domingo, 5 de marzo de 2017

Buscando nuestra morada

¡Buenas tardes!

Ayer, en CEADS, nos hemos reunido para estudiar el Capítulo III de El Evangelio según el Espiritismo, que trata del tema "Hay muchas moradas en la casa de mi padre".

Nos hemos centrado principalmente en entender las palabras morales de Jesús para entender la parábola en estudio:

No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mi. En la casa de mi padre hay muchas moradas. Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho: Pues voy a aparejaros el lugar. - Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que en donde yo estoy estéis también vosotros.” Juan, cap. XIV, v. 1-3

Hemos dividido el estudio de este capítulo en dos clases: la primera, trataremos de los ítem del 1 al 5; y para la segunda, el 8 de abril, de los ítem del 6 y 7.

Como texto de refencia, tenemos un resumen de los ítems estudio pero podemos leer la versión original, en descarga gratuita, en El Evangelio según el Espiritismo.


Diferentes estados del alma en la erraticidad

Hay diferentes moradas y mundos que circulan en el espacio infinito y ofrecen a los espíritus desencarnados y encarnados estancias apropiadas a su adelantamiento.

Según esté más o menos purificado y desprendido de los lazos materiales: unos no pueden alejarse de la esfera en que vivieron, los otros se elevan y recorren el espacio y los mundos; mientras que ciertos espíritus culpables van errantes en las tinieblas, los felices gozan de una claridad resplandeciente y del sublime espectáculo del infinito; en fin, mientras que el malo atormentado por los remordimientos, por los pesares, muchas veces solo, sin consuelo y separado de los objetos de su afecto, gime bajo el peso de los sufrimientos morales, el justo, reunido con los que ama, saborea las dulzuras de una indecible felicidad. También allí hay diferentes moradas, aun cuando no estén circunscritas ni localizadas.



Diferentes categorías de mundos habitados

Los diversos mundos están en condiciones muy diferentes los unos de los otros, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes.

Entre ellos los hay cuyos moradores son inferiores aún a los de la tierra, física o moralmente; otros están en el mismo grado y otros les son más o menos superiores en todos conceptos.

Aun cuando no pueda hacerse una clasificación absoluta de los mundos, sin embargo, se hace atendido a su estado y a su destino y basándose en sus grados más marcados, dividiéndolos de un modo general.

Los espíritus encarnados en un mundo no están sujetos a él indefinidamente, ni cumplen tampoco en él todas las fases progresivas que deben recorrer para llegar a la perfección. Cuando han alcanzado en un mundo el grado de adelanto que él permite, pasan a otro más avanzado, y así sucesivamente hasta que han llegado al estado de espíritus puros.

En los mundos inferiores, la existencia es enteramente material, las pasiones imperan soberanamente, la vida moral es casi nula. A medida que ésta se desarrolla, la influencia de la materia disminuye, de tal modo, que en los mundos más adelantados, la vida, por decirlo así, es enteramente espiritual.

En los mundos intermediarios, hay mezcla de bien y de mal, predominio del uno y del otro, según el grado de adelanto.

En los mundos superiores, en donde el bien sobrepuja al mal, nos reunimos en como familia espiritual y ya hemos desarrollado todas las potencialidades de nuestra alma.



Después de la lectura del texto introductorio, hemos propuesta 7 preguntas para contestación en grupo, el resultado fue la participación de muchos asistentes y preciosas revelaciones sobre uno de los temas más consoladores de la Doctrina Espírita: que la vida existe, que todos tenemos nuestro lugar en el Espacio, que más que tener un lugar es importante mantener nuestra morada mental equilibrada y esperanzada.


1. ¿Con qué propósito nos dice Jesús: "No se turbe vuestro corazón"?

Sabiendo cuánto preocupa y atemoriza al hombre la idea de la propia muerte, y cómo es grande el dolor que siente aquél que se separa de un ente amado por la desencarnación, Jesús nos aconseja la serenidad y la resignación, pues el espíritu vive siempre, aunque no lo podamos ver.


2. “Voy a aparejaros el lugar”. ¿Cuál es el sentido de esta promesa de Jesús a la humanidad?

Jesús nos ha informado del camino a seguir y tiene prepara una patria espiritual de paz y felicidad, sin las constricciones y los sufrimientos de la Tierra; es el lugar reservado a los que viven en consonancia con la ley de Dios.

Los planetas y otros cuerpos celestes son, por tanto, moradas de espíritus encarnados y desencarnados, pues Dios no crearía tantos astros sin ningún propósito, ni reservaría sólo a la Tierra el privilegio de ser habitada.

Esas palabras de Jesús también pueden referirse al estado venturoso o desgraciado que el espíritu experimenta cuando se despoja del cuerpo físico, este estado depende del mayor o menor grado de progreso alcanzado por el espíritu. Podemos estar todos en un mismo lugar físico, por ejemplo, en la misma sala de estudio de CEADS pero cada uno de nosotros estará "viviendo" momentos diferentes, y su morada psíquica estará sintonizada en "lugares diferentes" de la propia sala donde se encuentra el cuerpo físico.


3. ¿Qué significa "Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez"?

Jesús sabia que necesitaría "volver" entre nosotros, en un determinado momento de la evolución terráquea, para recordarnos sus enseñanzas y el camino a seguir para encontrar mejores moradas. En meados del siglo 19, la humanidad vivía momentos de cambio y el advengo del Espiritismo, a través de las manifestaciones mediúmnicas, casi en su totalidad físicas, han llamada a la atención de toda la sociedad para el despertar de la vida eterna, más allá de la carne.


4. ¿Cómo interpretar la frase de Jesús: “Hay diferentes moradas en la casa de mi Padre"?

Conforme se halle más o menos depurado y desprendido de los lazos materiales, variarán hasta lo infinito el medio en que el espíritu se encuentre, el aspecto de las cosas, las sensaciones que experimenta, las percepciones que tenga.

No habla exactamente del lugar, de mundos o moradas. En el aquel entonces sería locura explicar a la humanidad la vida en otros planetas o de "moradas espirituales" en la Tierra. Jesús hablaba de la vida eterna, que todos tenemos su lugar en el Universo, y que sería mejor o peor según nuestras acciones presentes.



5. ¿Qué se entiende por “erraticidad?”

“En el intervalo de las reencarnaciones, el alma, liberada del cuerpo, es espíritu errante que aspira al nuevo destino, que espera.” (El Libro de los Espíritus. Preg. 224).


6. ¿Cómo es la existencia de los espíritus que no lograron progresar y perfeccionarse?

“Los espíritus sufren por efecto de las pasiones cuya esencia conservan”. Por eso, esforcémonos para, aún en la vida física, liberarnos de los vicios y defectos que nos retardan la caminata espiritual.


7. ¿Los espíritus de los justos ¿qué sensación experimentan?

Cuidemos de perfeccionarnos, en la práctica incesante del bien, y Dios nos reservará la morada compatible a nuestro esfuerzo. 



La familia CEADS, dedica el estudio de este Sábado a nuestro querido compañero, Josep María Olivé, que volvió a la patria espiritual hace unos días. Estamos seguros que su morada será llena de luz y trabajo pues tienes el alma noble y has vivido esa existencia de manera correcta y caritativa. Aparejes el lugar y, en breve, estaremos nuevamente en su compañía. 
¡Buen viaje de vuelta, amigo! 



Feliz semana :)



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