lunes, 29 de febrero de 2016

Vida después de la muerte


Vida después de la vida
Andrea Campos


A través de las comunicaciones a lo largo de los siglos y desde el inicio de los tiempos, los Espíritus vienen para mostrar la continuidad de la inteligencia después de la vida.
La muerte no existe desde un punto de vista físico-intelectual. Una vez que el alma abandona los ropajes de carne y sangre, vuelve a ser un Espíritu con su individualidad representada por el cuerpo fluídico llamado periespíritu.

Sabemos que la separación del alma del cuerpo no es dolorosa, de hecho puede ser incluso placentera puesto que el Espíritu se desvincula de las limitaciones físicas en las que el cuerpo carnal nos aprisiona durante el período que necesitamos para expiar nuestros errores del pasado o mejorar.

No hay mejor palabra para describir este proceso que las propias experiencias de los Espíritus quienes vuelven para explicarlas y las tenemos excelentemente codificadas en El libro de los Espíritus. Veamos:

152. ¿Qué prueba podemos tener de la individualidad del alma después de la muerte?
¿No la tenéis en las comunicaciones que obtenéis? Si no sois ciegos, veréis; y oiréis, si no sois sordos, porque a menudo habla una voz que os revela la existencia de un ser fuera de vosotros.

159. ¿Qué sensación experimenta el alma en el momento que conoce que está en el mundo de los Espíritus?
Depende. Si has hecho mal por el deseo de hacerlo, te avergonzarás en aquel momento de haberlo practicado. Para el justo, la situación es muy diferente, pues se encuentra como aliviado de un gran peso; porque no teme ninguna mirada acusadora.

150. b) ¿Nada se lleva el alma consigo de este mundo?
Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. Aquel recuerdo es grato o desagradable, según el uso que se ha hecho de la vida. Cuanto más pura es el alma, mejor comprende la futilidad de lo que deja en la Tierra.

foto: freedigitalphotos.net


160. ¿El Espíritu encuentra inmediatamente a los que ha conocido en la Tierra y que han muerto antes que él?
Sí, según el afecto que les profesaba y el que ellos sentían respecto a él. A menudo salen a recibirle a su entrada en el mundo de los Espíritus y le ayudan a separarse de los velos de la materia. También ve a muchos a quienes había perdido de vista durante su permanencia en la Tierra, a los que están en la erraticidad y a los encarnados, a quienes visita.




 

Turbación
El proceso por el que transita el alma encarnada al desencarnar como Espíritu se llama turbación. En un principio puede resultar confuso pues el alma necesita un tiempo para, de nuevo, reconocerse libre, libre del vehículo físico-denso; podemos imaginarlo como un sueño profundo hecho de sueños cortos con la conciencia de uno mismo y del proceso.

La duración e intensidad del proceso es diferente para cada ser, no existe una regla exacta que determine el tiempo y nivel de conciencia de este despertar en el plano espiritual. Sin embargo sabemos que, cuanto más purificado y menos materializado sea el Espíritu, menos tiempo pasará por el proceso de turbación.

Este proceso requiere de un tiempo para desligar, célula a célula, el cuerpo físico del cuerpo periespiritual, del mismo modo que ocurre en el proceso de reencarnación, que dura un promedio de 9 meses hasta el nacimiento del Espíritu en la carne.

Algunos Espíritus han descrito el proceso como con “dolor” pero teniendo en cuenta que el dolor físico no existe cuando el cuerpo físico ya no tiene vida, sino que el dolor sufrido es fruto de su memoria, de su nivel moral.

163. ¿El alma, al abandonar el cuerpo, tiene inmediatamente conciencia de sí misma?
Conciencia inmediata no es la palabra, pues por algún tiempo está turbada.

165. ¿El conocimiento del Espiritismo tiene alguna influencia en la duración más o menos larga de la turbación?
Muy grande; porque el Espíritu comprende de antemano su situación. Pero la práctica del bien y la pureza de conciencia es lo que más influyen.

Por tanto, la vida después de la vida existe tal cual la conocemos, la inteligencia y las experiencias del ser jamás se pierden en el Universo, seguirá su andadura hacia la felicidad, tal como dice la ley.


Texto basado en el capítulo Inmortalidad del alma del Libro Doctrina Espírita para principiantes de Luis Hu Rivas, Editora CEI.

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