domingo, 20 de noviembre de 2011

Con amor, para los sobrevivientes del suicidio y sus seres queridos

Hola familia,

Ayer celebramos el día internacional de los sobrevivientes del suicidio. No nos reunimos en nuestro humilde centro, sino el Hotel Silken, el mismo donde el 30/11 tiene su conferencia nuestro querido Divaldo Franco. Cambiamos de local de encuentro para poder disponer de más espacio para nosotros y para ser capaces de recibir a personas ajenas al centro de forma más cómoda. Y hicimos bien, porque mientras que en el centro de momento no tenemos capacidad para más de 35 personas (apretaditas), ayer nos reunimos alrededor de 50 personas. Con que hubiera un único sobreviviente entre los encarnados, ya estaríamos contentos. Entre los desencarnados seguro que hubo una gran movilización. De hecho, la familia CEADS tomamos esta oportunidad no como una conferencia más, sino como una operación de socorro. No hay que olvidar que Divaldo franco hablará en este mismo local en tan solo unos días sobre transición planetaria… Y a los suicidas y los sobrevivientes hay que darles la oportunidad de hacer lo que hace falta para vivir esta transición de la mejor forma posible.

La tarde de ayer estuvo marcada por el sentimiento de solidaridad. Silenciamos los juicios y nos concentramos en lo que sí podemos hacer para mejorar la calidad de vida de los sobrevivientes y de sus seres queridos que marcharon por las puertas del suicidio. Ayer todos éramos sobrevivientes. Cada hermano, cada hermana que marchó por la puerta del suicidio es nuestro hermano y nuestra hermana. El dolor de todos y cada uno de los sobrevivientes es nuestro dolor, y nuestra fe fue será su fe.

Empecé la charla aclarando quiénes son los sobrevivientes (Puedes descargar la presentación aquí). A las personas que tienen lazos afectivos con suicidas se les considera “sobrevivientes”. Éstos son los que quedan aquí, a este lado de la vida, enfrentándose a todas las dificultades a las que uno tiene que hacer frente por la pérdida de un ser amado y a muchas otras más, como el sentimiento de culpa, el dolor por la ausencia del que se ha ido, la rabia, la impotencia, el resentimiento y el miedo al propio suicidio o a que vuelva a ocurrir en la familia. El vacío que el suicida deja en el corazón de los sobrevivientes retumba incansablemente el eco de una pregunta, ¿por qué?

Para muchas preguntas no tenemos respuestas. Pero para otras sí tenemos. ¿Qué hay después de la vida? Más vida. La muerte no es el fin de todo, es un nuevo comienzo. La vida es un período de aprendizaje en el cual nos enfrentamos a pruebas con el fin de superar dificultades y crecer. En algún momento de su vida, el suicida tira la toalla… Decide que ya no puede soportar el peso de las dificultades a las que se enfrenta. No emitamos juicios, ojalá no juzgáramos nunca a los demás. Ojalá podamos cruzar el umbral de la muerte habiendo aprendido lo que nos toca aprender; habiendo aceptado todo lo que nos toca aceptar. Hoy no emitamos juicios. Concentrémonos en aceptar la vida como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Cada contrariedad, por grande o pequeña que sea, nos ofrece una oportunidad de crecimiento.

Nuestros entes queridos que han marchado por las puertas del suicidio se han rendido, pero sobretodo se han equivocado: SOMOS SERES INMORTALES. Podemos matar la carne, pero el espíritu es inmortal, no lo podemos destruir. El suicidio es un grave error que conlleva serias consecuencias y repercusiones para el suicida y para los sobrevivientes. Pero no se trata de castigo, culpa o pecado. Es como cuando vas por carretera y coges la salida equivocada. Igual tardas mucho en volver a encontrar el camino que tenías que hacer; seguramente te costará más dinero por la gasolina extra y algún peaje que te encuentres; te enfadarás contigo mismo, con el copiloto, con la música que te distrajo… pero nada de ello solucionará tu problema. Ahora es hora de volver a concentrarse en encontrar el camino otra vez.

Y para volver a encontrar el camino, hace falta salir de la rueda del dolor para entrar en la espiral del amor. En la rueda del dolor, el suicida sufre, hace sufrir a sus seres queridos, éstos le hacen sufrir más… y por las leyes de sintonía, todos profundizan cada vez más en el sufrimiento. La espiral de amor, en cambio, no es un circuito cerrado, en el que uno da vuetas sobre si mismo. Se agranda cada vez más. Puede empezar de un único puntito, que sea una gota de fe o un hilo de esperanza. Pero de este minúsculo puntito puede nacer una espiral de amor maravillosa.


Para impulsar esta espiral, hace falta mucha oración. A través de la oración nos conectamos a la espiritualidad superior y recibimos su ayuda. Aprendemos a convivir con el dolor y incluso puede que podamos hacer algo hermoso con él, como la caridad. Ocuparse del dolor de los demás no hace desaparecer nuestro propio dolor, pero nos distrae. Ya no estamos concentrados en nuestro propio dolor y este sencillo acto nos da más calidad de vida.

Después de la charla, hubo algunas intervenciones muy bonitas. Una sobreviviente compartió sus sentimientos con nosotros, un señor explicó cómo vivió el duelo por su padre y otros compañeros del centro remarcaron la necesidad de evitar al máximo expresar juicios y palabras de angustia o rabia hacia los suicidas. Es muy importante tener presente que ellos siguen existiendo, pese a que en otra franja vibratoria de energía, y que reciben todos nuestros pensamientos y sentimientos. Si son de desequilibrio, tristeza y resentimiento, les hacemos la existencia aun más dura. Si en cambio les enviamos emanaciones en forma de oración, cargadas de buenos sentimientos y marcadas por la esperanza y la fe en la misericordia de Dios, les proporcionamos el calmante que tantos suicidas nos han relatado a través de la psicografía como el único calmante en los dolorosos momentos de angustia que viven tras el acto horrendo del suicidio.

Un acto tan humilde como el de ayer involucró a toda la familia CEADS, directa e indirecta, requiriendo nuestros humildes, pero sinceros esfuerzos de ser útiles en la obra de Nuestro Señor. La mayoría no somos capaces de valorar el despegue espiritual que conlleva una actividad como la de ayer. Después de la preciosa oración que hizo Alfredito, nos despedimos con los corazones llenos de alegría por, pese a nuestras limitaciones e imperfecciones, haber sido capaces de ofrecer un poco de consuelo a los sobrevivientes; esperanza y esclarecimiento a los hermanos desencarnados; oportunidad de servir a la familia CEADS.

Os dejo las fotos del evento y deseo a todos una semana más de luz en este noviembre inolvidable.


Cariños de la hermana menor,

Janaina

4 comentarios:

  1. Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa¡¡¡

    Jana, muchas gracias a ti por habernos motivado a todos para la celebración del evento que realizamos ayer.

    Que nadie tenga la más mínima duda de que el sentimiento, el esfuerzo, las vibraciones y los pensamientos unidos que desprendimos todos nosotros han sido aprovechados por la Espiritualidad.

    Jana,gracias de nuevo por el entusiasmo y la dedicación en tu trabajo.

    Y gracias a todos los compañeros/as por unirmos y participar de este evento.

    Alfredo/Alfredito/Alfredinho/Dinho

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  2. Una vez mas querida, en hora buena.
    Muy buena conferencia, que sigas asi, eres muy especial.

    um beso grande

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  3. Gracias a toda la familia CEADS encaranda y desencaranda por haberse implicado en la organizacion de este humilde acto. Gracias a los que habeis asistido. Gracias a los que habeis cambiado vuestras fotos de perfil en facebook. Gracias a los que habéis enviado pensamientos de solidaridad a los sobrevivientes y a sua famlias. Gracias a los que habéis enviado vuestras buenas vibraciones! Gracias a los que habeis comentado, dicho que os gusta, compartido en vuestros muros de Facebook y blogs la informacion del evento. Gracias a la espiritualidad amiga, que permite que pese a nuesteas limitaciones y imperfecciones, hagamos cosas tan bonitas como la que hemos hizimos ayer: usar los recursos de los que disponemos para el bien, el amor y la paz!

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  4. Felicidades por el trabajo. En pensamiento me he recordado del trabajo. Con mis sinceros deseos de que estas semillas se multipliquen por todo el país.

    Saludos,

    Luciana

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