El retorno del Panteísmo

Álvaro Vélez Pareja

En la actualidad y muy frecuentemente nos encontramos con expresiones como estas:

“El poder del universo”

“Que el universo te bendiga”

“Que el universo ilumine tu vida”

“El universo bendice tus manos, bendice tu boca, bendice tus pies”

“El universo te quiere, te ama, te dirige, te acompaña, te ampara, te sostiene”

“Oración al universo” – “Como orar al universo”

“Pídele al universo” - “Agradece el universo”.


¿RETORNO DEL PANTEISMO EN UNA NUEVA VERSIÓN?


Todas estas expresiones, muy usuales actualmente en internet, en redes sociales y en las conversaciones cotidianas, no son sino el reflejo de una reciente tendencia de substituir a Dios por el universo, como una nueva y sutil forma de panteísmo que considera que todos los seres, inteligencias, energías y cosas serían parte de Dios, como los expresa Allan Kardec en El Libro de Los Espíritus, según lo cual Dios sería “el resultante de todas las fuerzas y de todas las inteligencias del universo reunidas”., a lo que los espíritus superiores responden: «Si así fuese. Dios no existiría; porque sería efecto y no causa, y no puede ser a la vez la una y el otro”.


¿EL UNIVERSO COMO PARTE DE DIOS?


Kardec preguntó a los espíritus: “¿Qué ha de pensarse de la opinión según la cual todos los cuerpos de la naturaleza, todos los seres y todos los mundos del universo son parte de la Divinidad, constituyendo en conjunto la misma Divinidad? O de otro modo, ¿Qué ha de pensarse de la doctrina panteísta?”

Los espíritus respondieron: «No pudiendo el hombre hacerse Dios, quiere ser, por lo menos, una parte de Dios».


Es conveniente que recordemos el pensamiento lúcido de Kardec al respecto, en sus propias palabras: “Esta doctrina (el panteísmo) hace de Dios un ser material que, aunque dotado de una inteligencia suprema seria en grande lo que en pequeño somos nosotros. Transformándose sin cesar la materia, si fuese de aquel modo, Dios no tendría estabilidad alguna; estaría sujeto a todas las vicisitudes, hasta a las necesidades de la humanidad, y crecería de uno de los atributos esenciales de la Divinidad: la inmutabilidad. Las propiedades de la materia no pueden conciliarse con la idea de Dios, sin rebajarle en nuestro pensamiento, y todas las sutilezas del sofista no conseguirán resolver el problema de su naturaleza intima. Nosotros no sabemos todo lo que es; pero sabemos lo que no puede dejar de ser, y ese sistema está en contradicción con sus más esenciales propiedades. Confunde al creador con la criatura, lo mismo absolutamente que si se pretendiese que una máquina ingeniosa fuese parte integrante del mecánico que la concibió”. (El Libro de los Espíritus, Libro I, Cap. I, Nos. 14 a 16).


Si creyésemos o afirmásemos que el universo con todos sus componentes como cosas, mundos, energías, seres, etc. fuésemos parte de Dios, le estaríamos asignando a la Divinidad las características de materialidad, multiplicidad, mutabilidad, limitación e imperfecciones propias de aquellos, lo cual resulta absurdo ante la razón, el sentido común y la enseñanza de los espíritus superiores.



¿DIOS COMO FLUIDO INTELIGENTE UNIVERSAL?


Igualmente hemos escuchado a algunos espíritas decir que Kardec, en el libro La Génesis, expresó que Dios sería una especie de fluido universal inteligente o algo semejante. Recordemos en sus propias palabras, lo que el Codificador quiso expresar: “…para facilitar las cosas vamos a representarlo bajo la forma concreta de un fluido inteligente que llena el Universo infinito y penetra todas las cosas de la Creación: la Naturaleza entera está sumergida en el fluido divino…” – “No tenemos la intención de materializar a Dios. La imagen del fluido inteligente es sólo una comparación más aproximada de Dios que los cuadros que lo representan como un hombre”. (La Génesis – Cap. II, Nos. 24 y25).


Queda más que claro que Kardec utilizó esta figura solamente a título de representación y comparación, no como una afirmación ni como una enseñanza de los espíritus. En este caso se comete el error de tomar una comparación como si fuera una realidad demostrada.


En las frases inicialmente mencionadas se ve claramente una tendencia, un propósito o por lo menos un error al confundir a Dios con el universo o asignar al universo material los atributos de la Divinidad, en este caso materializando a Dios, confundiendo al creador con lo creado, la causa con el efecto, como ya lo habían advertido los espíritus de la Codificación y el propio Kardec. Por lo tanto, se comprende que Dios no es un fluido universal, sino su creador.


¿EL UNIVERSO COMO SER INTELIGENTE, AMOROSO Y PROVIDENTE? 

Concebir al universo como un ser que ama, bendice, ilumina, ampara, dirige, al cual hay que orar, pedirle y agradecerle, constituye igualmente una intensión tendenciosa o un grave error conceptual, asignándole equivocadamente los atributos, las potencialidades y facultades de la Divinidad. Por lo tanto, Dios no es el universo, es su creador, organizador y sustentador.


Comentarios