domingo, 24 de septiembre de 2017

El alma humana

¡Hola compis!!

¡Ayer tuvimos la casa llena! Nos alegra el corazón saber que podemos mantener las puertas abiertas del centro espírita y recibir a todos (igual que nosotros) que buscan conocimiento, respuestas y consuelo.

No hay palabras para agradecer a la Espiritualidad Amiga ese amparo y oportunidad de servir y a aprender. Así que, desde nuestro humilde vocabulario pero lleno de sentimiento os dejamos nuestro ¡Muchas gracias!


Nuestros queridos monitores Jutta y Andrea Firenze nos han preparado la clase de ayer sobre "El alma humana", en continuidad al Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita (en adelante, ESDE), Programa II, Unidad 2, Subunidad 3, Guía 6.


Para los que acaban de llegar, nosotros utilizamos el material gratuito y disponible para todos los interesados, colgado de la web de la Federación Espírita Española. Aunque el curso sea abierto todos los 2º y 4º sábados de mes, los que asisten con compromiso completarán el estudio de todos los módulos en aproximadamente 3 años. Como no tenemos prisa pues somos seres inmortales, podemos acceder al material del estudio pinchando aquí. 

Insistiendo siempre que el estudio en el centro es una pequeña parte del aprendizaje.



En resumen, después de la lectura y coloquio en grupo sobre la temática, podemos concluir:

- Todas las religiones son espiritualista pues creen, de alguna manera, en la existencia de la vida después de la muerte física.

- El Espiritismo amplia la visión sobre la pre-existencia del alma al cuerpo físico, diferente de loa Vitalistas que creen que simplemente es una energía que anima el cuerpo o como los espiritualistas en general, que creen que el alma es creada con el cuerpo, sin una preexistencia anterior.Consideran como un efecto y no como causa.

- La inteligencia no tiene nada que ver con la vida orgánica, tiene carácter diferente de la materia, recordando siempre los tres elementos del Universo: Dios, Espíritu y Materia.

- El alma, o espíritu encarnado, son lo mismo, simplemente se diferencia pedagógicamente, siendo espíritu cuando está en la erraticidad y alma cuando está en la carne.

- Somo seres inmortales, con vivencias carnales para el progreso, somos dueños de nuestro destino, pudiendo moldearlo a cada nivel evolutivo de nuestro ser, según las Leyes Divinas que equilibran el Universo. Cuanto más purificados somos, mas cerca estamos de esas leyes y más podremos decidir nuestro destino.

"El alma humana es, pues, un ser real, individual, independiente y autónomo, de naturaleza puramente espiritual y que tiene por destino grandioso progresar siempre, elevándose cada vez más en conocimientos y en virtudes, realizándolo a través de múltiples existencias corporales, en las cuales se depura y se eleva gradualmente hasta que, por fin, se libera totalmente de la necesidad de encarnar, por haberse transformado en Espíritu puro alcanzando el tono de la Escala Espiritual, pasando a disfrutar una felicidad incomparable e inimaginable por el hombre terreno.
Con Allan Kardec, pues, y la Nueva Era del Espíritu – que él inició – se abrieron perspectivas nuevas para el Espíritu humano. Con el concepto del alma la Doctrina Espirita se transformó en la doctrina de la esperanza, pues descubrió́ ante los ojos de los hombres un futuro verdaderamente feliz y promisorio.
Nacer, Morir, Renacer y progresar siempre, tal es la ley."

sábado, 23 de septiembre de 2017

Visión Espírita - año 8 - nº 33

¡Es otoño!
¡Y llega nuestra nueva edición de Visión Espírita!!

Pincha aquí para accederla


Cuerpo mental, una expresión clínica de la mente

Por Dr. Nubor Orlando Facure


Una hipótesis alternativa para el estudio de la mente


Resumen

El autor presenta el “cuerpo mental” como una hipótesis alternativa para el acceso a la mente. En la actualidad, la mente se percibe como un conjunto específico de funciones desarrolladas por el cerebro. Este modelo no parece dar a la mente una idea compatible con el organismo como un todo.
Utilizando como método la semiología neurológica, trataremos de demostrar la existencia de un cuerpo mental que se revela en varias situaciones clínicas, tales como, la histeria, la hipnosis, la narcolepsia, los miembros fantasmas y las llamadas experiencias fuera del cuerpo.
Esta manera de estudiar la mente, bajo la perspectiva de un cuerpo que se identifica semiológicamente, puede abrir un amplio campo de experimentación y de interpretación de fenómenos tantos psicológicos como neurológicos.


Introducción

La matemática nos enseña que los elementos de un conjunto no pueden explicar la naturaleza entera de ese conjunto. El concepto del todo se nos escapa al que cada una de las partes pueda representar aisladamente (Bertrand Russell). Considerando las neuronas cerebrales como elementos de un conjunto que contiene la mente, podríamos preguntarnos si sería posible una comprensión completa del concepto de mente basado en las funciones de las neuronas. Esta cuestión nos permite, por lo menos teóricamente, a que situemos la mente dentro y fuera del conjunto de las neuronas cerebrales.

Por otro lado, las nuevas teorías (Ilya Prigogine in Del Nero) sugieren que los “sistemas de alta complejidad” tienen la capacidad de auto-organizarse. El sistema nervioso, además de su estructura física, puede ser visto como un bio-sistema altamente complejo, dotado de particularidades y propiedades específicas de los seres vivos. Una “teoría de la mente”, conocida como monista, materialista e inmediatista, identifica los “estados mentales” como un subconjunto distinto de “estados cerebrales” que son claramente de naturaleza física; que las actividades de las neuronas en sus cambios electroquímicos producirían un nuevo tipo de fenómenos que “emergen” como función mental, semejante a la orden que resulta en los sistemas de alta complejidad.

Las diferentes teorías de la mente aceptadas en la actualidad, todavía no consiguen pasar de meras hipótesis con una buena estructuración teórica, sin pasar por toda una serie de fenómenos conocidos de la actividad mental expresada. Ninguna teoría ha conseguido, hasta el momento, elaborar predicciones específicas sobre los fenómenos mentales y mucho menos nos garantizar la posibilidad de probarla clínicamente o en laboratorio.


Objetivo y método

Teniendo la posibilidad de testear la hipótesis desde el punto de vista clínico, sugiero el concepto de “cuerpo mental” en sustitución al concepto de “mente”. Presento diversas situaciones donde la semiología neurológica puede confirmar esta hipótesis como compatible con las expresiones clínicas. En este estudio, considero el cuerpo mental como un modelo que tiene una identidad clínica, que puede ser revelada por los instrumentos de evaluación que la semiología neurológica nos ofrece.


Modelos semiológicos

Histeria

Pacientes histéricos que presentan trastornos sensitivos o motores, revelando un comportamiento semiológico típico, observándose a priori, que no obedecen las distribuciones anatómicas adecuadas a las diversas vías de inervación del sistema nervioso.
Por otro lado, en las lesiones orgánicas del cerebro, el mapa de las anestesias revela distribuciones muy conocidas por los neurólogos, que saben constatar los niveles de anestesia y los síndromes, llamados de alternas, caracterizados por el comprometimiento anestésico de un lado del tronco y de los miembros del hemicuerpo contralateral.
Los estudios semiológicos demuestran que el paciente histérico tiene un patrón diferente al de la anestesia, comprimiendo muchas veces todo su cuerpo: él no sabe que es la inervación sensitiva de la cara que recorre el nervio trigémino, mientras que las regiones posteriores del cuero cabelludo, en la nuca, siguen inervaciones muy distantes, situadas al nivel de la médula cervical. La anestesia en los miembros del histérico no posee ningún tipo de sensibilidad, comprometiendo globalmente las sensibilidades superficiales y profundas. La organización de esta “anatomía”, elaborada por el histérico es producto de la concepción mental que él elabora de su cuerpo. El histérico se expresa semiológicamente como poseedor de un “cuerpo” organizado por su mente y no por su cerebro. Esta actitud es conocida en la historia de la histeria y sin duda es universal, como se puede leer en los tratados clásicos de la neurología (“Sémiologie des affections du système nerveux” de J. Dejerine, 1914). En la evaluación semiológica del histérico podemos identificar como expresa él su cuerpo mental.
La parálisis histérica también revela contrastes con la semiología de los síndromes de lesiones orgánicas. La flacidez es extraña, la hipertonía puede ser difusa en toda la musculatura, sin respetar la distribución entre agonistas y antagonistas que el sistema gama exige. La pierna de este paciente ofrecerá resistencia tanto para ser flexionada como para ser extendida. El hemipléjico o parapléjico histérico construye una deficiencia dentro de un modelo imaginario obedeciendo a una construcción mental y no a una pérdida de las vías nerviosas.


Hipnosis

Individuos que asimilan las sugerencias que inducen a la hipnosis, se pueden producir tanto parálisis como anestesias. La experiencia médica ha demostrado que, las parálisis y las anestesias, siguen el mismo patrón de los cuadros histéricos. En uno u otro cuadro, podemos percibir que el “cuerpo” construido por el histérico y por el hipnotizado tienen origen en sus modelos “mentales” y no sigue una sistematización de las vías neuronales.
Por la experiencia común del trance hipnótico sabemos que, al despertar, el hipnotizado no retiene los recuerdos de lo que oyó o hizo durante el trance. Una segunda inducción a continuación de la primera, le hará rescatar recuerdos, retornando a la escena del primer trance, sin recordar lo que oyó o hizo entre un trance y otro. Esta experiencia parece revelarnos dos archivos distintos de memorización. Diría que uno de ellos se localiza en el cerebro físico, mientras el paciente está despierto y otro en el cuerpo mental cuando el paciente está en trance. Esta situación puede ser comparada con el funcionamiento del ordenador: el archivo que creamos para determinado texto, no abre el texto de otro. Para que esto ocurra, es necesario copiar y pegar uno en el otro para que podamos leerlos juntos. En la hipnosis, podemos utilizar las sugestiones hipnóticas para transferirnos los recuerdos de un ambiente a otro, lo que se consigue con cierta facilidad.


Narcolepsia

La narcolepsia es un disturbio en el que el paciente entra súbitamente en un estado de somnolencia incontrolable. Los episodios se repiten con una frecuencia exasperante, alterando sus actividades diarias. La duración de los episodios puede variar entre minutos u horas. Al despertar, los pacientes comentan experiencias curiosas. Pueden permanecer lúcidos durante la somnolencia, realizando durante ese periodo, actividades complejas. Sienten su salida del cuerpo físico y conviven con escenarios y personajes diversos.
Algunos relatan una experiencia atemporal, pueden ser testigos de episodios pasados que se confirmen en el futuro. Parecen se poseedores de un cuerpo que vive sus experiencias, Los clásicos de las neurologías titulan estos cuadros como alucinaciones hipnagógicas. Parece ser que, en la narcolepsia, la experiencia es más consciente y menos simbólica que las experiencias oníricas comunes. No es difícil para estos pacientes relatar las características físicas y funcionales de este cuerpo mental que les permite transitar por sus “sueños”.


Miembro fantasma

Las amputaciones, que ocurren casi siempre por accidentes violentos, pueden producir en el paciente la percepción de la continuidad de la existencia de su miembro amputado (amputaciones en otras partes del cuerpo como mama, nariz, lengua, escroto y pene, pueden producir síntomas parecidos al miembro fantasma).
Melzack cree que la existencia, en el cerebro, de una imagen del cuerpo entero está en una matriz neuronal. Ésta estaría compuesta por una red de interconexiones neuronales, organizadas genéticamente y a partir de estímulos sensoriales, crea un patrón de identificación del yo, al que Melzack llama “neuro-firma”. Hasta los niños que nacen sin miembros pueden revelar una existencia de esa matriz corporal. Aunque las hipótesis neurofisiológicas intentan justificar los síntomas del miembro fantasma, su manifestación clínica puede complementar los ejemplos del cuerpo mental que queremos estudiar. El miembro fantasma produce en el paciente todas las sensaciones de un miembro real (Sentiment du realité concrète, según Lhermitte), quien siente dolor, cosquillas, movimientos espontáneos y reacciones de desplazamiento de muebles. Considerando este miembro como parte del cuerpo mental, veremos que la conciencia del paciente no ejerce control sobre sus funciones, sean motoras o sensitivas. Podemos decir que, esa falta de control, es pertinente a los cuadros de histeria e hipnosis ya descritos anteriormente.
Una serie de otros fenómenos clínicos parecen sugerir la existencia de esta representación corpórea de la mente que estamos analizando. La construcción de la imagen corporal y los síndromes de negligencia, son buenos ejemplos. La literatura neuropsiquiátrica ha producido en los últimos tiempos, un espantoso número de textos sobre las experiencias fuera del cuerpo y experiencias de casi muerte. Nosotros los neurólogos, encontramos con frecuencia entre las manifestaciones psíquicas de epilépticos, una “idea de una presencia”, como si “alguien” acompañara como testigo el cuadro de la crisis epiléptica.


Comentarios

No tenemos duda que el dilema cerebro-mente es inagotable, contradictorio y a la vez irreconciliable. Al proponer comentar el tema en términos de cuerpo mental, sabemos de la dificultad de introducir una nueva idea en un contexto de tamaña complejidad. Recordemos la frase del evolucionista, Stephen Jay Gould, que propuso la evolución puntual de las especies: “Nuevos hechos, estudiados al estilo antiguo, bajo la tutela de viejas teorías, raramente nos conducen a alguna revisión sustancial del pensamiento. Los hechos no hablan por sí solos: son estudiados a la luz de la teoría. El pensamiento creativo, tanto en la ciencia como en las artes, es el motor para el cambio de opinión”.
La discusión sobre la mente parece agotarse entre la Filosofía y la Ciencia sin llegar a un fin. El “cuerpo mental” parece que tiene el mérito de especificar un objeto de estudio más adecuado debido a su comportamiento clínico y experimental.

Esperamos que estudios subsecuentes puedan comprobar la validez de nuestra propuesta. Aún no hemos profundizado las características semiológicas sobre el cuerpo mental e identificado sus características anatómicas y funciones fundamentales puesto que él puede ser evaluado clínicamente en la histeria, testeado experimentalmente en la hipnosis, reconocido en los miembros fantasmas, confirmado en la narcolepsia y en las experiencias fuera del cuerpo conforme hemos ejemplificado en este artículo.