miércoles, 22 de julio de 2015

El fin providencial de las manifestaciones

Hola familia,

los monitores del ESDE de sábado nos envían el texto de estudio. ¡Nos vemos en CEADS!

Cariños de la hermana menor

Finalidades de las comunicaciones mediúmnicas
El fin providencial de las manifestaciones es el de convencer a los incrédulos que para el hombre no se acaba todo con la vida terrestre (plano físico) y el de brindarles a los creyentes ideas más justas sobre el futuro. Los buenos Espíritus vienen a instruirnos para que nos mejoremos y para que progresemos, no para revelarnos lo que aún no debemos saber, o lo que sólo debe ser logrado a través de nuestro esfuerzo. Las manifestaciones no están, pues, destinadas a servir a los intereses materiales; su provecho está en las consecuencias morales que dimanan de ellas. Pero, aunque no tuvieran otro resultado que el de hacer conocer una nueva ley de la Naturaleza y demostrar materialmente la existencia del alma y su inmortalidad,
eso ya sería mucho.


La posibilidad de ponernos en comunicación con los Espíritus es un dulcísimo consuelo porque nos proporciona el medio de conversar con nuestros parientes y amigos que dejaron la Tierra antes que nosotros. Mediante la evocación, los atraemos, y ellos vienen a nuestro lado, nos escuchan y nos responden. De ese modo, es correcto decir que cesa toda separación entre ellos y nosotros. Nos ayudan con sus consejos, nos testimonian el afecto que nos tienen y la alegría que sienten porque los recordamos. Para nosotros es una gran satisfacción saber que son dichosos, y, por su intermedio, podemos informarnos sobre los pormenores de la nueva existencia que lograron, y adquirir la seguridad de que un día nos reuniremos con ellos.

Las comunicaciones mediúmnicas tienen otra finalidad: mostrar el estado futuro del alma, no ya en teoría, sino en la realidad. Nos ponen ante todas las peripecias de la vida de ultratumba. Al mismo tiempo, nos las muestran como consecuencias perfectamente lógicas de la vida terrestre, y aunque están despojadas del fantástico aparato que creó la imaginación del hombre, no son menos personales para aquellos que hicieron mal uso de sus facultades. En realidad, lo que produce en la mente de muchas personas la duda sobre la posibilidad de las comunicaciones con el Más Allá, es la falsa idea que tienen del estado del alma después de la muerte. Se imaginan que ella es un soplo, un humo, algo vago, sólo aprehensible por el pensamiento, que se evapora y que va no se sabe a dónde, pero sí a algún lugar tan distante que cuesta entender que se pueda volver a la Tierra. Si por el contrario consideramos al alma aún unida a un cuerpo fluídico, semi material, con el cual se forma un ser concreto e individual, sus relaciones con los seres vivientes (encarnados) no tienen nada de incompatibles con la razón.


2. Me canismos de las comunicaciones mediúmnicas
2.1. El rol que ejerce el periespíritu
Sabemos que los Espíritus encarnados y desencarnados  tienen un cuerpo fluídico al que se le da el nombre de periespíritu. Su sustancia es extraída del fluido universal o cósmico que lo forma y alimenta. El periespíritu es etéreo en mayor o menor grado, según los mundos y el nivel de depuración del Espíritu. En las comunicaciones mediúmnicas desempeña un rol fundamental porque es el órgano transmisor de todas las sensaciones. Respecto de las que proceden de lo exterior, se puede decir que el cuerpo recibe la impresión; el periespíritu la
transmite y el Espíritu, que es el ser sensible e inteligente, la recibe. Cuando el acto proviene de la iniciativa del Espíritu, podemos decir que el Espíritu quiere, el periespíritu transmite y el cuerpo ejecuta.

Durante la comunicación mediúmnica, el periespíritu del médium capta los fluidos del Espíritu que se comunica, y esto le provoca sensaciones buenas o malas, según el nivel evolutivo del Espíritu. Estas sensaciones y percepciones varían en tipos y grados porque depende de la organización (periespiritual) y de la mayor o menor facilidad con que se produzca la combinación de los fluidos. También influye la mayor o menor simpatía del médium con los Espíritus que encuentran en él la fuerza fluídica necesaria. Al actuar esos fluidos sobre el periespíritu, éste, a su vez, reacciona sobre el organismo material con el cual está en contacto molecular. Si los efluvios son de buena naturaleza buena, el cuerpo se estimula con una impresión saludable; si son malos, la impresión es penosa.



2.2 El rol que ejerce la mente
El médium es un intérprete del pensamiento y de la voluntad de los Espíritus que se comunican por su intermedio, así como es necesario un cable de electricidad para comunicar una noticia a gran distancia, y en el otro extremo del cable se necesita una persona inteligente que la reciba y la transmita. Por lo tanto, utiliza la mente para conocer las intenciones y las ideas del Espíritu que se comunica. Al reconocer pues los valores anímicos como capacidad de comunicación entre los Espíritus, cualquiera sea el plano en que se encuentren, no podemos perder de vista el mundo mental del agente y el del receptor, porque, en toda situación mediúmnica, la inteligencia receptiva está sujeta a las posibilidades y a la tonalidad de los pensamientos con los cuales vive, y, la inteligencia emisora, yace sometida a los límites y a las interpretaciones de los pensamientos que es capaz de producir. La mente pues, está en la base de todas las manifestaciones mediúmnicas, sean cuales fueren las características en las que se expresen.

Procedieron acertadamente aquellos que compararon nuestro mundo mental con un espejo. Reflejamos las imágenes que nos circundan y arrojamos hacia los otros las imágenes que creamos. Y, como no podemos huir de la fuerza de atracción, sólo reflejaremos la claridad y la belleza si instalamos la belleza y la claridad en el espejo de nuestra vida interior.

Uniendo la acción del periespíritu y la de la mente podemos entonces percibir los fluidos ambientes y los de los Espíritus que nos rodean y entrar en sintonía con ellos captando sus intenciones, sentimientos, voluntad e ideas. Este es el mecanismo básico de la comunicaciones mediúmnicas.



2.3 Sintonía mediúmnica
La sintonía mediúmnica se produce mediante la vinculación de la mente del Espíritu que se comunica con la mente del médium. El Espíritu André Luiz esclarece que durante la comunicación mediúmnica se forma un circuito mental que de esa manera expresa una “voluntad – llamada” y una “voluntad– respuesta” en el trayecto de ida y vuelta, donde se define el comando de la entidad que se comunica y la conformidad del médium. Este fenómeno es aplicable tanto a la esfera de los Espíritus desencarnados como a la de los Espíritus encarnados, porque manifiesta su unión natural o provocada en los dominios de la inteligencia, y abarca la totalidad de los trabajos de asociación, asimilación, transformación y transmisión de la energía mental. 


Para realizar esas actividades, el emisor y el receptor tienen consigo posibilidades particulares en los recursos del cerebro en cuya intimidad se procesan circuitos elementales del campo nervioso, teniendo en cuenta los trabajos espontáneos del Espíritu como: la ideación, la selección, la autocrítica y la expresión. Es importante tener en cuenta, que durante el intercambio mediúmnico el médium está a veces en un estado más o menos acentuado de crisis (trance). De esa forma, la sintonía mediúmnica es solamente una de las etapas del trance obtenida mediante la concentración y la utilización de dos importantes herramientas: el pensamiento y la voluntad.

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