domingo, 27 de julio de 2014

La perspectiva lo es todo

Hola familia,

Ayer en CEADS hicimos clase de estudio Sistematizado del Espiritismo. El tema, "la puerta estrecha", nos es novedad para muchos, pero sin lugar a dudas siempre se pueden aprender cosas nuevas y nuevas maneras de ver la vida.

¿Qué es una puerta estrecha? Pues una por la que pasa uno a la vez; una por la que es más difícil pasar, que requiere más esfuerzo. La imagen que Jesús usó para decirnos que nos esforzáramos por pasar por la puerta estrecha era una invitación a que saliéramos de nuestra zona de confort. ¿Cuántas cosas sabemos que deberíamos hacer y no las hacemos porque requieren esfuerzo? ¿Cuántas deberíamos dejar de hacer y persistimos en la equivocación porque es difícil cambiar? ¡Pues muchas! Lo que nos dice qué debemos o no debemos hacer es nuestra conciencia. Ahí esta escrita, según nos han dicho los espíritus, la ley de Dios. Lo que pasa es que el orgullo y la mala educación falsea la razón. De no ser así, la razón fluiria como una guía perfecta.

Lo importante es comprender que siempre tenemos más de una opción en cualquier situación. El sufrimiento algunas veces nos ofusca, el miedo, el orgullo... Y creemos que no hay salida o que no podemos actuar de otra forma. Pero no es verdad. Examinando nuestras conciencias siempre podremos encontrar alternativas para las situaciones. Lo que pasa es que a menudo nos costará "hacer lo que corresponde" porque hierre nuestro orgullo, porque va en contra de nuestra manera egoísta de vivir la vida o porque nos hemos alejado de valores transcendentales.



Podemos estar seguros que tan cierto como nadie está condenado a sufrir eternamente las consecuencias de una elección equivocada, también es cierto que cada uno vivirá la cosecha de sus propias elecciones. ¿Entonces podríamos decir que evitar la puerta estrecha es como repetir curso? Ojalá fuera así. Evitar la puerta estrecha es como no pagar la tarjeta de crédito, es decir, acumular deudas con intereses. ¿Por qué? Si vivimos una situación difícil, debemos comprender que ésta es una oportunidad de rescate de deudas pasadas. En el pasado no supimos tomar la decisión que nos ponía en armonía con la ley cósmica de amor y volvemos a tener la oportunidad de corregir el rumbo de nuestras existencias. Si una vez más rechazamos la oportunidad correctora, no apenas no recatamos la deuda pasada, como acumulamos más para el futuro. ¿Una mala elección es condenable? ¡De ninguna manera! Nadie debe juzgar a nadie. Pero es necesario comprender, por el bien de los espíritus inmortales que progresan el la psicosfera terrestre que lo que mucha veces parece una "solución" para sus problemas desde un punto de vista material, es en realidad una fuente de mayores y más penosos padecimientos en el futuro. En esta orden de falsas "soluciones" entran el suicidio, el aborto, la eutanasia, toda clase de crímenes, la corrupción, etc. Cada uno vive según vivió en encarnaciones pasadas y vivirá según viva en la encarnación presente. El juicio no es exterior,  si no de la propia conciencia.


Cada uno sabe lo estrecha que es su propia puerta. La perspectiva lo es todo. Lo que hoy parece estrecha, seguramente en el futuro, cuando seamos conciencias más amadurecidas y experimentadas, no lo será. Lo que hoy es la puerta ancha, es decir, la opción más "fácil", en un futuro será tan impensable que nos plantearemos como es posible que algún día la hayamos tomado. Todo es una cuestión de madurez espiritual: para los espíritus superiores también existen situaciones que ponen a prueba su compromiso con la ley cósmica de amor. Lo que pasa es que la dificultad de estas pruebas es proporcional a su elevación moral. Si pensamos en los momentos decisivos en el monte Olivo, dónde el Maestro hizo sus últimas oraciones esperando por los soldados que le llevarían al sacrificio, podemos ver cómo un espíritu de enorme elevación se enfrenta a las situaciones difíciles: en oración, Jesús se entregó al servicio del Padre, y pidió que se cumpliera Su voluntad.

Que el Maestro, luz y guía de la humanidad, pueda fortalecer nuestros esfuerzos de renovación. Que podamos asumir un compromiso perenne con el bien, el amor y la paz, cultivando pensamientos y emociones que nos pongan en armonía con la ley cósmica. Que podamos hacer cada vez más elecciones más acertadas, pese a lo difícil que resultan muchas veces.

Os dejo a continuación la presentación que nos preparó Andrea para su clase y cariños de la hermana menor.


 


lunes, 21 de julio de 2014

La puerta estrecha

Hola familia,

el sábado que viene tendremos Estudio Sistematizado del Evangelio. Nuestro monitor nos envía el texto de estudio. ¡Os esperamos!

Cariños de la hermana menor

La puerta estrecha

3. “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta de la perdición, y espacioso el camino que conduce a ella, y muchos son los que entran por ella. En cambio, ¡qué pequeña es la puerta de la vida! ¡Y qué estrecho el camino que conduce a ella! ¡Y qué pocos son los que la encuentran!” (San Mateo, 7:13 y 14.)
4. Y alguien le hizo esta pregunta: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?” Él les respondió: “Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os aseguro que muchos procurarán entrar y no podrán. Y cuando el padre de familia haya entrado y cerrado la puerta, vosotros desde afuera comenzaréis a golpear, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Y él os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces comenzaréis a decir: ‘Comimos y bebimos en tu presencia, y en nuestras plazas públicas enseñaste’. Y él os responderá: ‘No sé de dónde sois. Apartaos de mí todos vosotros, que practicáis la iniquidad’.”Entonces habrá llanto y crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera. Y vendrán de Oriente y de Occidente, de Septentrión y del Mediodía, para participar del festín en el reino de Dios. Entonces, los que fueron los últimos serán los primeros, y los que fueron primeros serán los últimos.” (San Lucas, 13:23 a 30.)

5. La puerta de la perdición es ancha porque las malas pasiones son numerosas, y la mayoría de los hombres frecuenta el camino del mal. La puerta de la salvación es estrecha porque el hombre que quiere penetrar por ella debe hacer grandes esfuerzos sobre sí mismo para vencer sus malas tendencias, y pocos se resignan a ello. Esta enseñanza es el complemento de la máxima: “Muchos son los llamados, y pocos los escogidos”.
Tal es el estado actual de la humanidad terrena, pues dado que la Tierra es un mundo de expiación, en ella predomina el mal. Cuando se haya transformado, el camino del bien será el más frecuentado. Aquellas palabras deben, pues, entenderse en un sentido relativo y no absoluto. Si ese debiera ser el estado normal de la humanidad, Dios habría condenado voluntariamente a la perdición a la inmensa mayoría de sus criaturas: suposición inadmisible desde el momento en que se reconoce que Dios es la justicia y la bondad por excelencia.
No obstante, ¿de qué delitos se habría hecho culpable esta humanidad para merecer una suerte tan penosa, en su presente y también en su porvenir, si ella estuviese en su totalidad relegada a la Tierra y si el alma no hubiera tenido otras existencias? ¿Por qué tantos inconvenientes sembrados en su camino? ¿Por qué esa puerta tan estrecha que sólo a unos pocos es dado trasponer, si la suerte del alma está fijada definitivamente después de la muerte? Así, con la unidad de la existencia, el hombre está siempre en contradicción consigo mismo y con la justicia de Dios. En cambio, con la anterioridad del alma y la pluralidad de los mundos, el horizonte se ensancha; se hace la luz los puntos más obscuros de la fe; el presente y el porvenir se eslabonan con el pasado, y sólo entonces se llega a comprender toda la profundidad, toda la verdad y toda la sabiduría de las máximas de Cristo.

domingo, 20 de julio de 2014

“Fluidoterapia Espírita” explicada

Hola familia,

ayer Andrea Campos nos hizo una instructiva conferencia titulada “Fluidoterapia Espírita”. Nos aclaró que la fluidoterápia no es un término espírita, sino que proviene de la medicina, donde corresponde a un tratamiento utilizado para reponer la perdida de fluidos esenciales del cuerpo físico, tales como, agua, sal, azúcar, etc. En los centros espíritas, la fluidoterapia cobra una dimensión ampliada con la perspectiva espiritual. Por esto es un tratamiento integral a través de donaciones de fluidos bio-psico-energéticos. En el Espiritismo, la fluidoterapia es un tratamiento integral de reposición de energías VITALES para la superviviencia del cuerpo físico, metal y espiritual. Utilizamos dos técnicas principalmente: El pase espírita y el agua magnetizado.


Andrea nos contó que la imposición de manos nació en las civilizaciones antiguas, como un ritual de las creencias primitivas. También encontramos relatos de las tribus indígenas aborígenes de Australia, los Kung de Kalahari y en el Antiguo Egipto que utilizaban la manipulación energética en el templo de la diosa Isis. La mitología griega cuenta que Esculapio no solo recupero al enfermo moribundo con su “buena mano” sino que también hizo revivir al muerto. Las bendiciones fueran las primeras manifestaciones de la imposición de manos en la edad Media y encontramos este tipo de técnica en todas las religiones o creencias.

El ejemplo más perfecto de terapeuta por manipulación fluido-magnética es el de Jesús  y las curaciones que realizó descritas en los evangelios. Tenemos que entender que él no curaba exactamente con las manos pero si con la fuerza de su pensamiento y desarrollo moral-espiritual. 

Andrea explicó que entre el cuerpo físico y el cuerpo espiritual, está el doble estérico, también conocido como Cuerpo vital.  El doble etérico es el cuerpo magnético que une el cuerpo físico al cuerpo periespiritual. Es como un filtro conversor del fluido vital a fluidos físicos, un reservatorio de energía vital. E responsable por la vitalización magnética del cuerpo físico y del funcionamiento de sus órganos. Convierte la energía recibida del Fluido Cósmico por el periespíritu en energía animalizada para ser utilizada en las funciones del cuerpo físico.El doble etérico también actúa como protector del periepíritu, como un muro de protección del periespíritu respecto a las reacciones energéticas de las emociones y sentimientos descontrolados que afectan el cuerpo físico. Nuestro cerebro físico no es capaz de entender todos los mensajes del cuerpo físico por ese motivo el doble etérico protege el cuerpo espiritual de algunos males innecesarios. Por ser un cuerpo magnético emite ondas magnéticas y algunas personas pueden ver este campo en diversos colores, a el damos el nombre de halo vital (para los espiritualistas Aura por su forma ovalada alrededor de su cuerpo físico). El cuerpo etérico es el que provee el ectoplasma,  tipo de fluido que emanan algunas personas o espíritus para la materialización. Este cuerpo deja que existir con la muerte del cuerpo físico puesto que sus funciones magnéticas cesan con la falta de materia física para trabajar.

Andrea también nos explicó que los centros de fuerza tienen también gran importancia para la absorción de los fluidos durante los pases. Por esto nos recordó las funciones de los principales centros en el cuerpo humano:
  1. Centro Coronario - instalado en la región central del cerebro. Recibe en primer lugar los estímulos del Espíritu, comandando a los demás centros de fuerza y vibrando con ellos de manera interdependiente. Del centro coronario, emanan las energías de sostenimiento del sistema nervioso y sus subdivisiones. Es el gran asimilador de los rayos de la Espiritualidad Superior y proveedor de todos los recursos electromagnéticos indispensables para la estabilidad orgánica;
  2. Centro Cerebral - contiguo al centro coronario, ordena las percepciones, que, en el cuerpo físico, constituyen la visión, la audición, el tacto y la red de procesos de la inteligencia con relación a la palabra, a la cultura, al arte, al saber. En el centro cerebral, poseemos el comando del núcleo endocrínico, referente a los poderes psíquicos;
  3. Centro Laríngeo - preside los fenómenos vocales, incluso las actividades del timo, de las tiroides y de las paratiroides, así como la respiración;
  4. Centro Cardiaco - sustenta los servicios de la emoción y del equilibrio general; 
  5. Centro Esplénico - está situado en la región del bazo en el cuerpo físico. Regula la distribución y la circulación adecuada de los recursos vitales;
  6. Centro Gástrico - responsable de la digestión y absorción de los alimentos en nuestra organización;
  7. Centro Genésico - donde se localiza el santuario del sexo. Guía la reproducción y el establecimiento de estímulos creadores en el campo del trabajo, de la asociación y de la realización entre las almas.

Los principios fundamentales para la transmisión de energías a través de los pases se basan en el fenómeno magnético que gobierna la atracción de los elementos fluídicos entre las criaturas, soporte de la ley de sintonía.  Pero esta bioenergía aplicada de manera aislada no tendrá los efectos deseados sino no añadimos dos ingredientes primordiales: el amor y la fe. Tanto el pasista (persona que dona fluidos) y el paciente (persona que recibe los fluidos) deben participar activamente del proceso a través de la auto-reforma de mejoramiento y control de las emociones y actitudes.

EL ELEMENTO CENTRAL EN LOS PASES ES, PUES, LA CONFIANZA, 
tanto del pasista como del paciente.


La confianza presupone fe, que sólo es inquebrantable si puede mirar frente a frente a la razón.

Además de no tocar al paciente, se recomienda a los pasistas, por ejemplo, evitar cualquier tipo de exhibicionismo, tales como: gesticulación excesiva, ruidos, respiración jadeante, bostezos y ostentaciones, así como prestar orientación mediúmnica durante la aplicación de los pases: “La práctica del pase no necesita ningún recurso espectacular”. Además, las técnicas no deben ser utilizadas como forma de mecanizar y ritualizar los pases. Lo fundamental es que los movimientos realizados por el pasista, durante la aplicación de los pases, estén dirigidos por su pensamiento y voluntad, apoyados en la oración fervorosa con el firme propósito de auxiliar al paciente, que se debe mantener receptivo y con confianza.

Nunca es demasiado recordar que la fluidoterapia espírita no sustituye en ningún caso a los tratamientos tradicionales, sino que es una forma complementaria de establecer armonía entre cuerpo, mente y espírito. Sabemos que no tenemos únicamente un cuerpo físico; además tenemos un periestírito, el doble estérico, un cuerpo mental, entre otros. Cuidar al cuerpo físico y desatender a todo lo demás es poco eficiente para subsanar los problemas de salud que podamos tener. La Organización Mundial de la Salud define la salud como un “completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de molestias o enfermedades.” Hipócrates, 460 a.C. ya la definía como “un estado en el cual un individuo está en armonía consigo mismo y con el entorno.” En ambas definiciones parece quedar claro que atender al cuerpo físico sin poner atención a la existencia integral del ser es como mínimo una equivocación, o más aún, una negligencia.
Ya nos decía Kardec en Obras Póstumas:
“En el conocimiento del periespíritu está la solución de numerosos problemas hasta hoy sin respuesta. Cuando las ciencias médicas tengan en cuenta el elemento espiritual en la economía del ser, habrán dado un gran paso y horizontes enteramente nuevos se les patentarán.”Allan Kardec, Obras Póstumas
Andrea nos explicó que la terapia a través de los pases espíritas y del agua magnetizado es beneficioso al organismo, aunque no puede parar o disminuir algunas enfermedades generadas por los rescates,  enfermedades crónicas o degenerativas, pero facilitará la acción medicamentosa y el equilibrio psicosomático. Cada uno de nosotros tiene unas pruebas y expiaciones a las que debemos enfrentarnos en nuestras existencias físicas. Sin duda, es posible suavizar estas pruebas si cultivamos buenos pensamientos, educamos nuestras emociones y mantenemos una actitud de conexión a la espiritualidad superior a través de la oración.

Gracias, Andrea, por compartir este estudio con nosotros. Seguimos aprendiendo y educando nuestros corazones y nuestras mentes, buscando la armonía integral.

Cariños de la hermana menor



martes, 15 de julio de 2014

Próximo evento

Sábado, 19 de julio
17:30 a las 19:00

Fluidoterapia

a cargo de Andrea Campos

Entrada libre y gratuita


Pedido especial del equipo de la Cesta Básica

Aprovechamos la oportunidad para pedir que se intensifiquen las donaciones de alimentos no perecederos. En agosto, poca gente viene al centro, pero recordad que el amor no entra de vacaciones. ¡Gracias de todo el del equipo!

domingo, 13 de julio de 2014

¿ya te has hecho la maleta?

Hola familia,

ayer en CEADS hablamos de consuelos y esperanzas, de la vida futura y de cómo todo lo que no suceda en el futuro guarda relación con las decisiones que estamos haciendo a cada momento.

Os pongo a continuación algunas ideas llave de la clase:
  • ¿De dónde surge en el hombre el sentimiento instintivo de la vida futura? Antes (…) de encarnar, el Espíritu conocía todas esas cosas y el alma conserva un vago recuerdo de lo que sabe y de lo que vio en estado espiritual. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 959.
  • Las penas y gozos futuros no (…) pueden ser materiales. Lo dice el buen sentido, porque el alma no es materia. Esas penas y esos gozos nada tienen de carnal; sin embargo, son mil veces más intensos que los que experimentáis en la Tierra, porque, cuando se libera, el Espíritu es más impresionable. La materia ya no insensibiliza sus sensaciones. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 965.
  • Los sufrimientos de los Espíritus inferiores son (…) tan variados como las causas que los determinaron y proporcionados a su grado de inferioridad, así como los gozos lo están con el grado de superioridad. A esos sufrimientos se los puede resumir así: envidiar lo que les falta para ser felices y no obtenerlo; ver la felicidad y no poder alcanzarla; pesar, celos, cólera, desesperación, motivados por aquello que les impide ser dichosos; remordimientos, ansiedad moral indefinible. Desean todos los goces y no los pueden satisfacer: eso es lo que los tortura. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 970.
  • Los gozos de los cuales disfrutan los buenos Espíritus después de la sepultura, proceden del hecho de (…) conocer todas las cosas. En no sentir odio, ni celos, ni envidia, ni ambición, ni ninguna de las pasiones que ocasionan la desdicha de los hombres. El amor que los une es fuente de suprema felicidad. No sienten las necesidades, ni los sufrimientos, ni las angustias de la vida material. Son dichosos por el bien que realizan.
  • La felicidad de los Espíritus es proporcional al grado de elevación de cada uno. Es verdad que solamente los Espíritus puros gozan de la felicidad suprema, pero no todos los otros son desdichados. (…). Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 967.
  • La idea que Dios nos da de su justicia y de su bondad mediante la sabiduría de sus leyes, no nos permite creer como verdadero que el justo y el malo estén en una misma categoría ante sus ojos, ni dudar de que recibirán un día, unos, la recompensa, y los otros, el castigo por el bien o el mal que hayan hecho. Allan Kardec. El Libro de los Espíritus. Pregunta 962.

Para terminar, os cuento una metáfora que usan los espíritus, que comentamos como realmente acertada. Nos preguntan, ¿acaso un viajero que pasará mucho tiempo en el extranjero no se prepara adecuadamente para su viaje? Pues debemos pensar que estamos en este mundo de forma transitoria. Nos estamos preparando para emprender un  viaje de vuelta a casa, el plano espiritual. ¿Qué estamos poniendo en nuestras maletas? La personas sensatas, cuando viajan a un país frío, se ponen abrigos en su maleta; si viajan a la playa, se ponen ropa de verano. ¿Qué vamos a necesitar en el plano espiritual? ¿Qué debemos poner en nuestra maleta para “el gran viaje”? El amor que seamos capaces de esparcir es lo único que realmente nos será útil al otro lado de la vida. Si nos dedicamos a la sensualidad, si vivimos una vida materialista, si nos olvidamos de los valores espirituales… es como si estuviéramos viajando a Noruega en pleno invierno llevando únicamente la ropa de verano… Y lo peor es que no nos podremos quejar ante nadie ¡Acaso no hemos hecho la maleta nosotros mismos?


Pues cada sentimiento, palabra, gesto y pensamiento es algo que “metemos en la maleta”. meditemos sobre cómo la estamos preparando, para disfrutar de paz y armonía al otro lado de la vida.


Cariños de la hermana menor 

viernes, 11 de julio de 2014

Esperanzas y Consuelos

Familia de mi alma,

los monitores de la clase de mañana nos envían el texto de estudio. 

Cariños de la hermana menor


Esperanzas y Consuelos

 Kardec (Hipollyte Léon Denizard
Rivail - París - 1804 - 1869).
Las enseñanzas espíritas sobre las penas y gozos futuros se oponen al materialismo. Ciertamente, cada uno es libre de creer en lo que quiera, o de no creer en nada. Ya no toleraríamos más que se persiga a aquel que cree en la nada después de la muerte, así como no se promovería algo contra un cismático de cualquier otra religión. Al combatir el materialismo, no atacamos a los individuos, sino a una doctrina, que si bien es cierto es inofensiva para la sociedad cuando se alberga en el fuero interno de la conciencia de personas esclarecidas, sería una llaga social si llegara a generalizarse. La creencia de que todo se acaba para el hombre después de la muerte, que toda solidaridad cesa con la extinción de la vida corporal, lo conduce a considerar como un desatino el sacrificio de su actual bienestar en provecho de otros. De esto se deduce la máxima “cada uno para sí mismo durante la vida terrena, porque con ella todo se acaba”. La caridad, la fraternidad, la moral, en suma, carecerían de fundamento, no tendrían ninguna razón de ser. ¿Para qué molestarnos, esforzarnos y someternos a privaciones si mañana, tal vez, nada seamos?

La negación del futuro, la simple duda sobre la existencia de otra vida son los más grandes estímulos del egoísmo y origen de la mayoría de los males de la Humanidad. Es necesario poseer una gran dosis de virtud para no dejarse arrastrar por la corriente del vicio y del crimen cuando no se tiene otro freno que el de la propia fuerza de la voluntad. (…) La creencia en la vida futura, al demostrar la perpetuidad de las relaciones entre los hombres, establece entre ellos una solidaridad que no se interrumpe en la tumba, y de ese modo, cambia el curso de las ideas. Si esa creencia fuera un simple espantajo, duraría poco tiempo, pero, como su realidad es un hecho adquirido por la experiencia, es un deber propagarla y combatir la creencia contraria en interés del orden social. Esto es lo que hace el Espiritismo, y lo hace con éxito, porque brinda pruebas, y porque definitivamente, el hombre prefiere tener la certeza de vivir y de poder ser feliz en un mundo mejor para compensar las miserias terrestres, al hecho de morir para siempre. Para completar estas ideas, Allan Kardec nos esclarece: Sacadle al hombre el Espíritu libre e independiente que sobrevive a la materia, y haréis de él una simple máquina organizada, sin ninguna finalidad ni responsabilidad; sin otro límite que el de la ley civil, y apropiado para ser explotado como un animal inteligente.

La comprensión de la vida espiritual: motivación para vivir mejor

Al no esperar nada después de la muerte, no tiene ningún impedimento para aumentar los goces del presente. Si sufre, sólo tiene como refugio la perspectiva de la desesperación y de la nada. Con la seguridad de un porvenir, con la certeza de encontrar nuevamente a aquellos a quienes amó, y con el temor de volver a ver a aquellos a quienes ofendió, todas sus ideas cambian. Aunque el Espiritismo sólo preservara al hombre de la duda respecto de la vida futura, habría hecho más en favor de su perfeccionamiento moral que todas las leyes disciplinarias que algunas veces logran detenerlo, pero que no lo transforman.  En lo que se refiere a las penas futuras, la Doctrina Espírita no se basa en una teoría preconcebida, no es un sistema que sustituye a otro sistema: en todos sus aspectos se apoya en las observaciones, y son éstas las que le dan plena autoridad.

Nadie jamás imaginó que las almas después de la muerte se encontrarían en tal o cual situación, pero son ellas, esas mismas almas que partieron de la Tierra, las que vienen a iniciarnos en los misterios de la vida futura, a describirnos su situación feliz o desdichada, sus impresiones, la transformación que sufren después de la muerte del cuerpo, en una palabra, a completar las enseñanzas de Cristo sobre este punto. Es necesario afirmar, que en estos casos, no se trata de revelaciones de un solo Espíritu que podría ver las cosas desde su punto de vista, bajo un solo aspecto, dominado aún por prejuicios terrestres. Tampoco se trata de una revelación hecha exclusivamente a un solo individuo que pudiera dejarse engañar por las apariencias o por un punto de vista extático que lo condujera a ilusiones que, muchas veces, no serían más que el reflejo de una imaginación exaltada. Se trata sí, de innumerables ejemplos brindados por Espíritus de todas las categorías, desde los niveles más elevados de la escala hasta los inferiores, por intermedio de otros tantos colaboradores (médiums) diseminados por el mundo de tal manera, que la revelación deja de ser el privilegio de una persona en particular, pues todos pueden comprobarla, observarla, sin que nadie se vea obligado a creer porque otros lo creen.  Con el Espiritismo la vida futura deja de ser un simple artículo de fe, una mera hipótesis, para tornarse en una realidad material que los hechos demuestran, porque son los mismos testigos oculares los que la describen en todas sus fases y en todas sus peripecias de tal manera, que además de anular la posibilidad de alguna duda a ese respecto, la inteligencia más sencilla tiene oportunidad de concebirla desde su verdadero aspecto, así como la gente podría imaginar un país del que ha leído una detallada descripción. Ahora bien, la descripción de la vida futura es tan minuciosa y son tan racionales las condiciones dichosas o desafortunadas de la existencia de los que allí se encuentran - tal como ellos mismos la pintan- que aunque nos pese, cada uno reconoce y se confiesa a sí mismo que no podría ser de otra manera, porque, al ser así, queda perfectamente evidenciada la verdadera justicia de Dios.

Sentimiento instintivo de la vida futura

También es importante tener en cuenta que desde el nacimiento todos traemos el sentimiento instintivo de la vida futura, porque, (…) antes de encarnar, el Espíritu conocía todas esas cosas y el alma conserva un vago recuerdo de lo que sabe y de lo que vio en estado espiritual. Independientemente del materialismo que reina en el mundo, en (…) todos los tiempos el hombre se ha preocupado por el porvenir que le aguarda después de la sepultura, y eso es muy natural. Sea cual fuere la importancia que le conceda a la vida presente, no puede evitar pensar que es muy breve, y, sobre todo, precaria, porque en cualquier instante puede ser interrumpida; no tiene ninguna seguridad acerca del día siguiente. ¿Qué será de él después de ese instante fatal? Ésta es una cuestión de mucha trascendencia porque no implica solamente unos pocos años, sino la eternidad.

Aquel que debe pasar un tiempo prolongado en un país extranjero, se preocupa por saber en qué situación se encontrará en él. Entonces, ¿cómo no nos va a preocupar la situación en la que nos veremos cuando dejemos este mundo, ya que es para siempre? La idea de la nada contiene en sí algo que repugna a la razón. Aún el hombre que haya vivido sin preocuparse de esto, cuando llega el instante supremo se pregunta qué va a ser de él, y, sin querer, tiene una esperanza. Creer en Dios sin admitir la vida futura es un contrasentido. El sentimiento de una existencia mejor reside en el fuero interno de todo hombre, y no es posible que Dios lo haya puesto allí en vano. La vida futura implica la conservación de nuestra individualidad después de la muerte. Efectivamente, ¿qué nos importaría sobrevivir al cuerpo si nuestra esencia moral se perdiera en el océano de lo infinito? Las consecuencias de esto serían para nosotros las mismas que si nos sumiéramos en la nada.

La mediumnidad comprueba la vida después de la muerte

Chico Xavier, médium y divulgador del espiritismo,
psicografió 451 libros.
El intercambio mediúmnico es otra forma de comprobar qué les sucede a las personas después de la muerte del cuerpo físico. Por las relaciones que hoy puede establecer con aquellos que dejaron la Tierra, el hombre posee no sólo la prueba material de la existencia y de la individualidad del alma, sino que también comprende la solidaridad que une a los vivos con los muertos de este mundo, y a los seres de este mundo con los de los otros planetas. Conoce la situación de ellos en el mundo de los Espíritus, los acompaña en sus migraciones, reconoce sus alegrías y sus penas; sabe por qué razón son felices o desdichados, y el destino que les está reservado según el bien o el mal que hubieren realizado. Esas relaciones lo inician en la vida futura, que puede observar en todas sus fases y circunstancias. El futuro ya no es una vaga esperanza: es un hecho positivo, una certeza matemática. Después de esto, la muerte ya no tiene nada de aterradora porque es la puerta de la liberación, el acceso que conduce a la verdadera vida.

Si la razón rechaza como incompatible con la bondad de Dios, la idea de las penas irremisibles, perpetuas y absolutas, ocasionadas muchas veces por una sola falta; si rechaza la idea de los suplicios del infierno que no se pueden atenuar ni aun por medio del arrepentimiento más sincero y ardiente, la misma razón se inclina ante la justicia distributiva e imparcial que tiene en cuenta todo, que no cierra las puertas al arrepentimiento y que constantemente extiende su mano al náufrago en vez de impulsarlo hacia el abismo. Las penas y recompensas están necesariamente relacionadas con el modo de utilizar el libre albedrío, ya que, la (…) responsabilidad de nuestros actos es la consecuencia de la realidad de la vida futura. La razón y la justicia nos dicen que en la distribución de la felicidad a la que todos aspiran, no pueden estar mezclados los buenos y los malos. No es posible que Dios quiera que unos disfruten sin haber trabajado de los bienes que otros sólo logran con esfuerzo y perseverancia. La idea que Dios nos da de su justicia y de su bondad mediante la sabiduría de sus leyes, no nos permite creer como verdadero que el justo y el malo estén en una misma categoría ante sus ojos, ni dudar de que no recibirán un día, unos, la recompensa, y los otros, el castigo por el bien o el mal que hayan hecho.

Por eso es que el sentimiento innato que tenemos de la justicia nos brinda la intuición de las penas y recompensas futuras. A través del estudio de la situación de los Espíritus, el hombre sabe que la felicidad o la desdicha en la vida espiritual son estados inherentes al grado de perfección y de imperfección; que cada uno sufre las consecuencias directas y naturales de sus faltas, o, expresado de otra manera, que es castigado por lo que “pecó”; que esas consecuencias duran tanto como perdure la causa que las produjo y que, por consiguiente, el culpable sufriría eternamente si persistiese en el mal, pero que ese sufrimiento cesará con el arrepentimiento y la reparación. Ahora bien, como el propio perfeccionamiento depende de cada uno, todos pueden, en virtud de su libre albedrío, prolongar o abreviar sus sufrimientos, de la misma manera que un enfermo sufre a causa de sus excesos hasta que no les ponga término.

La felicidad de los "buenos" y el sufrimiento de los "malos"

La naturaleza de las penas y de los gozos futuros guarda relación con el grado de evolución de los Espíritus, y con las acciones que hayan realizado. Así, la felicidad de los buenos Espíritus consiste en: (...) conocer todas las cosas; en no sentir odio ni celos, ni envidia, ni ambición, ni ninguna de esas pasiones que ocasionan la desdicha de los hombres. El amor que los une es fuente de suprema felicidad. No sienten las necesidades, ni los sufrimientos, ni las angustias de la vida material. Son dichosos por el bien que realizan. Pero la felicidad de los Espíritus es proporcional al grado de elevación de cada uno. Es verdad que solamente los Espíritus puros gozan de la felicidad suprema, pero no todos los otros son desdichados. Entre los malos y los perfectos hay una infinidad de grados en los que los gozos son relativos al estado moral. Los que ya tienen un cierto adelanto, comprenden la ventura de los que van delante de ellos, y aspiran alcanzarla. Pero esta aspiración no es motivo de celos, sino de estímulo. Saben que depende de ellos el conseguirla, trabajan para lograr ese fin con la serenidad de la conciencia tranquila, y se consideran dichosos por no tener que sufrir lo que padecen los malos. Por otro lado, el sufrimiento de los Espíritus inferiores son (…) tan variados como las causas que los determinaron, y proporcionados a su grado de inferioridad, como los gozos lo están con el grado de superioridad.

A esos sufrimientos se los puede resumir así: envidiar lo que les falta para ser felices, y no obtenerlo; ver la felicidad y no poder alcanzarla; pesar, celos, cólera, desesperación, motivados por aquello que les impide ser dichosos; remordimientos, ansiedad moral indefinible. Desean todos los goces y no los pueden satisfacer: eso es lo que los tortura. El hombre se forma una idea más o menos elevada de las penas y los gozos del alma después de la muerte, según el estado de su inteligencia. A medida que él se va desarrollando, tanto más se perfecciona esa idea, y se libera de la materia. Comprende las cosas desde un punto de vista más racional, y deja de interpretar al pie de la letra las imágenes de un lenguaje figurado. Al enseñarnos que el alma es un ser completamente espiritual, la razón, más esclarecida, nos dice que, por eso mismo, no puede ser alcanzada por las impresiones que sólo actúan sobre la materia.

Pero esto no quiere decir que esté libre de sufrimientos y que no reciba el castigo correspondiente a sus faltas. Las comunicaciones espíritas tuvieron como resultado mostrar el estado futuro del alma, no como una teoría más, sino como una realidad. Nos ponen ante nuestros ojos todas las circunstancias de la vida después de la sepultura y, al mismo tiempo, nos las muestran como consecuencias perfectamente lógicas de la vida terrestre. Aunque estén despojadas del aparato fantástico que creó la imaginación de los hombres, no son menos personales para aquellos que hicieron mal uso de sus facultades. La variedad de esas consecuencias es infinita, pero en general, se puede decir que cada uno es castigado por aquello que pecó. Así es que unos lo son mediante la vista incesante del mal que hicieron, otros por los pesares, por el temor, por la vergüenza, por la duda, por el aislamiento, por las tinieblas, por la separación de los seres queridos, etc.