de instruir espiritualmente a los hombres. En este sentido, (...) las religiones, en su origen, debieron ser apropiadas al grado del progreso moral e intelectual de los hombres: éstos, muy materializados como para comprender el mérito de las cosas puramente espirituales, hicieron que la mayor parte de los deberes religiosos estuvieran centralizados en el cumplimiento de fórmulas exteriores. En los tiempos primitivos, como en la actualidad, el hombre tuvo una concepción antropomórfica de Dios. En los períodos primarios de la Civilización, como predominaban las leyes de la fuerza bruta y la Humanidad era una aglomeración de seres que nacían de la ignorancia y de la rudeza, que sólo conocían los instintos en sus manifestaciones, la adoración a los seres invisibles que sus dioses personificaban, consistía en sacrificios inadmisibles. (…)

En general, (...) encontramos históricamente a las más remotas concepciones de la organización religiosa en la civilización china; en las tradiciones de la India védica y brahmánica, desde donde también se irradiaron las primeras lecciones del Budismo al antiguo Egipto en los misterios del culto a los muertos durante la resplandeciente civilización de los faraones; en Grecia las encontramos en las enseñanzas órficas y en la simbología mitológica, donde hubo grandes maestros que estaban intelectualmente aislados de las masas, a las cuales les ofrecían exóticas enseñanzas, mientras que conservaban su saber de iniciados en el restringido círculo de aquellos que podían comprenderlo adecuadamente.


Vemos entonces que los habitantes del Planeta concebían a la religión en forma politeísta y antropomórfica, e identificaban en cada dios reverenciado, cualidades sobrehumanas.                                      Las ideas politeístas y antropomórficas aparecen en la Religión, en la Filosofía y en otras actividades culturales de los pueblos antiguos. A este respecto, destacaremos algunas contribuciones registradas por la Historia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern