¿Qué es el pase espírita?

Flavia Roggerio


El pase espírita es una transfusión de energías psíquicas y espirituales que alteran el campo celular. No es una técnica. Es un acto de amor. La palabra pase, de origen latino, significa pasar, es decir, llevar de un lugar a otro. El pase magnético o imposición de manos se define como una transfusión biopsicoenergética, un acto de socorro fraterno por medio del cual hay un desplazamiento del magnetismo personal del donador hacia el paciente o receptor con la finalidad de equilibrar y restablecer la salud, en el cual se conjugan energías del ser humano y de su ambiente natural. Cualquier persona puede aplicar el pase y, de hecho, todos los seres humanos lo hacemos continuamente aún sin darnos cuenta de ello, como al dar una caricia o un abrazo. 

El pase es una práctica común entre los espíritas. No fue inventado por el Espiritismo pero fue estudiado por él. Antes de dedicarse a las investigaciones de los fenómenos mediúmnicos que antecedieron el surgimiento del Espiritismo, Allan Kardec fue estudioso y practicante del magnetismo. En el inicio de sus contactos con el mundo de los Espíritus a través de la mediumnidad de la niña Ruth Japhet el Espíritu Hahnemann, padre de la Homeopatía, mantuvo con él contactos ocasionales instruyéndole. El maestro de Lyon tenía entre sus colaboradores diversos adeptos al magnetismo de varias escuelas y mucho se discutía sobre sus aplicaciones. 

Todo espírita practicante, que no simplemente se detuvo en la teoría, conoce la importancia del pase espírita como poderoso recurso restaurador del equilibrio psicofísico eficiente en los más variados casos. Ya comprendió y experimentó que en este procedimiento de interactividad magnético-mental-emocional no sólo existe el impulso bioenergético del médium sino también el de competentes Espíritus calificados y comprometidos con la práctica del bien, asumiendo con naturalidad junto con el médium el papel que cabe a todo ser de buena voluntad de cooperar en la gran obra Divina. En esos preciosos momentos pequeñas maravillas ocurren y de ellas consiguen disfrutar los que fueran y continúan siendo beneficiados tanto en la condición de donadores como en la de receptores de esas benefactoras energías físicas y espirituales. 

El pase al ser una transfusión de energías universales entre desencarnados o encarnados, se elige por ser un valioso auxiliar a ser utilizado en el tratamiento de enfermedades a largo plazo, en crisis bruscas y repentinas de dolor y en el combate a las llamadas “enfermedades fantasma”.  Los fluidos curativos son absorbidos por las personas con necesidades por intermedio de los centros vitales, conocido en India como chakras, que son acumuladores y distribuidores de energías y localizados en el periespíritu. Están así explicadas teóricamente las curas realizadas por Jesús y por los curadores de todos los tiempos. 

Oficialmente la Doctrina Espírita no prescribe una metodología para el pase. Cada grupo es libre para realizarlo de un modo u otro desde que sea realizado sin exageración. El pase no dará efecto si el médium no tiene dentro de sí la voluntad de ayudar y condiciones morales saludables para concretizarlo. Aunque se aplique la mejor metodología no se conseguirán buenos resultados si la persona que lo administra fuera alguien que no tuviera buena predisposición. Fe, amor al prójimo, disciplina, voluntad, conocimiento, equilibrio psíquico, humildad, devoción y abnegación son condiciones básicas para el ejercicio de la labor. 


El pasista 

Es la persona que administra el pase. Tiene una tarea de gran responsabilidad, pues se trata de atender, ayudar y bendecir a las personas en nombre de Dios. Personas carentes y sedientas de bienestar buscan en los Centros Espíritas el recurso del pase como forma de alivio de las sesiones psicológicas y apoyo para sus fuerzas morales y físicas. El pasista no precisa ser un santo, pero necesita esforzarse en su transformación interior y en su crecimiento intelectual. Debe gozar de plena salud física, como moral para ofrecer un buen servicio. No debe ingerir alcohol, drogas, ni consumir alimentos en demasía, principalmente en el día del pase. 
Emocionalmente debe estar en condiciones estables, paz interior, libre de estrés y depresiones. Como el trabajador dona de sí una parte de los fluidos que van a fortalecer el lado material y espiritual del necesitado, esos fluidos precisan estar limpios de vibraciones deletéreas oriundas de vicios y/o excesos. En el aspecto mental, la persona que administra el pase debe cultivar buenos pensamientos en su día a día. El egoísmo, la maledicencia, la sensualidad exagerada y la violencia en las actitudes deben ser combatidas. 

La Espiritualidad Superior asocia equipos de Benefactores a los trabajadores que se esfuerzan, multiplicándoles la potencia para la administración del pase. La fe racional y la certeza en el amparo de los buenos Espíritus son sentimientos que deben estar presentes en el corazón de todos los pasistas. Es fundamental en el trabajo de pase donarse con sinceridad a la tarea bajo su responsabilidad, viendo en todo sufridor un alma carente de amparo y orientación. No debe tener preferencia por quien quiera que sea. Su auxilio debe ser igualmente distribuido a todas las personas. Las elevadas condiciones morales del pasista son fundamentales para que consiga obtener un resultado satisfactorio durante el servicio del pase. 



El procedimiento en sí 

La terapia del pase como recurso natural que es debe practicarse con sencillez, sin dramatismo ni gesticulaciones reminiscentes de ritual. Simplicidad es garantía de seriedad. Durante varios minutos previos a la aplicación del pase la persona que lo administra debe concentrarse alejando de su mente ideas extrañas a la tarea que está por realizar, concentrándose únicamente en el firme deseo de ofrecer amor y ayuda al paciente.  Aunque el pase está basado en la exteriorización de la fuerza magnética del hombre, nunca debe dispensarse la participación de amigos espirituales, entidades amorosas y sabias que desean sumarse al proceso de curación. Siendo conveniente que el administrador del pase ore a Lo Alto solicitando protección y colaboración. Recibirá efluvios benéficos de las fuentes puras de la espiritualidad superior, actuando como acumulador, transformador y distribuidor de energías para con el asistido. Importantísimo es mantenerse en sintonía con los amigos espirituales, quienes nos inspiran y sugieren ideas positivas acerca del tratamiento y sumarán al mismo sus propios recursos magnéticos. 

Es recomendable un lugar específico que ofrezca un buen ambiente mental y espiritual. Si bien puede darse en cualquier lugar y horario, es conveniente que su aplicación sea en días y horas determinadas dentro del Centro Espírita, para una buena coordinación entre los pasistas y los trabajos de la Casa Espírita. El pase, por ser un acto de amor y solidaridad, debe darse sin esperar retribución alguna, es decir, simplemente por el deseo de ayudar. Adicionalmente el pase es esencial en los tratamientos de desobsesión pues equilibra al paciente de las influencias de Espíritus perturbadores. 

Las personas que reciben los pases deben permanecer en estado de tranquilidad y con la mente puesta en pensamientos positivos, haciendo una oración. Esta colocación mental ayudará a la absorción del fluido magnético. El tiempo de cada aplicación no debe extenderse demasiado, puede oscilar entre 3 a 10 minutos según sea el caso. El paciente bajo prescripción médica debe continuar su tratamiento hasta que el médico lo indique. El magnetizador no compite con el médico ni lo substituye, por el contrario, puede ayudar positivamente actuando en los efectos de los medicamentos. 


Cura a distancia 

El poder de esta energía benéfica emanada por el médium curador no es afectada por la distancia. En cierto experimento el profesor e investigador Dr. Miller pidió a la curandera  Dr.ª Worral que visualizase por cinco minutos el crecimiento de una planta localizada en un laboratorio a 600 millas de distancia. La planta estaba conectada a un aparato desarrollado por el Ministerio de Agricultura Americano para medir índices de crecimiento de las plantas. La tasa de crecimiento que mostró la planta en cuestión estaba acelerando el crecimiento y la movilidad de bacterias estabilizada en 0,00625 pulgadas por hora. A las 9 horas de la noche, cuando la Dr.ª Worral comenzó a emitir la energía, el registro de lo trazado pasó a marcar un incremento y hasta las 8 horas de la mañana siguiente la planta manifestó un crecimiento de 830% mayor que lo esperado. La conclusión de los investigadores fue que la energía emitida por el sensitivo puede producir manifestaciones visibles en el mundo físico, aunque sea generada a distancia. 

Muchos sufrimientos pueden ser sanados con el intercambio de buenas energías. Las palabras y los pensamientos positivos pueden obrar grandes resultados. Cuando dos mentes se sintonizan se establece entre ellas una corriente mental. Esta conexión, de ser harmoniosa puede actuar como cura en el otro. 

¿Por qué no practicar el abrazo fraterno más a menudo? Aun estando en épocas de distanciamiento social, un abrazo a distancia cargado de energías amorosas tiene el mismo efecto. 

¡Abracémonos!


Comentarios

  1. Muy importante estas explicaciones, tanto para el donador o pasista como para el que recibe, ya que así no se pierde la tarea a realizar, ya que todos saben que hacer y que disposición tener en el momento de la donación. Gracias. Luis Santana. Santa Marta, Colombia.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario