domingo, 26 de febrero de 2012

No quedará piedra sobre piedra

Hola familia de mi alma,

Ayer en CEADS tuvimos la oportunidad de recibir una vez más a Fernando Espelho. La sensación que tengo alrededor de Fernando, este señor mayor sano y sereno, de actitud calmada y alegre, voz mansa y pausada, es que hace falta poco para entender grandes cosas. Un poquito de humildad, una chispa de buena voluntad, un momento de atención… Tan poco nos pide la vida y tanto a ganar a cambio… Bueno, dejo mis divagaciones y os explico de qué nos habló Fernando ayer.

El tema de su charla era el Sermón Profético de Jesús, que está en Marcos, capítulo 13.

“Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.”
Los discípulos de Jesús estaban impresionados ante la belleza imponente del tempo, pero Jesús, con toda la madurez psicológica que le caracterizaba, no se dejaba impresionar por las apariencias. Él sabía que el principal cemento de aquel tempo era el orgullo y que en cada ladrillo puesto allí por los esclavos que lo habían construido, relucía el egoísmo humano. Por esto les dice a sus discípulos que aquel templo es una obra transitoria, que el tiempo pasaría y su importancia también lo haría, puesto que los valores que lo erguían no eran los valores transcendentes del amor y la humildad.

La historia confirmaría la profecía de Jesús, expresión de la verdad, puesto que el templo fue efectivamente destruido en el año 70 después de Cristo, por los Romanos, bajo la dirección de Tito. Los discípulos, sin embargo, quedan sorprendidos de la vehemencia del Maestro. El tempo era seguramente la mayor expresión del poder religioso en Jerusalén, una construcción monumental… ¿cómo podía Jesús decir que de aquel templo tan sólido no quedaría nada?

"Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse? Jesús, respondiéndoles, comenzó a decir: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañarán a muchos."
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Jesús advertía contra los falsos profetas. Pide que estemos atentos, que usemos la razón y no nos dejemos engañar. De hecho, uno de los lemas de Kardek en la organización de la doctrina era que era mejor rechazar 10 verdades antes que aceptar una mentira. Todo debe pasar por el filtro de la razón. No debemos renunciar a nuestra capacidad intelectual, confiando a los demás la responsabilidad por salvarnos. Pero Jesús no se limita a hablar de los falsos profetas, también da otras señal por la que podremos identificar una importante transición planetaria:

"Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos."
Advertía Jesús que la imperfección del carácter humano traería guerras, como las trajo; que la naturaleza nos impondría desafíos, como lo ha hecho; que el dolor pondría el hombre a prueba, y así ha sido. Pero todo esto, nos decía Jesús, es solamente el comienzo.

Fernando nos invitó a rechazar con vehemencia, esperanza y fe cualquier predicción catastrofista del fin del mundo. Incluso llegó a afirmar que hay informaciones del plan espiritual de que grupos de espíritus se dedican a fortalecer las placas tectónicas del planeta para evitar más muertes en masa. El cambio que se avecina, afirmó Fernando, es moral. La Tierra tiene que vivir una renovación que es antes de todo moral. El evangelio de Jesús tiene que prevalecer en todas las naciones, no como discurso, sino en cada gesto, pensamiento y actitud de todos los seres humanos. Son llegados los tiempos de hacer la opción de vivir en coherencia con nuestras supuestas creencias. Para seguir reencarnando en la Tierra, los seres humanos tendrán que optar por la ley de amor y vivir en harmonía con esta opción. Los espíritus que se resistan serán trasportados a planetas con niveles vibratorios más acordes con su poca evolución moral. Este proceso ya ha empezado. Vivimos una importante fase de transición planetaria. Esta transición, insistió Ferando, es ante todo moral. Pese a que siempre haya gente dispuesta a hacer predicciones con fechas y horas precisas para el final de los tiempos, Fernando nos recomienda que leamos las palabras de nuestro Maestro:

"Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo."

Jesús no dijo hace dos mil años qué sucedería. También nos dijo qué deberíamos hacer: orar y vigilar. Es decir: palabras y actitud; pensamiento y acción; amor de palabras y de obras.

Tomamos nota, Fernando. Gracias por visitarnos con tu amabilidad y dulzura. Aquí te esperamos siempre que quieras volver, ocupándonos de lo que más nos urge: vivir en harmonía con las creencias que profesamos.

Cariños de la hermana menor!

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