miércoles, 27 de abril de 2011

Sonambulismo, extasis y doble vista

Queridos hermanos y hermanas,
Este sábado en CEADS- Centro Espírita Amalia Domingo Soler de Barcelona finalizaremos el estudio de la emancipación del alma con los temas del sonambulismo, éxtasis y doble vista.

Volveremos con las clases del ESDE - Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita el 21 de mayo con el estudio de la Obsesión, mientras tanto, celebraremos nuestra IX Jornada Espiritista de Barcelona el 7 de mayo y el 14 de mayo con el estudio sistematizado del evangelio según el Espiritismo (ESEsE).

Estad pendientes de los resúmenes de la próxima clase, de la jornada y de la clase del ESEsE que tan bien los hacen nuestra hermanita Jana.

Un abrazo fraterno y ¡nos vemos en el blog!

Andrea

SONAMBULISMO

Lo que caracteriza este estado es que en el individuo, aunque esté durmiendo, se mueve y procede como si estuviera despierto. Se levanta, camina y practica actos propios de su vida habitual, con absoluta seguridad y perfección. Se caracteriza además porque al despertar, el sonámbulo pierde el recuerdo de lo que hizo cuando dormía. Gabriel Delanne, en su obra «El Espiritismo delante de la Ciencia», relata «(…) la historia de un joven sacerdote que se levanta todas las noches, iba hasta su escritorio, componía sermones y volvía a acostarse. Cuando terminaba una pagina, la leía en voz alta, desde el principio al fin. (Si se puede llamar lectura a esta acción sin el concurso de los ojos).

Que el cura no veía ni leía con el auxilio de los ojos quedó probado por algunos de sus amigos, que queriendo verificar si de hecho dormía, se pusieron a vigilarlo y cierta noche en que se levantó y estaba escribiendo, interpusieron entre sus ojos y el papel, un grueso cartón, que no impidió que continuara escribiendo ni que después leyera todo el escrito. Lo que acontece, por lo tanto, en el sonambulismo, en forma análoga a lo que ocurre en el sueño común, es que el Espíritu del sonámbulo se desprende, su alma se emancipa y ve con los ojos del Espíritu; con la particularidad de que, aunque esté fuera de el, prosigue ejerciendo una fuerza sobre el cuerpo en reposo y que se manifiesta por una acción rectora totalmente ajena a los sentidos corporales, es decir, el alma está en vela en tanto que el cuerpo duerme. Y lo hace con mucha seguridad, como prueban los hechos - relatados por diferentes autores - de sonámbulos que suben a tejados, que andan al borde de precipicios sin accidentarse; otros practican actos profesionales que exigen delicadas manipulaciones técnicas y sólidos conocimientos científicos. El hecho que sigue es muy interesante, extraído de la obra citada, de Gabriel Delanne: un farmacéutico, se levantaba todas las noches durante el sueño al laboratorio de su farmacia, a continuar la preparación de recetas que no había acabado durante el día. En esa labor nocturna encendía hornos, preparaba alambiques, retortas, recipientes, manejaba tubos de ensayos, todo con la mayor prudencia y perecía, sin que nunca le sucediera ningún accidente. Las recetas enviadas por los médicos, que todavía no estaban preparadas, las tomaba de una gaveta cerrada, la abría, colocaba las recetas sobre la mesa, las apilaba y procedía, una tras otra a prepararlas. Tomaba la balanza de precisión, elegía las pesas y pesaba con exactitud farmacéutica las dosis mínimas de las sustancias, a las que trituraba, mezclándolas con los vehículos adecuados y las ponía en frascos o pequeños envoltorios, de acuerdo con la naturaleza, le colocaba los rótulos y disponía todo en la estantería, en orden, a fin de que fueran entregadas a los clientes.

¿Cómo explicar, nos preguntamos, que ese hombre hiciera todo eso mientras dormía, con los ojos cerrados, que leyera las recetas y las preparase con mayor precisión, si no se admitiera que era su alma emancipada la que leía, fuera del cuerpo, con la visión del espíritu, como también era ella la que dirigía sus manos en todas las manipulaciones hechas? Lo más sorprendente, además y que da un vigoroso refuerzo a esta tesis, es que el sonámbulo piensa y razona claramente, al obrar en estado de desprendimiento, conforme con las explicación dada por el Dr. Esquirol, reproducida en la citada obra de

Gabriel Delanne: “un farmacéutico se levantaba todas las noches y preparaba las pociones cuyas fórmulas se encontraban sobre la mesa. Para verificar si había discernimiento por parte del sonámbulo o solamente movimientos automáticos, un medico coloco en el mostrador de la farmacia la siguiente receta:

Sublimado corrosivo: 2 octavas
Agua destilada: 4 onzas
Para tomar de una vez

El farmacéutico se levantó durante el sueño y, como era habitual, bajó a su laboratorio; tomo la receta, la leyó varias veces, mostrándose muy sorprendido y entablo el siguiente monologo, que el autor de la narración, oculto en el laboratorio, transcribió palabra por palabra: - Es imposible que el doctor no se haya equivocado en esta formula; dos granos serian suficientes; pero aquí está claramente escrito 2 octavas, que son más de 159 granos. Indudablemente se equivocó. No preparo esta poción. Tomo seguidamente diversas prescripciones que estaban sobre la mesa, las preparó, las rotulo, y las colocó en orden para ser entregadas al día siguiente.” Este hecho demuestra holgadamente que durante el estado de sonambulismo el alma de la sonámbula vela con la más amplia lucidez. En los casos de sonambulismo se tiene, por lo tanto, la prueba más evidente de la existencia del alma humana como ser independiente, causa real de todas las actividades psicológicas del hombre; en suma, del alma humana como Espíritu encarnado, para el cual el cuerpo físico es solamente el instrumento para sus relaciones con el mundo material.

¿El sonambulismo natural puede tener alguna relación con los sueños? Según los Espíritus de la Codificación, “Es un estado de independencia del Espíritu, más completo que el del sueño, estado en que mayor amplitud adquieren sus facultades. El alma tiene entonces percepciones que no tiene durante el sueño, que es un estado de sonambulismo imperfecto.” Todos los hechos y las consideraciones efectuadas hasta aquí, se refieren al sonambulismo natural; es decir, el que se manifiesta espontáneamente en algunos individuos. Existe, sin embargo, el sonambulismo animal. El sonambulismo magnético, como se le llama, fue introducido en Francia por el médico austriaco Franz Antón Mesmer, atendiendo a fines curadores. Fue uno de los discípulos de Mesmer, el Marqués de Puysegur, quien descubrió el sonambulismo en individuos magnetizados. A pesar de que los sonámbulos vean con los ojos del alma, no siempre ven todo, pudiendo equivocarse al respecto. Esto ocurre, según nos dicen los espíritus superiores, porque en primer lugar, a los Espíritus imperfectos no les es dado ver todo ni saber todo. Y luego, cuando están unidos a la materia, no gozan de todas sus facultades de Espíritu.

Es preciso considerar que los sonámbulos pueden entrar en relación con otros Espíritus que les transmiten lo que deben decir y suplen la incapacidad que aquellos denotan. Esto se verifica principalmente en las prescripciones médicas. El Espíritu sonámbulo ve el mal y otro le indica el remedio. En este caso, cuando el sonámbulo obra según la orientación de otros Espíritus, se caracteriza una acción mediúmnica, porque él (el sonámbulo) es instrumento de otras inteligencias. Es pasivo y lo que dice no previene de sí mismo. En resumen, el sonámbulo revela un hecho anímico cuando expresa su propio conocimiento, mientras que el médium sonambulito manifiesta el conocimiento de otro. Con el correr del tiempo, los investigadores dedicados al estudio del sonambulismo descubrieron que había sonámbulos lúcidos que leían a través de cuerpos opacos; que puestos en contacto con una persona enferma, no sólo veían los órganos internos atacados por el mal, si no que además manifestaban los mismos síntomas mórbidos; que veían con otras partes del cuerpo, las manos, el abdomen, etc., en suma lo que se llamó la transposición de los sentidos, pero que en verdad eran los sentidos del alma emancipada en funcionamiento. En fin, por la acción magnética surgieron los sonámbulos, que veían a distancia, realizaban, “viajes” en los que muchas veces percibían paisajes bellos y admirables, más que los de la Tierra. El magnetismo dejó de ser un simple proceso curativo y se transformó también en una puerta abierta a lo que entonces se consideraba como sobrenatural; tanto más que muchos sonámbulos, percibían también a los Espíritus que no estaban encarnados, entraban en relación con ellos y recibían sus intrusiones morales e indicaciones terapéuticas que transmitían a los hombres. Desde este aspecto, el sonámbulo fue un verdadero precursor del Espiritismo.

Veamos ahora que se encuentra al respecto en “El Libro de los Espíritus”

¿El llamado sonambulismo magnético tiene alguna relación con el sonambulismo natual? Es la misma cosa, con la única diferencia de ser provocado.

¿Cuál es la causa de la clarividencia sonámbulica? Ya lo dijimos: es el alma quien ve.

¿Cuál es el origen de las ideas innatas del sonámbulo y como puede hablar con exactitud de cosas que ignora cuando está despierto, de cosas que hasta están por encima de su capacidad intelectual? Es porque el sonámbulo posee más conocimiento de los que supones. Solo que dichos conocimientos están adormecidos, porque por ser demasiado imperfecto, su envoltorio corporal no le permite recordarlos. ¿Qué es, al fin, un sonámbulo? Un Espíritu, como nosotros, que se encuentra encarnado en la materia para cumplir su misión, despertando de esa letárgia cuando cae en estado sonámbulico.


EXTASIS

La acción magnética no se limita, como hemos visto, a producir la cura de enfermedades físicas. Su alcance es mucho mayor, como desatar los lazos que ligan el alma al cuerpo, favorecer su penetración en el mundo invisible. Pero hay diferentes grados en el estado magnético que van desde los más leves, de sueño, pasando por el sonambulismo lúcido hasta un estado de casi total desprendimiento del alma, que entonces se remonta hasta planos etéreos y felices, estado este que se denomina éxtasis.

Consultemos sobre el asunto El Libro de los Espíritus.

¿Qué diferencia existe entre el éxtasis y el sonambulismo? El éxtasis es un sonambulismo más depurado. El alma del extático es aun más independiente.

Y Kardec agrega acerca de este interesante asunto: “En el sueño y en el sonambulismo, el Espíritu merodea por los mundos terrestres. En el éxtasis penetra en un mundo desconocido, el de los Espíritus etéreos, con los cuales entra en comunicación, aunque a pesar de ellos, no estarle permitido trasponer ciertos limites, porque si los traspusiese se romperían por completo los lazos que lo ligan al cuerpo. Lo envuelve allí resplandeciente y desacostumbrado fulgor, lo embriagan melodías que en la Tierra se desconocen, lo invade un indefinible bienestar; goza por anticipado de la beatitud celeste y bien puede decirse que posa un pie en el borde de la eternidad.”

Cuando el extático manifiesta el deseo de dejar la Tierra ¿habla con sinceridad? Y ¿no es retenido aquí por su instinto de conservación? Ello depende del grado de pureza del Espíritu. Si ve su posición futura mejor que su vida actual, se esfuerza por quebrar los vínculos que lo ligan a la Tierra.

Si se abandona al extático a sí mismo ¿podría su alma dejar en forma definitiva el cuerpo? En efecto, puede morir. Por eso hay que atraerlo con todo lo que pueda retenerlo aquí, y en especial haciéndole comprender que, si rompiera la cadena que lo sujeta al mundo, ese sería el medio más seguro para no poder quedarse allá, donde comprende que sería dichoso.


DOBLE VISTA

Aunque son raros, también existen, totalmente al margen de cualquier influencia magnética, casos en los que determinados individuos, en perfecto estado de vigilia consiguen percibir, en el instante mismo en que ocurren, escenas y hechos distantes. Es el fenómeno de la doble vista.

¿Habría pues, alguna relación entre el sueño, el sonambulismo y el fenómeno de la doble vista?

Todos son una misma cosa. Lo que se denomina doble vista es el resultado de la liberación del Espíritu, sin que el cuerpo esté dormido. La doble vista o segunda vista es la visión del alma. Como ejemplos de esa facultad, por lo general son citados Swednborg, que en Estocolmo asistió - y describió con precisión y durante todo su desarrollo - a un incendio que ocurría en una localidad muy distante y Apolunio de Tiana, que mientras enseñaba a sus discípulos en una plaza pública, estos vieron que de pronto se interrumpía en la actitud ansiosa de quien espera algún grave suceso e inmediatamente después anuncio el asesinato de Domiciano, que caía apuñalado por un liberto.

¿Es cierto que determinadas circunstancias desarrollan la doble vista? La enfermedad, la proximidad de un peligro, una gran conmoción, pueden manifestarla. El cuerpo se halla a veces en un estado particular que permite al Espíritu ver lo que no podéis percibir con vuestros ojos.
Las épocas de crisis y calamidades, las grandes emociones; en suma, todas aquellas causas que sobreexcitan lo moral, provocan en ocasiones el desarrollo de la doble vista. Pareciera como si la Providencia, cuando nos encontramos frente al peligro, nos diera el medio para conjurarlo. Todas las sectas y partidos que han sufrido persecución ofrecen de ello numerosos ejemplos.

3 comentarios:

  1. ¿Alguien más se ha fijado que los espíritus han llamado "letargia" a estar encarnado? =)

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  2. Jana, pues sí. Y se lo piensa bien no deja de serlo, ¿no?
    Estamos encarcelados en este cuerpo haciendo con que nuestro espíritu tenga limitado todos sus "sentidos"; memoria paralizada, vista limitada, pensamiento bloqueado. Es como se los signos vitales estuvieses a muy bajo funcionamento...¡Qué sabia es la espiritualida!

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