Ir al contenido principal

Los sanos no tienen necesidad de médico

Por Janaina de Oliveira



El Evangelio de San Mateo (cap. IX, v. 10, 11 y 12) recoge un momento de la vida de Jesús en que éste se disponía a comer en compañía de publicanos y pecadores, siendo criticado por los fariseos. Como gran conocedor del alma humana, el Maestro responde a las críticas con una máxima que sigue resonando en nuestros oídos a través de los siglos: Los sanos no tienen necesidad de médico sino los enfermos.


Imaginemos a este corazón puro sentado lado a lado con los hombres y mujeres considerados de la peor clase por su pobreza, enfermedad o profesión. Algunos estarían sucios, casi todos con vestimentas humildes, aquí y allí los signos de la enfermedad física que les caracterizaría, los modales a la mesa probablemente no serían los más sofisticados. Seguramente estarían felices por compartir la mesa con Jesús, aunque ninguno comprendiera en su justa medida la elevación del espíritu que tenían ahí a su lado. Con estas personas se  dispuso Jesús a comer, a compartir el pan. ¿Estuve yo sentada en esta mesa al lado de Jesús, ignorante de su misión, comiendo festivamente en compañía del guía y modelo de la humanidad? ¿Estuviste , amigo lector, amiga lectora?

Es curioso pensar que Jesús nos podría haber propuesto un ayuno especial para la purificación del cuerpo, pero lo que queda recogido en los evangelios es la disposición del Cristo en compartir con la humanidad el alimento. Este alimento es a la vez material y espiritual. La humanidad entera se ve representada en estos publicanos y pecadores. Jesús conoce la miseria del alma humana y por esto viene a traer su mensaje de amor y esperanza, pan de la vida para los corazones hambrientos que deambulan por las sendas del dolor. Todos necesitamos a este médico.

En El Evangelio según el Espiritismo Kardec comenta la aplicación que la escena puede tener para el Espiritismo. Algunas personas pueden pensar que hay médiums que no se merecen la facultad mediúmnica y que ésta debería recaer solamente sobre los buenos y justos. Esto, sin embargo, significa ignorar la función misma de la mediumnidad en un planeta de pruebas y expiaciones. La mayor parte de los médiums encuentran en la mediumnidad una puerta de rescate de débitos pasados a través de los muchos inconvenientes que ésta les produce y de la oportunidad de trabajo renovador en el bien que representa. Es como si el Maestro invitara a los médiums a un gran banquete. Él se acerca a los que se equivocaron mucho en el pasado y sufren las consecuencias de sus actos en el presente. ¿Qué médium podrá eludir la necesidad de desarrollar su facultad ancorada en la Buena Nueva? Todos necesitamos al médico de almas.

El banquete del amor y la esperanza está servido. Los invitados somos todos, todos los que hemos de renovar actitudes, rescatar deudas pasadas, dar pasos firmes en la dirección de la renovación de las actitudes íntimas. Jesús se sienta a la mesa con nosotros, comprendiendo nuestras necesidades materiales y espirituales. Depende de cada uno de nosotros aceptar esta invitación para compartir el pan con el Maestro y los hermanos de humanidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El camino del convencimiento

David Santamaría ¿Cuál podríamos pensar que es el mejor procedimiento para convencer a alguien de que los postulados espiritistas son ciertos y correctos? ¿Sería por el contacto con la fenomenología mediúmnica? O, tal vez, ¿sería más efectivo hacerlo a través del razonamiento? De entrada nos encontramos con una condición inherente al espiritismo y es la de ser totalmente contrario al proselitismo. Allan Kardec tenía perfectamente claro que hay que dar explicaciones detalladas a quien manifiesta un interés sincero en tener información; pero, que no tiene ningún sentido intentar convencer a los que tienen animadversión por todo lo que tenga que ver con el espiritismo, ni a aquellas personas que tienen suficiente con sus profundas convicciones religiosas. O sea, que únicamente dedicaríamos atención a aquellos que muestren un interés real, por mínimo que este sea y que, en más de una ocasión, pueden estar en el campo del ateísmo o del materialismo. En El Libro de los Médiums, primera parte

El dormir y los sueños

Jordi Santandreu Lorite Allan Kardec interrogó a los Espíritus acerca del dormir y de los sueños, como no podía ser de otra manera, ya que desde tiempos inmemoriales el Ser Humano ha asociado el dormir con traspasar una puerta velada por el oscuro manto de la materia. Lo que se supone que hay detrás de ese umbral se ha interpretado de maneras diferentes según la época y el lugar. Los sueños han estado asociados, en general, a la dimensión espiritual de la vida, al más allá . En todas las tradiciones antiguas, desde la Grecia de Platón y Sócrates, a la India de los Upanishads, pasando por el Egipto de los faraones, el mundo de los sueños era aquél en el que dioses y humanos podían reencontrarse. En el Antiguo Testamento hay numerosas referencias a sueños proféticos, como el de Abraham o el de Jacob, que soñó con “una escalera apoyada en tierra, que en su extremo llegaba al cielo. Ángeles subían y bajaban por ella. Jehová, que estaba en lo alto, dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham y

COVID-19: ¿Una oportunidad perdida?

Humberto Werdine  Estoy escribiendo este texto en los primeros días de septiembre de 2020, en el auge del inicio de la segunda ola del virus COVID 19, aquí en Europa. Mi familia fue alcanzada, mi esposa y una de mis hijas. Mi hija está prácticamente recuperada y mi esposa se recupera poco a poco. Ninguna de ellas necesitó ingreso hospitalario. Agradezco a Dios todos los días por su recuperación. Tengo amigos que han sufrido mucho con este virus. Unos tuvieron que ser entubados y se recuperaron después de muchas semanas de angustia y dolor. Otros, no tuvieron la misma suerte y fallecieron. Todos los que partieron eran de una edad parecida a la mía, entrados ya los 60 años. Esta misma semana, una querida amiga me envió un mensaje a mi whatsapp privado, calificando a esta enfermedad de maldita. He recibido varios comentarios parecidos de muchas y diversas personas que usan un adjetivo similar para esta enfermedad y, algunos, cuestionando por qué Dios habría mandado una enfermedad tan pern