domingo, 9 de octubre de 2011

Entre patatas y calabazas

Querida familia, 

en la crónica de hoy os contaré un poco de lo que sucedió el sábado en el Cottolengo del Padre Alegre.

Tenemos en CEADS un pequeño grupo que visita este hospital de luz y regeneración los sábados por la mañana. Como de costumbre, nos encontramos en la puerta del Cottolengo a las 10:30, hicimos una pequeña oración y entramos a ver cómo podíamos ser útiles. Nos pusimos las batas blancas que caracterizan a los voluntarios que la casa recibe cotidianamente y pasamos a la cocina. Como vamos cada sábado, la hermana ya tenía preparado el trabajo que nos tocaba hacer. El sábado éramos cuatro compañeros y nos repartimos entre pelar las patatas y las calabazas. Y como siempre, empezamos a charlar mientras trabajábamos.

Las charlas que solemos tener mientras trabajamos en el Cottolengo son alegres e instructivas, pero esta me ha gustado tanto que he tenido la necesidad de compartirla con la familia CEADS. No sé exactamente cómo llegamos a este punto de la conversación pero Silver comentó que es muy cuestionador, que está siempre pensando en las cosas, dándole mil vueltas a todo… Y en este momento, Nelson dijo:

- ¿Pues sabes qué? El sábado pasado me quedé con una duda. Estudiamos el pasaje del evangelio en el que Jesús dice “Habéis oído lo que se os ha dicho, ‘Ojo por ojo diente por diente’, pero yo os digo: no resistáis al que es malo.” En la reunión se dijo que el ojo-por-ojo-diente-por-diente era parte de la ley mosaica, lo que la convertiría en parte de la primera revelación. Pero yo me quedé con la duda si realmente esta ley era parte de la ley de Dios o de los hombres, es decir, no sé si la ley de amor de Jesús venía a sustituir la ley de talión por otra (la de amor) o si más bien estaba corrigiendo la comprensión de los hombres de una ley divina.

No os penséis que fue fácil entender la duda de Nelson. Pelamos muchas patatas y calabazas hasta profundizar en qué era exactamente lo que nos estaba planteando. Es una duda realmente interesante en dos aspectos fundamentales:

1) Habría que confirmar si el “ojo por ojo”, o ley de talión, realmente era parte de las enseñanzas espirituales de hace dos mil años. Por lo que sabíamos, existía en la época de Jesús, exactamente como hoy, la ley social (que solemos llamar humana) y los escritos considerados sagrados, de inspiración espiritual y dedicados a la educación de los espíritus (que se puede decir la ley Divina).  La duda de Nelson era: ¿el ojo-por-ojo era parte de las enseñanzas espirituales o era simplemente una regla social o jurídica?

2) Si la segunda revelación, que trae el propio Jesús en persona, viene a confirmar la primera, que es la ley mosaica, ¿cómo entender que la ley de amor y perdón de las ofensas confirme la ley de talión? ¿No son totalmente opuestas estas dos leyes?

Vayamos por partes. Antes de entrar en lo que es la investigación que he hecho para contestar a estas dos preguntas, resumo un poco de la discusión que tuvimos sin más recursos que el Google mental, como dijo Silver, mientras seguíamos pelando y pelando patatas y calabazas. Primero hay que entender que solemos pensar en la Ley de talión como una ley que justifica la venganza, pero en realidad es una ley que, como todas las demás, se creó para mantener la paz y el orden social. Como somos tan egoístas, solo vemos en el enunciado “ojo por ojo, diente por diente” la posibilidad de infligir a los demás el daño que nos hagan de forma legal, pero no es así como hay que tomar este enunciado en primera instancia. En primer lugar, la ley nos está diciendo: no mates, no robes, no hagas daños a los demás, para que no se te pueda hacer el mismo daño a ti. Se trata por tanto de darle la vuelta a la totilla. No debemos pensar en esta ley como una aval a la venganza, sino como un freno a la práctica del crimen. Pensad por un instante en los muchos que no perpetraron sus crímenes precisamente porque, en el caso de que lo hicieran, serían punidos con la ley de talión. Su objetivo por tanto, no era justificar la venganza, sino impedir que personas mal intencionadas pusieran en la práctica sus planes perversos por miedo a la represión que podrían sufrir en el caso de que lo hicieran. Obviamente, cada periodo histórico y cultural tiene las leyes que caracterizan su nivel evolutivo y la ley de talión plasma el momento vivido por la humanidad de hace dos mil años. Tampoco es que nos podamos vanagloriar de estar mucho más adelantados actualmente, si pensamos que muchas personas solo hacen lo que es correcto si existen leyes que les obliguen a hacerlo.

También fue el Google mental que nos llevó a cuestionar la diferencia entre leyes humanas y divinas… ya que los textos que solemos identificar como “sagrados”, se escriben por espíritus encarnados más o menos elevados, a través de la inspiración de espíritus desencarnados, igualmente más o menos elevados moralmente. Incluso lo mismo se podría decir de las leyes, una vez que consideramos la influencia de los espíritus sobre el mundo material. Los espíritas sabemos que a menudo son los espíritus los que nos dirigen las acciones y la elaboración de los códigos penales de la sociedad no sería una excepción.

Dicho esto, pasamos a la repuesta a las dudas específicas de Nelsinho:

1) ¡Sí! La ley del “ojo por ojo, diente por diente” aparece en la enseñanza divina del pueblo de Israel, es decir, en lo que los Judíos llaman la Torah y los cristianos llaman Pentateuco o ley escrita de Moisés, que se refiere al texto de los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El término ley del talión (latín: lex talionis) se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. El término "talión" deriva de la palabra latina "talis" o "tale" que significa idéntica o semejante, de modo que no se refiere a una pena equivalente sino a una pena idéntica. La expresión más conocida de la ley del talión es "ojo por ojo, diente por diente" aparecida en el Éxodo veterotestamentario. Podéis leer el texto completo del libro del Éxodo, cap. XXI

2) La ley de amor y perdón de las ofensas que nos trae Jesús viene a confirmar, ampliar y profundizar el sentido de la ley mosaica en general y la de talión en particular. Según el historiador Cesar Vidal, en el libro Jesús, el judío, “Jesús era una maestro que enseñaba una halajah muy específica basada en una interpretación peculiar aun que medularmente judía de la Torah. Sin embargo, su originalidad iba más allá y así quedaba de manifiesto al colocar en el centro de su enseñanza un nuevo concepto que no había sido contemplado hasta entonces por ninguna enseñanza moral. Si algunos de los filósofos chinos o rabinos como Hillel babían insistido en que no se hiciera a los demás lo que se deseaba para uno; si la Torah mosaica ordenaba amar al prójimo, entendiendo como tal a los correligionarios de Israel, pero no a los gentiles, Jesús hizo ahora extensivo ese amor incluso a los enemigos y fundamentó el peculiar precepto en el propio carácter de Dios, un Dios que revelaba como Padre de aquellos que decidían entrar en el reino de Dios (pp. 83).” “A fin de cuentas, apreciar a aquellos que nos hacen bien o que forman parte de la propia familia es un tipo de comportamiento que no implica nada extraordinario. Se podía – se puede – encontrar incluso entre los paganos. De sus discípulos Jesús esperaba por el contrario que cumplieran en el sentido más pleno la vocación de Israel contenida en la Torah, el ser perfecto como lo era Dios (Deuteronimo, 18, 13), diferenciándose así de los pueblos paganos sobre los que YHVH se había sido obligado a descargar Su Juicio.” (85). Yo entiendo de todo esto que Jesús amplía el sentido de la ley de talión: no el literal, sino su intención de controlar los impulsos criminales en la sociedad. Según la ley de amor que traia Jesús, el hombre no debía privarse de robar por miedo a que se le cortara la mano, o matar por miedo a se le pudieran matar. A partir de Jesús, el hombre debería seguir controlando sus impulsos inferiores y sus instintos criminarles, pero inspirado por el amor incondicional a todos sus hermanos.

Bueno, familia, esto es todo por hoy. Bastante para pensar, ¿verdad? ¡Cómo va bien pelar patatas y calabazas! Jeje!!! Os dejo fotos de los voluntarios CEADS del Cottolengo. Si te apetece acompañarnos en esta hermosa actividad, puedes hablar conmigo los sábados, escribirme (minelliufmg@yahoo.com) o venir directamente los sábados al Cottolengo a las 10:30 (bus 24, parada Parque Guell).

Cariños de la hermana menor,

Janaina

10 comentarios:

  1. Gracias Janaina por buscar información y darnos esta detallada explicación sobre la clase del sábado. Ahora se tiene una idea más clara de las intenciones de cada ley. Un abrazo y que Dios te siga dando luz para el trabajo que desempeñas en este blog.
    Con cariño Susana

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  2. Muchsd Grscias Jana! Que las calabazas sigan poniendo mas dudas y que posammos buscar las contestaciones.
    Impresionante tu pesquisa, gracias por todo!
    Un beso, Dios te bendiga
    Nelson

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  3. Que facil eres de impresionar, Nelsinho!!! =] La charla de hoy tampoco ha estado nada mal!!!

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  4. Te felicito Janaína. Excelente/s tu/s trabajo/s.
    Ahora no sé si seguir preguntándome o empezar a responderme. jejeje.
    Un abrazo.

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  5. Por cierto, leer este capítulo está, hoy en día, fuera de lugar, desfasado y denigrante para una parte de la humanidad.

    Destaco los versículos objeto del estudio (es que no me funciona el link):

    ÉXODO: Capítulo 21, versículos 22 al 25.
    22 Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. 23 Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

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  6. esto que comentas, Silver, me hace pensar en la superioridad de las enseñanzas de Jesús. Son de una belleza y actualidad sublimes, sin punto de comparación con las leyes anteriores a la ley de amor.

    REGINA, MÓNICA, JOAO, DALVA, os quiero mucho!!! Amo muito vocês!!! Pessoas que passaram pelo nosso centro, deixaram marcados nossos coraçoes com o seu sorriso e um rastro de amor pelo Cottolengo!

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  7. Hola Jana! Yo como el miembro mas pesado del equipo Cotolengo me permitiré una tréplica sobre el tema!
    Domingo yo y Marcela hicimos el Evangelio en el hogar y justamente nos tocó este tema!
    Preparate para el proximo sabado!
    Nelson

    ¨

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  8. Janaina, essas reflexões são muito significativas...
    Sabe que nos estudos que fui realizar aí em Barcelona sobre a Educação em valores ou educação moral me deparei com as discussões teóricas da área a respeito de como a “ética da justiça’ não tem sido suficiente para se pensar e propor o trabalho educativo com valores, faltando complementar com o que alguns têm denominado de “ética do cuidado” (Gilligan), “justiça cordial” (Adela Cortina) e por aí vai. Me parece que é o mesmo enfoque: a justiça se amplia com amor e acabamos chegamos ao que Jesus indicava!
    Grande abraço aos corações queridos que deixei aí!
    Dalva

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  9. Dalva, correm tempos de mesquinharia espiritual... e os intelectuais tèm de por nomes diferentes para a recomendaçao tao singela que Jesus nos deixou: Amaivos uns aos outros como eu vos amei!

    Nelsinho, há dúvidas para sábado??? =) El blog agradece!

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