Ir al contenido principal

La mediumnidad con Jesús

Ayer en CEADS realizamos el Estudio Sistemático de la Doctrina Espírita, ESDE. El tema tratado, la mediumnidad con Jesús, es de lo más importante y que causa a menudo cierta decepción entre las personas que nos buscan sin conocimiento de la Doctrina. Hay que admitir que el tema es complejo y para una persona que sólamente conoce del espiritismo su nombre, puede resultar bastante sorprendente.

Lo primero que nos esclarece la doctrina es que la mediumnidad no es un don o una cualidad de personas más evolucionadas  que las demás. La mediumnidad es una facultad que todos tenemos en cierto grado, desde lo más sutil, que podría ser la mediumnidad de intuición, por ejemplo, hasta la mediumnidad de videncia, que sería de lo más ostensible. Es más, dicen los espíritus que precisamente las personas dotadas de mediumnidad más ostensible, salvo raros mandatos misioneros, son poseedoras de importantes debtos anteriores. Estas personas deben ayudar al progreso social con los buenos consejos de los que pueden ser portadores y con su buen proceder, que debe servir de ejemplo y infundir la fe en los demás.


En la doctrina espírita, la mediumnidad se vive con inspiración en las enseñanzas evangélicas. Por tanto, las inolvidables palabras del Maestro no pueden jamás ser desconsideradas:   
"Restituid la salud a los enfermos, resucitad a los muertos, curad a los leprosos, expulsad los demonios. Dad gratuitamente lo que gratuitamente habéis recibido. Mateo, 10:8."
Al medium no le pertenecen los consejos que da o la cura que opera. Si fuera la cura resultado de su propio esfuerzo, como estudios de medicina, por ejemplo, podría cobrar por sus servicios. Dado, sin embargo, que lo que el médium ofrece proviene del plano espiritual y que por esta razón no puede asegurar que se lo pueda ofrecer irrestrictamente, todo médium que abraza la doctrina espírita rechazará cualquier retribución, de cualquier naturaleza, por su mediumnidad. Hay que considerar que en toda situación, la necesidad de aprendizaje y merecimiento de la persona que se acerca la médium es considerada por la espiritualidad. El médium no es quién para asegurar la satisfacción de su paciente, ya que no está en sus manos más que servir con humildad a los propósitos de la espiritualidad amiga, actuando siempre con humildad, descripción y disciplina.

Evidentemente que no hablamos aquí de prácticas mediúmnicas conducidas por intereses individualistas o deseos inferiores. Lo de "traygo la persona amada de vuelta en 7 días" puede ser charlatanismo o mal uso de la facultad mediúmnica. Encualquier caso, siempre hay espíritus ignorantes del bien dispuestos a colaborar en empresas menos nobles, así como es evidente que espíritus superiores no invertirán ni un segundo de su tiempo con esta clase de intereses.

Como más noble, altruísta y humilde sea el interés del médium y de los equipos mediúmnicos, mayor seguridad tendrán para realizar las tareas de socorro que Jesús les confía. Al otro lado de la vida hay multitudes de seres necesitando comprender su situación, encauzar el rumbo hacia el perdón, centrar la mirada en el presente, etc. El médium evangelizado se entrega a estas tareas consiente de que él mismo es el gran beneficiado por la oportunidad de servir, ya que hace el bien donde posiblemente lo desbarató en el pasado.




Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern