domingo, 6 de abril de 2014

¿Qué tiene que ver la virtud con la proactividad?

Hola familia,

ayer en la clase de Estudio Sistematizado del Evangelio, empezamos leyendo la comunicación del espíritu Francisco-Nicolás-Madaleine que nos invita a ser virtuosos. ¿Y qué viene a ser esto, según la doctrina espírita? Nos dicen los espíritus que “la virtud, en su más alto grado, encierra el conjunto de todas las cualidades esenciales que constituyen el hombre de bien. Ser bueno, caritativo, laborioso, sobrio y modesto, son las cualidades del hombre virtuoso.” El Evangelio según el Espiritismo”

Luego pasamos a dos lecturas de dos fuentes menos convencionales en nuestras clases. La primera, la Wikipedia y la segunda el libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey.

Resulta que preparando la clase, se le ocurrió a la monitora que sería interesante pensar en un concepto muy de moda en las empresas actualmente: la proactividad. ¿Tendría algo que ver con la virtud? Y, en el caso de que fuera así, ¿el qué?

Encontramos en la wikepedia que:
“Una persona virtuosa es aquella que sabe sacar adelante cualquier problema que se avecina. Es una persona que tiene muchas cualidades y las pone en práctica a diario. Las virtudes se consideran cualidades positivas, y se oponen a los vicios. Las virtudes son las cualidades buenas y sensitivas del ser humano.”
Sobre las personas proactivas, encontramos en wikipedia:
“Las personas proactivas se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.
Cualidades de una persona proactiva
  • Responsabilidad ante su vida
  • Antepone los valores a sus sentimientos
  • Son tan felices como ellos quieren
  • Autorregulación
  • Responsabilidad para cumplir metas y objetivos” 


Y Stephen R. Covey. nos dice:

“Las personas proactivas llevan consigo su propio clima, su fuerza impulsiva reside en los valores, y si su valor es hacer un trabajo de buena calidad, no depende de que haga buen tiempo o no. La capacidad para subordinar los impulsos a los valores es la esencia de las personas proactivas. Ellas no son arrogantes, son listas, se mueven por valores, interpretan la realidad y saben lo que se necesita.”

¿Qué sacamos de todo esto?

Pues lo primero que existen semejanzas entre una persona virtuosa y una persona proactiva: ambas rehuyen al orgullo, actúan con base a valores, controlan sus sentimientos y no se dejan condicionar por el entorno en el que se mueven. Son personas que, en función de sus cualidades positivas, como el compromiso, la responsabilidad y la alegría, consiguen influir favorablemente en el ambiente familiar, de trabajo o del centro espírita.

Lo segundo, que a la persona virtuosa no le falta nada para ser proactiva - lo que quiere decir que la virtud implica una forma de actuación y transformación de la realidad para mejor. Cualidades morales sin actitud de servicio al prójimo necesitan todavía algo para alcanzar el nivel de la virtud. En cambio, a la persona proactiva le falta algo para ser virtuosa: le falta que, actuando siempre con base a valores, elija aquellos que están en linea con los valores trascendentales de la Ley de Amor. El día en que los líderes de todos los equipos profesionales de todas las empresas en la Tierra sean líderes proactivos, seleccionando como valores que guíen su conducta aquellos del espíritu consciente de su propia inmortalidad, nuestro planeta estará en buenas manos. Por este ideal debemos trabajar.


Lo tercero, que ¡lo que explicamos en el punto anterior no es una utopía! Lo que pasa es que, para que esto suceda, los que supuestamente somos conscientes de que somos espíritus inmortales en experiencias corporales no podemos seguir demarcando tan bien la frontera entre lo que es espiritualidad y lo que es materia. ¿Qué queremos decir? ¡Que no podemos ser espiritistas de fin de semana! Cada día, en el trabajo, en la familia, en nuestro círculo de amigos, debemos seguir moviéndonos según los valores de la Ley de Amor. Nuestro planeta progresa y vive actualmente una fase de transición hacia un planeta de regeneración. En esta nueva fase, ¿por que no pensar que los responsables de las empresas serán fraternos, solidarios y humildes? 

Actualmente se nos dice que la persona proactiva ama lo que hace y hace lo que ama. Pues me parece a mí que, si uno trabaja de esta manera, entrega su fuerza de trabajo como un servicio que solo puede ennoblecer su alma y aportar mucho a la humanidad.

No puedo dejar de recordar al amado Maestro Mayor, ejemplo de virtud intachable y máxima proactividad para la humanidad. Deseando que podamos todos ser capaces de servir con amor, alegría, humildad y compromiso, sea cual sea el entorno en el que tenemos la oportunidad de seguir evolucionando, pido al Maestro que nos siga inspirando a todos.

Cariños de la hermana menor

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