miércoles, 3 de septiembre de 2014

¡Fin de semana de mucha luz y trabajo!

¡Muy buenas tardes!

¡Esta semana volvemos con mucha energía!


Después de la clase de ESDE del grupo del Lunes y el estudio del libro "Obras Póstumas" del GELE del jueves, el fin de semana inicia con varias actividades para todas las edades.




¡Este sábado volveremos con las clases de la Educación Espírita Infantil

Será un aula especial de inicio de curso para los niños y niñas. La actividad empieza a las 17:30 horas pero rogamos llegar 5 minutos antes para la organización y bienvenida.








Ya para los adultos, en el mismo horario, tenemos el estudio sistematizado en CEADS y para empezar, como cada primer sábado de mes, estudiaremos el Evangelio según el Espiritismo. El texto para el estudio os dejo al final de la página.






Y, para finalizar o fin de semana, nuestra equipe de trabajadores del proyecto "Mercado Solidario" estarán este Domingo, 7 de septiembre, en la Plaza Pau Casals, en el Prat de Llobregat, de 11 a 14 horas, con la venta de ropas semi-nuevas que ayudarán en el mantenimiento del centro espírita. 
¡Os animamos a visitar y apoyar a este equipo de luz!



Texto para estudio de este sábado:

Capítulo XVIII - MUCHOS SON LOS LLAMADOS, Y POCOS LOS ESCOGIDOS

No todos los que dicen: ¡Señor! ¡Señor!, entrarán en el reino de los Cielos


6. “No todos los que me dicen: ‘¡Señor! ¡Señor!’, entrarán en el reino de los Cielos, sino sólo entrará el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los Cielos. Muchos me dirán ese día: ‘¡Señor! ¡Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿No expulsamos al demonio en tu nombre, y en tu nombre no hicimos muchos milagros?’ Yo entonces les declararé: ‘Apartaos de mí, vosotros que obráis la iniquidad’.” 

Mateo, 7:21 a 23

7. “Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será comparado a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca: cayó la lluvia, los ríos desbordaron, soplaron los vientos sobre la casa; pero ella no se derrumbó, porque estaba edificada sobre la roca. Mas todo el que oiga estas mis palabras y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que construyó su casa en la arena: cayó la lluvia, los ríos desbordaron, soplaron los vientos sobre la casa, y ella se derrumbó; y fue grande

su ruina.”
Mateo, 7:24 a 27; Lucas, 6:46 a 49

8. “El que viole uno de estos mandamientos menores, y enseñe a los hombres a violarlos, será considerado como el último en el reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y los enseñe será grande en el reino de los Cielos.” 

Mateo, 5:19


9. Todos los que reconocen la misión de Jesús dicen: ‘¡Señor! ¡Señor!’ Pero ¿de qué sirve que lo llamen Maestro o Señor si no siguen sus preceptos? ¿Son acaso cristianos los que lo honran mediante actos exteriores de devoción y, al mismo tiempo, se consagran por completo al orgullo, al egoísmo, a la ambición y a todas sus pasiones? ¿Son acaso discípulos del Señor los que pasan los días orando y, sin embargo, no son mejores, ni más caritativos, ni más indulgentes para con sus semejantes? No, porque al igual que los fariseos, tienen la plegaria en los labios pero no en el corazón. Con la apariencia pueden imponerse a los
hombres, pero no a Dios. En vano le dirán a Jesús: “Señor, nosotros hemos profetizado, es decir, enseñado en tu nombre; hemos expulsado en tu nombre los demonios; hemos comido y bebido contigo”. Él les responderá: “No sé quiénes sois. Apartaos de mí, vosotros que cometéis iniquidades, vosotros que desmentís con vuestros actos lo que decís con los labios, que calumniáis a vuestro prójimo, que despojáis a las viudas y cometéis adulterio. Apartaos de mí, vosotros cuyos corazones destilan el odio y la hiel, vosotros que derramáis la sangre de vuestros hermanos en mi nombre, que hacéis correr las lágrimas en vez de enjugarlas. Para vosotros habrá llanto y crujir de dientes, porque el reino de Dios es para los que son mansos, humildes y caritativos. No esperéis torcer la justicia del Señor con la multiplicidad de vuestras palabras y de vuestras genuflexiones. El único camino que está abierto a vosotros para encontrar gracia ante Él, es el de la práctica sincera de la ley de amor y caridad”.
Las palabras de Jesús son eternas, porque representan la verdad. No sólo constituyen el salvoconducto de la vida celestial, sino también la garantía de la paz, de la tranquilidad y de la estabilidad en las cosas inherentes a la vida terrenal.
Por esa razón, todas las instituciones humanas, ya sean políticas, sociales o religiosas, que se apoyen en esas palabras, serán estables como la casa construida sobre la piedra. Los hombres habrán de conservarlas porque en ellas encontrarán su felicidad. Sin embargo, las instituciones que constituyan una violación de esas palabras serán como la casa edificada en la arena: el viento de las revoluciones y el río del progreso las arrastrarán.

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