domingo, 10 de septiembre de 2017

Fin de la IV Semana para la Prevención del Suicidio

Ayer finalizamos la semana de prevención del suicidio. Por la mañana, estuvimos en la esquina del Centre Cívic Les Cotxeres de Sants con una mesa de información. Por la tarde, en nuestro local, atención fraterna, charlas y un espacio afectivo, abierto y cálido, libre de juicio, para que las personas pudieran compartir sus miedos, sus esperanzas y sus historias.

Nos sorprenderíamos con la cantidad de gente afectada por la problemática del suicidio que vive alrededor nuestro.

Si fuéramos lo suficientemente valientes para, durante un café con amigos, saliendo del trabajo con compañeros o en una comida con la familia simplemente dijéramos... "¿Sabes qué me he integrado? ¡En España hay más suicidios que muertes por accidentes de tráfico!" Si nos atreviéramos, seguro que veríamos cómo los casos más insospechados saldrían a la luz... "Pues el hijo de tal persona parece que se ha suicidado"; "¿Te acuerdas la señora esta, sí, esta, supe que lo intentó". Más de uno pensaría, aun que no lo dijera en voz alta, "Pues la idea pasa por mi cabeza". Lo que pasa es que no sacamos este tema. Es más, la mayoría de la gente ni siquiera sabe que el suicidio es un problema de salud pública y que se puede prevenir.
Las personas afectadas están escondidas detrás de miedo y vergüenza. Los que se piensan liberados por no tener ideas suicidas ni conocer a nadie que desee suicidarse tienen bien montada la barrera del egoísmo.


En CEADS, como en todas partes donde haya gente reuniéndose por las razones que sean, tenemos a personas directa o indirectamente afectadas por el suicidio conviviendo con personas que nunca han contemplado el suicidio como una opción o conocido a alguien que se haya suicidado. Pensamos, sin embargo, que donde cae uno de nosotros, caímos todos. Nos solidarizamos con las personas con ideaciones suicidas y les ofrecemos lo que de mejor tenemos: el conocimiento de la doctrina espírita. Esta doctrina que nos ha consolado y encauzado en tantos momentos, abriéndonos la mente para la dimensión espiritual de nuestras existencias. Sin ésta, es verdad, poco o nada tendría sentido. Para quien vive limitado por la materia, el suicidio puede parecer una opción. Para el que sabe de su condición espiritual, la balanza inexorablemente se inclina hacia la vida. Lo que no quiere decir que no titubeemos ante situaciones difíciles, tengamos miedo, tengamos ganas de que la vida fuera diferente. Pero somos conscientes de que nuestras vidas son más grandes que nuestros miedos.

ESDE Especial - Lunes, 4 de septiembre de 2017

Dentro de cada uno de nosotros está todo lo que necesitamos para sobrellevar lo que sea que nos suceda. La idea del suicidio, juntamente con las circunstancias materiales y espirituales que conducen a ella, hace con que uno no sea capaz de recordarlo o creerlo. Pero es así: todos tenemos dentro nuestro la fuerza que necesitamos y es nuestro deber existencial aplicarla en la dirección de nuestro bien estar físico, emocional y espiritual.

Sábado, 9 de septiembre de 2017

Ayer en nuestra mesa de información en la calle y luego en CEADS ofrecimos lo mejor de nosotros, que no es mucho, pero es lo que somos. También recibimos muchísimo: testimonios, historias personales que dichas en voz alta, compartidas... se convierten en las historias de todos. Unos ya no son los que nunca han pensado en el suicidio. Otros ya no son los que tienen ideaciones suicidas. Estamos todos en la misma onda. Somos uno, somos activistas de la vida; trabajamos por la prevención del suicidio.

El de uno mismo en primer lugar hasta su extinción como práctica social. Así sea, en nombre del bien, del amor y de la paz.

Así sea.

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