jueves, 23 de octubre de 2014

Espíritus errantes

Buenos días.

Este Sábado en CEADS tenemos el Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita, y para los más dedicamos al estudio os dejamos el texto de referencia.

Un saludo fraterno y nos vemos el sábado a las 17 horas.

Andrea y Marcello





Módulo I – La vida en el mundo espiritual 

Guía 4 – Espíritus errantes


Concepto de Espíritu errante
El Espíritu retorna al mundo espiritual después de la muerte del cuerpo físico. Después de pasar por las experiencias características del proceso de desligamiento entre el alma y el cuerpo, regresa al (...) mundo espírita que preexiste y sobrevive a todo.
Comienza entonces la etapa de reintegración a una nueva forma de vida en otro plano vibratorio.
El periespíritu, desligado del cuerpo físico revela con más sutileza sus propiedades las que, bajo la conducción del pensamiento y de la voluntad del Espíritu, le proporcionan las transformaciones necesarias para su adaptación en el plano espiritual.
Después de un período más o menos prolongado en las regiones espirituales, el Espíritu reinicia las experiencias reencarnatorias. Durante el intervalo de las reencarnaciones el alma recibe la denominación de Espíritu errante, que aspira a un nuevo destino, que espera. El intervalo entre las reencarnaciones es de duración variable: Desde algunas horas hasta algunos miles de siglos. En realidad, no hay un límite establecido para el estado de erraticidad, que puede prolongarse durante muchísimo tiempo, pero que no es perpetuo.
Tarde o temprano el Espíritu tendrá que volver a una existencia apropiada que lo purifique de las máculas de sus existencias anteriores.



La palabra errante utilizada por Kardec para designar el estado del Espíritu que aún necesita reencarnar, produce a veces muchas dudas. Por eso, es importante tener en cuenta que errante, del francés errant, significa en este contexto, lo mismo que en castellano: lo que vaga, lo que no está fijo. Ese estado de erraticidad cesa cuando el Espíritu llega a la situación de Perfección Moral y se torna Espíritu puro. Entonces ya no es más errante porque llegó a la perfección, que es su estado definitivo. De esa forma, los Espíritus que necesitan mejorarse – intelectual y moralmente – retornan innumerables veces a la experiencia reencarnatoria.
En el lapso de tiempo comprendido entre una y otra reencarnación no quedan confinados en un determinado lugar en el plano espiritual, según el aprendizaje que necesiten realizar. En esa situación, reciben la denominación de Espíritus errantes. Aunque se encuentren en la categoría de errantes, los Espíritus tienen oportunidad de progresar.
El estudio, los consejos de Espíritus superiores a ellos, la observación, las experiencias vivenciadas, entre otras cosas, les brindan los medios de mejorarse espiritualmente.
Una situación diversa se presenta con los Espíritus evolucionados quienes, por no poseer mayores necesidades de reencarnar, según el grado de perfección que hayan logrado, permanecen vinculados a determinadas colonias espirituales. En esas regiones evolucionadas del plano espiritual, actúan como orientadores promoviendo el progreso de la humanidad terrestre.


La erraticidad
Hay Espíritus errantes de diferentes niveles evolutivos, y ellos constituyen la mayoría de los Espíritus desencarnados de nuestro Planeta.Son más o menos felices o desdichados según sus méritos. Sufren por efecto de las pasiones cuya esencia aún conservan, o son felices en consonancia con el grado de desmaterialización al que hayan llegado.
En la erraticidad el Espíritu percibe lo que todavía le falta para ser más feliz, y, desde ese momento, procura los medios para obtener  esa felicidad. Pero, no siempre le es permitido reencarnar según su agrado, y esto significa una punición para él. De esa manera, las (...) situaciones de los Espíritus y su modo de ver las cosas, varían a lo infinito, en consonancia con los niveles de desarrollo moral e intelectual en que se encuentren.
Generalmente, los Espíritus de orden elevado sólo se aproximan a la Tierra durante un breve tiempo. Todo lo que en ella se realiza es para ellos tan pobre, comparado con las grandezas de lo infinito, tan pueriles son a sus ojos las cosas a las que los hombres dan mayor importancia, que casi ningún atractivo les ofrece nuestro mundo, salvo que los guíe el propósito de colaborar en el progreso de la Humanidad.
Los Espíritus de un orden intermedio son los que más frecuentemente bajan a este planeta, aunque estén en condiciones de considerar las cosas desde un punto de vista más elevado que cuando están encarnados.



Los Espíritus vulgares son los que constituyen la masa de la población invisible del globo terráqueo, y los que más se complacen en estar en él. Conservan casi las mismas ideas, los mismos gustos y las mismas inclinaciones que tenían cuando estaban revestidos por la envoltura corporal. Se inmiscuyen en las reuniones, negocios, diversiones, e intervienen en ellos en forma más o menos activa, según sus caracteres. Cuando no pueden satisfacer sus pasiones, gozan en la compañía de aquellos que se entregan a ellas, y los incitan a cultivarlas.
Entre tanto, en medio de ellos, hay muchos Espíritus serios, que miran y observan para instruirse y perfeccionarse. Con todo, las ideas y, consecuentemente, los conocimientos de los Espíritus se modifican en la erraticidad. Efectivamente, (...) sufren grandes modificaciones en la medida en que el Espíritu se desmaterializa. Algunas veces éste puede permanecer largo tiempo impregnado de las ideas que tenía en la Tierra, pero, poco a poco, la influencia de la materia disminuye, y ve las cosas con más claridad. Es entonces que procura los medios para mejorarse.
Otro punto que merece destacarse es el que se refiere a la sobrevivencia de los animales después de la muerte del cuerpo físico. Los Espíritus Superiores nos esclarecen que el alma del animal queda (...) en una especie de erraticidad, porque ya no se encuentra unida al cuerpo, pero no es un “Espíritu errante”.
El Espíritu errante es un ser que piensa y que obra por libre voluntad. Los animales no disponen de esta facultad. La conciencia de sí mismo es lo que constituye el principal atributo del Espíritu. El de los animales después de la muerte, es clasificado por Espíritus que tienen a su cargo esa tarea, y los utilizan casi de inmediato. No se les da tiempo de entrar en relación con otras criaturas.

lunes, 20 de octubre de 2014

Las claves del perfeccionamiento

Buenos días.

Perdonadnos. Ayer no nos fue posible subir el resumen de la conferencia de sábado como siempre hacemos en nuestro blog... pero llega el lunes y nada como empezar una nueva semana con estudio.

Rafa nos brindo con una conferencia bella y muy dura a la vez. Buscar el perfeccionamiento es tarea individual, de proceso de purificación y toma de conciencia, de encontrar la luz interior que nuestro padre creador dejo guardada dentro de nosotros, saber amar y ser amado, paso a paso cambiar nuestra frecuencia y limar las asperezas de la primitividad de nuestro ser.
Todos estamos destinados a la perfección y a la felicidad pero el camino será recorrido por nosotros mismos, según nuestras lecciones, nuestras experiencias.



Rafa nos habló del compromiso personal, íntimo y sincero de cada individuo para esforzarse, con base en las enseñanzas de Jesús, en mejorarse y despojarse de todos los vicios, físicos y morales.
Nos listo una serie de claves para el perfeccionamiento, haciendo algo más “práctico” la acción de buscar el equilibrio y la mejoría de uno mismo.
Dejándonos muy claro el mensaje que este mejoramiento debe ser para si mismo, que los frutos deberán ser recogidos por uno mismo, aunque muchos podrán disfrutar de los resultados si nos acompañan en la jornada.
La primera clave es la postura de aprendiz, el que busca conocimientos, reconoce la propia  inferioridad y tiene la humildad para pedir ayuda, si necesario.
Las observaciones de si mismo nos auxiliará a una auto-evaluación y análisis de nuestro interior pero siempre con postura de benevolencia hacia a los propios errores.
Ya la renuncia está directamente vinculada a la elección de nuestro nuevo camino. En el caso de dejar vicios físicos, es la elección de recomenzar, de quizás hacer un cambio radical, una selección social para que pueda encontrar su paz interior en este proceso de renovación.
Para aceptar la sombra, aceptar nuestros defectos, es necesario visualizar el camino, valorar las conquistas diarias, manteniendo siempre la postura de errores y experiencias como un proceso necesario para alcanzar la meta. Nuestras sombras son consecuencias de nuestra falta de auto-conocimiento y de nuestra ignorancia en amar.
Sin duda, sin el auto-perdón, no podríamos seguir adelante en nuestra reforma. Dar el primer paso es importante pero auto-perdonarse es el dínamo para seguir adelante. No tener miedo y ser indulgentes con nosotros mismos nos ayudará a enfrentar la fase de la culpa, esta etapa confusa y difícil de gestionar, pero no necesaria para aprender. Dejar de errar y seguir adelante, y si volvemos a recaer, levantar y seguir adelante.



La renovación espiritual haz parte de la complejidad en la decisión de crecer, es necesario luchar y tener mucha seriedad para que el cambio se materialize en las acciones del dia a dia. Hay que dedicar todo el tiempo para realizar la auto-reforma, aunque pareza raro, debemos estar atentos en todos los momentos, en todas las actividades. Que nuestras actitudes sean compromisos serios para nosotros mismos, y el resultado será alegría por parte de los que nos rodean.
Para llevar a cado las claves anteriores, hay dos que ha destacado por su importancia en el proceso de protección y fuerza interior: la vigilancia y la oración. Claves íntimamente vinculadas, verdaderas medicinas para el alma en proceso de limpieza y toma de conciencia, momento de conexión con el Mayor, con las energías superiores de los que nos quieren ayudar, de nuestros mentores, nuestros verdaderos amigos.
Todo este proceso de cambio tiene una gran herramienta de acción: el trabajo. Cuando hablamos de trabajo, hablamos de sentirnos útil todo el momento, ocupando nuestro tiempo, sea en el trabajo del gana pan, sea en las actividades de casa y de ocio, sea en actividades de voluntariado. Mantener la cabeza ocupada con actividades de elevada energía, haciendo el bien, sea como sea, nos dará fuerza para seguir adelante.
La tolerancia, el amor incondicional y la socialización auxiliarán en mantener el corazón abierto y libre de malos pensamientos. El auto-amor y el amor de nuestros familiares y amigos, este apoyo emocional, nos auxiliará en el proceso de cura, nos protegerá de la tortura íntima, del auto flagelo de nuestras culpas.
Aunque no tengamos reconocido nuestro esfuerzo, nuestros pequeninos cambios, tengamos dentro de nuestros corazones la seguridad que estamos en el camino correcto, que estamos preparando la tierra para que las semillas sean plantadas y germinen en el futuro.



El proceso de cambio empieza hoy, un paso delante de otro, pero que sean pasos firmes aunque pequeños, y nada mejor que la caridad para que los pasos sean estables.
A través de la práctica de la caridad entendemos el amor del padre, es una escuela de sentimientos, que entendemos que ya hemos avanzado el suficiente para decidir lo que es mejor para nosotros.

Para finalizar, Rafa nos leyó un trecho de “El Evangelio según el Espiritismo”:
“…Al término de la jornada interrogaba a mi conciencia, pasando en revista cuanto había realizado ese día, y me preguntaba si no había faltado a algún deber; si nadie había tenido que quejarse de mi. Así llegué a conocerme y averiguar qué era lo que debía reformar en mí. Aquel que, llegada cada noche, recuerde todas sus acciones de la jornada y se pregunte qué ha hecho de bien o de mal, rogando a Dios y a su ángel de la guarda que lo iluminen, adquirirá gran energía para perfeccionarse…”  San Agustín


Para los que quieran ver, escuchar o tener el power point de la conferencia podréis entrar en http://www.ceesinfronteras.es/rafael.html o en nuestro slideshare http://www.slideshare.net/centreespiritaamaliadomingosoler/reforma-intima-rafael-navarrete

martes, 14 de octubre de 2014

Reforma íntima

Hola familia!

El sábado es día de conferencia. Recordad que es día de alimento espiritual y material. Los que podáis, por favor colaborad donando alimentos no perecederos al proyecto de la Cesta Básica. Para el próximo mes necesitamos principalmente de legumbres, tomate triturado y café. Muchas gracias a todos y todas =)

La hermana menor

18 de octubre - Conferencia: 
Reforma íntima, a cargo de Rafael Navarrete
De 17:30 a las 19:00
Entrada libre y gratuita.



domingo, 12 de octubre de 2014

¿Tienen sensaciones los espíritus?

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos a intentar comprender las sensaciones y percepciones que tienen los espíritus, así como las razones por las que las experimentan.

Dos cosas, creo, hay que aclarar de entrada. Tal vez a mucha gente se le ocurran estas dudas:

¿Tienen sensaciones los espíritus? Y de ser así, ¿qué nos puede interesar saber qué sensaciones son estas a los que todavía estamos encarnados?

La respuesta a la primera pregunta es sí, los espíritus tienen sensaciones. Para los que disponer de la información que nos traen nuestros amigos desencarnados es algo novedoso o poco creíble, la vida después de la muerte tiene todavía un sentido muy nebuloso. Hay muchas personas que creen en que “hay algo” después de la muerte, pero, por las razones que sean, ignoran qué tipo de vida nos espera después que el cuerpo físico ha desaparecido. Gracias a que Kardec, en la doctrina Espírita, promovió un dialogo sistematizado y de contenido moral e intelectualmente relevante para la humanidad, hoy disponemos informaciones muy interesantes sobre la vida en el plano espiritual.

La segunda pregunta es igualmente importante y normal que sea planteada: ¿Qué nos puede interesar saber, por ejemplo, que el espíritu escucha, no a través de sus oídos, si no a través de todo su ser? ¿Qué nos puede importar saber que, a falta del cuerpo físico, el espíritu siente de forma generalizada? ¿Que según las pasiones que haya alimentado, puede seguir deseando fumar o beber incluso después de desencarnado? Pues, todas las clases de estudio de la filosofía espírita que realizamos, las hacemos con el mismo fin: instruirnos sobre diferentes aspectos de la inmortalidad del ser, para intentar mejorar ahora mismo. Solemos decir “prepararnos para la muerte”, que es la única certeza que todos tenemos, pero no nos referimos a dejar la herencia ordenada o nada por el estilo. El espírita se prepara para la muerte buscando desprenderse de las adicciones que tenga; luchando por vivir con más desapego; intentando cultivar virtudes y dominar el ego. Al final, lo que deseamos es ser felices. Comprendemos, porque así nos han aclarado los espíritus en nuestra doctrina, que todas nuestras acciones están encadenadas en una relación de causa y efecto.

En la Revista Espírita, publicada en 1858, Allan Kardec nos ofrece un interesante ensayo basado en la información que recibió de los espíritus y sus observaciones empíricas al trabajar con mediuns. Nos dice, por ejemplo, que el periespíritu, nuestro cuerpo espiritual, es el que trasmite al espíritu las sensaciones del cuerpo físico cuando estamos encarnados. Estando desencarnados, sigue teniendo la función de registrar percepciones y trasmitirlas al espíritu. A medida que evolucionamos, el periespíritu se vuelve más etéreo y menos denso. Progresivamente, el espíritu pasa a experimentar las sensaciones con menor intensidad. Para comprender esta situación planteamos una analogía con el desarrollo moral de forma más general: cuando un espíritu moralmente muy evolucionado vive una situación problemática que a cualquiera de nosotros nos parecería una tragédia, la encaja con más entereza y fe. Nosotros, en cambio, solemos vivir con gran intensidad situaciones que suceden todos los días en todas partes, situaciones que probablemente deben ocurrir a todos en algún momento de nuestras existencias físicas, como puede ser la pérdida de un ser querido o una ruptura conyugal. Se puede decir que a mayor madurez moral, menos situaciones pueden afectar el equilibrio del ser; a menor madurez moral, se vive todo con más pasión, en una auténtica rueda vida de sentimientos. La base de esta reacción emocional puede que sea la propia densidad del periespíritu. Como ya hemos dicho, a medida que evolucionamos, nuestro cuerpo espiritual se vuelve más etéreo y el ser ya no sufre o goza con la misma pasión de los que todavía estamos ensayando para el amor y la caridad.
Bueno familia, que no tenemos ni de lejos la intención de agotar el tema. esto sí, se han planteado algunas preguntas sobre el periespíritu. Por esto os dejo aquí algunos enlaces apra el que quiera hacer repaso del tema:

Paz y bien. Cariños de la hermana menor

lunes, 6 de octubre de 2014

Las sensaciones y percepciones de los Espíritus

Querida familia,

un pequeño recordatorio del equipo de la Cesta Básica y el texto de la clase del próximo sábado.

Cariños de la hermana menor

NO TE OLVIDES DE LA CESTA BÁSICA

NECESITAMOS PRINCIPALMENTE
  • Legumbre (lentejas, alubias, garbanzos)
  • Salsa de Tomate (o bien tomate triturado, tomate pelado,…)
  • Leche
IGUALMENTE NOS FALTAN, PERO CON MENOS URGENCIA:
  • Arroz
  • Café
  • Azúcar
  • Gel de Ducha
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Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita

Tomo Complementario
Módulo 1 – La Vida en el Mundo Espiritual
Guía 3 – Ensayo teórico sobre las sensaciones y percepciones de los Espíritus

Sensaciones y percepciones de los Espíritus

¿Los Espíritus sufren? ¿Qué sensaciones sienten? Esas preguntas nos son dirigidas en forma espontánea, y vamos a intentar resolverlas. En primer término diremos, que para contestar esa inquietud no nos conformamos con las respuestas de los Espíritus. En cierta forma, a través de numerosas observaciones, tuvimos que considerar a la sensación como un hecho.3 Después de estas consideraciones registradas por Allan Kardec en la Revista Espírita del mes de diciembre de 1858, el Codificador le solicita una explicación al Espíritu San Luis sobre la penosa sensación de frío que un Espíritu dice que siente. 

Ese relato intrigó de tal forma a Kardec, que lo llevó a indagar a San Luis: Concebimos los sufrimientos morales como pesares, remordimientos, vergüenza, pero el calor y el frío, el dolor físico, no son efectos morales, ¿sentirán los Espíritus estas sensaciones?3 El Espíritu entonces le respondió con otra pregunta: ¿Tu alma siente frío? No. Pero tiene conciencia de la sensación que actúa sobre el cuerpo.3 Reflexionando sobre estas informaciones, Kardec llega a esta conclusión: De eso parece que hay que llegar a la conclusión de que ese Espíritu avaro no sentía frío real, sino un recuerdo de la sensación del frío que había soportado, y ese recuerdo que él considera como realidad, se torna un suplicio.3 Y el benefactor espiritual enfatiza: Es más o menos eso. Pero quede bien entendido que hay una diferencia, que comprendéis perfectamente, entre el dolor físico y el dolor moral. No se debe confundir el efecto con la causa.3 

Allan Kardec presenta con su peculiar lucidez el siguiente análisis de este tema, tan útil como necesario para la práctica mediúmnica. 

El cuerpo es el instrumento del dolor. Si bien es cierto no es su causa primera, sí es, por lo menos, su causa inmediata. El alma tiene la percepción del dolor; esa percepción es el efecto. El recuerdo que el alma conserva del dolor puede ser muy penoso, pero no puede tener una acción física. De hecho, ni el frío ni el calor tienen capacidad para desorganizar los tejidos del alma, que carece de la facultad de congelarse o de quemarse. ¿No vemos todos los días que el recuerdo o la aprehensión de un mal físico produce el efecto de ese mal como si fuera real? ¿No vemos que hasta causan la muerte? 

Todos saben que aquellos a quienes se les ha amputado un miembro suelen sentir dolor en el miembro que les falta. Es verdad que allí no está la sede del dolor, ni siquiera, su punto de partida. Lo que allí sucede es sólo que el cerebro guardó la impresión de ese dolor. Por lo tanto, es lícito admitir que suceda algo análogo en los sufrimientos del Espíritu después de la muerte. Un estudio profundizado del periespíritu, que desempeña tan importante rol en todos los fenómenos espíritas; en las apariciones vaporosas o tangibles; en el estado en que se encuentra el Espíritu producido por la muerte; en la idea tan frecuentemente manifestada de que aún está vivo; en las situaciones tan conmovedoras que nos revelan los suicidas, los que fueron víctimas de suplicios, los que se dejaron absorber por los gozos materiales, y tantos otros hechos innumerables, arrojan mucha claridad sobre esta cuestión y dan lugar a explicaciones que vamos a brindar en forma resumida.1


Las sensaciones y percepciones que sienten y que relatan los Espíritus, se efectúan por intermedio del periespíritu, que es (...) el principio de la vida orgánica, pero no el de la vida intelectual, que reside en el Espíritu. Es, además de eso, el agente de las sensaciones exteriores. En el cuerpo, esas sensaciones se localizan en los órganos, que les sirven de conductos. Destruido el cuerpo, las sensaciones se tornan generales. De ahí que el Espíritu no diga que le duele más la cabeza que los pies, o viceversa. Pero, no se deben confundir las sensaciones del periespíritu que se ha independizado, con las del cuerpo. A estas últimas sólo las podemos tomar a modo de comparación, no por analogía. Liberado del cuerpo, el Espíritu puede sufrir, pero ese sufrimiento no es corporal, aunque tampoco es exclusivamente moral como el remordimiento, ya que se queja de frío y de calor.

Tampoco sufre más en invierno que en verano: lo hemos visto atravesar llamas sin sentir ningún dolor. Por consiguiente, la temperatura no les causa ninguna impresión. El dolor que sienten no es un dolor físico propiamente dicho: es un vago sentimiento íntimo que el mismo Espíritu no siempre comprende bien, precisamente, porque el dolor no está localizado y porque no lo producen agentes exteriores; es más una reminiscencia que una realidad, reminiscencia sí, pero igualmente penosa. Entre tanto, algunas veces, sucede más que eso, como vamos a ver.1

Actualmente este tema es de fácil comprensión aún para el ciudadano común, debido al progreso alcanzado por las ciencias psíquicas en el siglo veinte y en el actual. Además, este hecho nos hace reflexionar sobre la increíble capacidad de análisis de Kardec pues, sin contar con los conocimientos que hoy tenemos, logró comprender este tema con nitidez. Al continuar con las explicaciones, nos esclarece el Codificador: La experiencia nos enseña que como consecuencia de la muerte el periespíritu se desprende más o menos lentamente del cuerpo; que durante los primeros minutos después de la desencarnación el Espíritu no encuentra explicación a la situación en la que se halla. Cree que no está muerto porque se siente vivo; ve el cuerpo a un lado, sabe que le pertenece, pero no comprende que esté separado de él. 

Esa situación perdura mientras existe algún lazo de unión entre el cuerpo y el periespíritu. Nos dijo cierta vez un suicida: “No, no estoy muerto”. Y agregaba: “Entre tanto, siento que los gusanos me roen.” Indudablemente, los gusanos no le roían el periespíritu y menos aún el Espíritu, sólo le roían el cuerpo. Pero como la separación del cuerpo y del periespíritu no era completa, se producía una especie de repercusión moral que transmitía al Espíritu lo que estaba sucediendo en el cuerpo. Tal vez el término repercusión no sea el más apropiado porque puede inducir a la suposición de un efecto muy material. Era más bien la visión de lo que pasaba en el cuerpo, al cual el periespíritu aún se mantenía unido, lo que le causaba la ilusión que él tomaba como realidad. Así pues, en este caso no habría una reminiscencia, porque él en vida, no había sido roído por los gusanos: se trataba del sentimiento de un hecho actual. Esto demuestra qué deducciones se pueden extraer de los hechos cuando se los observa con atención. Durante la vida, el cuerpo recibe impresiones exteriores y las transmite al Espíritu por intermedio del periespíritu que constituye, probablemente, lo que se llama fluido nervioso. Cuando el cuerpo está muerto, no siente nada más porque ya no están en él el Espíritu ni el periespíritu. Éste, desprendido del cuerpo, siente la sensación, pero como ya no le llega a través de un conducto limitado, esa sensación se torna general.

Ahora bien, como el periespíritu en realidad no es más que un simple agente transmisor, porque es en
el Espíritu donde radica la conciencia, lógico será deducir, que si pudiera existir el periespíritu sin el Espíritu, aquel no sentiría nada, exactamente como ocurre con el cuerpo que murió. Del mismo modo, si el Espíritu no tuviera periespíritu sería inaccesible a toda clase de sensación dolorosa. Esto es lo que sucede con los Espíritus totalmente purificados. Sabemos que cuanto más se depuran, tanto más etérea se torna la esencia del periespíritu, de donde se llega a la conclusión de que la influencia material disminuye en la medida en que el Espíritu progresa, es decir, en la medida en que el propio periespíritu se torna menos grosero.1

Cuando decimos que los Espíritus son inaccesibles a las impresiones de la materia que conocemos, nos referimos a Espíritus muy elevados cuya envoltura etérea no tiene analogía en este mundo. No sucede lo mismo con los de periespíritu más denso, los cuales perciben nuestros sonidos y olores, pero no a través de una parte limitada de sus individualidades, como les sucedía cuando estaban vivos. Se puede decir que las vibraciones moleculares se hacen sentir en todo su ser, y de esa manera, les llega al “sensorium commune”, que es el propio Espíritu, pero de un modo diverso, y, tal vez, también, con una impresión diferente, que produce la modificación de la percepción. Ellos oyen el sonido de nuestra voz, pero nos comprenden solamente por la transmisión del pensamiento, sin el auxilio de la palabra.

Para apoyar lo que decimos está el hecho de que esa comprensión es tanto más fácil cuanto más desmaterializado sea el Espíritu. En lo que concierne a la vista, el Espíritu no depende de la luz como nosotros para ver. La facultad de ver es un atributo esencial del alma para la cual la oscuridad no existe. Con todo, esa facultad es más amplia, más penetrante, en las almas de mayor purificación. El alma o Espíritu tiene pues en sí misma la facultad de poseer todas las percepciones. Éstas se obstruyen en la vida corporal por la índole grosera de los órganos del cuerpo; en la vida extracorpórea se van incrementando en la medida en que la envoltura semi material se hace más sutil.1


Entonces, podemos llegar a esta conclusión conjuntamente con Kardec: Los Espíritus poseen todas las percepciones que tenían en el Tierra, pero en grado más elevado, porque sus facultades no están amortiguadas por la materia. Tienen sensaciones desconocidas para nosotros, ven y oyen cosas que nuestros sentidos limitados no nos permiten ver ni oír. Para ellos no hay oscuridad, a excepción de aquellos que, por punición, están temporariamente en tinieblas.1


Referencia Bibliográfica

1 KARDEC, Allan. El libro de los espíritus. Pregunta 257. Comentario.
2 ______. Qué es el espiritismo. Capítulo II: Nociones elementales de Espiritismo. Ítem 17: De los Espíritus.

3 ______. Revista espírita. Periódico de Estudios Psicológicos. Año 1858. Año I. diciembre de 1858. Nº 12. Ítem: Sensaciones de los Espíritus.

domingo, 5 de octubre de 2014

Conocimiento es responsabilidad

Hola familia,

ayer en nuestra clase de estudio Sistematizado del Evangelio, nos dedicamos a comprender la máxima “mucho se pedirá a aquél que mucho recibió”. Empezamos leyendo el texto de estudio y luego pasamos a una dinámica que tenía por objetivo reconocer la abundancia de talentos que tenemos todos, pese a que muchas veces no los seamos capaces de ver.

Algunos compañeros quedaron responsables de contestar algunas preguntas, compartiendo sus talentos con los demás. Las preguntas y nuestras respuestas son las que os pongo a continuación:

1 ¿Qué significa la expresión de Jesús: “mucho se pedirá a aquél que mucho recibió?
Que los talentos que recibimos de Dios, sean los del conocimiento, sean los de los bienes materiales, deben ser multiplicados a favor del prójimo y nos imponen una responsabilidad mayor ante la Providencia Divina y nuestros semejantes.

2 ¿La ignorancia justifica el error?
Justificar no es el término. La ignorancia sólo atenúa la punición. Es evidente que, mal contrario de ignorante, aquél que sabe más debe proceder mejor, bajo pena de, no actuando así, sufrir más por ser más responsable.

3 Siendo así, ¿no es más aconsejable saber menos, pues así, menos cuentas tendremos que presentar a Dios?
Eso constituye un regocijo efímero, que sólo hará que retardemos nuestro progreso, a cuya ley, antes o después, inexorablemente tendremos que adherirnos.

4 ¿De qué ceguera nos habla aquí Jesús? ¿Sería la de los ojos físicos?
No. Se trata de la ceguera del alma, que puede ser voluntaria, en las personas que no quieren ver la verdad, personificada por Jesús. La Providencia Divina nos cobra en la misma proporción que nos ofrece: si recibimos mucho, mayor es nuestra obligación de multiplicarlo a favor del prójimo. Si erramos por desconocer la verdad, seremos menos punidos (y no perdonados), he aquí que Dios sólo nos cobra lo que de Él hemos recibido. Dios nos pune, no solamente por nuestros errores cometidos, sino también, por nuestra inercia, comodismo y mala voluntad. “El peor ciego es aquél que no quiere ver”.

5 ¿Por qué los fariseos eran grandes pecadore? Porque conocían la ley de Dios, la predicaban, pero no la practicaban.


6 ¿El Evangelio está al alcance de todos?
Sí, pues él vino para alcanzar a todos, pudiendo su aprendizaje ser accesible y adquirido por todos, inclusive por analfabetos, simplemente escuchando sus prédicas.

7 ¿El conocimiento del Evangelio implica la vivencia de sus enseñanzas?
Su conocimiento implica proporcional responsabilidad por los actos cometidos. Siendo así, aquellos que lo conocen y no lo viven serán más severamente punidos.

8 ¿El conocimiento espírita propicia más responsabilidad?
Sí. Con todo, también mayores alegrías, si es bien practicado.

La enseñanza de los espíritus, que se esparcen por todas partes, permite que las máximas del Evangelio se extiendan a todos, letrados o iletrados, creyentes o incrédulos, cristianos o no. El Evangelio no es sólo una admirable filosofía de vida, pero encierra las propias leyes de la vida, a las cuales estamos subordinados. “A los espíritas, pues, mucho les será pedido, porque mucho han recibido; pero también, a los que lo hubieran aprovechado, mucho les será dado”.

La conclusión de la tarde fue la siguiente:
Los talentos que recibimos de Dios, en términos de conocimiento y bienes materiales, deben ser multiplicados en favor del prójimo. Delante de Dios, la responsabilidad de nuestros actos es directamente proporcional al esclarecimiento del que ya somos portadores. Debemos buscar ser personas sencillas, esforzándonos por vivir según el conocimiento espiritual del que ya disponemos.
¡Que seamos dignos de llevar el nombre el Señor en los lábios, haciendo nuestros corazones permeables  su dulce y pacificadora influencia!


Cariños de la hermana menor

miércoles, 1 de octubre de 2014

Se pedirá mucho al que ha recibido mucho

Hola familia,

el próximo sábado nos dedicaremos a nuestro estudio sistematizado del Evangelio, bajo las luces de la doctrina Espírita.

Os invitamos a leer el texto base de nuestro estudio, reflexionar y prepara mentes y corazones para una oportunidad más de auto-conocimiento y crecimiento personal.

Cariños,

La hermana menor

Se pedirá mucho al que ha recibido mucho

10. Porque aquel siervo que supo la voluntad de su Señor y no se apercibió, y no hizo conforme a su voluntad, será muy bien azotado. - Mas el que no supo e hizo cosas dignas de castigo, poco será azotado. Porque a todo aquél a quien mucho fue dado, mucho le será demandado; y al que mucho encomendaron, más le pedirán, (San Lucas, cap. XII, v. 47 y 48).

11. Y Jesús dijo: Yo vine a este mundo para juicio: para que vean los que no ven, y los que ven sean hechos ciegos. - Y lo oyeron algunos de los fariseos, que estaban con El. Y le dijeron: ¿pues qué, nosotros somos también ciegos? - Jesús lesdijo: Si fuéseis ciegos no tendríais pecado: mas ahora porque decís vemos, por eso permanece vuestro pecado. (San Juan, capítulo IX, v. 39, 40 y 41.)

12. Estas máximas, sobre todo, encuentran su explicación en la enseñanza de los espíritus. Cualquiera que conozca los preceptos de Cristo, seguramente es culpable si no los practica; pero como que el Evangelio que los contiene no está esparcido sino en las sectas cristianas, entre éstas, ¡cuántas personas hay que no le comprenden! Resulta de esto que las mismas palabras de Jesús son perdidas para el mayor número.

La enseñanza de los espiritus que reproduce estas máximas bajo diferentes formas, que las desarrolla y comenta para ponerlas al alcance de todos, tiene de particular que no está circunscripta, y que todos los letrados e iletrados, creyentes e incrédulos, cristianos o no, puedan recibirla, puesto que los Espíritus se comunican por todas partes; ninguno de los que la reciben directa o indirectamente pueden pretextar ignorancia; no pueden excusarse ni con su falta de instrucción ni con la obscuridad de su sentido alegórico. Aquel, pues, que no saca provecho de ella para su mejoramiento, que la admira como cosa interesante y curiosa, sin que su corazón se conmueva, que no es ni menos vano ni menos orgulloso, ni menos egoísta ni menos apasionado por los bienes materiales, ni mejor para su prójimo, es tanto más culpable cuantos más medios tiene de conocer la verdad.

Los médiums que obtienen comunicaciones buenas son aún más reprensibles si persisten en el mal; por-que muchas veces escriben su propia condenación y porque, si no les cegara el orgullo, reconocerían que los espíritus se dirigen a ellos mismos. Pero en lugar de tomar para ellos las lecciones que escriben, o que ven escribir, su sólo pensamiento es aplicarlas a los otros, realizando de este modo estas palabras de Jesús:

"Veis una paja en el ojo de vuestro vecino y no veis una viga en el vuestro.”

Por estas otras palabras: "Si fueseis ciegos no tendríais pecado", Jesús entiende que la culpabilidad está en razón de las luces que uno posee; así, pues, los fariseos que tenían la pretensión de ser y que en efecto eran la parte más ilustrada de la nación, eran, por lo mismo, más reprensibles a los ojos de Dios que el pueblo ignorante. Lo mismo sucede hoy.


A los espiritistas, pues, se les pedirá mucho, porque han recibido mucho; pero también se dará mucho a los que se habrán aprovechado. El primer pensamiento de todo espiritista sincero debe ser el de buscar en los consejos dados por los espíritus, si hay alguna cosa que le concierne. El Espiritismo viene a aumentar el número de los "llamados"; por la fe que da, también multiplicará el número de los "escogidos".