Razones variopintas

Hoy la crónica del sábado va de lo que hicimos en la clase de los niños y niñas de la Educación infantil en CEADS. Mientras los adultos se dedicaban al Estudio Sistematizado del Evangelio, en la salita de la infancia, un pequeño grupo hablaba de temas muy importantes para su formación moral.

La pregunta era, ¿debemos poner término a las pruebas del prójimo? La pregunta era compleja, pero nuestros niños no son novatos en la Doctrina Espírita. Cuando se les pregunta por qué sufrimos, te contestan... "Porque se hizo daño en una encarnación anterior". "Ah, vale, entonces si una persona está pasando por un momento difícil en su vida, es que se lo ha buscado, verdad? Entonces, no hay que ayudarle"... Les dijo la monitora, pinchando a ver qué salía. La reacción fue inmediata y muy bonita. Que de ninguna manera, que cómo se le ocurría. Las razones para amparar al prójimo en dificultades fueron las más variopintas... Primero, que si haces el bien, luego tendrás la recompensa de ser bueno. Segundo, que si lo estuvieses pasando mal, desearías que te ayudasen, entones debes hacer por los demás lo que esperas que hagan por ti. Tercero, porque no debemos juzgar a nadie, "cada uno es cada uno", sólo debemos hacer el bien. Sí, niños, sí, tenéis toda la razón.


En esta misma clase, debíamos salir con una clara comprensión de que uno no debe interrumpir su existencia física ni mismo cuando está sufriendo. Esto ya no lo tenían tan claro. Ante la información de que alguien está sufriendo, los corazones de los pequeños se balancean... Saben que la vida es el más sagrado de los regalos y que una encarnación es una oportunidad para seguir aprendiendo, pero se conmueven ante el dolor ajeno. ¿Cómo no? Hubo que conversar sobre cómo también este sufrimiento es parte de lo que la persona necesita vivir para aprender. Nada sucede por casualidad y, si se sufre, es que hay un sentido para ello, aún que no lo entendemos. Somos aún muy pequeñitos. No nuestros niños, todos nosotros. ¡Hay tantísimas cosas que no entendemos! Y otras cuantas que pensamos que sí, pero nos sucede algo gordo, y ¡vaya!, en la práctica todo se hace más duro. Pero lo importante de todo, lo que no nos deja perder el rumbo, es saber que todo es perfecto. Dios, en su enorme perfección, se expresa a través de leyes perfectas que nos conducen a la perfección. Incluso cuando no entendemos cómo....



Una tarde más, como todas las tardes en CEADS. ¡Un tesoro enorme el de conocer la doctrina espírita y convivir con tantas personas que la desean conocer y poner en la práctica!

¡Feliz semana a toda la familia CEADS!

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