domingo, 9 de febrero de 2014

Las uniones entre dos seres

Hola familia,

ayer en CEADS nos dedicamos a intentar comprender un tema tan bello como complejo: las uniones entre dos seres. Los monitores ya habían compartido un texto de gran profundidad como preparación para la clase, pero antes de pasar al debate de alguna lectura, Marcello y Andrea nos preguntaron:

¿Qué razones hay para que, des de un punto de vista terrenal, dos seres se unan? Y, por otra parte, ¿Qué razones hay para que, des del punto de vista del espíritu inmortal, dos seres, una vez encarnados, se unan? El amor fue una respuesta común a ambas preguntas. Sin embargo, las demás respuestas fueron muy distintas. Des de un punto de vista terrenal, las uniones se pueden producir por la atracción física, por afinidades, por intereses, por conveniencia, por obligación o por tradición. Si observamos las razones que unen las parejas des de la perspectiva del espíritu inmortal, nos encontramos un panorama mucho más amplio: las parejas se pueden unir como forma de regate de deudas contraidas en encarnaciones pasadas y, en este caso, el objetivo de la unión es el de limar asperezas y aprender a amarse mútuamente; otra situación sería la de que un espíritu más evolucionado, habiendo hecho ya cierto progreso, se propone a unirse como pareja a un ser a quién dedica su afecto para ayudarle a progresar; finalmente las parejas también pueden unirse en función de un proyecto en común: con el objetivo compartido de apoyar al progreso de un grupo de almas, como pueden ser los seres que aceptan recibir como hijos, o el de dedicarse a una tarea de relevancia que transciende la esfera personal. Dos seres pueden, antes de encarnar, comprometerse a unirse en el plano material.



La pregunta que surge a continuación sería, ¿Está todo escrito? ¿Hay un destino que tenemos que cumplir, una historia elaborada antes de nuestra encarnación que nos corresponde actuar? No, la respuesta es no. En primer lugar hay que comprender que los espíritus que pueden participar en la planificación de su propia encarnación son aquellos que ya han despertado en cierta medida para una conciencia espiritual. Muchos todavía son los espíritus que encarnan en nuestro planeta sin ningún tipo de planificación encarnatoria. Dicho esto, sin embargo, los espíritus nos dan noticias de que en el plano espiritual, antes de encarnar, hay variados tipos de acuerdos, planes y compromisos que podemos asumir, entre ellos, el de establecer una pareja estable con otro ser. Así es como el recate de deudas pasadas, el auxilio a seres queridos o el trabajo compartido en un proyecto común pueden llegar a ser un objetivo para nuestra encarnación. A partir de ahí, entra en juego el libre albedrío. Si dos seres se comprometen a unirse en el plano material, la espiritualidad amiga pondrá todos los medios para que se encuentren, llegando incluso a influir en producir las condiciones necesarias para su enamoramiento. Pero estar abierto a comprometerse con esta persona y permanecer fiel a esta opción es algo que corresponde a la pareja.


En nuestra sociedad todavía nos hace falta promocionar una educación basada en valores verdaderamente altruistas. Como más condicionada por el egoísmo estén las personas en una sociedad, menos posibilidad hay de que la ley de amor sea la base de las uniones de pareja y más separaciones livianas pueden ocurrir. La responsabilidad que comporta un compromiso de pareja no se debe entender des de una perspectiva únicamente social, como si con “cumplir” unas normas fuera lo bastante para mantener la vida conyugal. La responsabilidad, si buscamos la perspectiva mas amplia del espíritu inmortal, supone compromiso con la evolución de uno mismo y de sus seres queridos, transcendiendo barreras de tiempo y espacio.



El amor, el respeto y el afecto mutuo deben ser la base de todos las relaciones, y de forma todavía más acentuada, con la persona con quién decidimos unirnos en una encarnación como pareja. Pero, ¿qué pasa si no somos capaces de mantener los compromisos asumidos en la espiritualidad? ¿Qué puede suponer interrumpir una relación que, por las razones que sean, ya no funciona para las dos partes? Des del punto de vista de la inmortalidad, que es el que nos dedicamos a comprender con mayor profundidad en el centro, podemos decir que si una relación se interrumpe en un determinado momento, y es necesaria para ambos seres que siga, puede perfectamente volver a restablecerse en otra encarnación, cuando ambos ya estén más preparados para que la convivencia beneficie su plan evolutivo. Des de un punto de vista más material, sin embargo, es importante que quede claro que NADIE debe compactar con el daño que le hagan, nadie debe ser cómplice del daño que le puedan hacer. El auto-amor es esencial para que el amor al prójimo pueda fluir y así lo estableció Jesús: Amar al prójimo como a uno mismo es la esencia de la ley de amor, semejante a amar a Dios, fuente cósmica de toda la vida.


Nos estaríamos toda la vida hablando de este tema… pero el objetivo de cada clase no es agotar los asuntos tratados. Lo único que buscamos como agrupamiento espiritista es educar nuestros corazones para el amor. Cada nuevo encuentro nos dedicamos a lo mismo, buscando en la doctrina inspiración para conducirnos mejor en nuestras vidas y así tener más felicidad y paz.

Esperemos que las palabras que compartimos cada semana en este espacio puedan inspirar a la búsqueda de la felicidad plena, en la que el amor incondicional armoniza a todas las relaciones. Me despido pidiendo al Maestro que su amor ágape siga derramándose sobre todo el planeta, mientras luchamos por vencer las sombras de la ignorancia que nos impiden contemplar en todo su esplendor el brillo de su luz.


Cariños de la hermana menor  

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