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La tercera revelación

Hola familia,

Son muchas ls preguntas que nos podemos hacer sobre el sentido de la revelación que nos hicieron los espíritus.
"¿Se puede considerar al Espiritismo como una revelación? En ese caso, ¿cuál es su carácter? ¿En qué se fundamenta su autenticidad? ¿A quién y de qué manera fue realizada esa revelación? La doctrina espírita ¿es una revelación en el sentido teológico de la palabra, o, dicho de otro modo, es en su totalidad, el producto de una enseñanza oculta proveniente de lo Alto? ¿Es absoluta o puede sufrir modificaciones? Como la revelación trae a los hombres la verdad integral, ¿no les impedirá hacer uso de sus facultades porque los eximiría del trabajo de la investigación? ¿Cuál es la autoridad de la enseñanza de los Espíritus si ellos no son infalibles ni superiores a la Humanidad? ¿Cuál es la utilidad de la moral que predican si no es diferente de la moral de Cristo que ya se conoce? ¿Cuáles son las nuevas verdades que nos traen? ¿Necesitará el hombre una revelación? ¿No podrá encontrar en sí mismo y en su conciencia todo lo que necesite para conducirse en la vida?"
 El próximo sábado trataremos este tema en nuestra clase del ESDE. Para introducir el tema, os dejamos la siguiente reflexión:
El carácter esencial de toda revelación debe ser el de la verdad. (...) Toda revelación desmentida por los hechos, deja de serlo, si fuera atribuida a Dios. Como Dios no puede mentir ni engañarse, esa revelación no puede emanar de él: debe ser considerada producto de una concepción humana. Allan Kardec. La Génesis. Capítulo I. Ítem 3. 
Por su naturaleza, la revelación espírita tiene doble carácter: es al mismo tiempo una revelación divina y una revelación científica. Es revelación divina, porque su aparición fue providencial, no el resultado de la iniciativa ni del designio premeditado del hombre; porque los puntos fundamentales de la doctrina provienen de la enseñanza que brindaron los Espíritus encomendados por Dios de esclarecer a los hombres acerca de cosas que ellos ignoraban, que no podían aprender por sí mismos y que era importante que conocieran hoy, porque están aptos para comprenderlas. Es revelación científica, porque esa enseñanza no es privilegio de ningún individuo en particular, sino que fue brindada a todos del mismo modo; porque aquellos que la transmiten y los que la reciben no son seres “pasivos” a quienes se los exime del trabajo de la observación y de la investigación, ni se les pide que renuncien al razonamiento y al libre albedrío; porque no se les prohibe el examen, sino por el contrario, se recomienda que lo hagan; en fin, porque la doctrina no fue “dictada completa ni impuesta como creencia ciega”; porque ha sido deducida por el trabajo del hombre a través de la observación de los hechos que los Espíritus le ponen ante sus ojos, y de las instrucciones que le dan, instrucciones estas que el hombre estudia, comenta, compara, con el fin de extraer él mismo las conclusiones y aplicaciones. En una palabra: “lo que caracteriza a la revelación espírita es que es divina en su origen, es de la iniciativa de los Espíritus, y su elaboración, es fruto del trabajo del hombre”.Allan Kardec. La Génesis. Capítulo I. Ítem 13.

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