Teorías sobre la formación de la Tierra

Por Mônica Dias

Cap 8 Génesis según el Espiritismo
Teorías sobre la formación de la Tierra

Dando continuidad al estudio de dicha obra, este capítulo trata de las siguientes teorías que explican la formación de la tierra: teoría de la proyección, teoría de la condensación, teoría de la incrustación y el alma de la Tierra. Trataremos de resumir cada una de ellas.

Teoría de la proyección
Según la teoría de Buffon, todos los planetas se movían en una misma dirección, de occidente a oriente y el Sol sería una masa incandescente en fusión. En algún momento, un planeta habría investido contra el Sol de forma tan violenta, que le habría partido en numerosos fragmentos, los cuales a su vez, darían origen a los planetas. Éstos continuarían moviéndose de forma circular, debido a la combinación de las fuerzas centrípeta y centrifuga en el mismo sentido y dirección, producidos por el supuesto choque violento.
De ese modo,  si los planetas provenían del Sol (una masa incandescente), deberían enfriarse y una vez la temperatura lo permitiera, podría originarse la vida sobre la superficie. No obstante, la temperatura habría descendido tanto, que sería imposible la continuidad de la vida en ella. Se comenta en esta Teoría, que así seria el estado actual de la Luna y  que lo mismo ocurriría con el Sol y con la Tierra.
Sin embargo, estos son algunos de los motivos por los cuales esta teoría ha sido rechazada:
  1. Los cometas no siempre conducen a la destrucción de un planeta/estrella al chocarse contra él;
  2. No se ha confirmado científicamente la naturaleza incandescente del sol;
  3. Sus cálculos sobre el enfriamiento son inexactos;
  4. En su momento, sólo se ha considerado la existencia de seis planetas (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno), pero posteriormente, la Ciencia ha descubierto otros tres (Juno, Ceres y Palas - con diferentes temperaturas);
  5. Buffon ha considerado solo la temperatura central del planeta, sin llevar en cuenta los rayos solares, sin embargo, se ha comprobado posteriormente que los grandes cambios de temperatura no se dan en el núcleo, sino debido a la influencia de calor solar.
Teoría de la Condensación
Es la que prevalece actualmente en la Ciencia, puesto que puede ser corroborada a través de la observación, además de aclarar un mayor número de dificultades. Está descrita en el capítulo 6 como “uranografía general”.

Teoría de la Incrustación
Esta Teoría se menciona exclusivamente a título informativo, ya que no se apoya en hechos científicos, pese a que sus explicaciones sobre la formación de la Tierra seducen a muchas personas. En resumen dice que:
  1. Los globos (estrellas) poseían, hipotéticamente, el “libre albedrío”. Por ello, algunos planetas habrían decidido no unirse a la formación de nuestro globo actual (como habría sucedido con la Luna).
  2. La Tierra habría lanzado un “rayo” magnético de atracción a sus satélites y este habría producido un “trance hipnótico” entre todos los seres del orden mineral, vegetal, animal y humano.
  3. Los globos, una vez unidos, habrían abierto sus entrañas y en los espacios vacíos dejados por la ausencia de la Luna, habría pasado a correr el agua.
  4. El hombre habría sido el último a despertarse de dicho trance y todo el proceso habría durado, tan solo, seis días.
  5. El planeta ÁSIA habría aportado el color amarillo; el ÁFRICA, el negro; EUROPA, el blanco y AMÉRICA, el rojo. Dice que si la Luna también estuviera, quizás podría haber aportado el color verde o azul.
  6. Según esta teoría,  algunos de los restos animales encontrados, no serían procedentes de la Tierra, sino de otros mundos desmembrados.
No obstante, una vez más la Ciencia rechaza los puntos expuestos, por las siguientes razones:
  • Los continentes no poseen una geología distinta: las capas geológicas tienen la misma forma;
  • La flora y la fauna se ha desarrollado bajo una temperatura uniforme en todas partes, con lo cual, no es compatible con la explicación de la formación de la Tierra por una supuesta agregación de  mundos distintos;
  • No es una teoría racional.


El alma de la Tierra

Esta teoría juega un preponderante papel en la Teoría de la Incrustación.
Según sus autores, el desarrollo orgánico siempre guarda relación con el desarrollo del principio intelectual. Así, el organismo se perfecciona en la medida que evolucionan las facultades del alma. El alma, por tanto, necesitaría un instrumento para adaptarse según la importancia de las funciones a ser cumplidas.

Así pues, el alma de la Tierra sería la colectividad de espíritus encargada de la elaboración y administración de sus elementos constitutivos, lo que supone un cierto grado de desarrollo intelectual de los mismos. Mejor dicho, la elevada misión de dirigir los destinos morales y el progreso de sus habitantes, sería una misión que sólo podría desempeñar un ser/espíritu eminentemente superior en conocimientos y sabiduría. De esa forma, este Espíritu o grupo de Espíritus no sería exactamente el “alma” de la Tierra, ya que no estaría encarnado en ella, aún así, desempeñaría un papel de autoridad, como Encargado de gobernar a la Tierra.

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