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lunes, 23 de diciembre de 2019

Evolución del concepto de Espíritu

Por Álvaro Velez Pareja
Cartagena, Colombia.


Toda idea, todo concepto, toda noción tiene su prehistoria; así mismo, los principios y fundamentos de la Doctrina Espírita la han tenido; estos han venido desarrollándose y evolucionando a través de los tiempos y de las distintas civilizaciones, razón por la cual es relativamente fácil encontrar sus vestigios en muchos escritos, discursos, creencias, dogmas y enseñanzas de la antigüedad. Las nociones sobre Dios, el espíritu, el universo, la muerte, la supervivencia del alma, la vida futura, la moral, etc., aparecen en unas ocasiones vagas, veladas, más o menos claras en algunos casos; con el paso del tiempo se han ido redefiniendo y clarificando en concordancia con el desarrollo y evolución del pensamiento y la ciencia, hasta adquirir formas y expresiones más racionales, claras y objetivas como hoy las encontramos haciendo parte de la Doctrina Espírita.


Concepto de Espíritu en diversos contextos

Veamos algunos significados de “espíritu” tomados de la web:
-“Entidad abstracta tradicionalmente considerada la parte inmaterial que, junto con el cuerpo o parte material, constituye el ser humano; se le atribuye la capacidad de sentir y pensar. Persona considerada sólo desde la perspectiva emocional e intelectiva”.
-“El espíritu es la gracia que un Dios o un ser superior da al hombre para diferenciarse del resto de los animales. Alma racional donde reside el pensamiento, la espiritualidad y la comunión”.
-“En el ámbito de la religión, el espíritu es una entidad no corpórea (es decir, que no tiene cuerpo o manifestación corporal). Un ser espiritual puede ser un ángel, un fantasma, etc.”

Si consultamos el significado de “espíritu” en algunos diccionarios, referidos a distintos contextos teológicos, filosóficos y antropológicos, se puede establecer el siguiente resumen:
1) Soplo, soplo vital, soplo de Dios, aliento, hálito, exhalación.
2) Animo, vigor, esfuerzo, energía, vigor natural, vivacidad, humor, gracia.
3) Virtud, carácter, carácter íntimo, tendencia.
4) Moral, conciencia, juicio.
5) Ánima, genio, demonio.
6) Pensamiento, razón, raciocinio, sabiduría, idea, reflexión, inventiva, agudeza, ingenio.
7) Esencia, substancia, principio, principio generador, principio vital, forma viviente inmaterial, substancia inmaterial.
8) Inteligencia, principio inteligente, alma, alma racional, psiquis.
9) Otros significados filosóficos: Hegel: idea, idea absoluta, ser universal, espíritu subjetivo, espíritu objetivo, espíritu absoluto. Idealistas alemanes: realidad opuesta a la materia, manera de ser del hombre como ser histórico. V. Cousin: yo interior profundo. Klages: realidad opuesta al alma. Sprager: conjunto de objetivaciones de la vida individual. Scheler: conjunto de actos superiores centrados en la unidad dinámica de la persona. Hartmann: parte del ser por la cual penetran los valores y zona de contacto de la humano con lo ideal.


"Espíritu" según Escoláticos y Tomistas

José Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofía (1994, pp.1100 – 1104) analiza extensamente el concepto de espíritu empleado en el vocabulario escolástico, especialmente en algunos autores tomistas quienes conceptualizan al espíritu como substancia, forma viviente inmaterial o substancia inmaterial. Para ellos es una realidad “espiritual” que posee independencia intrínseca de la materia en cuanto a su ser y dependencia extrínseca de la misma.


Espíritu y Alma

Entre los conceptos de espíritu y alma se han establecido semejanzas, diferencias y hasta oposiciones que han sido motivo de extensas consideraciones y discusiones entre teólogos, filósofos, antropólogos, sociólogos y psicólogos; Algunos igualan las dos nociones, otros les señalan distinciones y hasta oposiciones. Autores contemporáneos como Jasper, Scheler, Ortega y Gasset y Noltenius distinguen entre espíritu y alma concibiendo al primero como sede de los actos racionales y al segundo como sede de los actos afectivos y emotivos. Otros autores consideran ambos términos como sinónimos debido a que se atribuyen al espíritu características esenciales y facultades atribuidas tradicionalmente al alma y viceversa, de lo cual se han originado tesis similares. A través de la historia se ha visto casos de pensadores que han preferido el término “alma”, llegando a evitar completamente el de “espíritu”; también se encuentran muchos casos en que se conceptualiza al espíritu como “principio pensante” y al alma como “principio vivificante”.


Concepto de Alma en Tomás de Aquino

Tomás de Aquino, “siguiendo a autores antiguos” emplea el vocablo “ánima” para designar al principio vital y “ánimus” para referirse al principio inteligente en el hombre. El autor prefería emplear el término “alma” en sus escritos. Veamos el siguiente resumen:
-El alma es creada por Dios; es inmortal e individual.
-El alma es la forma substancial del cuerpo. Está toda en todo el cuerpo y en cada parte de éste.
-El alma es el principio del ser y de la acción.
-El hombre es un compuesto de alma y cuerpo; es unidad psicosomática.
-El alma racional ordena y se une al cuerpo siendo su forma substancial y único principio vital.
-“El hombre está compuesto de cuerpo y de alma a la manera que se constituye una tercera cosa a partir de otras dos, la cual no es ninguna de éstas. El hombre, por tanto, ni es alma ni es cuerpo” (El Ente y la Esencia).
-“Resulta del alma y del cuerpo una sola existencia en un solo compuesto, aunque la existencia del alma no sea dependiente del cuerpo”. (Ibíd.).
-“No es necesario empero, que, una vez destruido el cuerpo, desaparezca la individuación del alma”. (Ibíd.).
-“Por ello, el alma intelectual no solo ha de tener la facultad de entender, sino también la de sentir”. (Suma Teológica).


Alma en las obras de Allan Kardec

Sin pretensiones de poseer la verdad absoluta ni definitiva, la Doctrina Espírita nos presenta la definición más clara de lo que es el alma, en la condición de espíritu encarnado. En la Introducción de El Libro de los Espíritus encontramos que Kardec expresa: que “el alma es un ser moral distinto, independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte”. “Ser inmaterial e individual que reside en nosotros y sobrevive al cuerpo”.  (L.E. Introducción).

Así mismo, en el ítem 76 de esta obra dice: “¿Qué definición puede darse de los espíritus?” -«Puede decirse que los espíritus son los seres inteligentes de la creación. Pueblan el universo fuera del mundo material». (L.E. Cap. I).

De esta forma, en la Doctrina Espírita los términos alma y espíritu son sinónimos, según su estado como encarnado o desencarnado. Veamos:
L.E. 134. ¿Qué es el alma?    -«Un espíritu encarnado».
-¿Qué era el alma antes de unirse al cuerpo?   -«Espíritu».
-¿Las almas y los espíritus son, pues, una misma cosa?  -«Sí, puesto que las almas no son más que espíritus. Antes de unirse al cuerpo, el alma es uno de los seres inteligentes que pueblan el mundo invisible, y que toman temporalmente una envoltura carnal para purificarse e ilustrarse».

A lo largo de todo el capítulo I de El Libro de los Espíritus (De Los Espíritus, ítems 76 a 99), encontramos muchas informaciones transmitidas por los Espíritus Superiores a Allan Kardec, constituyendo, hasta el momento, las nociones más claras, objetivas y completas sobre el origen, naturaleza y acción de los espíritus. Como sabemos, estas informaciones y explicaciones se desarrollan ampliamente a lo largo de todos los libros de la Codificación Espírita, complementadas posteriormente por algunos autores continuadores de Kardec en su misma línea de pensamiento y por determinadas obras acreditadas de la extensa literatura mediúmnica.

sábado, 23 de marzo de 2019

¿Hay espíritus?


Por David Santamaría

Así tituló Allan Kardec el primer capítulo de la primera parte de El Libro de los Médiums. Este título nos servirá de punto de partida (y de conclusión) para esta digresión filosófica en torno a una cuestión de tanto interés como son las investigaciones científicas con embriones congelados. Tema que enfocamos, evidentísimamente, con grandes cuidados y limitaciones (filosóficas y sin duda científicas).

El principal punto de preocupación, desde la órbita espiritista, sería precisamente el de responder categóricamente a esa pregunta inicial: ¿Hay Espíritus – puede haber espíritus – ligados a esos embriones congelados? Si la respuesta fuese afirmativa, las connotaciones morales a la hora de su utilización por parte de la Ciencia serían evidentes.

Ciertamente se han vertido algunas opiniones que presentan vínculos preocupantes. Se han visto planteamientos alejados del pensamiento de Kardec[1], para defender la posición favorable a esa investigación haciendo hincapié en la no presencia de espíritus en esos embriones congelados. Somos plenamente del parecer de que, probablemente[2], en ningún caso habría espíritus prisioneros de esos embriones. Sin embargo, no compartimos algunos de los argumentos que se esgrimen para apoyar esa probable realidad de la no presencia de almas en esas células: dicen algunos que el lazo real entre periespíritu y cuerpo se da, no en el momento de la fecundación, sino en el momento del alumbramiento. O sea, no habría una ligazón directa entre Espíritu y cuerpo, sino que lo que habría es una unión del Espíritu reencarnante con la mente de la madre. Por ello, en ningún caso podría darse la presencia de un Espíritu en las células embrionarias.

Pensamos que se trata de opiniones extrañas en un contexto espiritista kardecista. Y pensamos, también, que apoyándonos en dos autores de tanto peso como Allan Kardec y Gabriel Delanne, podemos encuadrar correctamente el problema y llegar a planteamientos más sencillos.

No es únicamente en El Libro de  los Espíritus[3] que Allan Kardec defiende que la unión espíritu- cuerpo (a través del periespíritu) se  inicia  en  el momento  de  la  fecundación del óvulo femenino. Insiste[4] nuevamente Kardec en este tema en el capítulo III de ¿Qué es el Espiritismo? (“El hombre durante la vida terrestre”, ítem 116):

“¿Cómo y en qué momento se opera la unión del alma con el cuerpo?

“Desde la concepción el Espíritu, aunque errante, se halla ligado por un lazo fluídico al cuerpo al que debe unirse. Este  vínculo  se  estrecha  cada  vez más a medida que el cuerpo se va desarrollando. A partir de ese instante el Espíritu es presa de una turbación que sin cesar aumenta. Cuando el  nacimiento está cerca su turbación es completa, el Espíritu pierde la conciencia de sí y sólo gradualmente irá recobrando sus ideas[5], desde el momento en que el niño comienza a respirar. Sólo entonces es completa y definitiva[6] la unión.”

Además, si la unión Espíritu (periespíritu) - cuerpo no se diera hasta el momento del nacimiento, nos preguntaríamos cuál sería el papel del periespíritu durante el proceso de desarrollo fetal. Para Gabriel Delanne el periespíritu constituye la “idea directriz” sobre la cual se estructura el cuerpo físico. Así, en La Evolución Anímica (Cap. 1º), en el apartado “¿Por qué se muere?” podemos leer:

“La fuerza vital no puede por sí sola explicar la forma, que es la característica de todos los individuos vivos, ni puede tampoco hacer comprender la jerarquía sistematizada de todos los órganos ni su sinergia para el esfuerzo común, puesto que a la vez son autónomos y solidarios; para esto es de absoluta necesidad que intervenga el periespíritu, es decir, un órgano que posea las leyes organogénicas que mantiene la fijeza del organismo en medio de las incesantes mutaciones de las moléculas materiales.” (Todos los resaltados provienen del original).

“Mediante las experiencias espiritistas hemos podido comprobar que los espíritus tienen la forma humana, y que esta forma no es meramente aparente, sino que el periespíritu es todo un organismo[7] fluidico sobre el cual se modela la materia que se organiza para confeccionar el cuerpo físico.” (Cap. 1º, apartado “Utilidad fisiológica del periespíritu”).

La célula primitiva es absolutamente la misma en todos los vertebrados; nada en ella indica que dará nacimiento a tal individuo mejor que a tal otro, puesto que su composición es idéntica para todos. Es preciso, pues, admitir la intervención de un nuevo factor que determine en qué condiciones ha de ser construido el edificio vital, y este factor no puede ser otro que el periespíritu, que es quien contiene en sí el propósito determinado, la ley todopoderosa que servirá de regla inflexible al nuevo organismo y le señalará, según el grado de su evolución, el lugar que debe ocupar en la escala de las formas. Esta acción directriz tiene lugar en el embrión.

“(…) La idea directriz la hallamos tangiblemente realizada en la envoltura fluídica del alma; ella es quien incorpora la materia, la que vela por la sustitución de las partes usadas y destruidas, la que preside a las funciones generales y la que mantiene el orden y la armonía en medio de este torrente de materia que sin cesar se renueva.” (Cap. 1º, apartado “La idea directriz”).

Así, pues, el concurso del periespíritu es imprescindible para el correcto desarrollo fetal. El periespíritu es el archivo biológico de las experiencias orgánicas milenarias del ser humano. El periespíritu es la idea directriz que comanda el desarrollo del cuerpo desde el primer instante. Si no hubiera unión del espíritu con su cuerpo desde el momento mismo de la concepción, ¿cómo podría el  periespíritu  ejercer  esa  función  de  idea  directriz?  Se podría argumentar que la mente materna podría suplir, inconscientemente, esa función; o sea, que la mente o el periespíritu materno ejercerían de idea directriz. Si eso fuera así, esa nueva forma humana seguramente tendría siempre un notable parecido con la forma materna; sin embargo, sabemos que ello no ocurre así en muchísimos casos.

Pensamos que no es necesario aceptar esas ideas extrañas para justificar que los embriones congelados no poseerían un alma ligada a ellos.

Estamos convencidos de que, muy probablemente, no hay ningún espíritu “atado” a esos óvulos fecundados, aunque ciertamente el andamiaje genético ya existente en los mismos, será determinante a la hora de asignarlo a tal o a cual espíritu para su encarnación en ese cuerpo (en el caso de que durante la posible implantación uterina, ésta tenga éxito).

Sin  embargo, no nos atreveríamos a negar de forma rotunda la posibilidad de que, por necesidades imperiosas provenientes del pasado, algún espíritu no pueda ser forzado a permanecer vinculado a alguno de esos embriones, con la consecuente angustia de su ignorancia acerca de la resolución de su situación.

A pesar de lo afirmado en el párrafo anterior, no creo que ello debiera ser un obstáculo para la utilización de cualquier embrión congelado desechado, aunque en alguno existiera la posibilidad de la presencia de un espíritu. Seguramente que para ese hipotético acompañante de alguno de esos embriones congelados la utilización -nunca con desarrollo fetal- de esa célula, que acabará comportando la destrucción de la misma, resultaría ser una liberación para esa alma.

Por lo tanto a la pregunta de si hay, o puede haber, espíritus ligados a esos embriones, responderíamos que probablemente no; pero, que si los hubiere -y debido a las especiales connotaciones causales que seguramente acompañarían a esos espíritus- ello no sería óbice para su utilización experimental.





[1] Lo que por sí mismo no implicaría nada, ya que se puede disentir de alguna opinión de Kardec -siempre con argumentos racionales encima de la mesa- sin que ello implique un desacuerdo con los planteamientos generales del Fundador del Espiritismo.
[2] Como ya ampliamos más adelante, nunca podremos ser absolutamente taxativos en este tema.
[3] “El Libro de los Espíritus”, ítems 344 y 345
[4] Esa misma insistencia demuestra que se trata de un tema perfectamente meditado por Kardec, y no de una opinión poco trabajada.
[5] Ideas que, como mucho en el común de los espíritus encarnados, se traduce en tendencias, reminiscencias, algunas ideas innatas; pero, casi nunca en percepciones nítidas procedentes del pasado.
[6] Veamos también en “El Libro de los Espíritus”, ítem 353 (el resaltado es nuestro): “Dado que la unión del Espíritu al cuerpo sólo se lleva a cabo en forma completa y definitiva después del nacimiento, ¿se puede considerar que el feto tiene un alma?
“El Espíritu que debe animarlo existe, en cierto modo, fuera de él. Por consiguiente, para hablar con propiedad, el feto no tiene un alma, puesto que la encarnación está sólo en vías de operarse. No obstante, se encuentra ligado a la que habrá de tener.”
 A pesar de esta exposición pensamos que esa unión, aunque no esté completamente plasmada, sí que constituye un lazo real, único y totalmente vinculante. Por lo tanto, podemos afirmar que el alma sí que está ya ligada a su cuerpo en ese estado fetal.
[7] Somos más bien reacios a aceptar esta noción de “organismo” referida al periespíritu. No parece necesario que el periespírtu deba poseer las características de un organismo, sino que, más bien, podemos suponer que esa envoltura del alma integre una especie de software en el cual estaría siempre a punto la última versión de las conquistas orgánicas del individuo humano. Así, pues, esa envoltura no tendría ni corazón, ni cerebro, ni riñones, y menos aún corriente sanguínea, como hemos oído afirmar en alguna ocasión…; la información de esas y de todas las estructuras orgánicas estaría almacenada (de forma conveniente, aunque no sepamos explicitarla) hasta que sea necesario su concurso en la siguiente encarnación del Espíritu y, también, en el mantenimiento celular y orgánico en la presente encarnación.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Las evocaciones espíritas y sus desventajas

Por Fernando Lora


Las evocaciones espíritas y sus desventajas “Allan Kardec, repitiendo las experiencias de los grandes iniciados del pasado, en los tiempos modernos se hizo notable por sus excelentes cualidades morales y culturales que le engalanaban la personalidad, sobre todo por el coraje, la serenidad y la nobleza con que evocaba a los Espíritus”. Vianna de Carvalho, Médiums y Mediumnidades. 




En el capítulo XXV de El Libro de los Médiums párrafo 269 Kardec afirma "Los Espíritus pueden comunicarse en forma espontánea o acudir a nuestro llamado, es decir, venir cuando los evocamos". Hay quien juzga que no es conveniente evocarlos, porque no siempre tenemos la certeza de que el Espíritu comunicante sea el que fue evocado. En la antigüedad oriental era común la práctica de la evocación de los muertos, en todas las culturas en la intimidad de los templos endiosaban a los adivinos, oráculos y sacerdotes, profetas y pitones que eran quienes conseguían traducir el pensamiento, pues a través de su sensibilidad ellos regresaban al contacto humano. 

En Grecia se volvieron notables los santuarios, en los cuales ocurrían las evocaciones de los dioses, especialmente el de Delfos que ha quedado como referencia histórica sobre la legitimidad de las comunicaciones entre los seres que desencarnaron y los hombres. El cristianismo primitivo sentó sus bases espirituales en el intercambio con las divinidades protectoras, que se presentaban espontáneamente, conduciendo a las mentes y apoyando a los hombres en sus emprendimientos elevados. Este intercambio se reinició con Jesús. 

En las reuniones de los discípulos y de los continuadores de Su Obra de amor, las comunicaciones espirituales se volvieron el vehículo seguro para el éxito del despertar de conciencias. San Juan Crisóstomo, San Basilio, Orígenes, Constantino, entre muchos, fueron excelentes médiums que auxiliaron a la divulgación y al esclarecimiento de las almas hacia la vida superior. En la actualidad la cuestión de las evocaciones espíritas precisa ser analizada con criterio y buen juicio, porque hay ventajas y desventajas en las comunicaciones producto de las evocaciones directas debido a la falta de confiabilidad del Espíritu evocado. Esto ocurre porque no siempre se tiene la autoridad moral adecuada del experimentador, del grupo y del médium para alejar a los Espíritus mistificadores y frívolos; el Espíritu puede querer o no querer comunicarse; o puede no estar en condiciones para transmitir su pensamiento, sea porque esté en el umbral y no tenga permiso o porque esté encarnado; puede también que no haya la afinidad fluídica necesaria con el médium. Por tanto estas dificultades normales en la cotidianidad de la vivencia mediúmnica nos atestigua que existen serias desventajas en lanzarse a evocar a los Espíritus. 

En los tiempos de la Codificación de la Doctrina Espírita eran necesarias y convenientes las evocaciones para crear el marco teórico que nos brinda la Doctrina gracias a la incuestionable autoridad moral de Kardec. Saber y desvelar la vida más allá de la tumba, qué ocurre en el momento de la muerte, analizar la turbación inmediata a la muerte, por qué esta gran variedad de situaciones. Conocer qué pasaba con un suicida, un criminal, una persona de bien, por qué de las grandes expiaciones, por qué se sufre, hasta cuando dura este padecer del alma, cuándo ocurre el arrepentimiento-expiación y reparación de nuestras faltas que hacen infelices a los desencarnados. Y comprendiendo todo esto conocer la finalidad de la vida, que es única, perpetua, con dos fases: una en la vida errante, nuestra vida normal, y la otra como encarnado. 

Para Kardec era necesario abordar todas estas grandes cuestiones de la vida pero, como dice Vianna de Carvalho, el maestro de Lion poseía "las credenciales seguras para realizar las evocaciones" y no todos los individuos o grupo mediúmnicos disponen de este aval para el trato seguro con lo invisible. Era necesario en su tiempo realizar todo ese trabajo de investigación y comprobación con el método científico de Kardec, con la rectitud y honestidad de un hombre de bien encarnado, cualidades morales que dieron sus frutos inigualables cumpliendo con la gran misión de Codificar el Espiritismo, la Tercera Revelación. Pasada esta etapa de la Codificación los grupos mediúmnicos están ahora más enfocados al auxilio a los desencarnados sufrientes, quienes encuentran alivio en las huestes del Consolador prometido por Jesús. Médiums misioneros traen en la actualidad la tarea de seguir desvelando lo invisible en diversos puntos, proporcionándonos obras psicografiadas de gran valía y dando curso a la progresiva revelación de la Doctrina Espírita. 

Casi 80 años después de El Libro de los Médiums, el Espíritu Emmanuel examinó el tema de las evocaciones en la pregunta 369 del libro El Consolador psicografiado por Francisco Cándido Xavier: - ¿Es aconsejable la evocación directa de determinados Espíritus? No somos de los que aconsejamos la evocación directa y personal, en ningún caso. Si esa evocación es pasible de éxito, su factibilidad solamente puede ser examinada en el plano espiritual. De ahí la necesidad de ser espontáneos, porque en el complejo de los fenómenos espíritas la solución de muchas incógnitas espera el avance moral de los aprendices sinceros de la Doctrina. 

Podréis objetar que Allan Kardec se interesó por la evocación directa procediendo a realizaciones de esa naturaleza, pero necesitamos ponderar en su esfuerzo la tarea excepcional del Codificador aliada a necesidades y méritos aún distantes de la esfera de actividad de los aprendizajes comunes. Hay que enfatizar que Kardec aunque utilizó las evocaciones directas muchas veces también admitía las comunicaciones espontáneas en las reuniones de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, como podemos verificar en la Revista Espírita que las espontaneas eran más frecuentes que las directas. En la literatura mediúmnica también encontramos señalamientos de André Luiz en el libro Conducta Espírita, capitulo 25, donde corrobora la propuesta hecha por Emmanuel. Él dice: "Abolir la práctica de la invocación nominal de tal o cual Entidad, en razón de los inconvenientes y de lo innecesario de tal procedimiento en nuestros días, tratando de identificar a los benefactores y amigos espirituales por los objetivos que demuestren y los bienes que siembren." 

Otros Espíritus también recomiendan lo mismo. Es el caso de Vianna de Carvalho en el libro Médiums y Mediumnidades por la psicografía de Divaldo Pereira Franco quien nos afirma: "Lo ideal en las experiencias mediúmnicas es esperar las manifestaciones espontáneas, más naturales, no forzadas, para aprender las técnicas de identificación así como enseñorear los delicados procesos de comunión espiritual, pudiéndonos colocar a salvo de las trampas y obsesiones evitables, que normalmente propician la imprudencia y la precipitación". 

Como se deduce de todas estas observaciones en los grupos mediúmnicos actuales bien orientados sus comunicaciones son espontáneas bajo el amparo de los Benefactores espirituales que los dirigen y que, conociendo los intríngulis y necesidades de los Espíritus comunicantes, de los médiums, del grupo mediúmnico y del Centro Espirita, buscan su defensa y su preservación. Como conclusión tomaremos estas apreciaciones de Vianna de Carvalho del libro anteriormente citado: "La presunción humana, que piensa que todo lo puede, se vuelve un gran impedimento en el área de las evocaciones serias, pues abre un campo de vibración para comunicaciones vulgares y decepcionantes. Actúan bien aquellos que interesados en el aprendizaje, ante el intercambio espiritual esperan que ocurran las de naturaleza espontánea, pudiendo analizarlas y sacar de ellas lecciones provechosas, consoladoras, necesarias a la fe racional y al equilibrio de la paz interior". 


Bibliografía: 

Libro de los Médiums, Allan kardec, capítulo 25. 

Médiums y Mediumnidades, por el Espíritu Vianna de Carvalho, psicografiado por Divaldo Pereira Franco. 

El Consolador, por el Espíritu Emmanuel, psicografiado por Francisco Cándido Xavier.

Conducta Espírita, por el Espíritu André Luiz, psicografiado por Waldo Viera.

domingo, 4 de marzo de 2018

La cuna y el túmulo

¡Buenas tardes!

Ayer hemos compartido una maravillosa tarde de estudio sobre el Evangelio según el Espiritismo, con uno de los temas más delicados que podemos afrontar como seres humanos: Muertes prematuras.

El Capitulo V - Bienaventurados los afligidos, quizás sea el capítulo más largo del Evangelio según el Espiritismo, podría ser porque trata de temas de nos toca el alma desde el más profundo de la esencia. Trata de temas difíciles de entender sin la perspectiva de la vida inmortal, de la esperanza en el porvenir, del consuelo de las comunicaciones mediúmnicas, de amor infinito del Padre Creador hacía nosotros.

Desde hace unos meses venimos estudiando cada una de los temas de este capítulo, reflexionando respecto la necesidad de su entendimiento y como ponerlo en práctica en la existencia actual. En ningún momento nos habla los espíritus codificadores que seria tarea fácil, pero en todo momento nos esclarecen, nos encorajan a seguir adelante, nos orientan que nada es imposible, que la clave principal es desapegarse de las ideas materialistas e inmediatas.

Lo primero que nos viene a nuestro pensamiento cuando de la muerte prematura de un ser querido es que Dios es injusto, que se lleva a los más jóvenes antes de los mayores, a los buenos antes de los malos, etc. Aqui podemos detectar nuestra falta de perspectiva hacía el porvenir, la falta de fe, nuestra egoismo y juicio hacía las cosas que no comprendemos. Todos estamos susceptibles a este pensamiento, sea espíritas o no, los que creen el algo o no.



Pero, ¿cómo entender el por qué de esta pérdida? ¿Cómo vivir en ella?

Hay una gran diferencia entre entender y comprender. Ya hemos estudiado anteriormente que aún no podemos comprender todo lo que pasa en nuestra vida inmortal, simplemente por la falta de madurez debido a la nuestra niñez espiritual, pero tenemos aceptar este dolor de la perdida, esa separación momentánea entre los dos lados de la vida, con amor y respeto hacia uno mismo y al otro que se encuentra del otro lado.

Comprender que estar en la carne es la vez una dádiva para aprender y una cárcel para el espíritu, podría ayudarnos a aceptar el cambio de plano (muerte física) de manera más activa. Que el dolor pueda ser sustituido por la añoranza y doses de oración, beneficiando el ser que se encuentra del otro lado, y a nosotros con los dulces bálsamos del amor del Padre.

Tenemos total consciencia que no es tarea fácil pero tantos testimonios, ayer mismo en nuestra clase, de madres y padres que tuvieron de afrontar la pérdida de un hijo o de una hija prematuramente, nos consuelo, nos hace creer que si es posible, transformar el dolor en más amor, en los dos lados de la vida.

Los pequeninos que han partido hacia la vida espiritual están amparados, nos cumplido con su existencia en el momento, han podido depurar faltas y aprender más que nadie que es ser amado... el amor no tiene tamaño ni dosis, nunca se acaba, traspasará las fronteras del conocido y del desconocido, sin formulas o comprensión racional, simplemente viajan con el pensamiento a través del Fluido Cósmico Universal, hacia aquellos que lo esperan; y nosotros recibiremos en cambio el mismo amor o más si estamos conscientes y de brazos abiertos.

Tomamos con pinzas para decir que la muerte prematura es un designio divino pero el Evangelio de Jesús es el camino donde encontramos la preparación y el fortalecimiento para soportarla.

La cuna el túmulo son puertas de entrada y salida de la escuela de la vida física, en la caminata evolutiva rumbo a la felicidad definitiva del espíritu inmortal.


"Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados."


¡Os deseamos una maravillosa semana!


domingo, 24 de diciembre de 2017

El problema de la verdad desde la filosofía espiritista

Por Miguel Vera Gallego



La tarea básica de toda filosofía es indagar lo verdadero, buscarlo metódicamente y transmitirlo a aquellos que ansían saber. Habitar en las tinieblas de la ignorancia, en la oscuridad de la incertidumbre ha sido considerado uno de los peores enemigos de lo humano. De ahí que el presupuesto epistemológico de la actividad filosófica sea la afirmación de que el hombre, con sus cualidades intelectuales y su voluntad de saber, es capaz de conocer la verdad, y una vez conocida ha de difundirla a los demás.

La ardua ascensión del personaje de la caverna de Platón desde la oscuridad a la claridad del sol, y el ardiente deseo de regresar a la caverna para “iluminar” a los ignorantes habituados a las sombras de la realidad –tarea realizada por el maestro Sócrates- representa simbólicamente el duro esfuerzo intelectual que implica acceder a algo verdadero y transmitirlo a los demás, no siempre dispuestos a escuchar a quien ha contemplado el brillo de la luz. El mundo permaneció en la ignorancia de la costumbre, lejos de la claridad de las ideas mostrada por Sócrates. En verdad lo mataron (o deberíamos decir lo matamos) como hicimos con Jesús de Nazaret, por ser ambos transmisores de la verdad.

El problema de la verdad no es nada baladí. El diálogo de Jesús con Pilatos sintetiza esta complejidad; es representativo de la lucha por la verdad. La pregunta “¿Qué es la verdad?”, con tono escéptico, fue lanzada por Pilatos a Jesús, sin esperar respuesta, tras escucharle decir aquello que todavía resuena en nuestros corazones: “Para esto he nacido yo y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz” (Juan 18, 37). Por lo tanto, Jesús nos dio acceso a la verdad. Nos transmitió algo totalmente nuevo sobre el existir y el morir, sobre el origen y el destino del ser humano; se reveló él mismo como la Verdad, el camino y la vida, que conduce a la realidad real del espíritu inmortal.

Sin embargo, llegado el momento hubo otro personaje que se asomó al abismo de lo inconmensurable y trajo de vuelta aquel testimonio de vida, reuniendo, por otra parte, la verdad esparcida de manera fragmentada en todas las épocas. Ello se convino en llamar el Cristianismo redivivo o la Tercera revelación. Hablamos de Rivail/Kardec del que podemos decir que nos permitió el acceso a la verdad ontológica que la mente humana, por sí sola, no alcanza a penetrar del todo. Aquel intento se concretó con la publicación de El libro de los espíritus el 18 de abril de 1857. Podemos decir que como especialidad esta obra contiene la doctrina espírita, lo que cariñosamente llamamos Espiritismo. No obstante, la obra la termina cuatro años después con la segunda edición publicada en marzo de 1860. Con ella tendríamos una visión global de la filosofía espiritista, ya que basta con esta obra para conocer la doctrina espírita de manera completa.

¿Y cómo es posible, entonces, ese acceso a la verdad cuando la mente humana está constreñida por estructurales límites cognitivos? Si bien hay que señalar que el espiritismo en su elaboración es trabajo del hombre, no lo es tanto en su origen que es divino y, consecuentemente, pertenece a los Espíritus. Así pues, por su naturaleza, podemos decir que el Espiritismo tiene un doble carácter: es una revelación divina y está elaborada por el trabajo de deducción en la investigación del hombre. El segundo carácter se hace evidente; el primero resulta de un acontecimiento providencial, es decir, no nació del cerebro de un hombre, por lo tanto, los puntos fundamentales de esta doctrina, de esta ciencia de consecuencias filosóficas y morales son fruto de la enseñanza impartida por los Espíritus superiores encargados por Dios para ilustrarnos respecto a las cosas que no podríamos aprender por nosotros mismos y, llegado el momento, nos convenía conocer por mor de nuestro proceso evolutivo, como espíritus inmortales que somos.

Como medio de elaboración el Espiritismo procede exactamente de la misma forma que las ciencias, es decir, aplica el método experimental. Se presentan hechos de un nuevo orden que no pueden explicarse por las leyes conocidas; los observa, los compara, los analiza y, remontándose de los efectos a las causas, llega a la ley que los rige; después deduce sus consecuencias y busca sus aplicaciones útiles. De esta forma, Allan Kardec procura delinear el método experimental, cuando nos dice que “se presentan hechos nuevos”. Como sabéis, se trata de los fenómenos espíritas, de la comunicación de los Espíritus con los hombres. Es así cómo el maestro Kardec delimita el objeto de estudio de la Doctrina Espírita o Espiritismo.

No obstante, el punto clave de la Doctrina Espírita nace con la idea de la existencia de Dios. A partir de la idea de Dios nace el edificio del saber espiritista: hay dos elementos en el Universo, el Espíritu y la materia. A partir de Dios como elemento fundamental (solventando el problema metafísico), se estructura todo el edificio de conocimiento. Dios da origen, así, a dos elementos fundamentales en el universo. Descartes tuvo esta misma idea en la fundamentación de su método, en este caso como estrategia, de buen espadachín, para romper la clausura de la conciencia hacia el mundo real.

Con la misma destreza Allan Kardec estipulará un método de investigación propio que le arribará a la certeza del objeto de estudio del espiritismo. Nos advertirá en cuanto a la necesaria dosis de lógica y buen sentido frente al volumen de informaciones, descubrimientos y avances tecnológicos, entre otras consecuencias del progreso, que exigen un estudio profundo y perseverante por parte de aquellos que quieran comprender la doctrina espírita. Tal estudio simboliza la prerrogativa de la fe raciocinada, la única capaz de enfrentar cara a cara la razón en todas las épocas de la humanidad.

De este modo, el Espíritu de Verdad, supervisando la construcción de ese método de investigación del conocimiento, modificará el concepto de fe, adecuándolo a las necesidades de los nuevos tiempos. Los métodos surgen como respuesta a la actitud comprometida ante esa busca, mediadora de la relación entre el investigador y lo investigado.

El diálogo socrático es el método del logos para llegar a la conducta recta, esto es, a los conceptos que designan lo que somos como seres humanos y a los valores que sustentan nuestra acción virtuosa. Para Sócrates la vida no sería un simple proceso teórico de pensamiento, sino una invitación al pensar y una forma de reeducación del pensar. Asimismo, la propuesta de Allan Kardec presentándonos el estudio de la doctrina espírita es una forma de pensar y de reeducar nuestro pensar sobre el mundo interior y el exterior.

El ser humano puede alcanzar la armonía interior por el dominio completo de sí mismo, conforme a las leyes que identifica al explorar su conciencia, a semejanza de Sócrates, y mejor explicitadas, posteriormente, por el Espíritu de Verdad. Esa verdad se confirma en la respuesta dada por los Espíritus Superiores al maestro lionés en la cuestión 621, de "El libro de los Espíritus", según la cual la Ley de Dios está escrita en la conciencia. Por tanto, el auto-descubrimiento es un proceso intransferible e impostergable de descubrimiento de Dios en nosotros, como descubriera Descartes, y donde se asienta nuestra certeza. En síntesis: en el pensamiento socrático la virtud y la felicidad se transfieren hacia el interior del ser humano. De la misma forma, el Espiritismo será el camino de la verdad y de la vida si lo transferimos hacia nuestro adentro por el ejercicio del diálogo, de la razón, del buen sentido y, sobre todo, de la vivencia en el bien.

Vislumbramos, así, como en la Codificación, en la Doctrina Espírita tenemos un derrotero de auto-iluminación. Un estudio complejo y profundo, un “Gnothi Seauton” practicado por Kardec y el Espíritu de Verdad que, paso a paso, fueron concatenando las ideas y el raciocinio acerca del origen, de la naturaleza y del destino del Ser, es decir, de los Espíritus, de todos nosotros. Por medio de su estudio filosófico, científico y moral se pone al alcance de todos la verdad sobre la única sustancia o esencia primordial existente en el universo: la materia primitiva o Psiquismo divino (la Causa sui de todas las cosas). Dios es la base fundamental, la fuente generadora de todo y de todos. El espíritu es la sustancia esencial: la existencia del alma y la de Dios, que son consecuencia una de la otra, son la base de todo el edificio de conocimiento que se abre a nuestros ojos con la revelación espírita. Es así como puede recobrar sentido aquella afirmación de Jesús Cristo: “Yo estoy en mi Padre y vosotros en mi y yo en vosotros” (Juan 14:20). Vemos que todo está integrado, toda está relacionado. En palabras del apóstol del espiritismo, León Denis: “Estamos unidos a Dios por la relación estrecha que une la causa al efecto, y somos tan necesarios a Su existencia, como Él es necesario a la nuestra” (Solidaridad; comunión universal en El Gran enigma, cap. 3, pág. 36).

Como corolario podemos afirmar que la vida nos proporciona los recursos, medios y oportunidades necesarios para adquirir los conocimientos pertinentes y consumar, así, el éxito frente a las situaciones que la ley de evolución presenta de manera impostergable a todos los seres. Y de ahí que el Espíritu de Verdad, en El Evangelio según el espiritismo, nos presentara la más lúcida propuesta para el desarrollo de la comprensión de aquella revelación promovida, llegado el momento, por los Espíritus: “¡Espiritistas!, amaos: he aquí el primer mandamiento; instruíos: he aquí el segundo." He ahí, por tanto, la verdad: el amor como condición primordial para la vivencia de la plenitud crística, a fin de que la instrucción vivenciada sea la luz liberadora de las conciencias.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El alma humana

¡Hola compis!!

¡Ayer tuvimos la casa llena! Nos alegra el corazón saber que podemos mantener las puertas abiertas del centro espírita y recibir a todos (igual que nosotros) que buscan conocimiento, respuestas y consuelo.

No hay palabras para agradecer a la Espiritualidad Amiga ese amparo y oportunidad de servir y a aprender. Así que, desde nuestro humilde vocabulario pero lleno de sentimiento os dejamos nuestro ¡Muchas gracias!


Nuestros queridos monitores Jutta y Andrea Firenze nos han preparado la clase de ayer sobre "El alma humana", en continuidad al Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita (en adelante, ESDE), Programa II, Unidad 2, Subunidad 3, Guía 6.


Para los que acaban de llegar, nosotros utilizamos el material gratuito y disponible para todos los interesados, colgado de la web de la Federación Espírita Española. Aunque el curso sea abierto todos los 2º y 4º sábados de mes, los que asisten con compromiso completarán el estudio de todos los módulos en aproximadamente 3 años. Como no tenemos prisa pues somos seres inmortales, podemos acceder al material del estudio pinchando aquí. 

Insistiendo siempre que el estudio en el centro es una pequeña parte del aprendizaje.



En resumen, después de la lectura y coloquio en grupo sobre la temática, podemos concluir:

- Todas las religiones son espiritualista pues creen, de alguna manera, en la existencia de la vida después de la muerte física.

- El Espiritismo amplia la visión sobre la pre-existencia del alma al cuerpo físico, diferente de loa Vitalistas que creen que simplemente es una energía que anima el cuerpo o como los espiritualistas en general, que creen que el alma es creada con el cuerpo, sin una preexistencia anterior.Consideran como un efecto y no como causa.

- La inteligencia no tiene nada que ver con la vida orgánica, tiene carácter diferente de la materia, recordando siempre los tres elementos del Universo: Dios, Espíritu y Materia.

- El alma, o espíritu encarnado, son lo mismo, simplemente se diferencia pedagógicamente, siendo espíritu cuando está en la erraticidad y alma cuando está en la carne.

- Somo seres inmortales, con vivencias carnales para el progreso, somos dueños de nuestro destino, pudiendo moldearlo a cada nivel evolutivo de nuestro ser, según las Leyes Divinas que equilibran el Universo. Cuanto más purificados somos, mas cerca estamos de esas leyes y más podremos decidir nuestro destino.

"El alma humana es, pues, un ser real, individual, independiente y autónomo, de naturaleza puramente espiritual y que tiene por destino grandioso progresar siempre, elevándose cada vez más en conocimientos y en virtudes, realizándolo a través de múltiples existencias corporales, en las cuales se depura y se eleva gradualmente hasta que, por fin, se libera totalmente de la necesidad de encarnar, por haberse transformado en Espíritu puro alcanzando el tono de la Escala Espiritual, pasando a disfrutar una felicidad incomparable e inimaginable por el hombre terreno.
Con Allan Kardec, pues, y la Nueva Era del Espíritu – que él inició – se abrieron perspectivas nuevas para el Espíritu humano. Con el concepto del alma la Doctrina Espirita se transformó en la doctrina de la esperanza, pues descubrió́ ante los ojos de los hombres un futuro verdaderamente feliz y promisorio.
Nacer, Morir, Renacer y progresar siempre, tal es la ley."

domingo, 17 de septiembre de 2017

¿De dónde vienen los Espíritus?

Buenos días :)

Ayer, en CEADS, estuvimos estudiando el Origen y la Naturaleza de los Espíritus.

Como resumen de los conceptos básicos y comentarios del grupo, citamos:

- Todavía no sabemos el real origen de los espíritus, tampoco su naturaleza, pero sabemos que es el principio inteligente individualizado del Universo, consciente de su ser y que se evoluciono según las vidas sucesivas a través de la reencarnación.

- Antes de se individualizar, el principio inteligente se manifiesta en los reinos vegetal y animal, pero no debemos afirmar que fuimos un gato o una rosa, puesto que en estos niveles de evolución solamente hay un principio inteligente que aprende algunas tareas antes de se individualizar, no tiene conciencia de si mismo, tampoco seria necesario pasar por todas las especies para aprender esas tareas.

Obs. Para saber algo más sobre la evolución del principio inteligente ver Del Big Bang al hombre: una experiencia compartida


- Todavía no sabemos en que momento y cómo se da el proceso de cambiar entre los reinos hasta llegar a la individualización, transformándose en espíritu.

- Nos cabe aceptar nuestra pequeñez, seguir estudiando y atentos a nuestra reforma íntima para obter el nivel más evolucionado de conocimiento. Todavía estamos en la guardería del saber, si comparamos con el post-doc que ya están algunos espíritus.

- A todos los momentos se crean espíritus. Por lógica evolutiva, ya que todo principio inteligente evolucionará hasta su individualización. Es evidente en nuestro planeta la mezcla de espíritus, más "jóvenes" y algunos más ¨niños", siendo pocos encarnados aquellos que ya han superado la adolescencia espiritual.


Agradecidos por la oportunidad de aprender la perfección y belleza de la creación, siendo criaturas aptas para entenderla llegado el momento evolutivo propicio.

¡Feliz semana!