domingo, 14 de mayo de 2017

El Pentateuco Espírita

¡Buenas tardes!!

Ayer, en nuestra tarde de estudios en CEADS, hemos revisado el Pentateuco Espírita brindado por los Espíritus Superiores y sabiamente codificado por Allan Kardec hace 160 años. Os dejamos el texto estudiado por los grupos.
Recordaros que la Federación Espírita Española tiene disponible todas las obras básicas para descarga gratuita en https://espiritismo.es/biblioteca-espirita/


 La Codificación Espírita

Verdadera enciclopedia de enseñanzas trascendentales, la codificación  fue el sazonado y bendito fruto de un plan estructurado en la Espiritualidad, uno de cuyos elaboradores concretó la parte que le correspondía desempeñar mientras estuvo encarnado en la Tierra: Allan Kardec.
La Codificación Espírita comprende las siguientes obras, según el orden de su publicación: El Libro de los Espíritus (18 de abril de 1857); El Libro de los Médiums (enero de 1861); El Evangelio Según el Espiritismo (abril de 1864); El Cielo y el Infierno (agosto de 1865); La Génesis (enero de 1868).
Cada obra contiene exactamente la materia necesaria para su comprensión en esa época, pero como la Doctrina es progresiva, aunque las enseñanzas básicas perduren son complementadas por estudios posteriores, sin que en nada se modifique la base doctrinaria expuesta por los Espíritus y por Kardec.




El Libro de los Espíritus



El Libro de los Espíritus, la primera obra de la Codificación, contiene las bases fundamentales del Espiritismo. En él están trazados los principios de la Doctrina Espírita sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los Espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida presente, la vida futura y el porvenir de la humanidad, según las enseñanzas suministradas por Espíritus superiores, con la colaboración de diversos médiums, recibidas y coordinadas por Allan Kardec. 

La 1ª edición, con 501 preguntas, contiene las enseñanzas que brindaron Espíritus liderados por el Espíritu de Verdad. La segunda edición, bastante más desarrollada, está formada por 1018 preguntas, notas adicionales y comentarios. Este libro presenta a siguiente estructura general:

La división en materias no fue efectuada en forma arbitraria sino que, por el contrario, denota una correspondencia lógica, una secuencia de pensamiento. Las materias que contiene, distribuidas en orden metodológico parten de las cuestiones generales hacia las especiales (razonamiento deductivo) y de igual modo, comienzan con especulaciones de orden trascendental y llegan hasta los problemas prácticos, propios de la naturaleza humana.

En cuanto a la autoría de El Libro de los Espíritus, en varios momentos de la Codificación Kardec la atribuye a los Espíritus. He aquí lo que manifiesta en los Prolegómenos: Este libro es la recopilación de sus enseñanzas; ha sido escrito por orden y mediante el dictado de Espíritus superiores, para establecer los fundamentos de una filosofía racional, libre de los prejuicios del espíritu de sistema; no contiene nada que no sea la expresión de su pensamiento o que no haya estado bajo su control. Sólo el orden y la distribución metódica de las materias, así como las notas y la forma de algunas partes de la redacción, son obra de aquél que recibió la misión de publicarlo.

Por otro lado, no es intención de los mensajeros espirituales dictar un trabajo acabado y completo, como un “flash” divino desde arriba hacia abajo. Dejan a Kardec (naturalmente inspirado por ellos) la iniciativa de elaborar las preguntas y de concebir, no la esencia del trabajo, sino el plan general de su presentación a los hombres. Es preciso, pues, que las preguntas y las dudas sean planteadas desde el punto de vista humano, para que el mundo espiritual las esclarezca en el lenguaje sencillo de la conversación.

En resumen, en El Libro de los Espíritus están los gérmenes de todas las grandes ideas con las que soñó la humanidad desde tiempos inmemoriales. En ningún otro cometido humano pueden observarse con tanta claridad las señales de una inteligente, consciente y preestablecida coordinación de esfuerzos entre las dos fases de la vida – la de los encarnados y la de los desencarnados.


El Libro de los Médiums

Segunda obra de la Codificación, El Libro de los Médiums  salió a la luz en enero de 1861 para dar continuidad a El Libro de los Espíritus. El Libro de los Médiums contiene  la enseñanza  especial de los Espíritus sobre la teoría de todos los géneros de manifestaciones, los medios de comunicación con el mundo invisible, el desarrollo de la mediumnidad, las dificultades y los obstáculos que se pueden encontrar en la práctica del Espiritismo.

Concluido el trabajo de la construcción de la columna vertebral de la Codificación Espírita – El Libro de los Espíritus – había llegado el momento de estudiar y exponer a los hombres los aspectos experimentales implícitos en la Doctrina de los Espíritus, sobre todo en lo referente a la práctica de la mediumnidad, el más importante de esos aspectos, por ser el instrumento de comunicación entre los dos mundos.

Las enseñanzas de Kardec son realmente valiosas porque van mucho más allá de la técnica de la comunicación con los Espíritus. En efecto, cuando trata el tema de la «práctica mediúmnica» llama la atención de los que se dedican a ella, para mostrarles las dificultades y los desengaños que conlleva. La experiencia nos brinda todos los días la confirmación de que las dificultades y los desengaños con que muchos se enfrentan al practicar el Espiritismo, tienen su origen en la ignorancia de los principios de esta ciencia. Entre quienes se dedican al Espiritismo es espontáneo el deseo de ponerse en comunicación con los Espíritus. Esta obra está destinada a orientarlos para que obtengan provecho de nuestros prolongados y laboriosos estudios. Se engañaría quien supusiera que va a encontrar en esta obra una receta universal e infalible para formar médiums. Si bien cada uno trae en sí el germen de las cualidades necesarias para llegar a ser médium, dichas cualidades existen en grados muy diferentes y su desarrollo depende de causas que a nadie le está permitido conseguir que se produzcan a voluntad.

El Libro de los Médiums sigue siendo la guía segura para los médiums y directores de las sesiones prácticas, mientras que los adoctrinadores encuentran en sus páginas abundantes enseñanzas, valiosas y confiables, que a todos capacitan para la noble tarea de la comunicación con los Espíritus, sin los peligros de la improvisación, de las supersticiones ni del empirismo rutinario, resultado de la comodidad como sistema y de la huida del estudio.


El Evangelio Según el Espiritismo

Este libro — con la explicación de las máximas morales de Cristo, en concordancia con el Espiritismo y sus aplicaciones a las diversas circunstancias de la vida — fue publicado en abril de 1864 con el título: Imitación del Evangelio Según el Espiritismo. A partir de la 2ª. edición en 1865 aparece con el nuevo nombre: El Evangelio Según el Espiritismo.

El libro trata especialmente sobre los principios de la moral evangélica y su aplicación.
Con respecto a este tema, el Codificador nos informa — en la introducción — que de las diversas materias que contienen los Evangelios tradicionales, tan sólo las enseñanzas morales se conservaron inatachables. Según Kardec, la enseñanza moral es un terreno donde la totalidad de los cultos pueden reunirse, un estandarte bajo el cual pueden cobijarse todos, cualesquiera sean sus creencias; un código que constituye una norma de conducta, que abarca todas las circunstancias de la vida privada y de la vida pública, el principio básico de la totalidad de las relaciones sociales fundadas en la más rigurosa justicia. Es la guía infalible para la felicidad futura.

Con ese material didácticamente organizado y valiéndose de la clave que le ofrece el Evangelio – la realidad del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal – Kardec emprende la interpretación de los pasajes oscuros y el desarrollo de todas las consecuencias, con la finalidad de aplicar las enseñanzas a las diversas situaciones de la vida.

Esa clave que brinda la comprensión del verdadero sentido de los puntos ininteligibles de los Evangelios, de la Biblia y de los autores sacros, permite así mismo que se desplieguen nuevos horizontes para el futuro, tanto como da lugar a la proyección de luz penetrante sobre los misterios del pasado. 


El Cielo y el Infierno

En la portada de ese libro se lee: Examen comparado de las doctrinas sobre el tránsito de la vida corporal a la vida espiritual, sobre las penalidades y recompensas futuras, sobre los ángeles y los demonios, sobre las penas etc., seguido de numerosos ejemplos acerca de la verdadera situación del alma durante y después de la muerte Fue publicado el 1º de agosto de 1865 con el título El cielo y el infierno o la Justicia Divina Según el Espiritismo.

La primera parte de esta obra  contiene el examen comparado de las diversas creencias sobre el cielo y el infierno, los ángeles y los demonios, las penas y recompensas futuras. El dogma de las penas eternas es enfocado en él de manera especial y refutado con argumentos extraídos de las mismas leyes de la naturaleza, que demuestran no solamente su aspecto ilógico, sino además su imposibilidad material. Junto con las penas eternas caen naturalmente las consecuencias que habían creído hacer derivar de ellas.

La segunda parte contiene numerosos ejemplos en apoyo de la teoría o, mejor dicho, que servirán para establecer la teoría, cuya autoridad proviene de la diversidad de los tiempos y lugares donde fueron obtenidos. Su autoridad proviene, asimismo de su concordancia con lo que a diario se obtiene en los lugares donde se ocupan de las manifestaciones espíritas desde un punto de vista serio y filosófico.  Cada uno de los ejemplos constituye un estudio en el que las palabras tienen su alcance para quien quiera que las medite con atención, porque de cada punto brota luz a raudales sobre la situación del alma después de la muerte y el tránsito, hasta entonces tan oscuro y temido de la vida corporal a la vida espiritual. Es la guía del viajero antes de que ingrese en un país nuevo. La vida más allá de la tumba se despliega en él desde todos sus aspectos, como un amplio panorama; cada uno exhibirá allí nuevos motivos de esperanza y de consuelo, como también nuevos cimientos para consolidar la fe en el futuro y en la justicia de Dios.

Éste es un libro importante y necesario - tanto como los demás libros de la codificación Kardeciana-, porque temas tales como el cielo, el infierno, el purgatorio, el paraíso, los ángeles y los demonios, las penas eternas, la justicia divina, analizados a la luz de las enseñanzas espíritas, son rescatados con su verdadero sentido.


La Génesis

Publicado en enero de 1868 con el nombre de La génesis – los Milagros y las Predicciones según el Espiritismo, este libro cierra el ciclo de las obras de la Codificación Espírita. En su portada consta que la Doctrina Espírita es el resultado de la enseñanza colectiva y concordante de los Espíritus. La Ciencia es convocada a constituir La Génesis de acuerdo con las leyes de la Naturaleza. Dios da pruebas de su grandeza y su poder por medio de la inmutabilidad de sus leyes y no por su abrogación. El objeto de esta obra es, según lo indica su título, el estudio de tres puntos, a saber: la génesis propiamente dicha, los milagros,  y las predicciones.

En un mensaje de diciembre de 1867, el Espíritu San Luis al referirse al libro que estaba a punto de aparecer, se expresa así: Esta obra llega en el momento preciso, en el sentido que la doctrina está ahora bien afirmada. Sea cual fuere la dirección que siga de ahora en adelante tiene raíces muy profundas en el corazón de sus adeptos, como para que alguien pueda temer que se desvíe de su camino.

En lo que se refiere a la importancia y oportunidad de la obra, merecen destacarse dos mensajes dirigidos a Kardec por los Espíritus que lo secundaron en su elaboración. El primero, dictado en septiembre de 1867, dice lo siguiente: Personalmente, estoy satisfecho con el trabajo (de elaboración de La Génesis), pero mi opinión vale poco comparada con la satisfacción de aquéllos a quienes ella ha de transformar. Lo que me alegra sobre todo, son las consecuencias que producirá sobre las masas, tanto en el espacio como en la Tierra.

El segundo, de julio de 1868, expresa: Está apenas en sus comienzos el impulso que La Génesis produjo y muchas de las personas que han sido conmovidas por ella se cobijarán en poco tiempo bajo su bandera.

Tal como fue previsto en esos mensajes, muchos quedaron realmente conmovidos por los nuevos estudios y, en consecuencia, surgieron importantes investigaciones, libros, tratados, indicadores de la nueva fase en que había entrado el Espiritismo.


Concordancia de principios en las Obras de la Codificación – unidad doctrinaria

Existe una concordancia de principios en las obras de la Codificación Espírita, de modo que, en El Libro de los Espíritus – la primera obra básica publicada – hay un núcleo central y conceptos espíritas que sirven de base para el resto de las obras de dicha codificación espírita. Esa concordancia revela la unidad doctrinaria del Espiritismo. El Libro de los Espíritus es la columna principal del Espiritismo, no sólo porque fue la primera obra que se publicó, sino porque en él están incluidas las enseñanzas básicas de la Doctrina. Los demás libros contienen el desdoblamiento de esas enseñanzas y constituyen junto con El Libro de los Espíritus un cuerpo de doctrina, en el que todas las partes se complementan en forma armónica e interdependiente. Por tener la Doctrina Espírita tres aspectos fundamentales – científico, filosófico y moral – no podrían ser estudiados o desarrollados en forma unilateral, sin el riesgo de quebrar la referida unidad doctrinaria. Del mismo modo sería inconveniente hacer un estudio exclusivo de El libro de los espíritus o de El Evangelio Según el Espiritismo y así sucesivamente, porque como todas las obras de la Codificación están interrelacionadas y podría llegar a perderse la visión de conjunto indispensable para su comprensión. Destaca, por último, que la fuerza de la Doctrina Espírita reside precisamente en la garantía de su unidad.

Como conclusión, puede decirse con las palabras de Emmanuel que los principios codificados por Allan Kardec inauguran una nueva era para el espíritu humano, porque lo impulsan a auscultarse a sí mismo, con el fin de reubicarse en relación con los caminos trazados por Jesús para el verdadero progreso del alma. Así mismo explican que el Espiritismo de por sí establece una disciplina sobre nuestra libertad, no sólo para que ejercitemos en la Tierra una vida social dignificante, sino también para que en el campo del espíritu accedamos a una vida individual armoniosa, convenientemente adaptada a los requerimientos de la Vida Universal Perfecta, en consonancia con las normas de la Eterna Justicia elaboradas por el supremo equilibrio de las Leyes de Dios.

¡Os deseamos una buena semana!



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