domingo, 30 de noviembre de 2014

¡Nos volveremos a ver pronto!

Querida familia CEADS, 

en nuestra clase de ESDE de ayer, hicimos la segunda parte del estudio sobre la desencarnación de los niños. El tema es delicado, causando mucha incomprensión algunas veces. El Espiritismo nos enseña, sin embargo, a confiar en la justicia Divina; además nos aclara que no vivimos una única vez. Las criaturas que nos inspiran tanta ternura y sentimiento de protección son en realidad espíritus inmortales. Ya vivieron anteriormente y volverán a vivir otra vez, siempre atados, como todos, a las consecuencias de sus actos. En la clase de ESDE anterior, estudiamos un texto que nos lo explicaba de forma más bien teórica. En esta oportunidad, nuestros monitores Marcello y Andrea han querido traernos casos, extraídos de psicografias, en los que queda ejemplificado lo que la Doctrina Espírita nos explica.

Caso 1
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EN EL HOGAR DE LA BENDICIÓN 

(…) Tenemos aquí una importante colonia educativa, mezcla de escuela de madres y residencia de los pequeños que regresan de la esfera carnal. 
El pequeño Julio no se encuentra en el grupo. Todavía sufre anormalidades que no le permiten la convivencia con los niños felices (…)
En pocos minutos, llegábamos ante diminuto castillo, muy blanco, en el que se destacaban las cúpulas azules, coronadas de enredaderas en flor. Atravesamos extenso jardín, embalsamado de aromas. Rosas opalinas, ignoradas en la Tierra, mezcladas con otras flores, despuntaban profusamente (…)
– ¡Ah! ¡Con mucho gusto! Y, encaminándonos a iluminada habitación, ornamentada de rosáceos adornos, donde un niño reposaba en un lecho muy blanco, explicó, sin afectación: 
– Nuestro Julio, hasta hoy, aún no se ha recuperado completamente. Aún grita bajo pesadillas inquietantes, como si estuviese sufriendo bajo las aguas. Llama al padre constantemente, a pesar de parecer más receptivo a nuestro cariño. Insiste en volver a casa, todos los días. Nos acercamos a la larga cuna en la que descansaba. 
El niño nos lanzó una mirada de atormentada desconfianza, pero, contenido por la ternura de la hermana que lo asistía, permaneció mudo e impasible. 
– ¿Aún no se mostró en condiciones de compartir los estudios con los otros? –preguntó el Ministro Clarencio, interesado. 
– No – informó la interpelada, solícita–, por cierto, nuestros bienhechores Augusto y Cornelio, que nos amparan frecuentemente, son del parecer que él no conseguirá, aquí, adquirir ninguna mejoría real, antes de la reencarnación que le aguarda. Tiene la mente desorganizada por gran indisciplina. 
De buen humor, añadió: –Es un paciente difícil. Felizmente, disponemos de la colaboración de nuestra consagrada Mariana, que lo adoptó como hijo espiritual, hasta que regrese al hogar terrestre. Fue preciso separarlo en esta habitación, debido al griterío a que a veces se entrega.
 – Pero, ¿no viene recibiendo el tratamiento magnético aconsejable? –indagó Clarencio, atento. 
– Diariamente recibe el auxilio necesario –esclareció Blandina, con humildad–, yo misma soy la enfermera. Pases y medicinas no le faltan. 
– ¿Y la hermana conoce el caso en sus particularidades? 
– Sí, lo conozco. Eulalia ha venido hasta nosotros. Siento que la madrecita de nuestro enfermo no esté en condiciones de ampararlo. Creo que su concurso podría insuflarle nuevas fuerzas. Sin embargo, a excepción de su hermanita que se acuerda de él en las oraciones, nadie más de la familia le ayuda.
– ¡Mamaíta! ¡Mamaíta!... gritó el pequeño, con voz ronca, irguiéndose y abrazando a Blandina, pálido e inquieto. 
– ¿Qué te molesta, hijo mío? 
– Me duele la garganta... –se lamentó el muchachito. La joven bienhechora lo abrazó, besándole los cabellos, y recomendó: –No te aflijas. ¿Cómo es que un muchacho con tu valor puede llorar, así, por nada? ¡Figúrate! Tenemos a tres médicos en casa. Es imposible que el dolor no huya apresurado. A continuación, lo sentó en un sillón y solicitó la colaboración de Clarencio. El Ministro, cuidadoso, le pidió que abriese la boca y, sorprendidos, notamos que la glotis, principalmente en la región de los cartílagos aritenoides, presentaba una extensa herida. El orientador le aplicó recursos magnéticos especiales y, en pocos instantes, Julio volvió a la tranquilidad. –¿Y entonces? –dijo Blandina, amparándole, afectuosa– ¿dónde está ahora la garganta dolorida? Y, visiblemente satisfecha, añadió: –¿Ya agradeciste a nuestro bienhechor, hijo mío? El niño, titubeante, caminó hacia el Ministro, le besó la diestra con respetuoso cariño y balbució: –Muy agradecido. Blandina iba a decir algo, pero Julio corrió hacia sus brazos, lloriqueando:
–Mamaíta, tengo sueño... La abnegada joven lo acogió, con ternura, reconduciéndole al descanso. Cuando regresó a la sala, Clarencio informó que donara al enfermo energías anestesiantes. Lo notara fatigado, decidiendo, por eso, inducirle al descanso. Y, quizás porque nos percibiese el cerebro espoleado de indagaciones, en lo referente a aquella minúscula garganta herida, después de la muerte del cuerpo, el Ministro explicó: 
–Es una pena. Julio se envolvió en compromisos graves. Desentendiéndose con algunos lazos afectivos del camino, en el siglo pasado, se confió a extremada rebeldía, aniquilando el vehículo físico que le fuera prestado como valiosa bendición. Rindién-dose a la pasión, absorbió gran cantidad de corrosivo. Salvado, a tiempo, sobrevivió a la intoxicación, pero perdió la voz, en razón de las úlceras que se le abrieron en la hendidura glótica. Aún así, no conformándose con el auxilio de los compañeros que le pusieron fuera de peligro, alimentó la idea de suicidio, sin retroceder. Fue así que, a pesar de su enfermedad, burló la vigilancia los compañeros que le cuidaban y se arrojó a la profunda corriente de un río, encontrando en ella la asfixia que le separó del envoltorio carnal. En la vida espiritual, sufrió mucho, cargando consigo las molestias que él mismo infligiera a su propia garganta y las pesadillas de la asfixia, hasta que reencarnó, junto a las almas con las que se mantiene asociado para la regeneración del pretérito. Desgraciadamente, encuentra dificultades naturales para recuperarse. Luchará mucho, antes de incorporarse al nuevo patrimonio físico. Recibíamos aquellos informes con dolorosa admiración. Un niño enfermo es siempre un espectáculo conmovedor. No nos atrevíamos a manifestar nuestros pensamientos de extrañeza, sin embargo, el servicial amigo, notándonos ciertamente las dudas, acentuó: 
–Hace poco, comentábamos la sublimidad de la Ley. Nadie puede traicionarle los principios. La Bondad Divina nos asiste, de múltiples maneras, amparándonos el reajuste, pero, en todos los lugares viviremos atados a las consecuencias de nuestros propios actos, toda vez que somos los herederos de nuestras propias obras. El tema constituía preciosa sugerencia para interesantes estudios, pero, antes de formular cualquier pregunta, traté de respirar, a grandes sorbos, las ráfagas frescas de viento, que transportaban, hacia el recinto, olas sucesivas de agradable perfume.

Caso 2

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VIOLETAS EN LA VENTANA

(…) despierta, pude observar el lugar donde estaba. Era cuarto de paredes claras y una ventana cerrada. El lugar estaba en penumbra. Me sentía maravillosamente bien. Escuchaba la voz de mi padre, o mejor dicho, sentía sus palabras: " Patricia, hija querida, duerme tranquila, los amigos te cuidan y protegen. Permanece en paz." Aunque esas palabras fuesen dichas con mucho cariño, eran órdenes. Me sentía protegida y amparada. Estaba acostada en una cama alta como las de los hospitales, blanca y confortable. Me despertaba y al rato volvía a dormirme. Cuando me desperté del todo, me senté en la cama. Di vuelta la cabeza lentamente mirando la habitación y entonces vi al lado de mi cama, sentado en un sillón, a un señor. Cuando lo vi, me sonrió con simpatía. Me palpé, me acomodé entre las sábanas blancas y suavemente perfumadas. Reconocí mi pijama azul del jersey con que estaba vestida. Me arreglé el cabello con las manos y me pregunte:"¿Dónde estoy?". No conocía el lugar, ni aquel señor que seguía sonriéndome tranquilamente. No tuve miedo, ni siquiera me asusté. Me quedé callada durante algunos minutos, queriendo entender. Finalmente, él me habló.
- ¡Hola, Patricia! ¿Cómo te sientes?
- Bien
Pensé en mi padre. Lo sentí. Le pregunté mentalmente: "¿Papá, qué hago?". "Calma, consérvate tranquila ante lo desconocido, trata de conocer, de encontrar soluciones en las dificultades. Piensa en Jesús. El Divino Maestro es la Luz en nuestro camino." Papá respondió dentro de mí. Era como si yo pensase con
su voz. Me sentí animada, valiente. Seguramente eran fluidos que él me enviaba. Me volví mirando fijamente a aquel señor, y le pregunté:
- ¿Cómo sabe mi nombre?
- Patricia es un lindo nombre, te conozco hace mucho.
- ¿Dónde estoy?
- Entre amigos.
Realmente así me sentía. Estaba tranquila. Me parecía natural haber despertado en un lugar desconocido y con aquel extraño a mi lado. Justamente yo que siempre fui tan casera y recelosa a los extraños. Lo interrogué nuevamente.
- ¿Cómo se llama?
- Mauricio. Soy amigo de tu padre.
- ¿Es médico? ¿Trabaja en nuestro Centro Espirita?
No me respondió, su mirada serena me daba calma. Lo observé detalladamente. Pelirrojo, con pecas en la cara, ojos verdes, boca grande y sonrisa agradable. (…) me atreví a preguntar:
- ¿Estoy soñando o desencarné?
(…) "¡Calma, Patricia, calma!" Oí una voz cariñosa y sentí que me tomaban las manos y acariciaban mi cabeza: "Duerme, duerme..."
Me dormí realmente. Los recuerdos se acabaron como por encanto. El hecho es que yo estaba en un cuarto que no era el mío y delante de Mauricio. Miré para todos lados y entendí. No era preciso que Mauricio me contestara, sólo me ayudó a recordar. Había desencarnado. Estaba tan tranquila que me extrañó. Suspiré pensando que lo mejor era asumirlo. ¿Acaso no había sabido siempre que un día iba a desencarnar? Volvía indagar a Mauricio, como si fuese un asunto superficial.
- ¿Qué pasó? ¿Cómo desencarné?
- Se rompió una vena en tu cerebro. Tiene que haber un motivo para que el cuerpo muera cuando ha vencido el plazo en que el espíritu debe quedar encarnado. En tu caso, fue por aneurisma cerebral.
- ¿Dónde estoy?
- En la Colonia San Sebastián. En el hospital. En el área de Recuperación.
- ¿De qué me recupero?
- De nada, tú estás perfectamente bien, aquí estás solamente para adaptarte. ¿Te acuerdas de tu abuelita Amaziles? Ella está aquí y quiere verte.
La imagen de abuelita me vino a la mente. Yo la quería mucho.
- Por favor, Mauricio, dígale que entre - dije emocionada.
Abuelita entró mansamente en el cuarto. Estaba distinta, más hermosa, vivaz, sin sus gruesos anteojos. Me besó en la frente y nos abrazamos largo rato. Mis sentimientos, en ese momento, se volvieron confusos. Sentí gran alegría de verla pero, por otra parte, tuve la seguridad de que yo realmente había desencarnado. Tuve una sensación de vacío y un poco de miedo. Abuelita se dio cuenta y se sentó en la cama al lado mío. Sonrío feliz y dijo:
- ¡Patricia, estar aquí es hermoso! Ya te podré mostrar lugares maravillosos. ¡Estás tan bien i ¡Te veo tan linda! ¿Necesitas alguna cosa? ¿Quieres que te prepare algo? Tú...
- Abuelita - la interrumpí -, ¿Cómo está Mamá? ¿Papá? 
- Están bien. Son espíritas. El Espiritismo da a los encarnados la comprensión de la muerte del cuerpo y de todas las circunstancias que la rodean. Saben que tu desencarnación te traerá muchas felicidades. 
- Abuelita, ¿ellos no lamentaron mi desencarnación?
- Lo sintieron. Claro que todos sufren tu ausencia y se ayudan mutuamente con mucha comprensión. Hacen de todo para mandarte todo el cariño y el amor que sienten. Un día, ustedes van a encontrarse, como ahora te encuentras conmigo, y verás que nunca estuvieron separados, porque el amor une.
-Abuelita, por favor, cuídalos mucho. Usted también, Mauricio. Ayúdenlos. Mamá debe estar tan triste. ¿Llorará por mí? Tal vez se niegue a comer.
Mauricio, desde que abuelita había entrado en el cuarto, había permanecido en silencio sentado en el sillón. Como me dirigí a él suplicando ayuda, intentó tranquilizarme.
- Patricia, en tu hogar terreno ellos sólo nos piden que te cuidemos bien. Tú nos pides que los cuidemos. El cariño sincero que los une es un lazo muy fuerte. Cuidaremos de ti y de ellos. Yo estaré siempre contigo hasta que te adaptes del todo, así que me tendrás por compañía, ya que soy el encargado de velar por ti.
- Gracias - contesté, tratando de sonreír, pero creo que me salió una mueca.
Me fue dando sueño, unas ganas irresistibles de dormir... Me acosté y abuelita me ayudó a acomodarme. Se me fueron cerrando los ojos. Los dos me sonreían, abuelita me besó en la frente y me tomó de la mano.
- Creo que me estoy durmiendo...

Caso 3

Ver película completa
Las madres de Chico – Carta psicografiada de Theo (niño de 4 años)

Querida mamita, soy yo, tu hijo Theo.
Estoy aquí con mi profesor. Él me ayuda a escribir porque aún estoy aprendiendo.
Estoy viendote. Te extraño pero mi alegría de estar aquí es más grande que todo.
Yo ya estaba enfermo cuando hablaba y jugaba contigo.
Después me golpee la cabeza en el suelo, pero fui fuerte.
Mi cabeza quedó pesada, pero no por la caída de la bicicleta sino de una enfermedad que nació conmigo.
Lica no tuvo culpa de nada.
Cuando lloré mucho de dolor de cabeza llamaste a mi padre. 
Él se asustó y tuvo mucho miedo. Después no vi más nada.
Todo quedó oscuro y después oí a mi papá llorando por mí. 
Quise responder, pero no pude. No podía más. Depois dormí.
Cuando me desperté, estaba cerca de mi bisabuela Lia que me abrazó y dijo que me cuidaría como lo hacías tú.
Desde entonces, estoy rodeado de cariño y atención.
Por eso, mamá, no llores más por mí. Estoy bien. 
Sé fuerte, ayuda a mi papá. 
Quiero que él recuerde los momentos de felicidad como nuestro paseo en la playa cuando jugamos a ser buzos.
Nada borra la eternidad de esos momentos felices.
Un día estaremos juntos de nuevo. Amo mucho los dos.

De tu hijo, Theo.

Por último, nuestros monitores quisieron compartir con nosotros un corto-metraje producido con la colaboración de miembros de CEADS y jóvenes de la educación Espírita. El corto está lleno de belleza y sensibilidad. Si alguien deseara regalar el DVD por navidades, lo tenemos en el centro.

PREMIO DE MEJOR CORTOMETRAJE - YOUNG VALUES FILM FESTIVAL (ESPAÑA) 
PREMIO DEL PÚBLICO - MOSTRA DE CINEMA DE LONDRINA (BRASIL)
SELECCIÓN OFICIAL - FESTIVAL TRANSCENDENTAL (BRASIL)
SELECCIÓN OFICIAL - Herning International Short Film Festival (DINAMARCA)


Pidamos a la Inteligencia Cósmica que inunde de comprensión y fortaleza los corazones de los padres que se separan de sus hijitos en temprana edad, a la vez que damos las gracias a la espiritualidad amiga que se ocupa de recibir con mucho amor a los espíritus que desencarnan aún niños.

Cariños de la hermana menor 

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