domingo, 13 de noviembre de 2011

La reencaranción en la clase de los jóvenes


Una nueva experiencia me esperaba este último sábado: ayudar a nuestra compañera Andrea en la clase de los jóvenes. Yo y Kédima estamos alternando, con mucha alegría, como apoyo de Andrea y Janaína, responsables por la Evangelización Infanto-juvenil.

Era la segunda clase donde el tema sería la REENCARNACIÓN. Había un alumno nuevo esta vez y, antes de empezar la clase, uno de los antiguos se propuso a hacer un resumen explicando la idea básica de la reencarnación. Que bonito ver que tienen conceptos tan complicados ya interiorizados!

Pues bien, con todos más o menos conociendo el tema, Andrea leyó el siguiente texto, para enseñar que la reencarnación no es nada nuevo, sino que incluso Jesús ya hablaba de ella:

Y había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, príncipe de los judíos. - Este vio a Jesús de noche, y le dijo: Rabbi, sabemos que eres maestro venido de Dios porque ninguno puede hacer estos milagros, que tú haces, si Dios no estuviera con él. Jesús le respondió, y le dijo: En verdad, en verdad te digo, "que no puede ver el reino de Dios si no aquel que renaciere de nuevo".

Nicodemo le dijo: ¿Cómo un hombre puede nacer siendo viejo? ¿por ventura puede volver al vientre de su madre y nacer otra vez? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo, que no puede entrar en el reino de Dios, si no aquel que fuere renacido de agua y de Espíritu Santo. Lo que es nacido de carne, carne es: y lo que es nacido de espíritu, espíritu es. - No te maravilles, porque te dije: os es necesario nacer otra vez. - El espíritu donde quiere, sopla; y oyes su voz: mas no sabes de donde viene, ni adónde va; así es todo aquel que es nacido de espíritu. Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? – Respondió Jesús y le dijo: ¿Tú eres maestro de Israel y esto ignoras? - En verdad, en verdad te digo: que lo que sabemos, eso hablamos, y lo que hemos visto, atestiguamos, y no recibís nuestro testimonio. - Si os he dicho cosas terrenas, y no las creéis, ¿cómo creeréis, si os dijese las celestiales? (San Juan, capítulo III, v. de 1 a 12).


Muy bien, pero al final, ¿para que sirve la reencarnación? Ni hizo falta ni explicarlo a los jóvenes, ¡estos ya lo saben todo! Jugando con las palabras “Libre albedrío – Reencarnación – Progreso – Evolución – Dios”, ellos nos explicaron para que sirve y como está ligada a nuestra evolución a lo largo de los tiempos, siempre bajo la voluntad de Dios.

Inspirados por sus frases y por lo que dice el Evangelio según el Espiritismo “Toda encarnación tiene un objeto útil” los jóvenes nos han explicado, para diferentes casos reecarnatorios, cuáles eran sus posibles objetos útiles:
- una persona que pasa la vida en la silla de rueda y gente que tiene el cuerpo perfecto;
- uno que vive en la pobreza y el otro en la riqueza;
- uno que tuvo la oportunidad de estudiar una carrera y otro que trabaja en el campo.
En cada caso supieron darnos ejemplos de las causas y expiaciones específicas, como prueba de que tienen los conceptos claros, incluso el alumno que estrenaba!

Para terminar, Andrea puso una canción bastante conocida y todos cantamos juntos (que bien se pasa en la clase de los jóvenes!!!). Esperamos que no hayamos molestado mucho la clase del ESDE en la sala al lado, donde Rafa y Patricia eran los monitores.

Os dejo la letra de la canción “No dudaría”, de Antonio Flores:

Si pudiera olvidar
Todo aquello que fui
Si pudiera borrar
Todo lo que yo vi
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera explicar
Las vidas que quite
Si pudiera quemar
Las armas que use
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia

Si pudiera sembrar
Los campos que arrasé
Si pudiera devolver
La paz que quité
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Si pudiera olvidar
Aquel llanto que oí
Si pudiera lograr
Apartarlo de mí
No dudaría
No dudaría en volver a reír

Prometo ver la alegría
Escarmentar de la experiencia
Pero nunca, nunca mas
Usar la violencia



Terminamos la clase con una merienda (sólo los jóvenes… ;-) ) y una preciosa oración final.

Un saludo y ya espero por mi próxima oportunidad!

Marcello

1 comentario:

  1. Gracias Marcelo, por la aportación al blog y por compartir con nosotros tu vivencia con los jóvenes. ¡Qué riqueza! ¡Qué belleza! =)

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