martes, 7 de agosto de 2012

Los pasos de la felicidad...

El pasado sábado en CEADS tuvimos la segunda parte del clase sobre El arrepentimiento y el perdón del Programa II, Guía 13 del Estudio Sistematizado de la Doctrina Espírita (ESDE) 
Aunque fue el primer sábado del mes de vacaciones tuvimos la asistencia de muchos espíritus encarnados para el estudio y aprendizaje de amor que nos orienta el Espiritismo.
El perdón es la puerta de la libertad. Quien perdona de corazón se quita un peso de la existencia y aprende amar. Pero, ¿qué es perdonar de corazón? La Doctrina Espírita explica que hay dos maneras de perdonar, la primera es noble y la segunda es vanidosa.
La primera es la que llamamos de corazón pues hay indulgencia con el prójimo, no se importa con lo que digan los demás, quiere y hace el bien. Ya la segunda es la que el acto de perdonar solamente es de palabra, no hay ninguno sentimiento verdadero, siempre está a espera que el otro vuelva a equivocarse y puede ser humillante al que debería sentirse perdonado.
Es sentimiento noble nos enseño Jesús en Evangelio según Mateo: "Se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete."
La reencarnación nos enseña que perdonar es el sentimiento más noble que el Padre Creador nos dejo pues es la propia Ley de Amor en su estado puro, es el perdón de Dios. 
Perdonar es sanarse, es libertarse del pasado, es seguir adelante en la evolución inevitable. No hay plazo para el perdón, el puede suceder en cualquier momento y no hay plazo límite ya que es ilimitado, es  inmortal como la vida y eterno como las Leyes Dividas.
Y nada más justo que reencarnar en el seno familiar necesario para esta evolución. Por que sí es verdad que elegimos los amigos que queremos estar pero también elegimos a la familia que nos tocó aunque no recordamos esta elección realizada en el plano pre-encarnatorio.
Nacemos donde debemos nacer porque es donde hay oportunidades de aprender y crecer como espíritus hijos de Dios.



Debemos empezar por la familia el ACTO de perdonar. Sí, es una acto pues no está hecho sólo de palabras. Hay que reconocer el error del otro sin juzgar, después purificar el corazón y la mente con indulgencia, abrir una sonrisa llena de luz y decir: "Te perdono" y jamás volver a pensar en la falta cometida. 
Queremos mudar la sociedad, los amigos, los jefes, los estatutos...pero nos olvidamos mudar lo más cercano: nosotros mismos y las personas que elegimos estar.
Es más fácil convivir con aquellos que nos son afines pero perdonarlos muchas veces es más difícil. Así que empecemos por nuestra casa, siempre. Los ejemplos en casa son llevamos a la calle, al trabajo, a las escuelas...una vez bien la familia, bien estará la sociedad. Educar los sentimientos con el perdón noble es caridad.
El perdón más bien es el acto de saber perdonar y el arrepentimiento el acto de perdonarse. Ambos actos nos llevarán al crecimiento pero ni todo son flores...hay que pasar por el camino de la expiación y finalmente llegar a la reparación. Si queremos saltar la fase de la expiación hay que, simplemente, seguir por la rectitud. ¿Fácil, no? Pues no. No es fácil para los espíritus que todavía necesitan pasar por el dolor para aprender el amor. Hay unos que aprender el valor del perdón y del arrepentimiento más rápidamente y sufren poco en la expiación ya otros necesitan más tiempo. Y no hay problema porque el perdón de Dios es ilimitado.
Si no es capaz de reparar la falta a través de uno de estos actos es posible repararlo con otros actos aunque el bumerán de la vida nos traerá lo que lanzamos a ella... podemos sí disminuir las faltas con otros recursos pero habrá el momento en que ambos actos picaran a la puerta para que aprendamos...
Los pasos para la felicidad son el perdón y el arrepentimiento a través de la expiación para la búsqueda de la reparación... está allí la receta del suceso...

Un martes lleno de luz,

Andrea

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