jueves, 4 de agosto de 2016

Escuchar

Hoy me he parado, cansado de caminar sin rumbo ni esperanza, obligado por la desilusión y frustración.

Agotamiento acumulado producido por la sobrecarga de peso emocional, físico  e intelectual.

Siempre pensé que detenerme un instante significaba perder ese momento o “dejarlo de vivir”.

Qué equivocado estaba!

VIVIR precisamente es PARAR, RESPIRAR, SENTIR, acompañado de una ESCUCHA latente como la de mi corazón.

ESCUCHAR sus latidos, como lenguaje y expresión de la VIDA MISMA, del AGRADECIMIENTO de mi existencia.

ESCUCHAR el silencio de mi más profundo ser interior, sin interferencia ninguna, ni agentes ni ecos externos contaminantes y viciados.


ESCUCHO que debo sentirme cómodo en mi propia casa y para ello he de dejar espacio, desechando pensamientos que me introducen en una espiral que me arrastra hacia la oscuridad y la desesperación, dirigiéndome hacia el abismo e   induciéndome a destruir mi vida, vacía y sin sentido aparente.

Vuelvo a PARAR y es entonces cuando percibo que necesito ¡LUZ!

Esa claridad y luminosidad para no tropezar ni caer con obstáculos impuestos por mí mismo, debido a las exigencias socio-culturales y de modas que nos etiquetan a las personas para que ESTEMOS y dejemos de SER.

Escucho una voz que resuena en mi interior pero que en parte me es desconocida porque siempre he estado ocupado por caminar aunque fuera sin dirección, sin destino ni objetivo. Esa voz desconocida, pero no ajena a mí ser.

Me acomodo en la “sala” más reconfortante de mi vivienda: mi corazón.

Y escucho como me habla con mucho AMOR: “Quiérete, ámate y expándete hacia lo ALTO.  Eres único,  tu existencia también lo es.

Encuéntrate a ti mismo, pide ayuda a tus guías, a tu familia, a tus amigos y compañeros de camino y cuando te hayas reconciliado y hecho las paces poco a poco contigo mismo, seguirás ESCUCHANDO…pero ahora será la música y suave melodía de tú alma, sedienta por aprender y hambrienta de querer.

Tu casa ya limpia, ambientada y adornada de buenos pensamientos, será el hospedaje de ideas, intuiciones, inspiraciones y compañías serenas, armoniosas y equilibradas.

¡Sintoniza con ellas y sigue ESCUCHANDO a tu corazón, el que está instalado en lo más profundo de tu interior, mientras tu alma se envuelve de  FE y ALEGRÍA DE VIVIR!”