martes, 30 de junio de 2020

Un virus es una mirada a nosotros mismos

Claudia Santos es periodista y editor de Folha Espírita (nº 554)
Traducción libre: Silver Chiquero


No han sido ni una ni dos las epidemias que han asolado a la humanidad en los últimos siglos. Los libros de historia tienen varias registradas, sabiendo que algunas de ellas, diezmaron gran parte de la población. Sin embargo, ninguna hizo lo que el Covid-19, más conocido como Coronavirus, está provocando en la Tierra en estos momentos. El aislamiento social, adoptado por la mayoría de los países hace que nos miremos a nosotros mismos, llevándonos a reflexionar sobre nuestro modo de vida, nuestra familia, los amigos, la sociedad como un todo y finalmente, sobre nuestras necesidades reales. El problema que sucede al otro lado del mundo comienza a ser percibido como nuestro también.
“La aparición de una pandemia es el resultado de una agenda global que no ha sabido universalizar grandes conquistas de la humanidad: la educación ciudadana, la salud preventiva, la tecnología transformadora. Aunque también es la gran oportunidad de valorar la solidaridad, la importancia del amor, de la afectividad, de las acciones de atención al prójimo como a uno mismo”, comenta André Henrique de Siqueira, Director de Comunicación de la Federación Espírita Brasileña (FEB).
“Las personas están tan abrumadas por tantas cosas que ver que se vuelven ciegas. Son tantas cosas, tantas series, tantas películas, tantas ropas, tantos coches, tantos viajes, tantas fiestas, tantas fantasías que la realidad pierde su color y no ven las señales de la presencia de Dios en el día a día”, piensa el psicólogo clínico, escritor y conferenciante Rossandro Klinjey.
La vida es un ciclo de experiencias, en el que alternamos entre momentos de alegría y de dificultades, de tristezas y de aprendizajes, de sacrificios y de reflexiones. Mediante nuestras experiencias, como recuerda el director de la FEB, ampliamos nuestra comprensión del mundo, nuestras habilidades sociales y nuestro autoconocimiento. “De todo ello resulta una gran adaptación a la realidad de las cosas. El conjunto de experiencias que nos ha traído la crisis del Covid-19 resultará en más aprendizajes para la humanidad, pues nos hará recordar, nuevamente, las cosas que realmente importan”.
“Conozco personas con muchas posesiones que, durante la cuarentena, se aislaron en sus casas lejos de la capital paulista y que, con el devenir de los días, se sintieron vacías porque se dieron cuenta con incomodidad, de estar lejos del problema real. Pienso que todos estamos aprendiendo con este virus, que es democrático, a ser solidarios. He visto todos los días cómo acontece el Evangelio, ya sea cuando los chinos se embarcan para ayudar a los italianos, cuando los hospitales son reorganizados para atender a los pacientes, cuando el aire que respiramos va purificándose. ¡El cielo está lindo! ¡Veo la naturaleza viva! Esto me induce a tener la certeza de que esto va a pasar y que todo lo que estamos viviendo es un primer paso para todo el proceso de regeneración que viviremos. Todos hablábamos de guerras y hecatombes, pero nadie imaginaba que el movimiento podría ser otro”, afirma Fábio Narsi, médico geriatra y presidente de la Asociación Médico-Espírita de São Paulo. “Estamos ‘aislados’, sin embargo, más conectados que antes”, completa el psicólogo clínico y neurocientífico Julio Peres.
Para Océano Vieira de Melo, cineasta e investigador espírita, “las lecciones serán enormes si sabemos usar nuestro tiempo disponible para perfeccionar los sentimientos y conocimientos en el arte y la literatura. Hoy tenemos muchos libros y películas edificantes disponibles para satisfacer cualquier tipo de exigencia intelectual y moral. Tiempo para releer a nuestros escritores espíritas que dejaron sus marcas indelebles en el Movimiento y ampliar nuestro ideal”.
“Frente a este momento difícil, el Movimiento Espírita Brasileño ha recomendado atender al recogimiento social y al uso de los recursos tecnológicos para facilitar encuentros para el estudio, el consuelo y la iluminación espiritual. Las conferencias y estudios están disponibles en los medios sociales. Las acciones de ayuda a los más necesitados están en curso: las cestas básicas se están comprando en supermercados cercanos a las áreas de vulnerabilidad social para que las familias puedan subsistir. Estamos teniendo una oportunidad única de entender que los tiempos están cambiando y que después de esta pandemia el mundo ya no va a ser el mismo. Incumbe a cada uno de nosotros reinventar nuestro mundo y a todos nosotros, independientemente de la religión, entender que estamos todos en el mismo barco. Es necesario cuidar y estamos haciendo esfuerzos por cuidar, conscientes de que la caridad es la acción en todo momento y la experiencia más efectiva para el bienestar general: que cada uno haga su parte de la mejor manera posible. Esta es la lección que aprendemos con la Doctrina Espírita”, resalta André Henrique de Siqueira, Director de Comunicación del FEB.

“Las personas que no llevan dentro de sí mismos el Evangelio, que no están entendiendo lo que es la cuarentena, tienden a sufrir más, lo cual es una pena, porque pienso que estamos teniendo una oportunidad única de entender que los tiempos están cambiando y que después de esta pandemia el mundo ya no va a ser igual. Cabe a cada uno de nosotros reinventar el mundo y a todos nosotros, independientemente de la religión, entender que estamos todos en el mismo barco”, destaca Fabio Narsi, Presidente de la AME-SP.

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