domingo, 8 de febrero de 2015

Una semilla, una fuerza, una energía...

Hola familia,

ayer en CEADS disfrutamos de una tarde más de aprendizaje sobre el Evangelio según el Espiritismo. El tema de la clase era LA FE HUMANA Y LA FE DIVINA. Una treintena de personas nos dedicamos a reflexionar sobre qué es la fe. En el vídeo a continuación, podemos ver qué nos dice la Doctrina Espírita:


Del rico intercambio que realizamos tras ver del vídeo, podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • La fe no es algo que pertenece únicamente al terreno religioso. Se puede pensar en ella como una semilla, una fuerza, una energía, pero en definitiva está íntimamente relacionada con capacidades humanas superiores.
  • Lo que solemos llamar “milagros”, no son hechos sobrenaturales. Los milagros no son más que el uso de las potencialidades humanas en un nivel todavía desconocido en el tiempo en que se producen. El hecho de que no se puedan explicar con la ciencia del momento histórico e cultural en que se produjeron no implica que sean inexplicables. Las leyes naturales son incorruptibles. Todo lo que sucede está en consonancia con las leyes naturales. Si no podemos explicar un hecho, no por ello este hecho pasa a ser “sobrenatural”. Simplemente desconocemos los mecanismos que permitieron o causaron que sucediera. 
  • Hace dos mil años el Maestro diría “Hay que tener una fe inquebrantable para producir milagros”. En lenguaje actual podemos decir “Sólo la firme convicción de que es posible poner en marcha la energía cósmica creadora puede activar las facultades superiores del ser”.
  • Todos tenemos en potencia la capacidad de poner en marcha nuestras facultades superiores. La evolución moral e intelectual llevará naturalmente en esta dirección. Es necesario persistir en el camino de la reforma interior, de la pacificación de nuestros corazones y del desarrollo intelectual continuo.
  • La fe es humana cuando tenemos la convicción de que somos capaces de realizar proyectos personales o profesionales, cuando creemos en nosotros mismos y ponemos en marcha nuestras potencialidades para realizar nuestras aspiraciones.
  • La fe es divina cuando, más allá de los proyectos personales o profesionales relacionados a la vida en el mundo material, el ser espiritualizado busca poner en marcha su propio proyecto de elevación moral e intelectual, proyectando hacia la inmortalidad la energía que le facultará el pleno desarrollo de su potencial.

Como no podía ser diferente, el Maestro fue mencionado en diferentes ocasiones. Recordamos que él decía que si tuviéramos fe podríamos hacer cosas como las que él hacía. También decía a la gente, después de curarles “Tu fe te ha salvado”. Con estas palabras, parece que Jesús quería decir que, por mucho que el deseara el bien de alguien, sin su propia disposición para cambiar su vida interior y escoger el camino del perdón y del amor, no había posibilidad de cambio. La fe del Maestro era capaz de hacer despertar el más vívido deseo de renovación en los seres que se acercaban a él, pero era uno mismo el que tenía que salir de su estado letárgico y transformar su vida. Como si el Maestro quisera decirnos que la ceguera, el parálisis, la mediumnidad desequilibrada, todo esto no es más que un sueño. Dos mil años después de que el amor se vistiera de carne y caminara entre los hombres, el Maestro sigue teniendo fe en que la humanidad puede despertar. Todavía hoy se acerca a nosotros de tantas maneras diferentes, para ofrecernos un punto de inflexión: un presagio, la palabra de una migo, un libro que nos llega a las manos sin que sepamos cómo, la dirección de un centro espírita que encontramos sin saber porqué… Él nos busca para darnos oportunidades, pero el que tendrá que salir de la letárgia es uno mismo.

Despertemos, pues, hoy antes que mañana. Demos gracias al Maestro a a todos sus emisarios de luz que no dejan de tener fe en nosotros.

Cariños de la hermana menor

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