Ir al contenido principal

Espíritus errantes

Buenos días.

Este Sábado en CEADS tenemos el Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita, y para los más dedicamos al estudio os dejamos el texto de referencia.

Un saludo fraterno y nos vemos el sábado a las 17 horas.

Andrea y Marcello





Módulo I – La vida en el mundo espiritual 

Guía 4 – Espíritus errantes


Concepto de Espíritu errante
El Espíritu retorna al mundo espiritual después de la muerte del cuerpo físico. Después de pasar por las experiencias características del proceso de desligamiento entre el alma y el cuerpo, regresa al (...) mundo espírita que preexiste y sobrevive a todo.
Comienza entonces la etapa de reintegración a una nueva forma de vida en otro plano vibratorio.
El periespíritu, desligado del cuerpo físico revela con más sutileza sus propiedades las que, bajo la conducción del pensamiento y de la voluntad del Espíritu, le proporcionan las transformaciones necesarias para su adaptación en el plano espiritual.
Después de un período más o menos prolongado en las regiones espirituales, el Espíritu reinicia las experiencias reencarnatorias. Durante el intervalo de las reencarnaciones el alma recibe la denominación de Espíritu errante, que aspira a un nuevo destino, que espera. El intervalo entre las reencarnaciones es de duración variable: Desde algunas horas hasta algunos miles de siglos. En realidad, no hay un límite establecido para el estado de erraticidad, que puede prolongarse durante muchísimo tiempo, pero que no es perpetuo.
Tarde o temprano el Espíritu tendrá que volver a una existencia apropiada que lo purifique de las máculas de sus existencias anteriores.



La palabra errante utilizada por Kardec para designar el estado del Espíritu que aún necesita reencarnar, produce a veces muchas dudas. Por eso, es importante tener en cuenta que errante, del francés errant, significa en este contexto, lo mismo que en castellano: lo que vaga, lo que no está fijo. Ese estado de erraticidad cesa cuando el Espíritu llega a la situación de Perfección Moral y se torna Espíritu puro. Entonces ya no es más errante porque llegó a la perfección, que es su estado definitivo. De esa forma, los Espíritus que necesitan mejorarse – intelectual y moralmente – retornan innumerables veces a la experiencia reencarnatoria.
En el lapso de tiempo comprendido entre una y otra reencarnación no quedan confinados en un determinado lugar en el plano espiritual, según el aprendizaje que necesiten realizar. En esa situación, reciben la denominación de Espíritus errantes. Aunque se encuentren en la categoría de errantes, los Espíritus tienen oportunidad de progresar.
El estudio, los consejos de Espíritus superiores a ellos, la observación, las experiencias vivenciadas, entre otras cosas, les brindan los medios de mejorarse espiritualmente.
Una situación diversa se presenta con los Espíritus evolucionados quienes, por no poseer mayores necesidades de reencarnar, según el grado de perfección que hayan logrado, permanecen vinculados a determinadas colonias espirituales. En esas regiones evolucionadas del plano espiritual, actúan como orientadores promoviendo el progreso de la humanidad terrestre.


La erraticidad
Hay Espíritus errantes de diferentes niveles evolutivos, y ellos constituyen la mayoría de los Espíritus desencarnados de nuestro Planeta.Son más o menos felices o desdichados según sus méritos. Sufren por efecto de las pasiones cuya esencia aún conservan, o son felices en consonancia con el grado de desmaterialización al que hayan llegado.
En la erraticidad el Espíritu percibe lo que todavía le falta para ser más feliz, y, desde ese momento, procura los medios para obtener  esa felicidad. Pero, no siempre le es permitido reencarnar según su agrado, y esto significa una punición para él. De esa manera, las (...) situaciones de los Espíritus y su modo de ver las cosas, varían a lo infinito, en consonancia con los niveles de desarrollo moral e intelectual en que se encuentren.
Generalmente, los Espíritus de orden elevado sólo se aproximan a la Tierra durante un breve tiempo. Todo lo que en ella se realiza es para ellos tan pobre, comparado con las grandezas de lo infinito, tan pueriles son a sus ojos las cosas a las que los hombres dan mayor importancia, que casi ningún atractivo les ofrece nuestro mundo, salvo que los guíe el propósito de colaborar en el progreso de la Humanidad.
Los Espíritus de un orden intermedio son los que más frecuentemente bajan a este planeta, aunque estén en condiciones de considerar las cosas desde un punto de vista más elevado que cuando están encarnados.



Los Espíritus vulgares son los que constituyen la masa de la población invisible del globo terráqueo, y los que más se complacen en estar en él. Conservan casi las mismas ideas, los mismos gustos y las mismas inclinaciones que tenían cuando estaban revestidos por la envoltura corporal. Se inmiscuyen en las reuniones, negocios, diversiones, e intervienen en ellos en forma más o menos activa, según sus caracteres. Cuando no pueden satisfacer sus pasiones, gozan en la compañía de aquellos que se entregan a ellas, y los incitan a cultivarlas.
Entre tanto, en medio de ellos, hay muchos Espíritus serios, que miran y observan para instruirse y perfeccionarse. Con todo, las ideas y, consecuentemente, los conocimientos de los Espíritus se modifican en la erraticidad. Efectivamente, (...) sufren grandes modificaciones en la medida en que el Espíritu se desmaterializa. Algunas veces éste puede permanecer largo tiempo impregnado de las ideas que tenía en la Tierra, pero, poco a poco, la influencia de la materia disminuye, y ve las cosas con más claridad. Es entonces que procura los medios para mejorarse.
Otro punto que merece destacarse es el que se refiere a la sobrevivencia de los animales después de la muerte del cuerpo físico. Los Espíritus Superiores nos esclarecen que el alma del animal queda (...) en una especie de erraticidad, porque ya no se encuentra unida al cuerpo, pero no es un “Espíritu errante”.
El Espíritu errante es un ser que piensa y que obra por libre voluntad. Los animales no disponen de esta facultad. La conciencia de sí mismo es lo que constituye el principal atributo del Espíritu. El de los animales después de la muerte, es clasificado por Espíritus que tienen a su cargo esa tarea, y los utilizan casi de inmediato. No se les da tiempo de entrar en relación con otras criaturas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern